Una alimentación baja en carbohidratos podría disminuir la enfermedad de Alzheimer

El plan es el primer paso en el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer. A pesar de que es muy común la pérdida de memoria entre los occidentales, NO es una parte «normal» del envejecimiento. Mientras que incluso los “momentos ligeros de confusión” pueden ser causados por lesiones cerebrales asociados con el Alzheimer y otras formas de demencia, estos cambios cognitivos no son de ninguna manera inevitables.

Se ha descubierto (en autopsia) que las personas que experimentaron una pequeña disminución en su función cognitiva hasta su muerte, no tienen lesiones cerebrales, esto muestra que es completamente posible evitar que el daño se produzca en primer lugar… y uno de las mejores maneras de hacer esto es mediante un estilo de vida saludable.

Limite la fructosa. La mayoría de las personas se beneficiarán si mantienen su consumo total de fructosa inferior a 25 gramos por día.

Utilice sólo cantidades moderadas de proteína. Los estudios presentados proporcionan pruebas concluyentes de que en la mayoría de los casos sería prudente limitar su proteína a los niveles descritos en el artículo. La mayoría de las personas consumen de 200-300 por ciento más de proteína de lo que su cuerpo puede utilizar y un metabolismo alterado y los productos de desecho metabólicos pueden ser dañinos para la salud humana.

Mejore sus niveles de magnesio. Existen algunas emocionantes investigaciones preliminares que sugieren una disminución importante de los síntomas de Alzheimer con mayores niveles de magnesio en el cerebro. Desafortunadamente la mayoría de los suplementos de magnesio no atraviesan la barrera hematoencefálica, no obstante uno nuevo, treonato de magnesio, parece prometedor para tratamiento de esta condición.

Optimice sus niveles de vitamina D con una exposición solar segura. Han sido revelados fuertes vínculos entre los niveles bajos de vitamina D en pacientes con Alzheimer y malos resultados en las pruebas cognitivas.4 Los investigadores creen que los niveles óptimos de vitamina D pueden aumentar la cantidad de sustancias químicas importantes en el cerebro y proteger las células del cerebro, aumentando la eficacia de las células gliales en el intento de recuperar la salud de las neuronas dañadas.

La vitamina D también puede ejercer algunos de sus efectos benéficos en el Alzheimer a través de sus propiedades anti-inflamatorias e inmunomoduladoras. La vitamina D es esencial para el buen funcionamiento de su sistema inmunológico para combatir la inflamación que se asocia con el Alzheimer.

Mantenga sus niveles de insulina en ayunas por debajo de 3. Esto se relaciona indirectamente con la fructosa, ya que sin duda causará resistencia a la insulina. Sin embargo otros azúcares (la sacarosa es 50 por ciento fructosa por peso), granos y la falta de ejercicio son también factores importantes.

Vitamina B12. Según un pequeño estudio finlandés publicado recientemente en la revista Neurology,5 personas que consumen alimentos ricos en vitamina B12 pueden reducir el riesgo de Alzheimer en su vejez. Por cada unidad incrementada en el marcador de la vitamina B12 (holotranscobalamina) el riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer se redujo en un 2 por ciento. También se ha descubierto que dosis muy altas de vitamina B curan la enfermedad de Alzheimer y reducen la pérdida de la memoria.

Consuma alimentos nutritivos, ricos en folato, como los mencionados en mi Plan Nutricional. Los vegetales son sin duda, la mejor forma de folato, y todos deberíamos comer muchas verduras crudas todos los días.

Consuma grasas de omega-3 de alta calidad de fuentes animales, como el aceite de kril. (Recomiendo evitar el consumo habitual de la mayoría de los pescados, ya que, aunque el pescado tiene naturalmente niveles elevados de ácidos grasos de omega-3, la mayoría de los peces están severamente contaminados con mercurio.) El alto consumo de grasas omega-3 y DHA y EPA ayudan a prevenir el daño celular causado por el Alzheimer, lo que ralentiza su progresión y reduce su riesgo de desarrollar el trastorno.

Aceite de coco puede ofrecer enormes beneficios en la lucha contra el Alzheimer. Uno de los principales combustibles que su cerebro utiliza es la glucosa, que se convierte en energía. Cuando el cerebro se vuelve resistente a la insulina, se puede presentar la atrofia debido a “su hambre”. Sin embargo, los cuerpos cetónicos o cetoácidos también pueden alimentar a su cerebro, incluso mejor, y prevenir la atrofia cerebral. Incluso pueden restaurar y renovar la función nerviosa y neuronal en el cerebro después de haberse presentado un daño. De hecho, los cuerpos cetónicos parecen ser la fuente preferida de alimento para el cerebro en los pacientes afectados por diabetes o Alzheimer.

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