¿Las vacunas antiCOVID funcionan?

Por Dr. Joseph Mercola, Mercola, 21 de octubre de 2021.

HISTORIA EN BREVE

  • Un informe reciente detalla un brote de la variante Delta del SARS-CoV-2 en un hospital israelí, donde el 96 % (238 de 248) de los pacientes y del personal médico habían recibido la vacuna ARNm de Pfizer
  • De las 238 personas completamente vacunadas, 39 (16 %) estaban infectadas, al igual que 3 de las 10 personas sin vacunar que se expusieron
  • Mientras todo el personal enfermo se recuperaba, 5 pacientes infectados murieron y 9 se convirtieron en casos graves o críticos. Todas las muertes y los casos graves o críticos involucraron a personas completamente vacunadas. Dos pacientes sin vacunar que se infectaron solo desarrollaron una enfermedad leve
  • Este brote nos demuestra que las vacunas antiCOVID no pueden crear inmunidad colectiva. También sugiere que las personas vacunadas podrían ser más propensas a sufrir infecciones graves y letales que las personas sin vacunar
  • De 41 552 pacientes hospitalizados en los Estados Unidos, el 73 % de los pacientes sin vacunar, el 71 % de los parcialmente vacunados y el 72 % de los completamente vacunados recibieron un diagnóstico de enfermedad similar al COVID (CLI, por sus siglas en inglés) entre el 1 de enero de 2021 y el 22 de junio de 2021

Llevamos 10 meses aplicando la vacuna antiCOVID, pero ¿qué podemos decir sobre su efectividad? ¿De verdad funciona? De acuerdo con los datos de Israel (que son los mejores datos en el mundo, gracias a la dedicación de los israelíes por recopilar datos y ser transparentes), parece que las noticias no son nada buenas.

En un artículo del 3 de octubre de 2021,1 Alex Berenson analiza un informe reciente de Eurosurveillance2 sobre un brote de la variante Delta del SARS-CoV-2 en una sala de diálisis israelí. Eurosurveillance es una revista publicada por los Centros Europeos para el Control de Enfermedades.

Un brote hospitalario demuestra la ineficacia de las vacunas antiCOVID

Un paciente de diálisis sin identificar acudió para recibir tratamiento debido a que tenía fiebre y tos. Después de varios días, su condición empeoró, pero permaneció en la unidad de diálisis del Centro Médico Meir.

Las medidas de COVID en el hospital incluyen el uso rutinario del equipo de protección completo por parte de todo el personal de la unidad de COVID, incluyendo el cubrebocas N-95, careta, bata, guantes y cubierta para el cabello. Los pacientes también utilizan cubrebocas quirúrgicos cuando comparten habitación con otro paciente.

Cuando examinaron y diagnosticaron al paciente enfermo con COVID-19, tenía un umbral de ciclo de PCR (CT) de 13.6, lo que significa que tenía una carga viral casi 1 millón de veces más alta que una persona con una infección leve.

Este mensaje desafía la suposición de que las altas tasas de vacunación causarán una inmunidad colectiva y que evitarán los brotes de COVID-19. En el brote que se describe aquí, el 96.2 % de la población expuesta se vacunó. ~ Eurosurveillance 3 de octubre de 2021

La infección se propagó muy rápido entre los pacientes y el personal, desde la sala de diálisis hasta la sala de COVID-19 y otras unidades. En el momento del brote, el 96% (238 de 248) de los pacientes y del personal médico habían recibido la vacuna de ARNm de Pfizer. De las 238 personas completamente vacunadas, 39 (16 %) estaban infectadas, al igual que 3 de las 10 personas sin vacunar que se expusieron.

La tasa de vacunación es muy elevada para no existe la inmunidad colectiva

Mientras todo el personal enfermo se recuperaba, cinco pacientes infectados murieron y nueve se convirtieron en casos graves o críticos. Todos las muertes y los casos graves o críticos involucraron a personas completamente vacunadas. Dos pacientes sin vacunar que estaban infectados solo desarrollaron una enfermedad leve. Como señalaron los autores:3

“La tasa de ataque que se calculó entre todos los pacientes y el personal expuesto fue del 10.6 % (16/151) para el personal y del 23.7 % (23/97) para los pacientes, en una población con una tasa de vacunación del 96.2 % (238 vacunados/248 personas expuestas).

Además, probablemente ocurrieron varias transmisiones entre dos personas que utilizaban cubrebocas quirúrgicos y, en un caso, que usaban EPP completo, incluyendo el cubrebocas N-95, careta, bata y los guantes.

Este brote nosocomial es un ejemplo de la alta transmisibilidad de la variante delta del SARS-CoV-2 entre las personas que ya recibieron las dos dosis de la vacuna y que utilizan cubrebocas. Esto sugiere cierta disminución de la inmunidad, aunque todavía brinda protección a las personas sin comorbilidades.

Este mensaje desafía la suposición de que las altas tasas de vacunación causarán la inmunidad colectiva y que evitarán los brotes de COVID-19.

En el brote que se describe aquí, se vacunó al 96.2 % de la población expuesta. La infección avanzó muy rápido (muchos casos se volvieron sintomáticos dentro de los 2 días posteriores a la exposición) y la carga viral fue alta.

Otra opinión aceptada es que cuando existe un posible desajuste entre la variante del SARS-CoV-2 y la vacuna, o un nivel bajo de inmunidad, la combinación de vacuna y cubrebocas debería proporcionar la protección necesaria.

Aunque pudo haber ocurrido alguna transmisión entre los miembros del personal que no utilizaron cubrebocas, todas las transmisiones entre los pacientes y el personal ocurrieron en las personas que utilizaban cubrebocas y que estaban vacunadas, de la misma manera que el brote en Finlandia”.

Este caso nos dice varias cosas importantes. Primero, que incluso en una población donde más del 96 % de las personas están completamente vacunadas, se producirán brotes. Esto significa que las vacunas no crean ningún tipo de inmunidad colectiva. De hecho, existen brotes en poblaciones donde la tasa de vacunación era del 100 %.4

En segundo lugar, las personas sin vacunar que se enfermaron solo tenían una enfermedad leve, mientras que las personas completamente vacunadas terminaron con una infección grave. Las personas sin vacunar se recuperaron sin problemas, mientras que varios de los pacientes completamente vacunados murieron.

En tercer lugar, podemos ver que los cubrebocas, caretas y los guantes brindan una falsa sensación de seguridad. En conjunto, este informe es una prueba de que todo lo que hacemos es una tontería.

Enfermedad similar al COVID entre las personas vacunadas

En los Estados Unidos, los datos están mucho más manipulados, tal como lo revela la siguiente sección. El estudio5 en cuestión, titulado: “Effectiveness of COVID-19 Vaccines in Ambulatory and Inpatient Care Settings”, se publicó el 8 de septiembre de 2021 en The New England Journal of Medicine.

Los investigadores identificaron un total de 103 199 hospitalizaciones entre el 1 de enero de 2021 y el 22 de junio de 2021. De ellas, 41 552 cumplieron con los criterios del estudio (la cantidad real son 41 159, ya que hay un error matemático6). Los pacientes incluidos tenían 50 años o más y tenían una “enfermedad similar al COVID” (CLI, por sus siglas en inglés), definida como síntomas de COVID y una prueba de PCR positiva.

Las hospitalizaciones excluidas que no cumplieron con los criterios del estudio fueron pacientes menores de 50 años, sin registro de vacunación, con recaídas, que no obtuvieron resultados de la prueba COVID y los que habían recibido la segunda dosis de la vacuna de ARNm (o la primera y única dosis de la vacuna Janssen) en los últimos 14 días y, por lo tanto, no se consideraron completamente vacunados.

La exclusión de las personas que recibieron la vacuna dentro de los 14 días de su hospitalización es más que lamentable y está diseñada para crear información errónea, al igual que resultados sesgados a favor de la vacuna. Los investigadores determinaron que durante los primeros 14 días tiene un mayor riesgo de infección, ya que aún no ha alcanzado los niveles adecuados de anticuerpos.

Un estudio sueco7 publicado el 21 de abril de 2021, descubrió que “la efectividad estimada de la vacuna para prevenir la infección ≥7 días después de la segunda dosis fue del 86 %, pero solo del 42 % ≥14 días después de una dosis única”. Aunque la efectividad máxima no se alcanza hasta los 14 días, ¿por qué no cuentan las hospitalizaciones que ocurren dentro de esas dos semanas?

De acuerdo con el informe de The New England Journal of Medicine, la efectividad de las vacunas de ARNm contra la infección por SARS-CoV-2 confirmada en laboratorio, 14 o más días después de la vacuna, fue de aproximadamente el 89 %. La efectividad entre las personas mayores de 85 años, las que padecen enfermedades crónicas, así como los adultos de raza negra e hispanos, varió entre el 81 % y el 95 %.

La efectividad de la “vacuna” de Janssen contra la infección confirmada por laboratorio que provocó la hospitalización fue del 68 % y del 73 % contra la infección que requirió atención de emergencia. Eso suena muy bien, pero no cuenta toda la historia.

Información adicional

En un hilo de Twitter,8 Ben M. verificó dos veces y recalculó la efectividad de la vacuna, al tener en cuenta todas las admisiones de CLI y no solo en las que el paciente se había vacunado al menos 14 días antes. Al agregar a los pacientes previamente excluidos, Ben M. presentó una tasa de efectividad de la vacuna del 13 %.

También descubrió que si observa cuántas personas en realidad tenían un código de diagnóstico clínico de CLI entre los 41 552 pacientes incluidos, la tasa de diagnóstico entre las personas sin vacunar, las parcialmente vacunadas y las completamente vacunadas era casi idéntica: 73% para las personas sin vacunar, 71 % para las parcialmente vacunadas y 72% para las completamente vacunadas.

Aquí es donde se pone interesante. Cuando observa la tasa de CLI y agrega la tasa de pruebas PCR positivas, las diferencias entre los grupos se vuelven más evidentes. Solo el 2 % de las personas completamente vacunadas tuvo una prueba de PCR positiva, en comparación con el 6 % de las parcialmente vacunadas y el 18% de las personas sin vacunar.

enfermedad similar al covid

Ben M. observa que los pacientes vacunados se evalúan de forma menos rutinaria (una frecuencia 12.5 % menor para ser exactos), o que los pacientes sin vacunar se evalúan de manera más rutinaria (una frecuencia 11 % mayor que los vacunados). Pero podría haber otra explicación. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos en realidad tienen dos conjuntos diferentes de criterios de prueba, según el estado de vacunación del paciente.

Las personas completamente vacunadas, que se sospecha que contrajeron COVID-19, se deben evaluar con un CT de 28 o menos, mientras que los pacientes sin vacunar se deben sevaluar con un CT de 40.

Se ha demostrado que cualquier valor de CT superior a 35 produce un 97 % de falsos positivos,9 por lo que esta guía de prueba sesgada garantiza que los pacientes vacunados tienen más probabilidades de dar negativo en la prueba, mientras que los pacientes sin vacunar tienen más probabilidades de obtener un falso positivo.

Las personas parcialmente vacunadas son las más sintomáticas de CLI

Es más, cuando Ben M. observó los síntomas, descubrió que las personas parcialmente vacunadas son las más sintomáticas de CLI (29.2 %), seguidas por las completamente vacunadas (28.1 %) y luego las personas sin vacunar (27.4 %).

Cuando volvió a calcular la efectividad de la vacuna, basándose solo en la CLI sintomática (es decir, con o sin una prueba positiva), volvió a dar negativo: -6 % en las personas parcialmente vacunadas y -3 % en las completamente vacunadas. Ben M. señaló lo siguiente: “Esto significa que a pesar de la vacuna antiCOVID-19, las personas se enferman y terminan hospitalizadas como antes (si, no es que más)”.

En resumen, lo que Ben M. descubrió es que:10

•La tasa de admisión, diagnóstico y de síntomas de CLI es casi idéntica entre las personas sin vacunar y las vacunadas, por lo que no hay indicios de que la vacuna antiCOVID minimice el CLI.

•Las exclusiones de muestras distorsionan los datos y hacen que las vacunas antiCOVID parezcan más efectivas.

•De las hospitalizaciones incluidas por CLI, el 53 % involucró a personas vacunadas parcial o completamente, en comparación con el 47 % sin vacunar.

Al 15 de junio de 2021, el 48.7 % de las personas en Estados Unidos estaban completamente “vacunadas”,11 por lo tanto, la distribución de personas sin vacunar y completamente vacunadas que ingresaron en el hospital debería haber sido cercana al 50/50 para el 22 de junio de 2021, que fue la fecha límite en este estudio.

La tasa de personas parcialmente vacunadas mostró una tendencia entre un 8 % y un 10 % más alta, lo que situaría la proporción de personas vacunadas frente a personas sin vacunar en alrededor de 60/40. Si asume que la cantidad de personas vacunadas mayores de 50 años fue la misma que de las personas sin vacunar, o solo un poco más alta, el hecho de que el 53 % de los casos de CLI estaban vacunados y el 47 % se trataba de personas sin vacunar, sugiere que la tasa de CLI es casi idéntica sin importar el estado de vacunación.

•Para descubrir por qué las personas vacunadas desarrollan CLI al mismo ritmo que las personas sin vacunar, necesitamos datos de hospitalización y muerte por todas las causas, al igual que el estado de vacunación, pero a pesar de que los CDC han reconocido que tienen estos datos, negaron la solicitud realizada por Ben M. para obtenerlos.

No existe correlación entre las tasas de vacunación y los casos de COVID

En noticias relacionadas, el portal Blaze Media reportó hace poco los hallazgos de los investigadores de Harvard, quienes descubrieron “que no había ninguna correlación entre las tasas de vacunación y los casos de COVID a nivel mundial”.12

Según los autores del artículo, titulado: “Increases in COVID-19 Are Unrelated to Levels of Vaccination Across 68 Countries and 2,947 Counties in the United States.”:13

“Se argumenta que la narrativa relacionada con el aumento de nuevos casos en los Estados Unidos está motivada por áreas con bajas tasas de vacunación. También se ha observado una narrativa similar en los países.

Utilizamos los datos de COVID-19 proporcionados por Our World in Data para el análisis entre países, actualizado al 3 de septiembre de 2021. Incluimos 68 países que cumplían con los siguientes criterios: tenían datos disponibles de vacunas de segunda dosis, datos de casos de COVID-19, datos de población y que la última actualización de datos sucedió dentro de los 3 días anteriores o el 3 de septiembre de 2021.

Para los 7 días anteriores al 3 de septiembre de 2021, calculamos los casos de COVID-19 por 1 millón de personas para cada país, así como el porcentaje de población que está completamente vacunada. El aumento porcentual de los casos de COVID-19 se calculó con base en la diferencia en casos de los últimos 7 días y los 7 días anteriores a ellos.

A nivel de país, no parece haber ninguna relación discernible entre el porcentaje de población completamente vacunada y los nuevos casos de COVID-19 en los últimos 7 días. De hecho, la línea de tendencia sugiere una relación positiva, de modo que los países con un mayor porcentaje de población completamente vacunada tienen más casos de COVID-19 por 1 millón de personas.

En particular, Israel, con más del 60 % de su población completamente vacunada, tuvo los casos más altos de COVID-19 por 1 millón de personas en los últimos 7 días. La falta de una relación entre el porcentaje de población completamente vacunada y los nuevos casos de COVID-19 se ejemplifica aún más, por ejemplo, en la comparación de Islandia y Portugal.

Ambos países tienen más del 75 % de su población completamente vacunada y tienen más casos de COVID-19 por 1 millón de personas, comparados con países como Vietnam y Sudáfrica, que tienen alrededor del 10 % de su población completamente vacunada.

También en los condados de Estados Unidos, el promedio de casos nuevos de COVID-19 por cada 100 000 personas en los últimos 7 días, es muy similar en las categorías de porcentaje de la población completamente vacunada. Tampoco parece haber señales de que los casos de COVID-19 disminuyan con porcentajes más altos de la población completamente vacunada.

La dependencia exclusiva de la vacuna se debe reexaminar como estrategia principal para reducir el COVID-19 y sus consecuencias adversas. Es posible que sea necesario implementar otras intervenciones farmacológicas y no farmacológicas junto con las altas tasas de vacunación.

Tal corrección de curso, en especial en lo que respecta a la narrativa política, se vuelve primordial con la evidencia científica emergente sobre la efectividad de las vacunas en el mundo real.

Por ejemplo, en un informe publicado por el Ministerio de Salud de Israel, se reportó que la efectividad de 2 dosis de la vacuna BNT162b2 (Pfizer-BioNTech) para prevenir la infección por COVID-19 era del 39 %, una cantidad menor comparada con la del ensayo de 96 %.

También surge la posibilidad de que la inmunidad derivada de la vacuna Pfizer-BioNTech no sea tan fuerte como la inmunidad adquirida cuando se recupera del virus del COVID-19. También se ha reportado que disminuye el nivel de la inmunidad de las vacunas de ARNm 6 meses después de la inmunización.

Aunque las vacunas protegen a las personas de la hospitalización grave y la muerte, los CDC reportaron un aumento del 0.01 al 9 % y del 0 al 15.1 % (entre enero y mayo de 2021) en las tasas de hospitalizaciones y muertes, respectivamente, entre las personas completamente vacunadas”.

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“Inconcebible”: Pfizer y Moderna se llevarán 93.000 millones de dólares en ventas de vacunas COVID en 2022

Por The Defender, 19 de octubre de 2021.

Un informe del grupo de análisis de datos sanitarios, Airfinity, proyecta ventas y beneficios “sin precedentes” para Pfizer y Moderna en 2022. Según la “People’s Vaccine Alliance”, las empresas están fijando los precios de sus vacunas hasta 41.000 millones de dólares por encima del coste estimado de producción.

Se prevé que los fabricantes de vacunas Pfizer y Moderna generen unas ventas combinadas de 93.200 millones de dólares en 2022, casi el doble de lo que se espera que recauden este año, según Airfinity, un grupo de análisis de datos sanitarios.

Airfinity cifra en 124.000 millones de dólares las ventas totales del mercado de vacunas COVID en 2022, según “The Financial Times”.

Se prevé que las ventas de vacunas de Pfizer alcancen los 54.500 millones de dólares en 2022, y las de Moderna los 38.700 millones. Las estimaciones hacen saltar por los aires las cifras anteriores: 23.600 millones de dólares para Pfizer y 20.000 millones para Moderna.

“Las cifras no tienen precedentes”, dijo Rasmus Beck Hansen, director general de Airfinity, a “The Financial Times”.

Las ventas de las inyecciones de ARNm seguirán aumentando en 2022 debido a las dosis de refuerzo y a los países que hacen acopio de existencias para protegerse de las variantes, según Airfinity.

Pfizer generará el 64% de sus ventas, y Moderna el 75% de las mismas, a partir de los países de renta alta en 2022, prevén los analistas.

En abril, Pfizer predijo que las ventas de la vacuna COVID en 2021 ascenderían a 26.000 millones de dólares. Tras conocerse los resultados del segundo trimestre, Pfizer elevó la cifra a 33.500 millones de dólares. El analista de Bernstein, Ronny Gal, dijo que la empresa podría sumar 10.000 millones de dólares más en ventas de vacunas en 2021.

Gal escribió:

“Las cifras van a ser mucho más altas. La previsión de 33.500 millones de dólares refleja los contratos firmados hasta hoy, que reflejan el compromiso total de vender 2,1 millones de dosis (a un precio medio de 15,95 dólares). Pfizer señala que espera fabricar 3 millones de dosis. Es de suponer que gran parte de ellas se venderán también, aunque a un precio medio inferior, ya que el consumo se desplaza a los mercados emergentes. Esto supone probablemente otros 10.000 millones de dólares”.

“El segundo trimestre fue notable en varios aspectos”, dijo Albert Bourla, director general de Pfizer. “Lo más visible es que la velocidad y la eficacia de nuestros esfuerzos con BioNTech para ayudar a vacunar al mundo contra el COVID-19 no han tenido precedentes, ya que se han suministrado más de mil millones de dosis de BNT162b2 en todo el mundo.”

En una conferencia telefónica, Bourla dijo que aunque “es muy pronto para hablar” de las expectativas de ventas de la compañía para el próximo año, situó la capacidad de producción de Pfizer para 2022 en 4.000 millones de dosis.ORDER TODAY: Robert F. Kennedy, Jr.’s New Book — ‘The Real Anthony Fauci’

Moderna, Pfizer y BioNTech obtienen beneficios “astronómicos y desmesurados

Según “ActionAid International” -una federación mundial que trabaja por un mundo libre de pobreza e injusticia-, Moderna, Pfizer y BioNTech están obteniendo “beneficios astronómicos y desmesurados” debido a sus monopolios de las vacunas de ARNm COVID.

Moderna y BioNTech declaran unos márgenes de beneficio del 69%, y Moderna y Pfizer pagan pocos impuestos, según informó el 15 de septiembre “People’s Vaccine Alliance”.

Gracias a los monopolios de patentes de las vacunas COVID – cuyo desarrollo contó con 100.000 millones de dólares de financiación pública obtenida de los contribuyentes de Estados Unidos, Alemania y otros países- las tres empresas obtuvieron más de 26.000 millones de dólares de ingresos en la primera mitad del año, al menos dos tercios de ellos como beneficio puro para Moderna y BioNTech.

La Alianza también estimó que las tres empresas están cobrando en exceso, fijando el precio de sus vacunas hasta en 41.000 millones de dólares por encima del coste estimado de producción.

“El modelo de negocio de las grandes farmacéuticas -recibir miles de millones en inversiones públicas, cobrar precios exorbitantes por medicamentos que salvan vidas, pagar pocos impuestos- es oro en paño para los ricos inversores y los ejecutivos de las empresas, pero es devastador para la salud pública mundial”, afirmó Robbie Silverman, responsable de participación del sector privado en Oxfam.

Silverman dijo que las compañías farmacéuticas están priorizando sus propios beneficios al imponer sus monopolios y vender sus vacunas al mejor postor. “Ya es suficiente: debemos empezar a anteponer las personas a los beneficios”, dijo Silverman.

Según un análisis de “People’s Vaccine Alliance”, basado en el trabajo de los científicos del MRNA en el Imperial college, Moderna y Pfizer-BioNTech han cobrado hasta 24 veces el coste potencial de producción de sus vacunas.

El análisis de las técnicas de producción de Pfizer-BioNTech y Moderna, que se desarrollaron sólo gracias a 8.300 millones de dólares de financiación pública, sugiere que estas mismas vacunas podrían fabricarse por tan sólo 1,20 dólares la dosis.

A pesar de beneficiarse de una inversión pública multimillonaria en el desarrollo de sus vacunas, los gigantes farmacéuticos no han pagado su parte justa de impuestos, informó “ActionAid International”.

En el primer semestre de 2021, Moderna pagó un tipo impositivo del 7% en Estados Unidos y Pfizer pagó un tipo impositivo del 15%, muy por debajo del tipo legal del 21%.

BioNTech, la empresa alemana que produjo la receta de la vacuna de Pfizer, pagó un tipo impositivo significativamente más alto, del 31%, en Alemania, mientras cosechaba un margen de beneficios del 77%.

Moderna prevé unas ventas totales de vacunas de 20.000 millones de dólares en 2021. En lo que va de año, Moderna sólo ha pagado 322 millones de dólares en impuestos, a pesar de haber obtenido miles de millones de beneficios.

La vacuna de Pfizer representa ahora más de un tercio de los ingresos totales de la empresa. Pfizer vendió más de 11.000 millones de dólares en vacunas en el primer semestre de este año, y ahora proyecta 33.500 millones de dólares en ventas totales de vacunas para 2021, lo que convierte a la vacuna en uno de los productos farmacéuticos más vendidos este año y potencialmente en la historia de la industria farmacéutica.

Pfizer ha declarado que los márgenes de beneficio de sus vacunas son inferiores al 30%, pero como la empresa no revela sus gastos, no fue posible verificar de forma independiente sus márgenes de beneficio, informó “ActionAid International”.Double your impact! When you make a donation to Children’s Health Defense, your donation will be matched — up to $1 million! Donate Now!

J&J obtuvo 502 millones de dólares en ventas de vacunas en el tercer trimestre en medio de la aprobación de refuerzos

Johnson & Johnson (J&J) dijo que obtuvo 502 millones de dólares en ventas de su vacuna COVID en el tercer trimestre, según un informe de resultados publicado el martes.

El negocio farmacéutico de J&J, que desarrolló la vacuna COVID de una sola dosis, generó unos ingresos de 12.900 millones de dólares, lo que supone un aumento del 13,8% interanual, informó la CNBC.

Las ventas de la vacuna de J&J fueron más ligeras de lo esperadola, la analista de “Edward Jones”, Ashtyn Evans, dijo en un informe a los clientes. Sin embargo, la empresa de “Dow Jones” sigue esperando que este año se vendan 2.500 millones de dólares en vacunas COVID.

La compañía también dijo que ha mantenido sus perspectivas de ventas de vacunas para el año, y que planea enviar todo lo que pueda durante el resto del año, dijo el director financiero Joseph Wolk en “Squawk Box“.

El informe de J&J fue criticado por la forma en que la empresa manejó la crisis de los opioides y el desarrollo de una vacuna COVID comparativamente menos efectiva bajo el presidente ejecutivo saliente, Alex Gorsky.

El 15 de octubre, el Comité Consultivo de Vacunas y Productos Biológicos Relacionados (“Vaccines and Related Biological Products Advisory Committee”, VRBPAC por sus siglas en inglés) de la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (“Food and Drug Administration”, FDA por sus siglas en inglés) recomendó por unanimidad administrar una segunda dosis de refuerzo a todos los receptores de la vacuna COVID de J&J mayores de 18 años.

El panel de la FDA no impuso ninguna restricción sobre quién debe recibir una dosis adicional de J&J, a diferencia de lo que hizo con las vacunas de ARNm, cuyo uso está autorizado sólo para ciertos grupos de alto riesgo. El VRBPAC dijo que la segunda vacuna no debería administrarse antes de dos meses después de la primera.

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Los estudios demuestran la superioridad de la inmunidad natural contra el COVID

Por Dr. Joseph Mercola, Mercola, 19 de octubre de 2021.

HISTORIA EN BREVE

  • Durante una audiencia del 30 de septiembre de 2021, en el Senado de los Estados Unidos, el senador Rand Paul denunció al secretario de Salud y Servicios Humanos, Xavier Becerra, por ignorar la ciencia de la inmunidad natural
  • Un estudio israelí que incluyó a 700 000 personas, descubrió que las personas con infecciones previas al SARS-CoV-2 tenían una probabilidad 27 veces menor de desarrollar una infección sintomática por segunda vez, en comparación con las personas que recibieron la vacuna
  • Un informe de Public Health England del 11 de junio de 2021, demostró que un paciente hospitalario tiene una probabilidad seis veces mayor de morir de la variante del COVID si está completamente vacunado, comparado con aquellos que no se han aplicado ninguna vacuna antiCOVID
  • Además de contar con la mejor protección, las personas con inmunidad natural también enfrentan riesgos más altos cuando se aplican la vacuna antiCOVID, ya que su inmunidad preexistente los hace más propensos a los efectos secundarios

Durante una audiencia del 30 de septiembre de 2021, en el Senado de los Estados Unidos, el senador Rand Paul se enfrentó con el secretario de Salud y Servicios Humanos, Xavier Becerra. Paul denunció a Becerra por ignorar la ciencia de la inmunidad natural.

Becerra, que no es médico ni científico (Paul indicó que Becerra ni siquiera tiene una licenciatura en ciencias) recorre el país y les dice a las personas que son “terraplanistas” por creer que no necesitan la vacuna si ya tuvieron COVID, dijo Paul.

“Nos parece muy insultante. Va en contra de la ciencia”, dijo Paul. Becerra hace esto a pesar de un estudio israelí1,2,3 de 2.5 millones de personas que descubrió que el grupo vacunado tenía una probabilidad siete veces mayor de infectarse con COVID, comparado con las personas que poseen inmunidad natural debido a una infección anterior.

Cuando Becerra dijo que no estaba familiarizado con ese estudio, Paul lo reprendió por su ignorancia y dijo que tomaba decisiones por 100 millones de personas en Estados Unidos que ya tuvieron COVID cuando él ni siquiera sabía que sucedía con la ciencia.

“Tú solo estás en un puesto muy alto y has tomado estas decisiones, eres un abogado sin formación científica ni título médico. Es una arrogancia unida a un autoritarismo indecoroso y que va en contra de las personas en Estados Unidos”, dijo Paul. “Señor, usted es el que ignora la ciencia”.

Otro estudio israelí4 que incluyó a 700 000 personas, publicado el 25 de agosto de 2021 en el servidor de preimpresión medRxiv, descubrió que las personas con infecciones previas por SARS-CoV-2 tenían una probabilidad 27 veces menor de desarrollar una infección sintomática por segunda vez, en comparación con las personas que recibieron la vacuna.

Un informe de Public Health England del 11 de junio de 2021,5 demostró que un paciente hospitalario tiene una probabilidad seis veces mayor de morir de la variante del COVID si está completamente vacunado, comparado con aquellos que no se han aplicado ninguna vacuna antiCOVID.

El 4 de octubre de 2021, la organización Project Veritas publicó un video6 en el que un científico de Pfizer afirma lo siguiente: “Cuando alguien es naturalmente inmune significa que tal vez tiene más anticuerpos contra el virus”, y de manera correcta explica que “cuando contraiga el virus real, comenzará a producir anticuerpos contra muchas partes del virus, por lo que es probable que sus anticuerpos sean mejores que con la vacuna [antiCOVID]”.

De igual manera, otro científico de Pfizer, Chris Croce, dice que “está protegido por más tiempo” si tiene anticuerpos naturales del COVID, lo cual no sucede con los anticuerpos generados por la vacuna antiCOVID. Croce agrega que trabaja “para una corporación malvada” que “funciona con dinero del COVID”.

La inmunidad natural parece fuerte y duradera

Como señaló Paul, existen muchos estudios que demuestran que la inmunidad natural de una infección previa es sólida y duradera, algo que no se puede decir de las vacunas antiCOVID. La inmunidad natural suele durar toda la vida, y los estudios demostraron que la inmunidad natural contra el SARS-CoV-2 es, como mínimo, más duradera que la inmunidad inducida por las vacunas.

Aquí hay una muestra de las publicaciones académicas que han investigado la inmunidad natural en lo que respecta a la infección por SARS-CoV-2:7

Science Immunology descubrió en octubre del 20208 que “los anticuerpos dirigidos a RBD son excelentes marcadores de infecciones anteriores y recientes, que las mediciones diferenciales de isotipos pueden ayudar a distinguir entre infecciones recientes y más antiguas, y que las respuestas de IgG persisten durante los primeros meses después de la infección y están correlacionadas con los anticuerpos neutralizantes”.
La revista The BMJ, en enero de 2021,9 concluyó que “de los 11 000 trabajadores de la salud que demostraron evidencia de infección durante la primera ola de la pandemia en el Reino Unido, entre marzo y abril de 2020, ninguno tuvo reinfección sintomática en la segunda ola del virus entre octubre y noviembre de 2020″.
La revista Science en febrero de 2021,10 reportó que “se genera una memoria inmune sustancial después del COVID-19, que involucra a los cuatro tipos principales de memoria inmune [anticuerpos, células B de memoria, células T CD8 + de memoria y células T CD4 + de memoria]. Alrededor del 95 % de las personas retuvieron la memoria inmunitaria ~ 6 meses después de la infección.Los títulos de anticuerpos circulantes no fueron predictivos de la memoria de las células T. Por lo tanto, las pruebas serológicas simples para los anticuerpos contra el SARS-CoV-2 no reflejan la intensidad y durabilidad de la memoria inmunológica contra el SARS-CoV-2. Un estudio de 2800 personas no encontró reinfecciones sintomáticas durante un período de ~ 118 días, mientras que un estudio de 1246 personas no observó reinfecciones sintomáticas durante 6 meses”.
Un estudio de febrero de 2021, publicado en el servidor de prepublicación medRxiv,11 concluyó que “la infección natural parece provocar una fuerte protección contra la reinfección con una eficacia del ~ 95 % durante al menos siete meses”.
Un estudio realizado en abril de 2021 y publicado en medRxiv,12 reportó que “el nivel estimado de protección contra una infección previa por SARS-CoV-2 para la infección documentada es del 94.8 %; hospitalización 94.1 %; y enfermedad grave 96.4 %. Nuestros resultados cuestionan la necesidad de vacunar a las personas previamente infectadas”.
Otro estudio realizado en abril de 2021, publicado en el servidor de preimpresión BioRxiv,13 concluyó que “después de un caso típico de COVID-19 leve, las células T CD8 + específicas del SARS-CoV-2 no solo persisten sino que se diferencian de manera coordinada hasta la convalecencia, en un estado característico de memoria de larga duración y autorrenovación”.
Un informe realizado en mayo de 2020 en la revista Immunity,14 confirmó que se detectan anticuerpos neutralizantes específicos del SARS-CoV-2 en personas que se recuperaron de COVID-19, así como respuestas inmunitarias celulares. Aquí, encontraron que los títulos de anticuerpos neutralizantes se correlacionan con el número de células T específicas del virus.
Un artículo de la revista Nature realizado en mayo de 2021,15 descubrió que la infección por SARS-CoV-2 induce células plasmáticas de la médula ósea de larga vida, que son una fuente muy importante de anticuerpos protectores. Incluso después de una infección leve, los anticuerpos de la proteína Spike anti-SARS-CoV-2 se detectaron después de los 11 meses posteriores a la infección.
Un estudio realizado en mayo de 2021 en la revista E Clinical Medicine,16 descubrió que “la detección de anticuerpos es posible durante casi un año después de la infección natural por COVID-19”. De acuerdo con los autores: “Con base en la evidencia actual, planteamos la hipótesis de que los anticuerpos contra las proteínas S y N, después de la infección natural, podrían persistir durante más tiempo de lo que se pensaba antes, lo que proporciona evidencia de sostenibilidad que podría influir en la planificación pospandémica”.
Datos de Cure-Hub17 confirman que aunque las vacunas antiCOVID pueden generar niveles de anticuerpos más altos que la infección natural, esto no significa que la inmunidad inducida por la vacuna sea más protectora. Es importante destacar que la inmunidad natural confiere una protección mucho más amplia, ya que su cuerpo reconoce las cinco proteínas del virus y no solo una. Con la vacuna antiCOVID, su cuerpo solo reconoce una de estas proteínas, que es la proteína Spike.
Un artículo de Nature de junio de 2021,18 señala que “Wang et at. demuestran que entre 6 y 12 meses después de la infección, la concentración de anticuerpos neutralizantes no cambia. El análisis confirma que las células B de memoria específica del SARS-CoV-2, en la sangre de las personas convalecientes a lo largo del año, sugiere que la reacción inmunológica aguda se extiende incluso más allá de los seis meses.Estas células B de memoria mejoran la reactividad de sus anticuerpos específicos del SARS-CoV-2, a través de un proceso conocido como hipermutación somática. La buena noticia es que la evidencia hasta ahora predice que la infección con SARS-CoV-2 induce la inmunidad a largo plazo en la mayoría de las personas”.
Otro artículo de Nature concluyó19 que “en ausencia de reactividad de anticuerpos de vacunación [al dominio de unión al receptor (RBD, por sus siglas en inglés) del SARS-CoV-2], la actividad neutralizante y el número de células B de memoria específicas de RBD permanecen estables de 6 a 12 meses.” De acuerdo con los autores, los datos sugieren que “la inmunidad en las personas que ya se recuperaron será muy duradera”.
Un artículo de septiembre de 2021,20 publicado en el European Journal of Immunology, evaluó la persistencia de anticuerpos séricos después de la infección por SARS-CoV-2 de tipo salvaje a los 8 y 13 meses después del diagnóstico en 367 pacientes. A los 13 meses, los anticuerpos neutralizantes contra el virus de tipo salvaje persistieron en el 89 % de los casos, mientras que la inmunoglobulina G (S-IgG) de la proteína Spike del SARS-CoV-2 persistió en el 97 % de los casos.

¿Qué hace que la inmunidad natural sea mejor?

La razón por la que la inmunidad natural es mejor que la inmunidad inducida por las vacunas, es porque los virus contienen cinco proteínas diferentes. La vacuna antiCOVID induce anticuerpos contra solo una de esas proteínas, la proteína Spike, y ninguna inmunidad de células T. Cuando está infectado con el virus completo, desarrolla anticuerpos contra todas las partes del virus, además de las células T de memoria.

Las vacunas antiCOVID en realidad promueven la producción de variantes para las que prácticamente no brindan protección alguna, mientras que las personas con inmunidad natural no causan variantes y están protegidas casi de forma universal contra ellas.

Esto también significa que la inmunidad natural ofrece una mejor protección contra las variantes, ya que reconoce varias partes del virus. Si hay alteraciones significativas en la proteína Spike, como con la variante Delta, se puede eludir la inmunidad inducida por la vacuna. No sucede lo mismo con la inmunidad natural, ya que aún se reconocen y atacan a las otras proteínas.

No solo eso, las vacunas antiCOVID promueven la producción de variantes para las que prácticamente no brindan protección alguna, mientras que las personas con inmunidad natural no causan variantes y están protegidas casi de forma universal contra ellas.

Las personas con inmunidad natural tienen un mayor riesgo de desarrollar efectos secundarios

Además de contar con la mejor protección, las personas con inmunidad natural también enfrentan riesgos más altos cuando se les aplican la vacuna antiCOVID, ya que su inmunidad preexistente los hace más propensos a los efectos secundarios.

Una encuesta internacional,21 publicada a mediados de marzo de 2021, encuestó a 2002 personas que recibieron la primera dosis de la vacuna antiCOVID-19, y descubrió que las personas que habían tenido COVID-19 experimentaron una “incidencia y severidad mayor” de efectos secundarios, en comparación con las que no tenían inmunidad natural.

Las vacunas antiCOVID-19 de ARNm se relacionaron con una mayor incidencia de efectos secundarios en comparación con las vacunas antiCOVID-19 basadas en vectores virales, pero tendieron a ser reacciones locales más leves. Las reacciones sistémicas, como anafilaxia, enfermedad similar a la gripe y dificultad para respirar, fueron más probables con las vacunas del vector viral del COVID-19.

Con base en estos hallazgos, los investigadores pidieron a los funcionarios de salud que reevaluaran sus recomendaciones de vacunas para las personas que ya tuvieron COVID-19:22

“Las personas con exposición previa al COVID-19 se excluyeron de los ensayos de vacunas y, como resultado, la seguridad y reactogenicidad de las vacunas en este grupo no se han evaluado por completo. Por primera vez, este estudio demuestra una relación entre una infección previa por COVID19 y una incidencia y gravedad significativamente más elevada de efectos secundarios autoinformados después de la vacuna antiCOVID-19.

De manera consistente, en comparación con la primera dosis de la vacuna, encontramos una mayor incidencia y gravedad de los efectos secundarios autoinformados después de la segunda dosis, cuando los receptores estuvieron expuestos al antígeno viral.

En vista de la rápida acumulación de datos que demuestran que los sobrevivientes de COVID-19 tienen una inmunidad natural durante al menos 6 meses, podría ser apropiado reevaluar la recomendación de vacunar a este grupo”.

La inmunidad natural se ha convertido en un problema político

Al parecer, algunos se niegan a reconocer la realidad de la inmunidad natural porque parece relacionarse por completo con algún tipo de plan geopolítico. En realidad, no hay razones médicamente válidas para afirmar que la inmunidad inducida por las vacunas es el único camino a seguir. Esa narrativa se basa solo en consideraciones financieras. Como señaló Ryan McMaken en un artículo reciente de Mises Wire:23

“Desde el 2020, los tecnócratas de la salud pública y sus aliados entre los funcionarios electos, se han aferrado a la posición de que todas las personas que puedan recibir la vacuna anticovid deberían hacerlo.

Tanto el sitio web de la Clínica Mayo como el sitio web de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, por ejemplo, insisten en que “la investigación aún no ha demostrado” que las personas que se han recuperado del COVID tengan algún tipo de protección confiable.

Esta narrativa se refleja en el hecho de que los mandatos de las vacunas son una política única para todas las personas, y que insisten en que todos los adultos, independientemente de si ya tuvieron la enfermedad o no, reciban una vacuna antiCOVID.

El régimen se ha adherido a una política de vacunar a todas las personas, sin importar nada más, y un cambio repentino sería políticamente problemático. Así que no es de extrañar que haya tan poco interés en el tema.

De hecho, en una entrevista del 10 de septiembre, el tecnócrata sénior del COVID, Anthony Fauci, afirmó que el tema de la inmunidad natural ni siquiera se discutía en las agencias de salud del gobierno.

Pero algunos médicos no están tan obsesionados con impulsar los mandatos de las vacunas como Anthony Fauci, mientras que la evidencia a favor de la inmunidad natural cada vez es más innegable, hasta el punto que incluso las publicaciones principales comienzan a admitirlo.

En un artículo de opinión para el Washington Post,24 Marty Makary de la Facultad de Medicina Johns Hopkins, sostiene que la profesión médica dañó su credibilidad al pretender que la inmunidad natural es virtualmente irrelevante para la ecuación del COVID.

Además, la posición dogmática de ‘vacunarse’ constituye una falta de honestidad sobre los datos. El sesgo de la política a favor de las vacunas también ignora muchos otros hechos, como los riesgos relativos de las vacunas, en especial para los jóvenes”.

La vacuna antiCOVID podría dañar su corazón

De hecho, los datos israelíes demuestran que la miocarditis (inflamación del corazón) ocurre en una tasa de 1 en 3000 a 1 en 6000 entre los hombres de 16 a 24 años que reciben la vacuna Pfizer.25 Esta afección puede causar síntomas similares a los de un infarto, tales como dolor de pecho, dificultad para respirar, anomalías en la frecuencia cardíaca y fatiga.26

Cuando una persona desarrolla miocarditis, la capacidad de su corazón para bombear sangre es mucho menor y esto podría causar arritmias que le ocasionen la muerte. En casos muy graves, la miocarditis puede causar un daño permanente al músculo cardíaco y provocar insuficiencia cardíaca, infarto, accidente cerebrovascular y muerte súbita cardíaca.27

Otro estudio israelí,28 publicado en The New England Journal of Medicine y que analizó todos los grupos de edad y géneros, descubrió que la vacuna de ARNm de Pfizer se relaciona con un riesgo 3.24 veces mayor de miocarditis,29 lo cual genera una tasa de uno a cinco para eventos adicionales por cada 100 000 personas.30

De igual manera, se identificaron otros riesgos que aumentaron después de recibir la vacuna antiCOVID, los cuales incluyen: linfadenopatía (inflamación de los ganglios linfáticos), apendicitis y herpes zóster.31

Aunque las autoridades sanitarias califican a la miocarditis como un riesgo aceptable e insignificante, ya que la mayoría de los casos son “leves” y “transitorios”, algunos médicos no están de acuerdo y señalan que no hay nada “leve” o “transitorio” en la miocarditis.

Entre ellos se encuentra el Dr. Charles Hoffe, un médico de familia de Lytton, Columbia Británica, quien advirtió a los funcionarios de salud sobre las ramificaciones de la miocarditis.32 Hoffe explicó que sus pacientes varones de corta edad “han sufrido un daño permanente en el corazón”:33

“No importa lo leve que sea, no podrán hacer lo que solían hacer porque el músculo cardíaco no se regenera. La perspectiva a largo plazo es muy desalentadora y, con cada dosis, el daño será aún mayor. El daño es acumulativo porque cada vez se dañan más capilares sanguíneos, de forma progresiva”.

El análisis de riesgo-beneficio es un compromiso personal

Si una persona tiene un riesgo muy bajo de desarrollar una enfermedad grave o de morir por COVID-19, como los niños, los que no tienen comorbilidades crónicas y casi cualquier persona menor de 60 años, entonces los riesgos relacionados con la vacuna podrían superar cualquier otro beneficio. Pero la única persona que puede tomar esa determinación es el paciente (o el padre en el caso de los niños). Como señaló McMaken:34

“En el mundo real, muchos medicamentos, incluyendo estas nuevas vacunas, conllevan riesgos que deben comparar con los posibles beneficios. Estas decisiones solo se pueden tomar a nivel individual, ya que los pacientes deben tomar sus propias decisiones sobre qué sustancias introducir en sus propios cuerpos.

En otras palabras, las políticas generales que proclaman que ‘todas las personas deben recibir este tratamiento médico de inmediato’ contradice la realidad de las incertidumbres y de los diferentes niveles de riesgo que afectan a las personas.

Los factores de la incertidumbre y del consentimiento informado alguna vez se consideraron un pilar de la ética médica y de cualquier ideología política que en realidad respete la autodeterminación y los derechos humanos básicos. Por desgracia, la filosofía de la “salud pública” parece no estar interesada en tales trivialidades.

En este punto, sería vergonzoso que el sistema admita lo que la investigación científica real ha demostrado: que la inmunidad natural es mejor que recibir la vacuna. Al régimen no le gusta sentirse avergonzado, ni tampoco a los innumerables médicos y enfermeras que por mucho tiempo han seguido la línea política del régimen. Así que espere más de lo mismo”.

Aunque podemos esperar que continúe la retórica irracional de nuestros supuestos líderes, nunca debemos resignarnos a su versión orwelliana de la realidad. Están equivocados y, por fin, la verdad se volverá tan obvia que su narrativa se derrumbará.

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Médico argentino habla sobre la eficacia de la ivermectina para el COVID

Por Dr. Joseph Mercola, Mercola, 17 de octubre de 2021.

HISTORIA EN BREVE

  • En Argentina tienen mucha experiencia con la ivermectina. La utilizaban mucho antes de la pandemia del COVID-19 para tratar el dengue, que es endémico en aquel país
  • Al comienzo de la pandemia, el Dr. Héctor Carvallo, un profesor de medicina jubilado en Argentina, diseñó dos ensayos para evaluar la eficacia de la ivermectina contra el SARS-CoV-2. Sus protocolos de tratamiento se utilizan en cinco provincias argentinas, en una de ellas, la tasa de mortalidad se redujo a un tercio en menos de un mes y en pleno brote
  • Como enfoque preventivo, la ivermectina se administra junto con la carragenina, que también tiene propiedades antivirales
  • Mientras que la ivermectina se combina con aspirina para los casos leves, con aspirina y corticosteroides para los casos moderados y con enoxaparina (un medicamento anticoagulante) para los casos graves
  • Estas combinaciones de medicamentos se seleccionaron con base en lo que se sabía sobre otros virus que causan efectos similares al SARS-CoV-2, como el efecto del rabdovirus en la neurología, el paramixovirus, que causa hiperinflamación en los pulmones y el virus del dengue, que desencadena una respuesta inmunológica excesiva

En esta entrevista, hablamos sobre el COVID-19 con el Dr. Héctor Carvallo, un médico argentino que creó un enfoque que se utiliza desde principios de 2020 para prevenir y tratar esta enfermedad en aquel país.

Carvallo se graduó de la escuela de medicina en 1981, el mismo año en que el SIDA se convirtió en una pandemia mundial. En los dos primeros años, el SIDA mató a 2 millones de personas. Desde 1981, ha cobrado la vida de unos 35 millones de personas. Ya llevaba un par de años jubilado, cuando en el 2020 la pandemia lo obligó a salir del retiro.

“El primer gran desafío al que me enfrenté fue el SIDA. He dedicado toda mi vida a ensañar y ayudar. Me gradué como profesor en 1996 y trabajé como profesor de la Facultad de Medicina de Buenos Aires, que es pública. Después, fui profesor de medicina interna en dos facultades de medicina de universidades privadas, hasta que me jubilé hace un par de años”.

La ivermectina es un poderoso antiviral

De manera curiosa, desde antes de la pandemia del COVID, Carvallo ya estaba familiarizado con la ivermectina, ya que los médicos argentinos la utilizan para tratar el dengue, que es una enfermedad endémica en aquel país. Así que cuando surgió la pandemia del SARS-CoV-2, decidieron analizar este medicamento para descubrir si podría ayudar a combatir el problema.

“Supimos que personas como la Dra. Kylie Wagstaff estaban realizando algunos estudios en la Universidad de Monash en Australia”, dijo Carvallo. “Nos dimos cuenta de que eso sería muy útil porque ya se tenía conocimiento sobre su efecto antiviral, por lo que decidimos replicar su trabajo, pero in vivo, incluso antes de que publicaran sus primeros hallazgos. Es decir, no en el laboratorio sino en seres humanos”.

A principios de abril de 2020, Carvallo y su equipo desarrollaron dos ensayos que enviaron a la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, uno fue para preexposición1 (prevención) y el otro para tratamiento. En ambos casos, la ivermectina se utilizó como complemento de otros compuestos, ya que no se trata de una solución milagrosa.

Para fines preventivos, utilizaron ivermectina con carragenina, un emulsionante y espesante de alimentos que tiene un largo historial de uso tanto en alimentos como en medicamentos. Según Carvallo, la carragenina también tiene efectos antivirales, así que se utilizó una versión tópica, que se administró por la nariz y por las membranas mucosas de la boca.

Mientras que, en el ensayo de tratamiento, la ivermectina se combinó con aspirina para los casos leves, con aspirina y corticosteroides para los casos moderados y con enoxaparina (un medicamento anticoagulante) para los casos graves.

Estas combinaciones de medicamentos se seleccionaron con base en lo que se sabía sobre otros virus que causan efectos similares al SARS-CoV-2, como el efecto del rabdovirus en la neurología; el paramixovirus, que causa hiperinflamación en los pulmones y el virus del dengue, que desencadena una respuesta inmunológica excesiva.

El tratamiento temprano es crucial

Al igual que muchos otros médicos, Carvallo supo desde el principio que el tratamiento temprano sería crucial y que decirles a los pacientes que esperaran en casa hasta que ya no pudieran respirar sería una sentencia de muerte.

“Desde que eres estudiante de medicina sabes que cuanto antes se trate una enfermedad, más posibilidades de éxito tiene el tratamiento. Hay que actuar rápido. Esto es lógico. No se tiene que ser un genio para saberlo. Pero de manera inexplicable, en este caso, les dijeron a los médicos que no hicieran nada.

Decidieron mantener a los pacientes solos en sus hogares con Tylenol, que sabemos no sirve para nada, como su único tratamiento, y así hasta que ya no podían respirar bien. Hasta ese momento, los hospitalizaban. Bajo cualquier ley de cualquier país eso es abandono al paciente.

Es como si sale a la calle y ve que la casa del vecino se está incendiando, puede llamar al 911 o bien, puede jugar al héroe y entrar a la casa y tratar de salvarlos. Puede gritar para pedir ayuda. Lo único que no debe hace es quedarse parado sin hacer nada.

Creo que es muy importante hacer todo lo que está en nuestras manos para que un paciente se mantenga estable. Lo que no puedo aceptar como médico, porque va en contra de nuestro juramento, es quedarme con los brazos cruzados hasta que su condición empeore. Aunque eso es ilegal, lo hacen por una razón y esta razón se resume en una sola palabra: codicia”.

Se eligió la aspirina por sus efectos anticoagulantes. Otra opción que recomiendan los médicos estadounidenses es la NAC, un suplemento que no requiere receta médica y que previene los coágulos sanguíneos, o que también ayuda a deshacerlos cuando ya se formaron. La NAC también tiene otros beneficios que ayudan a combatir el COVID-19. En Argentina no se permite la venta de suplementos sin receta, por lo que este ensayo no utilizó suplementos alimenticios.

“Eso no significa que no son buenos”, dijo Carvallo. “Pero decidimos utilizar lo que teníamos a la mano. Creemos en la eficacia de la hidroxicloroquina. Creemos en la eficacia de la azitromicina. La vitamina D, zinc, doxiciclina. Creemos que todos estos compuestos pueden ser muy útiles, solo que no los hemos probado”.

Situación actual en Argentina

Hasta ahora, solo cinco de las 24 provincias argentinas han autorizado estos protocolos que se basan en la ivermectina para la prevención y el tratamiento temprano, y aunque le falta más apoyo, su situación es mejor que en los Estados Unidos, donde prohibieron su uso. En muchos hospitales estadounidenses, los médicos que se atreven a recetar este medicamento corren el riesgo de que los despidan.

Como resultado, esas cinco provincias tienen menos tasas de infección, hospitalización y muerte. De hecho, en una de esas provincias, la tasa de mortalidad se redujo a un tercio en menos de un mes y en pleno brote, cuando aún no había vacunas disponibles.

Argentina lanzó su campaña de vacunación en marzo de 2021, pero su tasa aún es baja. Carvallo estima que menos del 40 % de la población tiene su esquema de vacunación completo.

Cree que su aceptación ha sido lenta, en parte debido a problemas logísticos y en parte debido a la indecisión por miedo a los riesgos de seguridad. “Muchas personas prefieren recurrir a métodos alternativos antes que a las vacunas”, dijo. Todavía hay probabilidades de que en Argentina implementen la vacunación obligatoria.

“Pero hacer que un experimento sea obligatorio y utilizar a los medios de comunicación para convencer a la población, no es algo nuevo”. dijo Carvallo. “Sucedió durante la Segunda Guerra Mundial. Josef Mengele y Joseph Goebbels hicieron exactamente lo mismo.

Uno se aprovechó de las personas desesperadas e indefensas para hacer sus experimentos. Mientras que el otro se encargó de hacer la propaganda para convencer a las personas de que todo estaba bien. Lo mismo que estamos viviendo. No solo se han olvidado de la ciencia, sino también del sentido común”.

Carvallo se vio en la necesidad de ponerse la vacuna antiCOVID china porque requería del certificado de vacunación para viajar a Europa. Ahora, toma aspirina e ivermectina para contrarrestar los posibles efectos secundarios relacionados con los coágulos sanguíneos. “Aún tomo ivermectina, ya llevo más de un año tomándola”, dijo.

Dosis recomendada

En los Estados Unidos, la ivermectina ha sido objeto de burlas y ataques, incluso dijeron que se trataba de un medicamento veterinario. Pero se ha utilizado en humanos durante décadas y ganó el Premio Nobel de Medicina en 1995, en aquel entonces se referían a la ivermectina como un medicamento milagroso.

“Incluso los funcionarios de los CDC se atrevieron a decir: ‘Usted no es un caballo. Usted no es una vaca. ¿Por qué quiere tomar ivermectina?’ Yo les respondería, si consideran que la ivermectina solo es para uso veterinario, entonces no son ni caballos ni vacas, son asnos. Nosotros utilizamos ivermectina de forma semanal para el ensayo de preexposición, es decir como enfoque preventivo. La dosis es de 0.2 mg por kilo de peso corporal. (Para calcular libras en kilos, divida su peso en libras entre 2.2).

Ajustamos la dosis al peso del paciente. Una de las peores comorbilidades para alguien que contrae el virus es la obesidad. No se puede administrar la misma dosis a una persona delgada y a una persona con obesidad u obesidad mórbida. Entonces, la dosis debe personalizarse.

La utilizamos una vez a la semana. Ahora que llegó la variante Delta a Sudamérica, estamos considerando reducir este periodo a tres o cuatro días entre dosis. ¿Sabe por qué la utilizamos de forma semanal? Porque la ivermectina ejerce su protección durante unos 3.5 días. Los demás días está expuesto.

Puede contraer el virus, pero incluso antes de que el virus se replique lo suficiente como para pasar del período de incubación al período de invasión, volverá a tomar ivermectina. Por lo que no causará ningún problema. Ni siquiera se dará cuenta de que contrajo la enfermedad. Pero su sistema inmunológico detectó el virus, por lo que crea inmunidad.

Y seguimos con la misma dosis durante cuatro meses. Se deja de tomar durante un par de meses porque la ivermectina se acumula en el tejido graso. Después de dos meses de descanso, comenzamos a tomarla otra vez”.

Carvallo también señala que la inmunidad natural es mucho más fuerte que la inmunidad artificial que producen las vacunas antiCOVID. Pero ya lo sabíamos, porque es lo mismo que pasa con todos los demás virus. La clave es evitar que la infección se desarrolle por completo. Así que el tratamiento temprano ayudará a superar la infección sin problemas y producirá una inmunidad sólida que podría durarle toda la vida.

Seguridad de la ivermectina

En cuanto a la seguridad de la ivermectina, estudios en África utilizaron dosis 10 veces superiores a los 0.2 mg/kg recomendados para el COVID y no hubo efectos tóxicos. Por otro lado, la hidroxicloroquina tiene un menor margen de seguridad. Esto se establece en varios estudios y se utilizó como arma para desacreditar este medicamento. Como explica Carvallo:

“Lo que hicieron con la hidroxicloroquina para desacreditarla fue fácil. La hidroxicloroquina también es muy efectiva contra el COVID. Pero tiene menor margen de seguridad, así que utilizaron tres veces la dosis recomendada con el fin de causar toxicidad. Hubo 200 estudios a favor de la hidroxicloroquina.

Solo hubo uno que hablaba de la toxicidad, y toda la comunidad científica del mundo se aferró al único estudio en contra. Es una locura. En el caso de la ivermectina, no pudieron hacerlo porque no podían justificarlo. Así que optaron por desacreditarla”.

Aunque existen formulaciones veterinarias de la ivermectina, no es el tipo que debe utilizar, ya que suelen contener polietilenglicol (PEG), que es tóxico para los humanos. De forma irónica, las vacunas antiCOVID contienen PEG. Muchas personas tienen alergia a esta sustancia, razón por la que la anafilaxia representa uno de los efectos secundarios graves de estas vacunas.

Las vacunas antiCOVID son peligrosas

Hasta el 24 de septiembre de 2021, el Sistema Nacional de Notificación de Eventos Adversos a las Vacunas (VAERS) había recibido 15 937 reportes de muerte, 71 036 reportes de hospitalizaciones y más de 752 800 reportes de eventos adversos relacionados con las vacunas antiCOVID.2

Los cálculos de Steve Kirsch, director ejecutivo del COVID-19 Early Treatment Fund, que se basan en datos del VAERS, sugieren que la cifra real de muertes podría ser de unas 212 000 personas.3 Además, estima que los efectos secundarios y las muertes que se reportan están por debajo del número real, lo que significa que en realidad podría haber entre 2 millones y hasta 5 millones de lesiones causadas por las vacunas antiCOVID.

Incluso si tuviéramos que aceptar los números oficiales del VAERS, estas cifras son una locura. Bajo circunstancias normales, se retiraría la vacuna después de 50 reportes de muerte. Pero no explican por qué, si ya causó más de 16 000 muertes, aún insisten que las personas de todo el mundo deben ponerse esta vacuna.

Estamos recreando el libro “1984” de George Orwell, en el que casi todo lo que dicen las autoridades gubernamentales y sanitarias es todo lo contrario a la verdad. Derecha es izquierda. Arriba es abajo. Negro es blanco. Para aquellos que conocen los hechos, es algo completamente surrealista. La doble moral es una de las características principales de esta nueva normalidad. Como señaló Carvallo:

“La vacuna es casi sagrada. Es como una Biblia. Todo lo que digamos a favor de otros tratamientos es pecado. Ganadores del Premio Nobel de Medicina, como Luc Montagnier y Satoshi Omura, han sido censurados por los medios de comunicación. Repito, es una locura”.

Además, ya tenemos pruebas de que las vacunas no sirven de nada. Pierden su efectividad muy rápido. Y ¿cuál es su respuesta? Pues vacunas de refuerzo. En Israel ya se habla de una cuarta dosis y ni siquiera ha pasado un año desde su lanzamiento.

“Si toma un medicamento y si después de unos días no lo ayuda a mejorar, se reconsidera su diagnóstico o tratamiento”, dijo Carvallo. “Si no sirve, no vuelve a tomarlo porque no tiene sentido insistir en lo mismo y tratar de obtener resultados diferentes”.

La razón por la que aparecen más variantes es porque la vacuna tiene “fallas”. No evita que se infecte, por lo que el virus comienza a mutar para evadir el anticuerpo que induce la vacuna. Carvallo está de acuerdo y agrega que también le parece ilógico que las vacunas solo estén diseñadas para producir anticuerpos contra una parte del virus: la proteína Spike y no contra la patogénesis del virus.

Según las proyecciones, podríamos volvernos testigos de miles de millones de casos de muerte o de discapacidad permanente a causa de estas vacunas experimentales. ¿Cómo los cuidaremos a todos? ¿Quién pagará por su cuidado?

Al recuperarse de una infección natural, tiene inmunidad humoral y celular, y aunque la inmunidad humoral (anticuerpos) disminuirá en unos pocos meses, le queda la inmunidad celular que entrará en acción siempre que sea necesario.

Las vacunas antiCOVID no proporcionan inmunidad celular, por lo que no se podrá alcanzar la inmunidad colectiva, aunque se vacune el 100 % de la población. Carvallo también señala que el virus SARS-CoV-2 ya se ha debilitado bastante. Así que, en este punto, el verdadero enemigo es toda la propaganda que tiene como objetivo sembrar miedo.

Es momento de tomar control de su salud

Carvallo es uno de esos casos extraños que ha podido realizar investigaciones que a otros no les permiten. Él está jubilado, por lo que no tiene financiación ni carrera que perder. Espera que, con el tiempo, más médicos hagan conciencia y retomen su juramento de no hacer daño, así podrán enfocarse en lo que es mejor para sus pacientes y no en la burocracia que actualmente dicta lo qué pueden y no pueden hacer.

Según las proyecciones, podríamos volvernos testigos de miles de millones de casos de muerte o de discapacidad permanente a causa de estas vacunas experimentales. ¿Cómo los cuidaremos a todos? ¿Quién pagará por su cuidado? Los programas de asistencia social en los Estados Unidos (Seguridad Social, Medicare y Medicaid) están al borde de la bancarrota.

Según el Dr. David Martin,4 para el 2028, los programas de pensiones y los programas de prestaciones ya no serán una opción viable, y cuando desaparezcan, la industria farmacéutica también colapsará, ya que ellos son los que más se benefician de este tipo de programas. Además, Medicare y Medicaid están detrás del problema de la drogodependencia que impera en los Estados Unidos.

Entonces, en tan solo unos años, enfrentaremos una convergencia de colapsos en múltiples frentes y, al mismo tiempo, es posible que gran parte de la población esté muy enferma y que dependa por completo de estos sistemas para sobrevivir.

La sociedad también requiere de todo tipo de infraestructura, y si una gran parte de la sociedad está discapacitada o muerta, entonces la sociedad colapsará por la falta de personal calificado. Así que como puede ver, las vacunas antiCOVID solo están empeorando una situación ya precaria, porque el sistema financiero comenzó a colapsar desde hace mucho tiempo.

Lo único que puede hacer ahora mismo para prepararse para esta convergencia de colapsos, es reforzar su salud. Haga todo lo que esté en sus manos para estar lo más sano posible. Por ejemplo, optimice sus niveles de vitamina D y evite las toxinas de todo tipo. Comience a cultivar sus propios alimentos y busque formas de proteger su dinero para el retiro.

Información adicional

Para obtener más información sobre la ivermectina, puede descargar el libro electrónico gratuito del Dr. Carvallo y su equipo. No solo contiene sus estudios argentinos, sino también otros artículos científicos revisados por pares que detallan los beneficios de la ivermectina en la lucha contra el COVID-19. En iniciatherapeutics.com podrá encontrar la versión en inglés y en español del libro titulado “Ivermectin in COVID-19: Profilaxis and Treatment”.

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La controversia sobre el peróxido de hidrógeno nebulizado para el COVID

Por Dr. Joseph Mercola, Mercola, 18 de octubre de 2021.

HISTORIA EN BREVE

  • La Fundación de Asma y Alergias de Estados Unidos y los medios de comunicación advierten contra el uso de peróxido de hidrógeno nebulizado para tratar virus respiratorios como el SARS-CoV-2
  • No existe evidencia que respalde la idea de que el peróxido de hidrógeno nebulizado represente un peligro para la salud. Todo lo contrario, tanto estudios clínicos como anecdóticos demuestran sus beneficios
  • Investigaciones recientes demuestran que los pacientes con COVID, que irrigaron sus senos nasales con una solución salina yodada, tuvieron una probabilidad 19 veces menor de hospitalización
  • Mientras que otro artículo reciente recomienda hacer nebulizaciones con peróxido de hidrógeno al 1.5 % dos veces al día para tratar el COVID-19 desde casa, así como en pacientes hospitalizados que aún no requieren cuidados intensivos
  • Se ha demostrado que la nebulización con solución salina normal, solución salina hipertónica al 3 %, peróxido de hidrógeno y yodo, ayuda a combatir las infecciones respiratorias. Recomiendo diluir peróxido con solución salina normal para obtener una concentración al 0.1 % y agregarle una gota de yodo de Lugol

El 22 de septiembre de 2021, el periódico The Washington Post publicó un artículo que citaba las advertencias que hizo la Fundación de Asma y Alergias de los Estados Unidos (AAFA),1 lo que provocó que los medios de comunicación publicaran un gran número de artículos en los que advertían contra el uso de peróxido de hidrógeno nebulizado para tratar virus respiratorios como el SARS-CoV-2.

“Una de las principales organizaciones relacionadas con el asma advirtió sobre un tratamiento para el coronavirus que circula en las redes sociales y que está llevando a algunas personas a publicar videos en los que inhalan peróxido de hidrógeno a través de un nebulizador.

En su blog, la Fundación de Asma y Alergias de los Estados Unidos calificó la acción como ‘preocupante y peligrosa’,2 y enfatizó que no sirve para tratar o prevenir la enfermedad, pero sí daña los pulmones. “NO utilice su nebulizador para inhalar peróxido de hidrógeno, ¡es peligroso!”, escribió la fundación”.3

Según la AAFA,4 “el peróxido de hidrógeno incluso se puede utilizar como limpiador y quitamanchas, y si se lo ingiere o inhala puede dañar sus tejidos”. En su blog,5 la AAFA también cita a la Agencia para Sustancias Tóxicas y el Registro de Enfermedades, que señala:6

“El peróxido de hidrógeno puede ser tóxico si se ingiere, inhala o entra en contacto con la piel o los ojos. Inhalar peróxido de hidrógeno de uso doméstico (3 %) puede causar irritación respiratoria. Exponerse al peróxido de hidrógeno de uso doméstico puede causar irritación ocular leve. Inhalar vapores de soluciones concentradas (superiores al 10 %) puede provocar irritación pulmonar grave”.

La organización fachada me culpa por la ‘desinformación’ sobre el peróxido de hidrogeno

Según The Washington Post, una de las organizaciones fachada del Gran Reinicio que se conoce como el Centro para la Lucha contra el Odio Digital (CCDH) me señaló como el responsable principal detrás de la tendencia a nebulizar el peróxido de hidrógeno para prevenir y tratar virus respiratorios:7

“En abril de 2020, Mercola publicó un video que decía: ‘el peróxido de hidrógeno puede tratar de manera efectiva la mayoría de las enfermedades respiratorias virales, incluyendo el coronavirus’, afirma el Centro para la Lucha contra el Odio Digital.

Imran Ahmed, director ejecutivo del Centro para la Lucha contra el Odio Digital, dijo que culpa a Mercola de promover el peróxido de hidrógeno como un tratamiento contra el coronavirus.

Además, dijo que el peróxido de hidrógeno es ‘una sustancia química muy volátil y un agente blanqueador’. Igualmente, expresó su preocupación por el hecho de que incluso al diluirse con una solución salina, podría ser dañino si se utiliza en lugar de los tratamientos o vacunas aprobadas.

‘No solo se trata del efecto que puede producir el hecho de decirle a las personas que el peróxido de hidrógeno sirve para tratar el COVID. Significa que cuando las personas se enfermen rechazarán las terapias que sí funcionan’, dijo Ahmed. ‘Significa que si una persona se enferma, en lugar de recibir el tratamiento que necesita, comenzará a buscar en Amazon un nebulizador y peróxido de hidrógeno’”.

Los expertos están pasando por alto un punto muy importante

Pero en toda esta campaña de difamación en mi contra no mencionan un punto muy importante: asumen que las personas no siguen las instrucciones al pie de la letra. Desde el principio, mis instrucciones han sido bastante claras.

Es muy importante diluir el peróxido de hidrógeno con una solución salina para obtener una concentración al 0.1 %, tal como se muestra en la siguiente gráfica, lo que significa que el 99.9 % de lo que inhalan es solución salina inofensiva, mientras que el 0.1 % es peróxido. Como mencionaré más adelante, la solución salina incluso podría producir algunos beneficios. Debo reconocer que el periódico The Washington Post también incluyó mi respuesta en su historia:8

“En un correo electrónico, Mercola dijo lo siguiente: ‘la solución a la que hace referencia es principalmente salina con peróxido de hidrógeno muy diluido. Las personas deben asegurarse de utilizar solución salina para diluir el peróxido de hidrógeno al 0.1 %, una concentración 30 veces menor que el peróxido estándar que venden en las farmacias. No deben utilizar altas concentraciones de peróxido de hidrógeno'”.

final de peroxido

Pero es una verdadera lástima que el reportero decidió NO poner ninguna de las referencias científicas que incluí en mi respuesta. Me preguntó si “conocía alguna investigación revisada por pares que respaldara el uso de peróxido de hidrógeno nebulizado para tratar el COVID” y le envié cinco artículos científicos que hablan sobre el uso de solución salina con mezclas de peróxido de hidrógeno. Pero ni siquiera mencionó la existencia de estos estudios, así que aquí revisaré uno por uno.

La irrigación nasal con solución salina yodada reduce en un 1900 % la tasa de hospitalización

El primer artículo, titulado “Rapid Initiation of Nasal Saline Irrigation: Hospitalizations in COVID-19 Patients Randomized to Alkalinization or Povidone-Iodine Compared to a National Dataset”, que se publicó a mediados de agosto de 2021 en el servidor medRxiv,9 tenía como objetivo determinar si irrigar los senos nasales dentro de las 24 horas posteriores a una prueba de PCR positiva reduciría el riesgo de hospitalización por COVID-19 entre los pacientes mayores de 55 años.

Los pacientes se asignaron al azar para irrigar sus fosas nasales con uno de dos regímenes. Uno utilizó una mezcla de 2.5 mililitros de povidona yodada al 10 % (un antimicrobiano) y solución salina estándar. Mientras que el otro utilizó una mezcla de solución salina con media cucharadita de bicarbonato de sodio (un alcalinizante).

Todos los pacientes irrigaron sus senos nasales dos veces al día durante 14 días. Después compararon sus hallazgos con los resultados de los pacientes que se encuentran en una base de datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. De acuerdo con los autores:

“De los 79 pacientes que se asignaron a la irrigación nasal, 0 de los 37 pacientes del grupo de la povidona yodada y 1 de los 42 pacientes del grupo de alcalinización tuvieron una hospitalización relacionada con el COVID-19 (1.26 %).

No hubo diferencias estadísticas en los resultados por el tipo de irrigación entre los pacientes con síntomas, pero sí se obtuvieron mejores resultados en el grupo de povidona yodada (19/25) que en el grupo de alcalinización (15/33).

Conclusión: a diferencia de la tasa nacional, los pacientes que iniciaron la irrigación nasal con solución salina isotónica, después de una prueba de PCR positiva, tenían 19 veces menos probabilidades de hospitalización. Se requieren más investigaciones para determinar si agregar povidona yodada a la solución reduce la morbilidad y la mortalidad de la infección por SARS-CoV-2”.

¿Por qué el reportero no se molestó en incluir este artículo? Tal vez porque demuestra que hacer algo tan simple como irrigar los senos nasales con solución salina reduce en un 1900 % el riesgo de hospitalización por COVID-19.

El peróxido reduce la tasa de hospitalizaciones y las complicaciones

El segundo artículo, titulado “Might Hydrogen Peroxide Reduce the Hospitalization Rate and Complications of SARS-CoV-2 Infection?”, el cual fue también ignorado por el periódico The Washington Post, se publicó en abril de 2020 y señala lo siguiente:10

“Kampf et al. evaluaron la inactivación efectiva del coronavirus (por ejemplo: SARS y MERS) en superficies inanimadas al utilizar peróxido de hidrógeno (H 2 O 2 al 0.5 % durante 1 minuto).

Con base en sus hallazgos y después de revisar la literatura actual sobre el peróxido de hidrógeno, proponemos que el peróxido de hidrógeno, como agente antiséptico, podría ayudar a reducir la tasa de hospitalizaciones y las complicaciones relacionadas con el COVID-19.

Así que parece razonable especular que el peróxido de hidrógeno al 3 % produce un efecto antiséptico contra el SARSCoV-2 en la mucosa oral y nasal. Esta acción antiséptica no solo se debe a sus propiedades oxidantes y de eliminación mecánica, sino también a que induce una respuesta inflamatoria antiviral innata a través de la sobreexpresión del receptor tipo Toll 3 (TLR3).

Por lo tanto, se puede reducir la progresión de la infección desde el tracto respiratorio superior al inferior.

Así que recomendamos el uso de H 2 O 2 al 3 % y 1.5 % (10 volúmenes) para lavado oral y nasal respectivamente, así como hacerlo justo después de que aparezcan los primeros síntomas, el diagnóstico presuntivo de COVID-19 y durante la enfermedad en cuarentena domiciliaria, al igual que en pacientes hospitalizados que no requieren cuidados intensivos.

Proponemos un régimen de gárgaras 3 veces al día para desinfectar la cavidad bucal y lavados nasales con nebulizador dos veces al día (porque la mucosa nasal es más sensible)”.

Los autores enfatizan la seguridad del peróxido de hidrógeno en las membranas mucosas, al señalar que se utiliza con frecuencia en la otorrinolaringología (medicina para el oído, la nariz y la garganta). También presentan evidencia que demuestra que tras seis meses de hacer gárgaras con peróxido al 3 %, no se produce daño tisular en las membranas mucosas.

“En nuestra opinión, la efectividad de este régimen se comprobará a través de una reducción significativa de la tasa de hospitalización y complicaciones respiratorias en pacientes con SARS-CoV-2, sin y con síntomas de leves a moderados”. dijeron los autores.11

Entonces, tenemos un estudio que demuestra que la irrigación nasal con solución salina reduce drásticamente sus posibilidades de enfermedad grave por COVID-19, mientras que el otro artículo recomienda y afirma que es seguro y efectivo utilizar peróxido de hidrógeno del 1.5 % al 3 % para hacer gárgaras e irrigación nasal ante los primeros síntomas de la enfermedad. Pero eso no es todo, también hay estudios sobre las nebulizaciones con solución salina y peróxido de hidrogeno.

La nebulización ayuda a eliminar las infecciones de las vías respiratorias

Primero hablemos de la solución salina. Se ha demostrado que inhalar solución salina nebulizada no produce daños, sino todo lo contrario. En febrero de 2020, los investigadores descubrieron que hacer nebulizaciones con solución salina normal podría ser un tratamiento seguro y efectivo para la bronquiolitis viral aguda (una infección viral en los bronquiolos).12

Los ensayos clínicos que evalúan los medicamentos nebulizados suelen utilizar la solución salina como un placebo, pero una revisión sistemática y un metanálisis concluyeron que produjo mejoras clínicas consistentes, por lo que debería considerarse como un tratamiento activo para esta enfermedad.

En 2007, un estudio doble ciego13 que evaluó la eficacia de la solución salina hipertónica nebulizada en el tratamiento de la bronquiolitis viral en lactantes, encontró que a diferencia de la nebulización con solución salina estándar (contenido de sodio al 0.9 %), la nebulización con solución salina hipertónica al 3 %, junto con la terapia estándar, redujo en un 26 % la duración de las estancias hospitalarias en bebés con infección moderadamente grave.

La solución salina hipertónica, que tiene un mayor contenido de sal que la solución salina normal, es un mucolítico, lo que significa que diluye el moco.14 La sal atrae el agua, así que, al inhalarse, diluye el moco que se encuentra en las vías respiratorias, lo que hace que la mucosidad sea más fácil de expulsar cuando tose. De acuerdo con los autores:15

“El tratamiento se toleró bien y no causó efectos adversos relacionados con el uso de HS [solución salina hipertónica]. La HS al 3 % nebulizada es un tratamiento seguro, económico y eficaz para los bebés hospitalizados con bronquiolitis viral moderadamente grave”.

En octubre de 2017, CHEST Journal publicó un estudio similar, pero en adultos con EPOC.16 Aquí, mezclaron el medicamento albuterol con solución salina hipertónica o solución salina estándar. La mezcla de solución salina hipertónica fue más efectiva y proporcionó un mayor alivio que la solución salina normal, aunque ambas produjeron un efecto beneficioso.

Además de eso, también se ha demostrado que la solución salina hipertónica al 1.5 % es 100 % efectiva para bloquear la replicación del SARS-CoV-2, sin producir efectos secundarios.17,18 Su mecanismo de acción es muy simple: cuando la inhala, la sal obliga a sus células a utilizar ATP para normalizar su gradiente de electrólitos. Los virus también necesitan ATP para replicarse, así que al consumir ATP, a las células les queda mucho menos ATP para la replicación viral.

¿Por qué The Washington Post tampoco mencionó estos estudios?

El diario The Washington Post ignoró todos estos estudios y solo optó por citar las preocupaciones del CCDH. Según Ahmed, “incluso las soluciones salinas diluidas podrían ser dañinas si se utilizan en lugar de los tratamientos o vacunas aprobadas”, ahora le pido a Ahmed que mencione algún tratamiento “aprobado” que se pueda utilizar de forma temprana desde casa.

Hasta la fecha, las autoridades de salud pública no han aprobado ni un solo tratamiento temprano. Lo único que les dicen a los pacientes es que esperen en casa sin hacer nada hasta que ya no puedan respirar bien, solo hasta ese momento pueden acudir a algún hospital. Esto se puede describir como abandono del paciente y negligencia médica criminal.

Si consideramos toda la evidencia que demuestra que es un tratamiento seguro, entonces disuadir a los pacientes de hacer nebulizaciones con solución salina ante los primeros signos de infección respiratoria no tiene ningún sentido. Le repito, mis recomendaciones siempre han sido diluir el peróxido de hidrógeno en una solución al 0.1 %, lo que significa que el 99.9 % de lo que inhala es solución salina. Dicho esto, ¿qué sabemos sobre el peróxido nebulizado? ¿Es peligroso?

Peróxido nebulizado y COVID-19

Comencemos por analizar los documentos de dos médicos que utilizan el peróxido nebulizado de forma regular. El 10 de mayo de 2021, en un comunicado de prensa de Orthomolecular Medicine,19 el Dr. Thomas E. Levy, certificado en medicina interna y cardiología, habló sobre el uso de este tratamiento antiCOVID-19 en específico.

Durante un viaje a Colombia, el Dr. Levy conoció a una amiga de la familia que estaba contrayendo lo que parecía ser un resfriado común o tal vez influenza. Después de tratar su propio problema crónico de los senos nasales con peróxido nebulizado durante casi un año, de casualidad tenía todo lo que necesitaba para tratar a su amiga.

Después de hacer nebulizaciones con peróxido de hidrógeno al 3 % durante 15 minutos, se sentía mucho mejor. Repitió el tratamiento al día siguiente y al día siguiente, y “mejoró por completo”. Pero es importante recalcar que el Dr. Levy y yo no coincidimos con respecto a la concentración que debe utilizar. Ya que él utiliza un 3 %, mientras que yo creo que es más apropiado utilizar una concentración del 0.1 %.

Cuando Levy se fue de Colombia, le dejó el nebulizador a su amiga, y unos tres meses después el COVID-19 se convirtió en pandemia. Durante el 2020, la amiga colombiana de Levy trató a 20 personas con enfermedad por COVID-19 (siete de ellas se realizaron la prueba y dieron positivo), la mayoría presentaba dificultad para respirar.

Todos tuvieron mejoras significativas después de hacer nebulizaciones con peróxido de hidrógeno al 3 % durante 30 minutos tres veces al día, durante dos días; seguido de una mezcla de peróxido y solución salina (50/50) tres veces al día durante tres días.

“Después de cinco días, los 20 pacientes parecían haberse curado por completo”, dijo Levy. De hecho, Levy escribió todo un libro sobre el peróxido nebulizado que se llama “Rapid Virus Recovery” y que puede descargar de forma gratuita en MedFox Publishing.

Más evidencia que respalda el peróxido nebulizado

El Dr. David Brownstein, junto con otros seis coautores, también publicaron una historia clínica informativa sobre el peróxido nebulizado para tratar el COVID-19. Este reporte de caso que se titula “A Novel Approach to Treating COVID-19 Using Nutritional and Oxidative Therapies” se publicó en la revista Science, Public Health Policy, and the Law en julio de 202020 y aquí puede descargar la versión en PDF.

¿Es peligroso el peróxido nebulizado diluido con solución salina, con o sin yodo? No, no hay evidencia que sugiera que este protocolo represente algún peligro, a menos que no siga las recomendaciones de dilución.

De los 107 pacientes con COVID-19, 91 (85 %) utilizaron peróxido nebulizado diluido con solución salina normal, más yodo de Lugol. Como se explica en el artículo de Brownstein:

“Se mezcló una solución de 250 cc de solución salina normal con 3 cc de peróxido de hidrógeno al 3 %, lo que proporcionó una concentración final de peróxido de hidrógeno al 0.04 %. Además, a la solución salina de 250 cc/bolsa de peróxido de hidrogeno se le añadió 1 cc de cloruro de magnesio (200 mg/ml). (Primero se preparó la mezcla y posteriormente, se le dio a cada paciente).

Se les indicó que nebulizaran 3 cc de la mezcla tres veces al día o con mayor frecuencia si tenían problemas respiratorios. Por lo general, se reportó que uno o dos tratamientos con nebulizaciones mejoraron los problemas respiratorios.

Un total de 91 pacientes con COVID-19 (85 %) utilizaron la solución nebulizada. No se reportaron efectos adversos. Hemos utilizado solución salina nebulizada y peróxido de hidrógeno a esta concentración durante más de dos décadas.

Las mitocondrias producen de forma continua grandes cantidades de peróxido de hidrógeno en el cuerpo humano. Todas las células del cuerpo están expuestas a cierto nivel de peróxido de hidrógeno.

Se sabe que los pulmones producen peróxido de hidrógeno. Se ha demostrado que el peróxido de hidrógeno nebulizado produce actividad antiviral. El COVID-19 deteriora los linfocitos, mientras que el peróxido de hidrogeno tiene la capacidad de reactivarlos”.

Irrigación con yodo para tratar el COVID-19

El 18 de agosto de 2021, en un artículo con referencias completas,21 Leo Goldstein también revisa la literatura científica que respalda a las gárgaras y a la irrigación nasal con povidona yodada (PVP-I):

“La PVP-I se ha utilizado durante décadas como un antiséptico de amplio espectro en la odontología y otorrinolaringología, por lo que su uso para tratar el COVID-19 tiene la misma finalidad. En la India, la PVP-I se utiliza para prevenir la transmisión nosocomial de COVID-19. El Ministerio de Japón recomendó hacer gárgaras con PVP-I desde la gripe pandémica de 2009, mientras que el gobierno chino recomendó su uso desde que comenzó la pandemia del COVID-19″.

Goldstein también cita ensayos clínicos quede demuestran que la PVP-I nebulizada previno hasta en un 90 % las hospitalizaciones y muertes por COVID-19.

“Aplicar PVP-I de 0.5 % a 1.0 % en la cavidad nasal, la cavidad oral, la nasofaringe y la orofaringe, de 2 a 4 veces al día, es un excelente tratamiento profiláctico y un adyuvante temprano antiCOVID-19”, escribe Goldstein y agrega:

“Su uso también evitaría o disminuiría de manera drástica la transmisión del virus de personas contagiosas. La povidona yodada (PVP-I) se vende sin receta médica. Ésta es la conclusión de la literatura disponible, que incluye recomendaciones de médicos”.

Estudio de caso de la Ciudad de México

Por último, también tenemos una serie de casos22 de la Ciudad de México, donde el peróxido de hidrógeno nebulizado se utilizó de manera segura con excelentes resultados. Como se detalla en el resumen:

“El conocimiento de los efectos antisépticos del peróxido de hidrógeno (H 2 O 2) se remonta a finales del siglo XIX, por lo que se conocen muy bien sus mecanismos de acción. A nivel mundial, muchos médicos reportaron el uso exitoso del H 2 O 2, en diferentes modalidades, contra el COVID-19.

Dadas sus propiedades antiinfecciosas y oxigenantes, el peróxido de hidrógeno puede ofrecer aplicaciones profilácticas y terapéuticas para hacerle frente a la pandemia del COVID-19.

Presentamos una serie de casos de 23 pacientes con COVID-19 que habían sido diagnosticados por su médico de atención primaria, así como 28 cuidadores en el Área Metropolitana de la Ciudad de México que recibieron un tratamiento de medicina complementaria y alternativa (CAM) con H 2 O 2 por vía oral (VO, a una concentración de 0.06 %), enjuague bucal (al 1.5 %) y nebulizaciones (al 0.2 %).

Los pacientes se recuperaron bien y reportaron una “excelente mejoría” en un promedio de 9.5 días. Dos (9 %) fueron hospitalizados antes de unirse al estudio y uno no se recuperó por completo. Al considerar su bajo costo, potencial médico y seguridad relativa cuando se utiliza de forma apropiada, sugerimos que se deberían realizar ensayos controlados aleatorios para conocer más al respecto”.

Veredicto final

Entonces, ¿es peligroso el peróxido nebulizado diluido con solución salina, con o sin yodo? No, no hay evidencia que sugiera que este protocolo represente algún peligro, a menos que no siga las recomendaciones de dilución. Incluso la nebulización con peróxido de hidrógeno al 3 o 7 % parece ser bastante segura, pero ya sería arriesgado utilizar mayores concentraciones.

Se puede obtener peróxido de grado alimenticio hasta en una concentración del 35 % y JAMÁS debe utilizarse por vía tópica o interna. DEBE diluirse, de lo contrario podría causar daños. La mejor opción es utilizar peróxido de grado alimenticio al 3 % y diluirlo como se lo indiqué en la gráfica de arriba, lo que dará como resultado una solución al 0.1 %.

En cuanto a la solución salina nebulizada, ya sea solución salina normal al 0.9 % o solución salina hipertónica al 3 % o incluso al 7 %, casi no representa ningún riesgo. Es importante señalar que, en estudios clínicos, incluso los bebés han nebulizado solución salina hipertónica al 3% de forma segura y sin efectos adversos. Por lo tanto, me mantengo firme en mi recomendación de utilizar peróxido nebulizado si sospecha de alguna infección respiratoria y, recuerde, cuanto antes, mejor.

Hacerlo todos los días no provocará ningún efecto secundario, al contrario, podría producir beneficios, ya que incluso una solución al 0.1 % incrementará sus niveles de oxígeno en la sangre. Además, parece que ayuda a mejorar sus evacuaciones intestinales, lo que podría ayudar a eliminar los patógenos respiratorios que afectaban su microbioma.

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