Planeación de huerto en tu casa

Por Antonio Monjarás

La fase de planeación del huerto es de vital importancia si se quiere tener éxito en la implementación del mismo. Comenzar con un proyecto de huerto individual es lo más conveniente. Durante el primer año se recomienda trabajar con 10 m2 y a medida que se vayan adquiriendo destrezas podemos ir sumando más superficie sembrada así como ir incorporando otros elementos, entonces en nuestro segundo año podemos duplicar la superficie sembrada inicial, al tercer año podemos añadir aromáticas y plantas perennes hasta llegar a la incorporación de árboles frutales. A medida que la experiencia nos enseñe, podremos ir aprovechando mejor nuestro suelo, a tal grado que en algún momento podremos producir en una cama de 10 m2  lo que se produce en una de 20 m2. Es importante también observar los recursos con potencial en la zona en la que se tiene pensado comenzar con nuestro sistema de producción, recursos que pueden ser utilizados para la implementación del mismo. Existen muchos aspectos que debemos considerar para arrancar nuestra producción de alimentos. Algunas interrogantes a resolver son:

  • ¿Qué hortalizas se dan en la zona?
  • ¿Cuándo comienza la primera temporada de cultivo?
  • ¿Cuándo son las primeras y últimas heladas?
  • ¿Cuáles son las temporadas secas y las de lluvia?
  • ¿Cuáles son los requerimientos específicos de los suelos en esta zona?
  • ¿Existen condiciones adversas en la zona como lluvias excesivas, vientos fuertes o sequías prolongadas?

Cosas en qué pensar.

-¿Cuál es el Espacio disponible para iniciar tu huerto?

-Acceso a agua /Riego

-Huerto de traspatio directo en el suelo o huerto en contendores.

– Sol y sombra.

-Cercado o protección del huerto.

-Conocer las temporada del año, (frío, calor, lluvia).

-Calendario de cultivos, ¿Cuándo sembrar qué?

-Dieta ¿qué quieres producir?

-Semillas.

– Herramienta, material reciclado, contenedores disponibles que puedas utilizar.

-Diseño- ser creativos y soñar con un diseño práctico que pueda aprovechar y embellecer el espacio y los rincones.

También es importante considerar:

  • El tipo de semilla apropiada para la siembra y trasplante en el huerto.
  • Destinar zonas en mi espacio: área de cultivos (camas), área de compostas, área de semilleros o almácigos.
  • Área de resguardo y guardado de semillas.
  • Identificar cultivos de temporada (época de frío y época de calor).
  • Elaboración de un calendario de cultivos.

Una vez que ya se haya considerado todo lo anterior habrá que comenzar con las primeras siembras. Para esto ya debimos haber elegido la semilla correcta así como tener en mano el calendario de cultivo previamente elaborado. Entonces decidimos qué cultivo sembrar. Se recomienda que nuestras primeras siembras sean en almácigos para mejores resultados. Habrá que elaborar el sustrato adecuado, distancia entre semillas, profundidad correcta de la semilla, etiquetado, humedad adecuada y en la medida de lo posible elaborar nuestros almácigos con materiales de reciclaje. Debemos también cuidar y buscar el lugar adecuado para ubicar nuestros almácigos.

Cosecha de acelga en el Rancho de Vía Orgánica

Semillas apropiadas para arrancar nuestro huerto.

Deberán ser semillas de polinización abierta, pues estas semillas se encuentran adaptadas a la zona a la que pertenecen, su potencial genético es mucho más fuerte que cualquier otra semilla, pues su genoma es una respuesta a las condiciones geo-climáticas del sitio en el que se desarrollan. Su capacidad de adaptabilidad es superior. Estas semillas pueden ser sembradas una y otra vez y no se degeneran, al contrario cuanto más sembremos una semilla, más adaptada estará a las condiciones actuales de clima.

Destinar zonas en mi espacio o terreno.

Para este punto debemos considerar y pensar en la autosuficiencia, es decir que todo lo que se requiera de insumos (composta, semilla, agua, etc.) para producir nuestros alimentos, se genere en la mayoría de lo posible dentro de nuestro espacio, sistema productivo.

  • Para nuestra área de guardado de semillas debemos elegir un sitio oscuro, con la mínima incidencia de luz solar directa, debe haber poca humedad y nuestras semillas deberán ser resguardadas en recipientes de vidrio preferentemente, para asegurarnos de que no haya exceso de humedad podemos poner algo de ceniza o bolitas de sílice. Con esto evitaremos la proliferación de hongos.
  • En el área de compostas debemos asegurarnos de que sea un sitio amplio, para poder hacer los volteos sin ningún problema. Debemos elegir dentro de esta área un sitio para almacenar los desechos que necesiten ser composteados. Tratemos de no usar desperdicios de origen animal para evitar proliferación de moscas. No usar materiales que provengan de plantas que generen resinas o algún tipo de metabolito secundario que pueda inhibir el crecimiento y desarrollo de nuestras hortalizas.
  • Para el resguardo de nuestros almácigos debemos elegir un lugar que de preferencia, se encuentre lo más cerca posible de nosotros para así poder prestar la atención adecuada.

Área de cultivo.

Para destinar el área que se desea sembrar, debemos considerar principalmente la iluminación por la luz del sol, ya que si observamos el giro de nuestro planeta Tierra vemos que el Sol, y la Luna (excepto si está en creciente) salen por el Este, lo cual indica que nuestras plantas recibirán dicha energía por ese lado. Durante el mediodía, las plantas la recibirán por arriba y se cargarán de dicha energía por donde más les hace falta. Antes de ponerse el Sol, las plantas reciben la carga energética por el lado opuesto al de la mañana. Por lo tanto, en otras direcciones, las plantas no reciben la misma cantidad de energía como de Norte a Sur. Esto se nota en su desarrollo y en la cantidad y calidad de sus frutos y cosechas.

Habrá que asegurarse que el sitio en el que deseemos plantar no reciba sombra de ningún tipo.

Cultivos de temporada y calendario de cultivos.

Todas las hortalizas deben sembrarse en su temporada pues cada planta tiene características fisiológicas auténticas, sembrar en las épocas adecuadas de cada semilla nos ayudará a obtener mejores cosechas pues mucha de la energía generada por las plantas se pierde en la adaptación al medio; por ejemplo, cuando se siembra un jitomate fuera de su época, es decir en invierno cuando hace frío, la planta en cuestión desviará mucha de su energía para sobrevivir a las bajas temperaturas y dejará de enfocar esa energía al buen desarrollo de hojas, flores y frutos.

Entonces, para la realización de nuestro calendario de cultivos habrá que considerar, cuál es la hortaliza adecuada para la temporada en la que nos encontremos.

La dieta.

Es importante considerar que para poder satisfacer la demanda de alimentos para una familia, debe planearse la siembra de diferentes especies de plantas para poder satisfacer dicha demanda. Es decir, que cada espacio que destinemos para cultivar, debe cubrir ciertos porcentajes de área.

El libro “Cultivo biointensivo de alimentos” por John Jeavons nos sugiere lo siguiente:

Almácigos.

Los almácigos constituyen una de las partes más importantes para empezar con nuestro huerto, tenerlos significa prestar más atención sobre todos los procesos que ocurren después de haber sembrado nuestra semilla; son cajones de dimensiones pequeñas (10 cm de profundo, 35 cm de ancho y 57 cm de largo, de preferencia), por lo tanto no se requiere de gran espacio para su colocación, son fáciles de transportar y podemos tener más control sobre el proceso de germinación.

Los beneficios:

Si comparamos la siembra directa y la siembra en almácigos los benéficios son muchos. Cuando sembramos al boleo o directo en nuestras camas de cultivo o cajones, el espaciamiento entre plantas es fortuito y esto puede perjudicar el buen desarrollo de nuestras hortalizas, en los almácigos podemos controlar el espaciamiento entre plantas para favorecer una convivencia armónica entre nuestras pequeñas plantas. ¡Un almácigo puede ser mantenido con sólo dos litros de agua por día, cuando en una cama de 10 metros cuadrados se necesitan alrededor de 35 a 75 litros por día!

Con los almácigos tenemos mayor supervivencia de nuestras plantitas, pues podemos poner más cuidado para que los insectos, los animales, aves, luz directa del sol, vientos fuertes, etc. Perjudiquen su desarrollo.

Si deseamos saber cuál es el porcentaje de germinación en nuestras semillas, podemos hacer la siembra en almácigos, contabilizar cuantas semillas hemos puesto y cuantas han emergido. Por ejemplo, si siembro 20 semillas de lechuga y solo me germinan 10, entonces puedo concluir que mi semilla tiene al menos un 50% de germinación.

El sustrato o mezclas adecuadas para almácigos.

Las características del suelo en donde se van a desarrollar nuestras primeras semillas debe poseer buen drenaje, buena fertilidad y debe ser ligero.

Podemos usar:

*Hojarasca (tierra del monte, tierra de pino)

*composta (cernida)

*arena (cernida)

*Tierra negra de nuestro terreno.

Lo más recomendable es que todo lo anterior se mezcle e incorpore por partes iguales en peso de composta, es decir se habrá de mezclar la misma cantidad de composta, tierra, arena y hojarasca en las mismas proporciones o cantidades.

La siembra.

Para la buena germinación de las semillas recomendamos sembrar a una profundidad de tres veces el tamaño de la semilla en cuestión.

El trasplante.

Una vez que las plantas comienzan su desarrollo, habrá que considerar que existe una etapa adecuada para realizar el cambio de almácigos a camas de cultivo (trasplante); a la semilla le toma de 5 días a 12 semanas alcanzar el tamaño adecuado para el trasplante.

Cosecha de productos orgánicas. Por Vía Orgánica.

Es importante mencionar que la agricultura (producción de alimentos) ya sea a pequeña o gran escala, requiere de habilidades y destrezas que sólo se pueden adquirir con la práctica, así que no desesperes si las primeras siembras no se te dieron, todo es parte de un proceso que requiere de trabajo y dedicación.

La recompensa es enorme, como resultado tendrás alimentos sanos, para tu salud, la de tu familia y el medio ambiente.

 

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Más información aquí.

Fuente:

2015, Jeavons, J. Cultivo biointensivo de alimentos. Sustentabilidad. Ecology Action of the Mid-Peninsula. Pag. 32