Aprenda a hacer vegetales fermentados en casa para mejorar su sistema inmunológico

Por el Dr. Mercola, junio de 2013

Su tracto digestivo es probablemente el sistema menos valorado de su cuerpo, es a menudo ignorado hasta que las molestias se vuelven lo suficientemente graves para llamar su atención.

Cuando el intestino ha llegado a este grado, los problemas por lo general se han desarrollado durante meses – o años – y son difíciles de resolver.

En lugar de esperar a que se presenten signos evidentes del problema, ¿por qué no llevar a cabo un «mantenimiento intestinal” regular que le ayude a disminuir en primer lugar sus probabilidades de desarrollar un problema?

Su intestino es mucho más que un tubo de procesamiento de alimentos – alberga cerca del 85 por ciento de su sistema inmunológico. Esto se debe en gran parte a los 100 billones de bacterias que viven en él, tanto buenas como malas, las cuales pueden estimular la secreción de la inmunoglobulina A (IgA por sus siglas en ingles) para nutrir su respuesta inmune.

Cuando el tracto digestivo no está funcionando bien, pueden presentarse una amplia gama de problemas de salud, incluyendo alergias y enfermedades autoinmunes. Si usted sufre de alguna enfermedad grave, simplemente no podrá recuperarse por completo sin curar y sellar su intestino. El balance de microorganismos (bacterias buenas y malas) que viven el tracto digestivo es una parte fundamental del mantenimiento de su salud inmunológica, el cual es el tema central de este artículo.

En el estómago es donde realmente empieza la digestión de los alimentos, con la introducción de más enzimas y una gran cantidad de ácido. Afortunadamente, su estómago está especialmente diseñado para este proceso, ya que es muy ácido. Su revestimiento debe regenerarse a un ritmo febril – sólo para mantenerse con la digestión continua del día. Usted necesita frecuentemente un nuevo recubrimiento estomacal.

Su estómago lo protege contra las infecciones

Un reciente artículo en Scientific American1 explora una explicación alternativa sobre cómo funciona el estómago. La «hipótesis reducida» sugiere que su estómago puede operar como un tamiz o un filtro, impidiendo que algunos de los microbios más perjudiciales pasen a través de su intestino delgado. La evidencia de esto no es nueva. Se trata de un estudio realizado en 1948 por el Dr. Orla-Jensen, profesor jubilado de Royal Danish Technical College – un estudio que, básicamente, se ha «perdido» en la literatura durante más de 60 años.

El profesor sostuvo que el estómago utiliza ácido para matar bacterias patógenas, hongos, virus, gusanos y protozoos, causantes de enfermedades, mientras que al mismo tiempo permite que pasen los microbios más benéficos (que son tolerantes a la acidez). Si su estómago no tiene éxito para matar a estos patógenos, entonces ellos podrían dominar sus intestinos, dañar y mermar las paredes intestinales y causar enfermedades.

A medida que envejece su estómago generalmente produce menos ácido, especialmente después de los 70 años. En este estudio, Orla-Jensen comparó las bacterias intestinales de los jóvenes con las de las personas mayores saludables, así como con las personas mayores que sufren de demencia. Él descubrió que a medida que las personas envejecen, tienen una mayor proporción entre microbios patógenos y microbios benéficos en sus tractos intestinales. Esto fue particularmente pronunciado en las personas mayores con demencia… lo cual plantea la cuestión de que la demencia en realidad podría ser causada por una «infección intestinal».

Un estudio realizado en la Universidad de California “Davis” descubrió que las bacterias E. coli y salmonella en ratones, producen estructuras tipo fibras muy similares a las placas cerebrales inflamatorias observadas en las personas con enfermedad de Alzheimer2. Su cerebro está conformado por bacterias en su tracto digestivo. Las bacterias en el intestino en realidad controlan  la manera en que las células del cerebro expresan genes específicos.3 Otros estudios reportan que la flora intestinal dañada en las personas mayores contribuye a un envejecimiento acelerado,  fragilidad y la muerte prematura.

Se necesita más investigación para entender la relación exacta entre la disbiosis y la demencia. Pero por lo menos, estos estudios ponen en relieve la importancia de mantener altos niveles de bacterias benéficas en el tracto intestinal. De hecho, esta comunidad bacteriana puede estar a cargo de todo el metabolismo.

Las bacterias intestinales infelices pueden causar aumento de peso

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