Soya transgénica contamina miel mexicana

Álvaro agrega que la siembra de soya transgénica está desplazando a las tierras donde antes se sembraba milpa. “Cuando digo milpa hablo de maíz, pero también de otros cultivos. La milpa es la siembra de diversos cultivos en un mismo espacio, es un sistema de relaciones entre semillas, pero también de relaciones entre nosotros como personas, como pueblo, con el maíz, con las semillas y con los animales. La siembra de semillas transgénicas está rompiendo con el sistema milpa”.

El 6 de septiembre de 2011, las comunidades indígenas mayas sumaron a su lista de agravios un conflicto de carácter internacional. Se trata de un fallo del Tribunal de Justicia de la Unión Europea en Alemania por el caso C-442/09, que colocó a los apicultores como afectados directos de los cultivos de organismos genéticamente modificados.

En el comunicado de prensa 79/11, fechado en Luxemburgo, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea expone que la sentencia se deriva de un litigio que enfrentaron Karl Heinz Bablok, apicultor no profesional, con el estado de Baviera, Alemania, propietario de diversos terrenos en los que se ha cultivado maíz MON 810 con fines de investigación durante los últimos años.

Según el escrito, Karl Heinz Bablok produce miel para la venta y para su propio consumo. Hasta 2005, producía también polen para la venta como alimento –en forma de complemento alimenticio–, sin embargo, ese mismo año se detectó la presencia de polen de maíz MON 810 en colmenas ubicadas a 500 metros de una parcela experimental de maíz transgénico.

Al considerar que la presencia de residuos del maíz modificado genéticamente provocaba que sus productos apícolas ya no fueran aptos para la comercialización o el consumo, Bablok inició un procedimiento judicial contra el estado de Baviera ante los tribunales alemanes, al que se sumaron otros cuatro apicultores no profesionales.

En su resolución, el Tribunal de Justicia prohíbe la comercialización de mieles que contengan polen de origen transgénico no autorizado (como el maíz MON 810 de Monsanto) como consecuencia de un principio de tolerancia cero. Al tratarse de polen de plantas transgénicas autorizadas para alimentación, la corte europea determinó que si el contenido de polen transgénico sobrepasa el 0.9 por ciento del polen total debe indicarse en la etiqueta la leyenda: “contiene ingredientes modificados genéticamente”. Y esto aplica para todos los productores, lo que incluye a los mexicanos.

“La comercialización de miel con este etiquetado parece casi imposible, cualquiera que sea su origen, dado que la gran mayoría de los consumidores europeos rechazan los alimentos transgénicos”, asegura en entrevista Remy Vandame, investigador en el Colegio de la Frontera Sur.

La afectación involucra no sólo a la miel convencional, sino también a la calificada como orgánica. De acuerdo con los estándares internacionales, la miel orgánica debe estar libre de transgénicos.

México es el tercer exportador mundial de miel orgánica. Este producto supera en un 30 por ciento el precio de la miel convencional; el mercado global de esta miel se estima en 6 mil 500 toneladas, de las cuales Alemania consume 2 mil 500.

Los principales estados productores son Yucatán, Campeche, Quintana Roo, Chiapas, Veracruz, Oaxaca, Zacatecas y Jalisco. A decir del reporte de la Conabio, Chiapas exporta alrededor del 80 por ciento de su producción y ocupa el primer lugar en exportación de miel orgánica.

También en la Península de Yucatán se produce miel orgánica. Según datos de la Conabio, ocho organizaciones de menos de 100 integrantes producen este tipo de miel; siete de ellas, instaladas en el municipio Felipe Carrillo Puerto, Quintana Roo, y una más, en la localidad Blanca Flor, municipio de Othón P Blanco, también en Quintana Roo.

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