Mujeres rurales y soberanía alimentaria

En ocasión del Día Internacional de la Alimentación y el Día Internacional de las Mujeres Rurales este mes, AWID entrevistó a Elizabeth Mpofu, dirigente campesina de Vía Campesina Zimbabwe, para reflexionar sobre las intersecciones entre hambre, agricultura, género, justicia social y ambiental, poniendo el acento en la importancia de la soberanía alimentaria

AWID: Vía Campesina cuestiona los debates internacionales sobre el financiamiento para la agricultura africana que parece estar dándole forma al desarrollo agrícola y la naturaleza del sistema alimentario africano del mañana. ¿Cómo se explicaría eso?

Por Alejandra Scampini, AWID, 30 de octubre de 2012

Elizabeth Mpofu (EM): Los debates internacionales que se están dando sobre financiamiento para la agricultura africana son una gran amenaza para nuestro ambiente, en especial porque se apunta a nuestra forma de trabajar la tierra y proscribir las semillas autóctonas. Introdujeron lo que ellos llaman la revolución verde y semillas patentadas que requieren muchísima irrigación para los cultivos de alto rendimiento.Al decir que “los agricultores africanos deben mejorar sus cultivos de rendimiento”, quienes propugnan la Revolución Verde defienden la introducción de una agricultura de monocultivos a gran escala (los agro negocios) y quieren transformar a los/as agricultores/as tradicionales en «empresarios/as». Como Vía Campesina, nos oponemos a este modelo, y sostenemos que como campesinos/as y minifundistas somos los/as guardianes/as de la vida, las semillas, la alimentación saludable, de la naturaleza en general. Lo que necesitamos de los gobiernos es más apoyo para desarrollar cultivos agroecológicos y la agricultura tradicional que hemos practicado por siglos.

Los gobiernos deberían instrumentar más políticas públicas para defender nuestros derechos y lograr la soberanía alimentaria en general; mayor acceso al crédito, a la tierra, a los recursos naturales, a los mercados, etc. Sin embargo, la mayoría de los gobiernos africanos están a favor de la “seguridad alimentaria”, que justifica la promoción de inversiones extranjeras en tierras y agricultura. Esto provoca situaciones de acaparamiento de tierras y expulsión de agricultores/as de sus terrenos, entre otras cosas. A la seguridad alimentaria como concepto no le interesa cómo se producen los alimentos o quién los produce, su propósito fundamental es “suministrar alimentos”. Por tanto, en el nombre de la seguridad alimentaria, con presión de las empresas transnacionales de semillas, los gobiernos justifican la introducción de cultivos modificados genéticamente (o transgénicos) y de todos los químicos de los que se nutren esos procesos. Como Vía Campesina, nos oponemos a este modelo y defendemos la soberanía alimentaria, el derecho de todos los pueblos a definir sus propias políticas agrícolas y alimentarias.[1]

AWID: ¿Cómo cambió la agricultura tradicional con la llegada de la revolución verde y su reactivación?

EM: Para Vía Campesina en África, la “Revolución Verde” es una visión de la agricultura volcada al lucro, para la pequeña élite, y no al bienestar de los seres humanos. Para la Revolución Verde, pese a la palabra “verde”, los alimentos y la agricultura son materias primas.

La revolución verde rechaza automáticamente el uso de semillas autóctonas y los recursos naturales, e introduce el empleo de pesticidas químicos. Hemos observado los efectos de la revolución verde en la India y otros países asiáticos. La introducción de semillas híbridas (que no se pueden reproducir en las fincas) y el paquete de químicos que las acompañan han provocado daños a la ecología. Los/as campesinos/as sufrieron por haberse endeudado, hasta el punto de que muchos/as se suicidaron, porque no podían devolver todo el dinero que debían por las semillas, fertilizantes, pesticidas, etc. La Revolución Verde no es un modelo que apoyemos.[2]

AWID: ¿Cómo cambió la vida de las mujeres campesinas con la revolución verde?

EM: Las mujeres son las más afectadas por la revolución verde, pues la mayoría trabaja en las fincas. Como las principales productoras de alimentos, este sistema que impone el uso de pesticidas químicos tiene efectos perjudiciales para la salud al provocarles muchísimas enfermedades.

AWID: ¿De qué manera el modelo agrícola de la revolución verde afecta la soberanía alimentaria de la gente del África?

EM: Los/as agricultores/as comenzarán a usar semillas transgénicas y fertilizantes inorgánicos. Esas semillas no pueden volver a plantarse y no las podemos intercambiar porque están patentadas por las empresas que las producen y, en consecuencia, les pertenecen. Más aún, un modelo agrícola que defiende los monocultivos a gran escala para la producción de agro combustibles y la exportación de alimentos va en dirección opuesta a la soberanía alimentaria. Busca responder a la demanda de lucro de quienes poseen el capital, en lugar de responder a la demanda de alimentos suficientemente saludables y adaptados culturalmente para la mayoría de la población rural pobre. Cuando los/as agricultores/as comienzan a producir cultivos comerciales, disponen de menos tiempo y menos tierra para dedicarlos a la cosecha de alimentos. Esto hace que deban comprar alimentos en otro sitio con dinero que no tienen. O si se convierten en trabajadores/as rurales de una gran empresa, entonces su familia pasa a depender del suministro externo de alimentos.

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