Continúa la Campaña Sobre la Conciencia de los Transgénicos

Por el Dr. Mercola, abril de 2015

Ronnie Cummins, fundador de la Asociación de Consumidores Orgánicos (OCA por sus siglas en inglés), es un líder veterano en promover el etiquetado de alimentos transgénicos o genéticamente modificados.

Hace unos cuatro años, unimos fuerzas para desarrollar la alianza Liberty Health, con el objetivo de impulsar esta agenda.

Muchas personas probablemente saben que me he involucrado con el etiquetado de transgénicos, pero lo que no saben es que fue Ronnie quien nos sugirió que hiciéramos uso de las iniciativas de votación estatales—una opción que no era muy conocida o utilizada para obtener el etiquetado de organismos genéticamente modificados en los Estados Unidos.

Doné una suma importante a la primera iniciativa de votación en California en 2012, que inspiró a otros a donar a la campaña. Técnicamente «perdimos» el voto, no sólo en California, sino también en las iniciativas electorales posteriores en Washington (2013) y Oregon (2014).

Pero estamos ganando la guerra, ya que estas iniciativas de etiquetado han elevado enormemente la conciencia pública entre las personas que ni siquiera sabían que sus alimentos contenían organismos genéticamente modificados.

Con cada iniciativa electoral también nos acercamos cada vez más al éxito. Perdimos por solo unos 800 votos más o menos en Oregon el año pasado. En el análisis final, la única razón por la que perdimos fue porque la industria gastó más de 100 millones de dólares en contra de esas iniciativas, y tuvieron éxito en confundir a suficientes votantes, lo que les dio el triunfo por un margen estrecho.

90% de los Personas en Estados Unidos Ahora Quieren el Etiquetado de Transgénicos

A través de la publicidad generada por esas iniciativas electorales, millones de personas  fueron alertadas por el hecho de que hay algo en sus alimentos que desconocen, y de acuerdo a la última encuesta, más del 90 por ciento del público definitivamente quiere saber lo que hay en sus alimentos.

«El problema es que el gobierno federal, y desde luego la agroindustria corporativa y grandes compañías de alimentos, todavía no quieren que sepamos, porque saben que una vez que sepamos lo que hay en nuestros alimentos, van a tener que cambiar», dice Ronnie.

«Últimamente, las grandes compañías de alimentos como McDonalds se han retractado diciendo: ‘Creo que no vamos a utilizar papas transgénicas después de todo para nuestros papas fritas´. Hemos escuchado a Tyson decir, ‘Bueno, creo que vamos a tener que eliminar los antibióticos´.

Creo que estamos en el umbral de una nueva era en la que los consumidores están empezando a entender que tenemos derecho a saber lo que está en nuestros alimentos. Lo mejor es que sepamos lo que hay en nuestros alimentos. Será mejor que investiguemos porque está afectando nuestra salud de una manera muy seria.

En este momento tenemos una epidemia de enfermedades crónicas en todo el país. Cada vez está empeorando más y está directamente relacionada con las toxinas en el medio ambiente, nuestros alimentos y nuestra agua”.

Probablemente Estamos Perdiendo la Batalla, Pero Estamos Ganando la Guerra

Desde que los cultivos y los alimentos transgénicos fueron introducidos al mercado hace un poco más de dos décadas, los cultivos transgénicos se han extendido por todo el país, y la soya, el maíz, el aceite de semilla de algodón, la canola y la remolacha azucarera, todos transgénicos, se encuentran ahora en la mayoría de los alimentos procesados convencionales que están disponibles en los supermercados o tiendas de alimentos.

Esto a pesar del hecho de que desde el principio se sospechaba que no eran seguros. Hoy en día, estas dudas se han agudizado más, ya que se ha descubierto que los plaguicidas utilizados en dichos alimentos son mucho más peligrosos que lo que se pensaba.

La Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), que es una rama de investigación de la Organización Mundial de la Salud (WHO), recientemente reclasificó al glifosato- ingrediente activo en Roundup de Monsanto–como un «probable carcinógeno» (Clase 2A).

La reciente investigación reciente1 también encontró que el Roundup (la formulación actual de Roundup, no sólo el glifosato en aislamiento) altera la respuesta de las bacterias que causan enfermedades a los antibióticos comúnmente utilizados, incluyendo la tetraciclina y ciprofloxacina, aumentando de esta manera la resistencia a los medicamentos utilizados en la medicina.