Comer Sin Hambre: Cuando El Apetito Es Emocional

Esta cascada de acciones y síntomas ocurre por la forma en la cual nuestro cuerpo ha evolucionado durante miles y miles de años: originalmente, el estrés tenía la función de asegurar nuestra supervivencia en situaciones de vida o muerte.

Por ejemplo, lograr que escapásemos de un incendio, o que un león no nos alcanzase y nos convirtiese en su presa. Para ello, nuestro cuerpo generó todo un mecanismo que nos podía sacar de esa situación apremiante en poco tiempo, de forma rápida y puntual.

Pero esta reacción inmediata tiene un costo alto para nuestra salud, especialmente si experimentamos estrés de manera regular.

Cuando nuestro organismo está bajo estrés, ocurren una serie de procesos que facilitan el escape del peligro, como:

  • Presión sanguínea alta (para llevar más sangre a las piernas y que podamos salir corriendo, por ejemplo)
  • Respiración entrecortada (que facilita el esfuerzo físico)
  • Aumento de adrenalina, cortisol e insulina en la sangre (para mantenernos alerta)
  • Impedimento de las funciones digestivas (nadie se detiene a comer mientras se escapa de una catástrofe)

Como verás, nuestro cuerpo es muy sabio, y los mecanismos que se activan durante el estrés nos pueden salvar de una situación apremiante. Pero en nuestras vidas modernas prácticamente no nos enfrentamos a este tipo de peligros.

El estrés que experimentamos tiende a ser más bien de otra naturaleza, como en el caso de la ansiedad o las preocupaciones, y también tiende a ser crónico.

Lamentablemente, nuestro cuerpo no sabe distinguir entre un peligro real (león) y uno psicológico (estrés por finanzas), y por eso pone siempre en marcha el mismo mecanismo de defensa.

A nivel de apetito emocional, entonces, el estrés te perjudica doblemente:

  • Por un lado, te desconecta de tu cuerpo y de tus procesos físicos y emocionales normales. Ésta desconexión es la que te impulsa a buscar la comida como forma de calmar tus emociones, aunque físicamente no tengas hambre;
  • Por otro lado, si comes cuando estás estresado, tu cuerpo activará la cascada de reacciones que activa durante períodos de estrés, y por lo tanto tendrás problemas de digestión, no asimilarás los nutrientes de la comida, y tus niveles hormonales permanecerán desbalanceados a largo plazo.

¿Cómo Podemos Superar el Apetito Emocional?

Antes que nada, recuerda que tu cuerpo es infinitamente sabio, y te hace sentir apetito emocional por un motivo: él quiere que tú veas que las estrategias que estás utilizando para cuidarte y manejar el estrés en tu vida son limitadas.

Es decir, el apetito emocional puede ser tu aliado, cuando tú comprendas que es la forma que tiene tu cuerpo de hacerte notar un desbalance. Se trata de una oportunidad magnífica para invitarte a ponerte en contacto con tus emociones, y para comenzar a manejar tu nivel de estrés.

Para ello, te recomiendo comenzar por hacerte algunas preguntas a ti mismo:

  • ¿Qué emociones estaba sintiendo yo antes de comer?
  • ¿Cómo disfruto (o no) de la experiencia de la comida?
  • ¿Cómo me siento luego de comer?
  • ¿Se ha ido la emoción negativa inicial, o simplemente la he desplazado temporalmente?

Este es un buen ejercicio para que tú comiences a explorar la relación entre tus emociones y tu apetito.

¿Existen Algunas Técnicas o Ejercicios Específicos Que Puedan Ayudar?

Afortunadamente sí. En especial, yo recomiendo familiarizarte con la técnica de liberación emocional, más conocida como tapping. Se trata de una técnica de acupresión muy sencilla, que se utiliza desde hace ya varios años con éxito tanto por pacientes como por terapeutas.

No requiere de ningún tipo de material o equipamiento, no tiene contraindicaciones, y la puedes aplicar sobre ti mismo en cualquier momento que lo necesites o desees.

El tapping es recomendable para muchas condiciones psicosomáticas, pues combina el conocimiento de la psicología occidental con la medicina oriental.

Al hacer tapping trabajamos puntos de presión en nuestro cuerpo que se corresponden con nódulos nerviosos (también llamados centros de energía) que existen en nuestro cuerpo, ayudándonos muy fácilmente a liberar estrés.

Una vez que te hayas familiarizado con esta técnica, puedes comenzar a realizar secuencias específicas para el estrés y la ansiedad como la que te estamos compartiendo aquí debajo.

Esta breve secuencia te ayudará a manejar tus emociones negativas y balancear las situaciones de estrés. Te recomendamos hacerla al menos una vez por día durante dos semanas, y notar qué cambios experimentas en torno a tu apetito emocional.

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