Alimentos transgénicos: fantasma que recorre San Luis y el Mundo

En entrevista con El Sol de San Luis la doctora Galindo Mendoza revela que «Fue en el sexenio de Acción Nacional cuando hubo un auge de innovación tecnológica y transgénicos en el país, en el que se dio apertura a las empresas transnacionales como Monsanto para el cultivo de parcelas transgénicas, que ahora el nuevo Gobierno Federal trata de redireccionar».

Y va más allá al citar que fue en esos últimos 12 años de gobiernos federal cuando las universidades, como la de San Luis Potosí, se mantuvieron al margen de la discusión, investigación y seguimiento, situación que cambió con el nuevo gobierno.

Hoy asegura que la alternativa ante las empresas trasnacionales está en el Centro Mundial de Mejoramiento del Maíz y Trigo, uno de los primeros a nivel mundial, ubicado en Texcoco, apoyado por la Federación, lo que cambia el esquema de los últimos 12 años de apoyar a las empresas extranjeras para apostarle a los transgénicos mexicanos.

Dijo la doctora Galindo Mendoza: «Estamos ante la nueva Revolución Verde que se inició en el mundo, y principalmente en México, en la década de los años 40s, para mejorar la producción del campo con tecnología limpia».

La posición de la investigadora de la UASLP es similar a las acusaciones que han emitido organizaciones ambientalistas y de agricultores en contra de los entonces titulares de la SAGARPA, Francisco Mayorga Castañeda, y de la SEMARNAT Juan Ramón Elvira Quezada, de que favorecieron a las empresas trasnacionales, pasaron por alto y restaron atribuciones a organismos integrantes del Comité de Bioseguridad, responsable de calificar si la siembra de transgénicos en el país como maíz y soya es de alto riesgo.

Sin embargo la investigadora de la UASLP advierte que «México tiene por lo menos 12 años consumiendo maíz transgénico, y hay detractores, por lo que se deben desmitificar, pues estos cultivos elevan el rendimiento, y pese que los más criticados son los plaguicidas, siempre hay un proceso de experimentación por el que México tendrá que pasar, como sucede con las medicinas».

La UASLP participa en este nuevo proceso de siembra de transgénicos a través de un monitoreo de las zonas donde se cultiva, bien controladas en todo el país porque incluso se supervisa el polen.

Hoy hay más riesgos de problemas a la salud, por ejemplo, en la ganadería clandestina en San Luis Potosí por la crianza de pollos de engorda, cerdos en condiciones insalubres, «aquí cerquita», en el Anillo Periférico de la capital potosina, donde a un lado de esos lugares ampliamente contaminados hay una primaria o una secundaria con riesgos de contagios para los alumnos. Esos sí son peligrosos, advierte.

«Los transgénicos buscan reducir el costo de producción, su inocuidad, por lo que más bien debe homologarse la legislación estatal con la federal para promover la Revolución Verde, que sería un dique al consumo de transgénicos producidos por empresas transnacionales, y crear nuestros propios sistemas de producción limpios».

La Universidad no está produciendo semillas transgénicas ni mucho menos, pero sí monitorea, de acuerdo con la SAGARPA, su producción en el país, pues es un camino que habrá que seguirse por el Cambio Climático en el cual ya no hay vuelta atrás.

Es más, dice la maestra Galindo Mendoza, «es importante que el Gobierno Federal destine recursos a instituciones como la nuestra (Universidad Autónoma de San Luis Potosí), porque ya desapareció el dilema de 30 años de marxismo en las universidades que provocó un divorcio muy fuerte, pero se recuperó la confianza en nosotros como instituciones de investigación y de resultados·.

«Volvimos a ganar la confianza de que los universitarios sirven al país y a la sociedad, y de que podemos dejar de pensar en atacar al empresario porque es un burgués, y al gobierno porque es un represor».

«Hoy hasta los pantalones de mezclilla que utilizamos se hacen con algodón transgénico, muy resistente por cierto».

Ebano y tamuín siembran soya transgénica

Para el ingeniero Francisco Ramírez Ramírez, director de Agricultura y Ganadería de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario y Recursos Hidráulicos (SEDARH), del Gobierno del Estado de San Luis Potosí, en entrevista con El Sol de San Luis afirma que el tema de las plantas transgénicas ocasionó la alerta en el Gobierno Federal en 1989, cuando la compañía trasnacional Campbells, creadora de las famosas sopas enlatadas, sembró una variedad de tomate modificado en Sinaloa.

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