Cruzada contra el hambre

24/01/2013

Cruzada contra el hambre

Por Octavio Rodríguez Araujo, La Jornada, 24 de enero de 2013

Más allá de la parafernalia del acto en Las Margaritas, Chiapas, lo cierto es que la Cruzada Nacional contra el Hambre parece ser un programa que, con las reservas que nos producen los actos de gobierno, podría ser benéfico para millones de mexicanos (se calcula que en principio para poco más de 7 millones).Las cifras sobre la pobreza alimentaria, que es menor a la pobreza patrimonial (ingresos de la población), no son homogéneas, dependen de la institución que las produzca. Sin embargo, se acepta que la pobreza alimentaria pertenece en primer lugar a quienes en general viven en pobreza extrema, es decir, entre 12 millones y 15 millones de mexicanos. La Cepal los llama indigentes, y lo son.

La mayor parte de los pobres extremos viven en los estados con menor desarrollo del país: Chiapas, Guerrero y Oaxaca, pero no exclusivamente. Suele criticarse que las estadísticas sobre pobreza sean contempladas con base en la multidimensionalidad del problema, porque así considerado nos da resultados menos realistas, pero si sabemos separar las tres dimensiones utilizadas para medir la pobreza (la alimentaria, la de capacidades y la de patrimonio) encontramos que su solución no debe ser solamente mejorando la alimentación sino también las capacidades de la población y sus ingresos.

La superación de estas tres dimensiones tiene que mejorar, en principio, la calidad de vida de quienes padecen sus carencias. Quien está bien alimentado produce más y puede atender más fácilmente la educación (si se le ofrece realmente), quien tiene ingresos por encima de una cierta cantidad mínima para vivir dignamente puede alimentarse mejor, quien cuenta con educación e ingresos suficientes puede mejorar su dieta alimenticia, y así en las posibles combinaciones.

El problema, como lo veo, sin ser economista ni demógrafo, es multidimensional, y en general así se presenta en las estadísticas tanto de Naciones Unidas como en nuestras instituciones del ramo. Que con estos criterios pueda enmascararse la pobreza extrema al basarla en promedios de las tres dimensiones, me parece irrelevante, ya que lo real no puede ocultarse al desglosar los indicadores. El hecho crudo es que alrededor de 13 millones de mexicanos viven con carencias inaceptables desde cualquier punto de vista, y que el problema debe enfrentarse con seriedad, más allá de la demagogia típica de los gobiernos y de la búsqueda de legitimidad en el interior del país y hacia el exterior.

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