Rechaza dependencia alimentaria de productores de transgénicos

Por Akronoticias, marzo de 2013

Ante el creciente número de empresas privadas que controlan la producción, la distribución y el consumo de alimentos transgénicos, urge asumir medidas para poner fin a la dependencia alimentaria de las mismas, afirmó el diputado del PRI, Abraham Montes Alvarado, quien consideró que “si en México se va a utilizar la transgenia, que sea propiedad de y para los mexicanos”.El Secretario de la Comisión de Agricultura y Sistemas de Riego en la Cámara de Diputados advirtió que ante este panorama, en nuestro país aumenta el número de bancos privados de semillas transgénicas y ya son menos los de semillas naturales.

“Hace aproximadamente 20 años – continuó Montes Alvarado – había a nivel mundial más de tres mil casas comerciales proveedoras de semillas de origen natural, de las cuales sólo quedan menos de 50”.

Por todo lo anterior, el legislador por Chihuahua manifestó la urgencia de que el gobierno mexicano tenga amplia participación en los procesos de producción, distribución y consumo de la transgenia, ya que ha aumentado el control de la iniciativa privada en este tipo de alimentación.

Y planteó que si eso no ocurre, la obtención de alimentos transgénicos no se realizará mediante la negociación de país a país, sino de país, en este caso México, con empresas privadas.

“Ese es el riesgo, independientemente de si tienen o no razón los defensores de la salud por el uso de este tipo de alimentación”, subrayó el también integrante de la Comisión de Recursos Hidráulicos en la Cámara Baja.

Hasta el ahora – aclaró Abraham Montes – los estudiosos en materia de alimentación no han logrado demostrar qué repercusiones negativas pudieran presentarse en las personas por el consumo de productos transgénicos.

En el momento en que la producción de semillas de diversos tipos de alimentos esté controlada por casas comerciales privadas, la dependencia alimentaria de las naciones, como México, no va a ser con otras naciones de Sudamérica, Estados Unidos o China, sino directamente con gobiernos y empresas, alertó el diputado.

“Qué pasaría – dijo Abraham Montes – si la semilla de maíz fuera obsequiada o regalada a la industria de la transgenia, si se toma en cuenta que se produce mediante fertilizante, plaguicida o herbicida, éstos aditivos son caros y, por lo tanto, ¿quiénes lo van a poder adquirir? Volvemos a caer en la concentración de la producción en manos de aquellos que pueden pagar el costo”.

Estaría de acuerdo con la alimentación transgénica, siempre y cuando el gobierno mexicano participe en el desarrollo y la apropiación de tecnología para producirla, porque en la medida de que las autoridades sean dueñas de éstos procesos, los mexicanos seremos también, pero hoy dependemos estrictamente de la iniciativa privada, puntualizó.

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