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¿Por qué los alimentos transgénicos son peligrosos?

alimentos transgenicos, GMO foodsUn nuevo informe por los ingenieros genéticos. Comunicado de prensa para su publicación inmediata

Por Earth Open Source, 17 de junio de 2012. Contacto*

Traducción al español: Jennifer Ungemach, Vía Orgánica, México

LONDRES, REINO UNIDO – ¿No están los críticos de los alimentos transgénicos en contra de la ciencia? ¿No es el debate sobre los OGM (organismos genéticamente modificados) una disputa entre activistas emocionales, pero ignorantes por un lado, y los científicos racionales que apoyan los OGM por el otro?

Un nuevo informe publicado hoy, «Mitos y Verdades de los OGM” (GMO Myths and Truths) [1] cuestiona estas afirmaciones. El informe presenta una gran cantidad de estudios revisados por científicos y otras evidencias de autoridades sobre los peligros para la salud y el medio ambiente que ejercen los cultivos y organismos genéticamente modificados (OGM).

Inusualmente, la iniciativa para el informe no proviene de los activistas, sino de dos ingenieros genéticos que creen que hay buenas razones científicas para la cautela en cuanto a los alimentos y cultivos transgénicos.

Uno de los autores del informe, el Dr. Michael Antoniou, de la Escuela de Medicina de King’s College London School, en el Reino Unido, utiliza la ingeniería genética para aplicaciones médicas, pero advierte en contra de su uso en el desarrollo de cultivos para la alimentación humana y animal.

El Dr. Antoniou dijo: «Los cultivos transgénicos son promovidos sobre la base de unas reivindicaciones ambiciosas – que son seguros para comer, ambientalmente beneficiosos, reducen la dependencia de los plaguicidas, y pueden ayudar a resolver el hambre del mundo.

«Sentí que lo que se necesitaba era una recopilación de evidencias que tratan a la tecnología desde un punto de vista científico.

«Los estudios de investigación muestran que los cultivos genéticamente modificados tienen efectos nocivos en animales de laboratorio en pruebas de alimentación, y afectan el medio ambiente durante el proceso de cultivo. Han incrementado el uso de pesticidas y no han logrado aumentar los rendimientos. Nuestro informe concluye que hay otras alternativas más seguras y eficaces para satisfacer las necesidades mundiales de alimentación».

Ratas alimentadas con

Ratas alimentadas con cultivo transgénico  (Usuario Flickr: Tom Woods)

Otro de los autores del informe, el Dr. John Fagan, es un ex ingeniero genético que en 1994 devolvió 614.000 dólares de subvención a los Institutos Nacionales de Salud debido a sus preocupaciones sobre la seguridad y la ética de la tecnología. Posteriormente, fundó una compañía de análisis de los OMG.

El Dr. Fagan dijo: «La ingeniería genética de los cultivos como se practica hoy en día es una tecnología imprecisa, cruda y anticuada. Puede crear toxinas o alérgenos inesperados en los alimentos y afectar su valor nutricional. Los avances recientes apuntan a mejores formas de utilizar nuestro conocimiento de la genómica para mejorar los cultivos de alimentos, que no utilizan los OGM.

«Más del 75% de los cultivos transgénicos están diseñados para tolerar ser rociados con herbicidas. Esto ha dado lugar a la propagación de supermalezas resistentes a los herbicidas, resultando en un aumento en las exposiciones de los agricultores y las comunidades  en forma masiva a estos productos químicos tóxicos. Los estudios epidemiológicos sugieren un vínculo entre el uso de herbicidas y los defectos congénitos y el cáncer.

(Usuario Flickr: fabrice)

Rociadores de pesticidas (Usuario Flickr: fabrice)

«Estos hallazgos desafían fundamentalmente la utilidad y seguridad de los cultivos transgénicos, pero la industria de la biotecnología utiliza su influencia para bloquear investigaciones realizadas por científicos independientes y utiliza su potente maquinaria de relaciones públicas para desacreditarlos, si sus conclusiones desafían su enfoque».

La tercera autora del informe, Claire Robinson, directora de investigación en Earth Open Source, dijo:»La industria de los transgénicos está tratando de cambiar nuestro suministro de alimentos en maneras de largo alcance y formas potencialmente peligrosas. Todos tenemos que informarnos acerca de lo que está pasando y asegurar que nosotros- no las empresas de biotecnología – mantenemos el control de nuestro sistema alimentario y las semillas de los cultivos.

«Esperamos que nuestro informe contribuya a una comprensión más amplia de los cultivos transgénicos y las alternativas sustentables que ya están funcionando con éxito para los agricultores y las comunidades. »

Notas

      El informe, “GMO Myths and Truths, An evidence-based examination of      the claims made for the safety and efficacy of genetically modified crops”      («Mitos y Verdades de OMG, una examen basado en la evidencia de las      afirmaciones hechas sobre la seguridad y eficacia de los cultivos      genéticamente modificados») de Michael Antoniou, PhD, Claire Robinson      y John Fagan, PhD, es una publicación de Earth Open Source (junio 2012).      El informe es de 123 páginas y contiene más de 600 citas, muchas de ellas de      la literatura revisada por pares científicos, y el resto de informes de      científicos, médicos, órganos del gobierno, la industria y los medios de      comunicación. El informe está disponible aquí:

http://earthopensource.org/index.php/reports/58

    .      Una versión resumida será lanzada en las próximas semanas.

Puntos clave para los medios

VIDEO: Dos de Cada 5 Niños Paraguayos Tienen Malformaciones en Zona que Produce Soja

Por Ignacio López, Salud.com, diciembre 18, 2010

Uso indiscriminados de agroquímicos

«Nosotros lo que queremos es que se defienda la salud de los niños, las escuelas. El Hospital de Encarnación recibe 2 nacimientos con malformaciones al mes y hay meses que tenemos más.Tienen una asociación con la exposición de agrótoxicos.Por más que que lo maquillar son toxicos para la salud humana»,expresó la Dra Marta Acosta Leer más

Glifosato: Del Mito a lo Escatologico

Por Graciela Gomez, Julio 30, 2010

Si por mito se entiende que es una narración imaginaria, creo que asociarlo al glifosato haría reír a carcajadas al mismo Levi-Strauss.

Con más de treinta años en el mercado, sigue allí, con idas y vueltas, firmas, omisiones, connivencia de universidades, ministerios, legisladores, gobernantes y consultoras que facturan, por fuera y por dentro del Estado.

Digamos, una consultora dentro del Ministerio de Tecnología y Ciencia y otro por fuera, en manos privadas pero aliadas entre sí para perpetuar el templo al poroto que exige ser bañado con el mito-venenito mientras los países del primer mundo buscan alternativas para sacárselo de encima y hasta tal vez tirarlo al tercer mundo o mas civilizadamente países emergentes.

Da vergüenza ajena ver a médicos prestándose al circo de charlas des-informativas donde dibujan las buenas prácticas ante un espectador que solo quiere escuchar la frase “es inocuo”, mientras detrás del telón los disertantes confiesan en voz baja, que realmente algo pasa que todos saben. Y es que el glifosato bloquea la acción protectora del ácido fólico.

Profesionales que se prestan a consultoras y a multinacionales inescrupulosas y que deberían estar haciendo como mínimo el “test de la cometa”, lo más sencillo, ya que alegan que el Estado no asigna fondos para estudios de epidemiología, y de genotoxicidad ni reconoce los que ya están hechos. Pero la cometa parece estar en el bolsillo de esta gente, donde el diablo metió la cola hace 14 años.

Dicen que “No existen agroquímicos seguros”, nadie lo niega, “Solo formas seguras de aplicarlos”, ahí viene lo gracioso: In situ, a “seguro” se lo llevó el viento, no la deriva.

“Podemos aplicar glifosato a 50 metros sin que se nos escape una gota” dijo un experto en jugar “al sapo” y debe ser el único en el mundo, que además desconoce que existe un invento en otro de los colosos productores de soja que se llama “Atrapador de Deriva” en los EEUU.

Manifiestan también que el principio precautorio “se aplica sin tener ningún criterio tecnológico o de la gente especializada”, desde el Colegio de Ingenieros Agrónomos de Santa Fe. Los jueces que aplican tal principio, seguramente no estudiaron o estos señores confunden la profesión “de interés público” con “el bien común” de la gente.

Un concepto que bien presentaba Tomás de Aquino: “A la autoridad estatal o a la misma comunidad le corresponde velar por el bien común”, y que fue incorporado en las constituciones y legislaciones de numerosos países.

Todo viene a cuento porque se acerca la siembra. Las avionetas esperan ansiosas despegar en la Ruta 1 de Santa Fe para regar de muerte los poblados cercanos y secar lo poco verde que dejará el otoño. Las barreras de árboles para protegerse de las fumigaciones que proponen, son casi una anécdota de los picapiedras. Probado está que su ineficacia la convierte más que en barrera en un colador y el agroquímico les gana por goleada.

Me pregunto: ¿Cuál es el beneficio de la tecnología y la gran promesa de la bioingeniería si se ahogan en un bidón de glifosato? ¿Qué hace la Comisión creada por Decreto N°21 a más de un año de su creación?.

Ni siquiera actualizó su página web, donde el “informe borrador” sigue oficializado, y a esta altura parece una monografía de estudiantes .El contador de las denuncias quedó clavado en 28 (de 50 : 2 fueron retiradas 20 no constituyen denuncias), la atrazina y el dicamba siguen como clase IV dentro de los más usados y el endosulfan tiene trato prioritario con el glifosato, cuando ya fue sacado del mercado. Ni la Comisión ni el Senasa salen a informar a la gente qué está sucediendo y porqué no se toman medidas concretas y decisiones estructurales sobre el tema de los plaguicidas. Como colorario, desde hace un año puede leerse debajo, al pie de página “falta definir casilla de mail”.

“El Roundup modifica la calidad del agua y el funcionamiento general de los sistemas acuáticos, considerando que tanto el fitoplancton como el perifiton son base de las tramas tróficas de agua dulce”, expresa el estudio “ El glifosato: el herbicida más usado en cultivos de soja y sus efectos en ecosistemas de agua dulce” de la Dra Haydée Pizarro, (Depto. Ecología, Genética y Evolución, FCEyN- UBA-CONICET) con quien tuve oportunidad de compartir una charla-debate en la Facultad de Cs Exactas y Naturales de la UBA, para el día del Medio Ambiente en junio pasado. Un proyecto que involucra investigadores del INTECH-Chascomús, del ILPLA y del departamento de Ecología, Genética y Evolución de la FCEyN . Allí también estuvieron presentes el Dr. Marcelo Wolansky (Depto de Química Biológica-FCEN UBA) que investiga sobre los efectos en la salud que provocan algunas mezclas de plaguicidas y el Ingeniero Agrónomo Javier Casahino (CETAAR-Rapal-UBA).Este último repite incansablemente en cada encuentro que nos convoca que “El modo de producción de una agricultura dependiente de los plaguicidas, determina que las comunidades sufran intoxicación por plaguicidas y otros daños a la salud.”

Algo que parecen no entender o no asumir estos señores, cuando sabemos que sus buenas prácticas no funcionan. En la aplicación de cualquier agroquímico hasta la medicina laboral acepta y propone que los médicos puedan participar de la prescripción de la receta del plaguicida a utilizar. ¿Cómo saber de otro modo cuál es la acción del ser humano al tomar contacto con el veneno, a corto, mediano o a largo plazo?.

El trabajo de Diana Milena Ochoa, una estudiante de la Maestría en Salud Animal de la Universidad Nacional de Colombia, fue premiado por la Alltech Young Scientist Award el pasado 5 de mayo. Ochoa demostró que el glifosato tendría incidencia en la salud de los peces, ya que afecta unas de las enzimas que los humanos también poseen. Los mismos efectos de estrés oxidativo se puede dar en las personas. “Tal vez no produzca la muerte, pero detrás vendrían consecuencias a largo plazo”, comentó la investigadora, quien explicó que ello puede verse reflejado en daños hepáticos.

Pero según los colegiados que se resisten a usar la palabra agrotóxico o agroquímico, cualquier modificación legal que los perjudique “no tiene en cuenta la opinión de especialistas”. Lo que no aclaran es que entienden por especialistas, después de todo lo expresado ut supra sobre estudios que refutan todos los escasos argumentos que les van quedando.

El mito desmitificado hasta lo absurdo pasó de ser ingrediente activo, a quedar pasivo de toda defensa escatológica. Mientras tanto los organismos responsables de su control y regulación siguen impasibles ante lo ineludible. Será porque la Comisión de Lino Barañao no tiene e-mail.

Creciente Fobia Campesina al Uso de Agroquímicos

Por Matilde Pérez U., La Jornada, Julio 17, 2010

Contaminación de mantos acuíferos y suelos, pérdida de biodiversidad y degradación ambiental son los costos del modelo tecnológico productivista implantado hace cuatro décadas con la llamada revolución verde, basada en la relación recíproca entre semillas híbridas y agroquímicos para elevar, se dijo entonces, la producción de alimentos y terminar con el hambre.

En ese lapso, México pasó de ser exportador de granos –maíz, frijol y trigo, principalmente– a la dependencia alimentaria. Hoy, los resultados productivos basados en el uso intensivo de agroquímicos son cuestionados por organizaciones de productores que están en contra de la siembra de maíz transgénico. Leer más

Cultivar Transgénicos Genera Pérdidas a Los Agricultores

Por Angélica Enciso L., La Jornada, Julio 20, 2010

En los países donde se han sembrado comercialmente transgénicos la experiencia muestra un nulo aumento de productividad, mayor uso de agroquímicos y costos más elevados para los agricultores, revelan expertos en el informe Cultivos transgénicos: cero ganancias.

El estudio presentado ayer por Greenpeace documenta que la siembra de transgénicos en cuatro países, ha elevado los costos para los productores de toda la cadena alimentaria, desde los agricultores hasta los procesadores de alimentos.

En Estados Unidos se estudiaron los casos del arroz, del cual se encontró que en 2006 la contaminación con transgénicos causó a la industria del país pérdidas de entre 681 millones y mil 104 millones de dólares, y la soya Roundup Ready, de Monsanto, reportó rendimientos de 5 a 10 por ciento inferiores a la soya convencional; tan sólo entre 2006 y 2009 las pérdidas sumaron 11 mil millones de dólares.

Del algodón se detectó que el glifosato, sustancia base del herbicida de Monsanto, dañó cultivos de Roundup Ready e hizo que se redujera su cosecha casi en 40 por ciento, caso que está en la corte federal de Texas, Estados Unidos, señala el documento.

En China, el cultivo del algodón BT a altas temperaturas llevó a la perdida de entre 30 y 63 por ciento de la toxina, por lo cual no funcionó como resistente a las plagas de gusanos.

En tanto, en Canadá, el cultivo de linaza se contaminó con una variedad transgénica, por lo que los mercados se paralizaron; los precios cayeron de 12.50 a 6.80 dólares en 2009 y los productores llevan pérdidas de 106 millones de dólares canadienses.

En Colombia se introdujeron dos variedades de algodón transgénico que fueron atacadas por plagas a las que supuestamente eran resistentes. El costo de las semillas, más los herbicidas que adquirieron los productores, incrementaron los costos y, en consecuencia, más de la mitad de los campos colombianos ya no son rentables, agrega el informe.

En México el gobierno «debe evitar que sea la industria de los transgénicos la que tome el control de los campos y los alimentos, mucho más con advertencias tan claras como las que encontramos en el documento, donde queda constancia de que lejos de resolver los problemas de la alimentación en el mundo, la siembra de transgénicos representa un riesgo», señaló en conferencia de prensa Alberto Montoya, académico de la Universidad Iberoamericana y vicepresidente ejecutivo del Centro de Estudios Estratégicos Nacionales.

Ante la autorización del cultivo experimental de maíz transgénico, Yolanda Massieu, investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana, sostuvo que existe «el problema de que no hay investigación ni regulación pública suficiente para impedir al gobierno favorecer los intereses de un puñado de empresas, como se ha estado haciendo hasta la fecha al autorizar las solicitudes de empresas como Monsanto para realizar la siembra experimental».

El país no está exento de sufrir estos impactos, «con la siembra de maíz transgénico se pondrá en riesgo el gran potencial de producción del grano y la biodiversidad, y se propiciará la dependencia de los campesinos frente a las empresas que detentan la patente de las semillas modificadas genéticamente», advirtió Aleira Lara, coordinadora de la campaña de agricultura sustentable y transgénicos de Greenpeace.