Impacto de la alimentación no saludable requiere respuesta al estilo de lo que ocurrió con el tabaco

Por Consumers International, mayo 2014

  • Muertes globales relacionadas con la alimentación siguen aumentando a pesar de los 10 años de la estrategia de la OMS
  • Los gobiernos deben enfrentar los intereses corporativos para tener alguna esperanza de vencer la crisis de obesidad
  • Una Alianza Internacional pide un tratado vinculante a nivel mundial para revertir las tendencias peligrosas en los hábitos alimenticios

Consumers International[i] y la Federación Mundial de Obesidad (World Obesity Federation[ii]) llamaron hoy a la comunidad internacional a elaborar una Convención mundial para luchar contra los problemas de salud relacionados con la dieta, similar al marco legal creado para el control del tabaco. Las dietas poco saludables ya rebasaron el tabaco como causa mundial de enfermedades no transmisibles (ENT).

Los dos organismos internacionales de membresía lanzarán oficialmente sus Recomendaciones hacia una Convención Global para proteger y promover una alimentación saludable[iii] en la Asamblea Mundial de la Salud en Ginebra esta semana.

Las recomendaciones convocan a los gobiernos a hacer un compromiso vinculante para introducir una serie de medidas políticas destinadas a ayudar a los consumidores a tomar decisiones más saludables y mejorar la seguridad alimentaria y nutricional para todos.

Las medidas incluyen acordar controles más estrictos sobre la comercialización de alimentos, la mejora de la entrega de información nutricional, lo que requiere la reformulación de productos alimenticios no saludables, elevar los niveles los estándares de alimentos proporcionados en las instituciones públicas y el uso de instrumentos económicos para influir en los patrones de consumo.

La publicación de las Recomendaciones coincide con el 10 º aniversario de la Estrategia Mundial de la OMS sobre régimen alimentario y actividad física y salud[iv], la cual reconoció el impacto en la salud de los estilos de vida y las dietas poco saludables.

Desde entonces, sin embargo, las muertes globales atribuibles a la obesidad y el sobrepeso han aumentado de 2,6 millones en 2005[v] a 3,4 millones en 2010[vi], intensificando así la presión sobre los gobiernos para que tomen medidas más enérgicas ante la creciente epidemia de la obesidad y las enfermedades crónicas consecuentes.

La Directora General de Consumers International, Amanda Long dice: «La escala del impacto de los alimentos poco saludables en la salud de los consumidores es comparable al impacto de los cigarrillos. La industria de alimentos y bebidas ha dilatado la necesidad de cambios significativos y los gobiernos se han sentido incapaces o no están dispuestos a actuar.

«La única respuesta que queda para la comunidad global es un Convenio Marco e instamos a los gobiernos a considerar seriamente nuestras recomendaciones para lograr eso. Si no lo hacen, corremos el riesgo de vivir décadas de obstrucción por parte de la industria y una repetición de la catastrófica crisis de salud global causada por el tabaquismo».

El Director de Políticas de la Federación Mundial de Obesidad, Dr. Tim Lobstein dice: «La prevalencia mundial de obesidad – definida como un IMC ≥ 30 – se duplicó entre 1980 y 2008, el 10% de todos los hombres en todo el mundo, y el 14% de todas las mujeres. Eso es 205 millones de hombres y 297 millones de mujeres: más de quinientos millones de personas obesas. En términos de números, Estados Unidos es el primer país de la lista, pero es seguido de cerca por China, Brasil y México.

«Estas cifras muestran la magnitud del problema que debe abordarse. Si la obesidad fuera una enfermedad infecciosa habríamos visto miles de millones de dólares invertidos para tener esta enfermedad bajo control. Pero debido a que la obesidad es causada en gran medida por el consumo excesivo de alimentos grasos y azucarados, hemos visto que los responsables políticos no están dispuestos a enfrentar los intereses de las empresas que promueven estos alimentos. Los gobiernos tienen que emprender acciones colectivas y una Convención Marco les ofrece la oportunidad de hacer esto. »

La obesidad es el principal factor de riesgo para una amplia gama de enfermedades no transmisibles. En 2008, murieron 36 millones de personas a causa de enfermedades no transmisibles, lo que representa el 63 por ciento de las 57 millones de muertes en el mundo ese año.

En 2030, este tipo de enfermedades se prevé que cobrará la vida de 52 millones de personas.[vii]