Reunión del Cambio Climático en Copenhaguen

por Hugo Blanco Galdos, Enero 2010

«La concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera ha alcanzado niveles tan altos que el sistema climático se ha desequilibrado. La concentración de dióxido de carbono (CO2) y la temperatura del mundo han aumentado aceleradamente en los últimos 50 años y subirán aun más rápido en las próximas décadas. Esto se suma a multitud de desequilibrios ecológicos, cuyo impacto pone en peligro las vidas y medios de subsistencia de los pueblos del mundo, y en particular de las personas desfavorecidas y otros grupos vulnerables.»

«El desequilibrio del sistema climático da lugar a episodios extremos más acusados y frecuentes de calor y lluvias, ciclones tropicales, huracanes y tifones, inundaciones y sequías intensas, pérdida de biodiversidad, corrimientos de tierras, aumento del nivel del mar, escasez de agua potable, periodos vegetativos mas cortos, menor rendimiento, deterioro o pérdida de tierras agrícolas, menor producción agrícola, pérdidas de ganado, extinción de ecosistemas y agotamiento de los caladeros, entre otros. Estos fenómenos dan lugar a crisis alimentarias, hambruna, enfermedades, muertes y desplazamientos, así como a la desaparición de formas de vida sostenibles.» (Declaración de los pueblos en Klimaforum09).

Frente a esto las Naciones Unidas acordaron realizar una Convención Marco sobre Cambio Climático (COP 15), que se desarrolló del 7 al 18 de diciembre en Copenhague con el objeto de diseñar un tratado para la reducción de las emisiones de gases de invernadero, causantes del recalentamiento planetario.

Dicha reunión fracasó, no se llegó a ningún acuerdo, pues los países que más culpables son por el calentamiento (Estados Unidos aunque solamente representa el 4% de la población mundial, produce el 25% de la contaminación por emisión de dióxido de carbono) no quisieron comprometerse a reducir ni un ápice de la contaminación.

A última hora, luego del fracaso de la reunión oficial, Obama se reunió con algunos cómplices y les hizo firmar un papel, sin discusión, donde se manifestaba «buenos deseos» de reducir la emisión de gases de invernadero pero sin fijarse ninguna meta, también prometieron «ayudar» a las principales víctimas del calentamiento, fundamentalmente de África y otros países pobres, pero también sin fijar cantidades ni ejecutores. Sólo expresiones de buenos deseos sin compromiso alguno.

A pesar del fracaso de la reunión oficial, Evo Morales dijo: «Se dice que fue un fracaso, pero yo diría que no ha sido un fracaso la cumbre de Copenhague, más bien diría que es un triunfo de todo el mundo (.) porque los países capitalistas desarrollados no pudieron imponer su declaración».

Coincidimos plenamente con él. Fue diferente a la reunión de Kyoto que fijó metas ridículas que no firmaron EEUU ni otros grandes culpables, que no se cumplieron, que convirtió la defensa del medio ambiente en mercancía, pero que a pesar de eso dio esperanzas a la gente de que algo se estaba haciendo En Copenhague afortunadamente fue completamente claro el fracaso de la reunión oficial.

Esto despertó a muchos que todavía tenían la ilusión de que dentro del sistema capitalista es posible detener el calentamiento global, de que los grandes depredadores del mundo pueden actuar en defensa de la supervivencia de la especie humana.

Copenhague no reunió sólo a mandatarios, en la manifestación internacional del sábado 12 de diciembre hubo 100.000 personas preocupadas por el cambio climático. La reunión fue precedida por manifestaciones masivas en Inglaterra y otros países.

Se conformó la organización «Cambiemos el sistema, no el clima» que emitió la «Declaración de los pueblos en Klimaforum09».

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