Una Cuarta Parte De La Dieta de Los Osos Polares Del Artico Es Plástico

El hielo marino del Ártico, del que los osos polares dependen para cazar focas, se derrite antes en primavera y se forma cada vez más tarde en otoño, lo que les lleva a adoptar medidas desesperadas.

Una reciente investigación de la Universidad de Newcastle (Australia), solicitada por la organización ecologista WWF, concluía que a la semana ingerimos, a través de diferentes fuentes (principalmente agua, perto también procedente de marisco, cerveza y sal) el equivalente a una tarjeta de crédito en plástico, es decir, unas 2.000 pequeñas piezas de plástico cuyo peso alcanza los 5 gramos. Así pues, al mes ingerimos 21 gramos y al año más de 250.

Una ingesta involuntaria de un ingrediente cuyo impacto sobre la salud no está todavía claro , aunque obviamente no aporta minerales, vitaminas, fibra o proteínas. Pero si drámatico puede llegar a ser su consumo de plástico para las personas, detreminadas especies del mundo animal se ven obligadas a inlcuirlo en su dieta casi por necesidad. Es el caso del oso polar. Y es que, como ha advertido Ivan Mizin, subdirector del parque nacional ruso del Ártico, a través de la agencia Interfax, los desechos plásticos componen una cuarta parte de la dieta de los osos polares que se acercan a los asentamientos humanos debido a los cambios del clima. «Cuando los osos polares visitan los basureros cerca de las viviendas humanas, hasta el 25% del contenido de su estómago son desechos plásticos, como bolsas, envoltorios, etc», explica Mizin

Cientos de kilómetros para comer plástico

Los osos polares se han visto obligados a buscar comida en tierra ya que el cambio climático daña sus hábitats de hielo marino. Los animales han entrado cada vez más en contacto con las personas, y las imágenes de ellos vagando por las ciudades de Siberia y hurgando en la basura en el Ártico ruso se ha convertido en una noticia recurrente en los ultimos tiempos.

Este contacto cada vez mayor con los asentamientos y poblaciones de la zona ha permitido que los científicos puedan examinar el intestino y el contenido de excrementos de los osos polares que comen en los basureros. «En cualquier momento, cuando se supere un cierto umbral (de plástico en el cuerpo), los animales comenzarán a morir«, añade Mizin, que alerta de que los osos polares recorren cientos de kilómetros para llenar su estómago de plástico. Otro drama más del cambio climático.

Fuente: Web Deporte y Vida.