Una buena digestión influye en el ánimo y en la salud mental

Por Noticias UY, 8 de julio de 2013

Estudios recientes revelan que las bacterias del intestino juegan un papel importante en el estrés, la ansiedad y en los síntomas depresivos.

Siempre se las ha presentado como el enemigo público número uno de la salud y que gracias a los antibióticos se ha logrado ponerlas a raya. Son las llamadas bacterias o vulgares gérmenes, que también se pueden combatir con una serie de productos para desinfectar el hogar.

Pero este panorama de guerra ha comenzado a cambiar, y hoy se sabe que miles de millones de bacterias que viven en el cuerpo, en especial en el intestino, son las mejores aliadas para mantenerse saludable.

Y no se trata solo de un bienestar físico, sino también mental. Porque esos millones de gérmenes influyen a través de diferentes vías en los millones de neuronas que conforman el cerebro. Así pueden mejorar o empeorar el estrés, la ansiedad y, en general, el estado de ánimo de la persona.

Para la doctora Jane Foster, investigadora de la Universidad de McMaster, en Canadá, este conocimiento abre la posibilidad de utilizar las bacterias «buenas» para cambiar el equilibrio de fuerzas en el intestino e influir positivamente en la salud mental y el comportamiento de las personas.

A las pocas horas de nacer, los bebés comienzan a ser colonizados por las bacterias que les traspasa la madre. Ellas, después de ubicarse en la piel y en todo el sistema digestivo del recién nacido, se multiplican y lo acompañan a lo largo de toda su vida.

Segundo cerebro

Los investigadores han comprobado en ratas que durante este primer período de la vida las bacterias influyen en cómo se cablea el cerebro, determinando los niveles de estrés y ansiedad que pueden afectar al organismo. Asimismo, influyen en las conductas temerosas o exploratorias de estos roedores.

Ana María Madrid, de la Sociedad Chilena de Gastroenterología, explica que «el intestino tiene un sistema nervioso conformado por millones de neuronas que se comunican con el cerebro a través de múltiples vías que llevan información del intestino al cerebro y también en sentido inverso».

Otra influencia de estas bacterias se produce a través del sistema inmune, que produce sustancias que viajan por la sangre y producen una respuesta en el sistema nervioso.

Cuando, por ejemplo, se produce una infección digestiva y hay una respuesta inmune que inflama el intestino, aumentan los niveles de ansiedad de la persona. Algo que también se observa en quienes sufren de colon irritable.

En estos casos el uso de probióticos tiene el potencial de aliviar la inflamación, así como el estrés. «Existe una amplia diversidad de productos lácteos con cepas específicas de probióticos como yogurt, leches fermentadas y quesos, aunque también están presentes en las aceitunas», indica Farías. Ciertas cepas de estas bacterias son útiles, aunque para determinados síntomas, por lo que su indicación debe ser precisa. (El Mercurio/GDA)

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