Un estudio de alimentación que duró una década, revela los peligros significativos a la salud de los alimentos transgénicos

Por Dr. Mercola, 07 de Agosto de 2012

Científicos en Noruega han dado a conocer los resultados de estudios experimentales de alimentación realizados durante un período de 10 años, y el veredicto es que: Si usted quiere evitar la obesidad, entonces evite comer maíz y productos transgénicos, y animales alimentados con granos transgénicos.

Según el informe de Cornucopia.org1 , el proyecto también examinó los efectos en los cambios de órganos, y los investigadores encontraron cambios significativos que afectaron el aumento de peso, las conductas alimentarias, y la función inmunológica.

Cómo el maíz y la soya transgénicos o genéticamente modificados pueden causar estragos en su salud

De acuerdo con el artículo presentado2 :

«Los resultados muestran una relación positiva entre el maíz transgénico y la obesidad. Los animales alimentados con maíz transgénico engordaron más rápido y mantuvieron su peso en comparación con animales alimentados con una dieta de granos no transgénicos. Los estudios fueron realizados en ratas, ratones, cerdos y salmones, logrando los mismos resultados.

… Los investigadores encontraron cambios distintos en los intestinos de los animales alimentados con organismos genéticamente modificados en comparación con los alimentados sin organismos genéticamente modificados. Esto confirma otros estudios realizados por investigadores de Estados Unidos. Se produjeron cambios significativos en los sistemas digestivos de los animales que fueron sometidos a pruebas, y en los principales órganos incluyendo hígado, riñones, páncreas, genitales y mucho más.”

Sus hallazgos (que fueron publicados el 11 de julio 2012 en Noruega por Forskning.no, una fuente de noticias en línea dedicada a la investigación Noruega e internacional3 ) mostró que los animales alimentados con maíz transgénico Bt comieron más, engordaron más, y eran menos capaces de digerir las proteínas, debido a alteraciones en la micro estructura de sus intestinos.

También sufrieron alteraciones en el sistema inmunológico. El deterioro de la capacidad para digerir las proteínas puede ser motivo de especial preocupación ya que esto puede tener graves implicaciones en su salud. Si su cuerpo no puede digerir las proteínas, su cuerpo será menos capaz de producir aminoácidos, que son los bloques de construcción necesarios para el crecimiento y la función adecuada de las células.

Como lo señaló Cornucopia.org:

«Esto no sólo puede relacionarse con el aumento en la obesidad, sino en el aumento de muchas enfermedades modernas. Estas enfermedades incluyen diabetes, trastornos digestivos, enfermedad inflamatoria intestinal, colitis, trastornos del espectro autista (TEA) (ADD), enfermedades autoinmunes, disfunción sexual, esterilidad, asma, EPOC y muchos más.

… [El autor principal] Profesor Krogdahl explica lo siguiente: «A menudo se ha afirmado que los nuevos genes en los alimentos transgénicos no pueden hacer ningún daño, ya que todos los genes se descomponen más allá del reconocimiento en el intestino. Nuestros resultados muestran lo contrario; los genes pueden atravesar la pared intestinal, se transfieren a la sangre y se quedan en la sangre, el músculo y el hígado en trozos grandes para que puedan ser fácilmente reconocidos… se desconoce el impacto biológico de esta transferencia de genes. «

La toxina Bt encontrada en la sangre de mujeres y fetos

Esta no es la primera vez que los científicos han revelado impactos biológicos significativos y problemas de salud como resultado de una dieta de alimentos transgénicos o genéticamente modificados. Muy a menudo, a menos que la investigación este manchada por vínculos con la industria, los estudios sobre los efectos de los alimentos transgénicos demuestran que no son seguros. Esto no es tan sorprendente si se considera que la simple lógica le dirá que probablemente no es aconsejable consumir una planta diseñada para producir su propio pesticida.

El llamado «maíz Bt» está equipado con un gen de la bacteria del suelo Bacillus thuringiensis (Bt por sus siglas en ingles), que produce la toxina Bt -un pesticida que deshace el estómago de ciertos insectos y los mata. Este maíz que produce su pesticida entró en el suministro alimenticio a finales de 1990, y en la última década, las historias de terror comenzaron a acumularse.

Monsanto y la Agencia de Protección Ambiental (EPA por sus siglas en ingles) de los Estados Unidos, juraron que la toxina sólo afectaría a los insectos que comieran la cosecha. La toxina Bt, según ellos, sería completamente destruida en el sistema digestivo humano y no tendría ningún impacto en los animales ni en los seres humanos. Las empresas de biotecnología han obstinadamente insistido en que la toxina Bt no se une o interactúa con las paredes intestinales de los mamíferos, y por lo tanto en los seres humanos.

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