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Declaración de Vida en Oaxaca

Suscrita por diversos colectivos, organizaciones civiles y personalidades de Oaxaca, Tlaxcala, Puebla, Veracruz, Yucatán, Jalisco y el Distrito Federal, el 12 de mayo de 2014 en Oaxaca Leer más

Se suma el pintor Francisco Toledo a la lucha contra el cultivo de transgénicos

Por Jorge A. Pérez Alfonso, La Jornada, 13 de mayo de 2014

Junto con la Unión de Científicos Comprometidos presenta la Declaración de Vida

El pintor Francisco Toledo, el presidente de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad, Antonio Turren, y René Sánchez Galindo, impulsor de una demanda colectiva contra la siembra de maíz transgénico, presentaron este lunes en el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (Iago) la Declaración de Vida, la cual tiene como propósito mantener la lucha contra el cultivo y utilización en México de ese grano genéticamente modificado. Leer más

Sierra Sur de Oaxaca: minería y resistencia popular

Por Francisco López Bárcenas, La Jornada, 4 de abril de 2014

Hace 15 años, los habitantes de la Sierra Sur comenzaron a preo­cuparse porque se enteraron de que el gobierno federal había otorgado varias concesiones en sus territorios. Leer más

Pre-audiencia nacional “Contaminación Transgénica del Maíz Nativo”

Espacio Estatal en Defensa del Maíz Nativo de Oaxaca

Por Word Press, 30 de abril de 2013

A pesar de todo lo que han hecho sucesivos gobiernos para desmantelar la Constitución Política de México, el pacto social y político y el proyecto de nación que mexicanas y mexicanos definieron hace casi 100 años sigue siendo su Carta Magna: un documento que es aún fuente de derecho y de unión para ellas y ellos. Leer más

Antiguas Técnicas Indígenas para Salvar al Campo

Por Jesús Ibarra

Atención San Miguel, 14 Agosto, 2009

Directo a la fuente

México está perdiendo a sus campesinos ante a los cambios climáticos y ante la agricultura industrializada. Son pobres y no tienen dinero para invertir en maquinaria, semilla, fertilizantes y pesticidas para sus cultivos.

Muchos abandonan su tierra, arruinada por químicos, la erosión o la desertificación, para buscar una vida mejor en las grandes ciudades tanto en México como en Estados Unidos. Esta es la triste realidad de la Mixteca, en el empobrecido estado de Oaxaca, al norte de la ciudad capital del estado, habitada por indígenas herederos de la antigua cultura Mixteca. Según la ONU, esta región tiene uno de los índices de erosión más altos en el mundo, y un 83 por ciento de la tierra ya no es arable.

“Cuando un campesino deja su parcela para convertirse en obrero, es un cambio dramático y terrible,” dice Jesús León Santos, líder campesino y ambientalista, originario de Tilantongo, Oaxaca, quien trabaja para mejorar la tierra de la Mixteca con un programa a base de antiguas técnicas indígenas e implementando un programa de agricultura sustentable para las familias campesinas de la región. “Estamos realmente preocupados porque toda la tradición y conocimiento del campo mexicano se está perdiendo. Sólo se está quedando la gente anciana, y no habrá herederos para todo este conocimiento que ha pasado de generación en generación entre las comunidades indígenas”.

León visitó San Miguel de Allende para participar en el primer taller en agricultura orgánica, que se llevó a cabo el 8 de agosto, en el Rancho Vía Orgánica. Además de ofrecer una plática en el taller, León visitó algunas comunidades rurales en el área para escuchar los problemas de los campesinos y compartir sus experiencias con ellos. Recientemente, fue galardonado con el Premio Ambiental Goldman por sus esfuerzos para proteger el ambiente.

Salvando la tierra a la manera prehispánica

En los 80, un grupo de refugiados guatemaltecos llegaron a Oaxaca cuando las condiciones sociales y políticas en su país se volvieron inestables. Desde hacía diez años, los guatemaltecos habían desarrollado un sistema agrícola de producción basado en principios orgánicos y conocimiento nativo. “Gente que había participado en estos programas salieron de Guatemala durante la crisis y llegaron a nuestra región, comenzando a capacitar a la gente con su técnicas. Yo fui uno de los que recibieron esas capacitaciones,” relata León. “Más tarde creamos todo un movimiento con gente interesada en cuidar el ambiente y en agricultura sustentable, y fundamos el Centro de Desarrollo Integral Campesino de la Mixteca, CEDICAM”.

Según León, el principal objetivo de CEDICAM es rescatar las tierras erosionadas y convertirlas en suelo fértil y productivo. “La Mixteca es un área muy erosionada, pero estamos desarrollando técnicas basadas en zanjas, que llamamos acequias de laderas, para retener el agua y evitar la erosión”. Es este un sistema muy antiguo que era usado para regar los cultivos durante la época prehispánica. El conocimiento de este sistema casi se había perdido, pero ahora, dice León, es ampliamente aceptado en el área e instituciones gubernamentales como SEMARNAT (Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales), lo están actualmente promoviendo. En la zona de la Mixteca, casi el 80 por ciento del agua de lluvia se pierde por escurrimiento sin que se filtre en el suelo. Se ha demostrado que cinco kilómetros de zanja pueden capturar 800,000 litros de agua durante un aguacero torrencial. León y CEDICAM han trabajado con campesinos locales para construir cientos de kilómetros de zanja en la zona.

Semillas nativas; campesinos a sus parcelas

Para León, es de gran importancia que las familias en el campo tengan suficiente que comer. Para lograr esto, deben trabajar su propia tierra y producir su propio alimento. “Al principio de los 50, la tendencia era desarrollar sistemas modernos de producción agrícola,” comenta León. “Puesto que los sistemas tradicionales no estaban produciendo como deberían, el conocimiento de los indígenas y campesinos fue reemplazado por tecnología. Esto ocasionó una gran dependencia en fertilizantes y conocimientos externos, lo que hace a las comunidades rurales más vulnerables.

Durante los 80, en un intento por mejorar sus cosechas, los campesinos mixtecos empezaron a sembrar variedades de maíz que requería un uso intensivo de fertilizantes y pesticidas. Después de que el Tratado de Libre Comercio entró en vigor, se cayó el precio del maíz y los campesinos no pudieron seguir afrontando los gastos de los químicos. Ante las pobres cosechas y la tierra degradada, miles de ellos abandonaron sus tierras.

León y CEDICAM se enfocan actualmente en el desarrollo de un sistema de agricultura integral llamado “sistema de milpa”. “También es un antiguo sistema usado por los antiguos mixtecas,” comenta León. “Hoy está casi olvidado pues ha sido reemplazado por sistemas de monocultivo –sólo un cultivo en el campo”. León explicó que el sistema de milpa combina deferentes cultivos como maíz, frijol, calabaza, y hierbas silvestres comestibles, en el mismo campo. “Este sistema podrá no producir las ocho toneladas por hectárea que produciría un campo de monocultivo en Sinaloa, con una gran inversión de químicos y maquinaria, pero le dará al campesino 1,800 kilos de maíz para su familia y sus animales. Le proveerá además de otros alimentos como frijol, calabaza o cualquier otra cosa que haya sembrado en su parcela, sin una gran inversión, usando sólo abonos verdes y semillas nativas, y probablemente les quede un excedente para vender”.

León dice que “hay una tendencia en contra de las semillas nativas, a pesar de que durante siglos nos han provisto de comida y se han venido adaptado al clima local. De repente, queremos reemplazarlas con semillas genéticamente modificadas de las que no sabemos lo suficiente. Esto preocupa no sólo a los campesinos y agricultores sino también a los consumidores. Son los consumidores quienes deben de exigir el uso de estas semillas nativas. Además de ofrecer un mejor sabor, ayudar a mantener la cultura, tradición y el antiguo conocimiento campesino vivos.”

No fue fácil para León convencer a la gente de usar este sistema. “Es complicado cambiar de un sistema basado en químicos a un sistema natural. No podemos dejar de usar los fertilizantes de un solo golpe. Tiene que hacerse poco a poco, reduciendo los fertilizantes químicos e incrementando los abonos verdes, y así no se afectará la producción drásticamente. La gente vive de sus parcelas; si los forzamos a cambiar drásticamente de un sistema a otro, pueden sufrir bajas severas en su producción y desmotivarse. El cambio debe de ser gradual”.

Actualmente, León trabaja regularmente con 12 comunidades rurales en Oaxaca y esporádicamente con otras 30, ayudando a 700 familias.