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La agroecología para hacer frente a la crisis sanitaria, económica y social

Por MAELA, Biodiversidad LA, 13 de mayo del 2020.

Vivimos en un mundo globalizado, donde las organizaciones que hacemos parte de los movimientos sociales venimos resistiendo y luchando contra el poder económico concentrado, avasallante y obsceno de las grandes empresas y financieras que instaló el neoliberalismo generando una crisis que ha profundizado la indigencia, la pobreza, la falta de acceso a la tierra, la contaminación de aguas y los bienes naturales. Generando de paso la concentración del ingreso y la riqueza.

La Agroecología para hacer frente a la crisis sanitaria, económica y social
no solo en tiempos del Coronavirus, sino antes durante y después!

El gran poder financiero transnacional concentrado, que ha manipulado y lo continúa haciendo a una gran parte de la opinión pública de América Latina y el Caribe, utilizando presión y herramientas mediáticas, para instalar agendas, corrompiendo a una gran parte del poder político y judicial en diversos países para su propio beneficio. Atacando y poniendo en peligro incipientes democracias asfixiadas por el endeudamiento externo, destruyendo la salud y la educación pública, vulnerándose los derechos humanos y al contrario favoreciendo la expansión de la agricultura hegemónica con agrotóxicos y OGM, la Megaminería a cielo abierto y destrucción de los mares con la pesca industrial. provocando el despoblamiento de las zonas rurales. Poniendo en riesgo la soberanía alimentaria de los Pueblos.

Como consecuencia de la aplicación de políticas neoliberales en sometimiento al imperio por los gobiernos locales, nuestros países no cuentan con sistemas de salud adecuado, centros de investigación y una infraestructura que permita una mejor respuesta a un evento de la magnitud como la que estamos viviendo hoy con el CODVID 19. Esto pone de manifiesto la necesidad de un estado presente que observe, planifique y de respuesta a las necesidades que desde hace mucho tiempo venimos planteando desde las organizaciones en los territorios y que revierta situaciones como esta que nos pone al borde de una crisis mayor.

Con la pandemia ha quedado en evidencia la existencia de una gran parte de la población con trabajo informal que al tener que suspender sus labores, ve afectada de manera violenta sus ingresos y por tanto su derecho a una sana y suficiente alimentación. Es inaceptable que en momentos donde debería imperar la solidaridad y la cooperación entre la sociedad se vea que hay sectores que privilegian la oportunidad de llenar sus bolsillos, aprovechándose de las necesidades de todas y todos.

Priorizar la agroindustria es llevarnos a una crisis alimentaria, perdida de la biodiversidad, a una dependencia total de la alimentación y al despojo de los territorios post-coronavirus para garantizar la gobernanza de la alimentación en manos de la industria de alimentos con falsas soluciones como la agricultura climáticamente inteligente, agricultura de precisión y el aumento de los nuevos transgénicos, como biología sintética o los impulsores genéticos , una agricultura sin campesinado ni conocimiento ancestral indígena.

La respuesta de los gobiernos de América frente a la pandemia ha sido diversa. Si bien no alcanza a mitigar la pérdida de los sectores que vienen siendo discriminados y/o excluidos históricamente debemos diferenciar, por ejemplo, las decisiones tomadas por países como Cuba, Venezuela y Argentina, que han priorizado cuidar la vida de sus pueblos, contrario a decisiones tomadas por los gobiernos de EEUU, Brasil y Chile que le dan más importancia a cuidar las fortunas del sector de poder al que responden, en detrimento de la salud y la vida de la población y que lo sostienen a partir de la represión y la militarización. Y son muchos los países donde se continúa con la persecución a líderes y lideresas que defienden el agua, los bosques, la biodiversidad, su territorio. En algunos casos el contexto se transforma en algunas respuestas que no están alineadas con el poder hegemónico, hay un quiebre en las decisiones y se desarrollan políticas independientes más autónomas.

Se revaloriza la importancia de una buena alimentación, la accesibilidad, independencia, autosuficiencia y la soberanía alimentaria. Nuevamente se visualiza lo imprescindible de los mercados locales y las semillas nativas y criollas. Son luces, aportes y replanteos hacia la Soberanía Alimentaria.

Es una situación dinámica que cuestiona y replantea la economía, que revela el conflicto de intereses que hay en los territorios. Se pone de manifiesto la urgencia de que: estado, comunidades indígenas y organizaciones campesinas y de la agricultura familiar construyan, enriquezcan y pongan en práctica políticas públicas que protejan los derechos de las comunidades con la participación activa de estas en su
control a efectos de minimizar las posibilidades de corrupción.

Como Movimiento Agroecológico de América Latina y el Caribe (MAELA) reafirmamos:

La Agroecología como la recreación de prácticas ancestrales indígenas y campesinas de producción de alimentos sanos y en los territorios, con una dimensión holística social, económica, cultural, política que respeta el equilibrio natural y garantiza la soberanía alimentaria de los pueblos. 

La importancia de transformar los sistemas alimentarios desde la Agroecología, para que sean diversos y pertinentes culturalmente, además de priorizar la biodiversidad para garantizar la nutrición de los mismos y el consumo sano y soberano, minimizando el impacto ambiental.

La economía social y solidaria para enfrentar la crisis económica capitalista y garantizar los mercados de alimentos de circuitos cortos y el acceso a los mismos de las familias más vulnerables.

Defender los derechos de los pueblos indígenas y campesinos, de mujeres y hombres que defienden sus territorios, denunciar la persecución y muerte, el despojo de la tierra, agua, bosque, biodiversidad, identidad y cultura de quienes ejercen el agronegocio, minería, hidroeléctricas y megaproyectos extractivistas en América Latina y el Caribe.

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Agroecología y revolución

Por Víctor M. Toledo, La Jornada, 16 de agosto de 2016

Comer o no comer es la cuestión. Comer sano para vivir o comer para morirse. Dime qué comes y te diré quién eres. A lo largo de la historia las grandes hambrunas han provocado rebeliones y revoluciones, masacres y migraciones. Leer más

Desde el campo piden a Bimbo que se comprometa con la agricultura ecológica

Por Greenpeace, mayo de 2016

         Consumidores, agricultores y activistas se unen para exigir Comida Sana, Tierra Sana

“Sembremos juntos comida sana” fue el mensaje que consumidores, agricultores y activistas de Greenpeace lanzaron a Bimbo desde campos de cultivo de maíz en Sinaloa, estado donde la panificadora se abastece de insumos para su materia prima, para pedirle que se comprometa públicamente a transitar hacia una producción agroecológica.  Leer más

Relaciones agroecológicas frente a la crisis climática

Por Katherine Fernández, Rebelión, 7 de enero de 2016

«La agroecología es uno de los pilares fundamentales de la soberanía alimentaria, está basada en el conocimiento campesino biodiverso, es autónoma porque no depende de la compra de insumos químicos, sino que produce su propia semilla, abonos, fertilizantes y tiene menos oportunidad de desarrollar plagas por lo que necesita menos plaguicidas pero también tiene facultades para crearlos de manera natural.» Leer más

La ONU dice que las cosechas orgánicas a menor escala son la mejor forma de alimentar al mundo

Por Romina Bevilacqua, Eco Portal, marzo de 2015

Necesitamos cambios transformadores en nuestros sistemas alimentarios, agrícolas y comerciales con el fin de aumentar la diversidad en las granjas, reducir el uso de fertilizantes y otros insumos, apoyar a los agricultores que trabajan a menor escala y crear sistemas alimentarios locales fuertes. Esa es la conclusión de una nueva publicación extraordinaria de la Comisión de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD). Leer más