Soberanía alimentaria de México sigue bajo amenaza por maíz transgénico y la presión de multinacionales

Por Jeny Pascacio

Los dos años de silencio de la Secretaría de Economía (SE) pese a cuatro sentencias para activar los mecanismos del T-MEC (tratado de libre comercio entre México, EEUU y Canada) contra Estados Unidos, por presionar a México a importar maíz genéticamente modificado (MGM), responden a un interés estrictamente comercial, afirmó Mercedes López Martínez, representante común de la Demanda Colectiva Maíz.

En el sexenio de Andrés Manuel López Obrador se emitieron dos decretos presidenciales que prohíben la importación del MGM. En el segundo, emitido en 2023, se reforzó la prohibición del MGM para consumo humano, se estableció que no pueda ser importado, sembrado y, de forma gradual, tampoco deberá estar presente en la industria pecuaria y otros usos industriales alimentarios. Estados Unidos respondió con la solicitud de un panel arbitral y demandó a México por incumplimiento del T-MEC.

Desde el panel de controversias, cuando Estados Unidos demandó a México por los decretos presidenciales contra el glifosato y los OGM, la Demanda Colectiva Maíz solicitó al gobierno mexicano, por derecho de petición, contrademandar a EE. UU. por incumplir el T-MEC al no garantizar la inocuidad del MGM que México importa. Pero eso no ha pasado.

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