Prohibición de plaguicidas en México: avance con muchos pendientes

Por Mercedes López, 03/09/2025

Entre los avances importantes que ha tenido México este año, en materia de protección de la biodiversidad, se encuentran las reformas a los artículos 4 y 27 constitucionales para proteger, incentivar y promover el cuidado y preservación de los maíces nativos; y recientemente, el 3 de septiembre, un Decreto Presidencial para prohibir la importación, comercialización y uso de 35 plaguicidas, considerados altamente tóxicos para la salud humana e insectos polinizadores.

Estos plaguicidas -prohibidos en varias naciones, que forman parte de convenios internacionales suscritos por México y con sustitutos agroecológicos- son: aldicrab (en cítricos y caña de azúcar), carbofurán (café, cítricos, aguacate y algodón), endosulfán (cultivos de maíz, algodón y frutales, prohibido en 50 países), y DDT (descontinuado en la mayoría del mundo).

Las moléculas de estos plaguicidas afectan el sistema nervioso central, alternan el ADN y el sistema hormonal de las personas, contaminan el agua y son tóxicas para las abejas, polinizadores y aves.

A simple vista el panorama suena alentador, sobre todo a partir de las declaraciones del secretario de Agricultura y Desarrrollo Rural (Sader), Julio Berdegué, quien habla de fomentar una “agricultura más limpia, sostenible y segura para las personas productoras, jornaleras y consumidoras del país”; no obstante, el acuerdo es insuficiente, ya que deja fuera insecticidas letales como fipronil, imidaclopid, tiametoxam y deltametrina, que seguirán usando porque según la Sader, son “una opción viable para controlar diversas plagas de importancia agrícola”. 

No obstante, desde las comunidades campesinas y organizaciones civiles de México  se hace un llamado y exigencia para que dentro de la estrategia de sustitución se incluya de forma inmediata la prohibición de plaguicidas altamente dañiños como Clorpirifos etil, Paration metílico, Metomilo, Monocrotofos, Malatión, Fipronil, Paraquat, Glifosato y Pentaclorofenol y que se sustituyan por alternativas agroecológicas, accesibles y eficaces.