Los hongos son una red oculta interconectada que sostienen ecosistemas globales y la vida en la Tierra
Por Noticias Ambientales, 12/06/2025
El reino de los hongos, una red interconectada y poco explorada, sostiene los ecosistemas globales y ofrece soluciones a crisis ambientales y médicas.
Científicos como el biólogo Merlin Sheldrake y equipos del Jardín Botánico de Kew (Londres) investigan estos organismos, que sobrevivieron a cinco extinciones masivas en mil millones de años. Su capacidad de adaptación podría ser crucial frente al cambio climático y la contaminación.
El reino subterráneo
Los hongos forman redes microscópicas llamadas micelios, que alcanzan miles de kilómetros bajo el suelo. “Son los químicos más extraordinarios de la naturaleza“, afirma Sheldrake.
Liberan enzimas digestivas que descomponen materia orgánica, reciclando nutrientes. El 90% de las plantas depende de ellos: intercambian azúcares por minerales a través de simbiosis radiculares.
Esta colaboración crea “redes de madera“, donde árboles ancianos nutren a jóvenes mediante micelios compartidos.
De Tasmania a Yunnan: biodiversidad ancestral
En Tarkine (Tasmania), bosques con micelios de 65 millones de años albergan especies desconocidas. Mientras, Yunnan (China) concentra más de 6.000 especies de hongos.
El biólogo Peter Mortimer, del Instituto Botánico de Kunming, reveló hallazgos revolucionarios: “Descubrimos cuatro nuevas especies que digieren plástico“.
Estos hongos descomponen láminas en laboratorio, ofreciendo una vía para reducir 400 millones de toneladas de residuos plásticos anuales.
Medicina y materiales del futuro
Los hongos ya han salvado vidas: la penicilina combate infecciones bacterianas, mientras otros compuestos tratan cáncer o epilepsia. En Nueva York, la empresa Ecovative Design innova con materiales sostenibles.
“Cultivamos alternativas reciclables al plástico usando micelio”, explica Eben Bayer, su director ejecutivo. La científica Molly Bolton añade: “Podrían usarse en implantes médicos e incluso órganos”.
Amenazas y urgencia
Pese a su resiliencia, los hongos enfrentan la deforestación: se pierde un campo de fútbol de bosque cada dos minutos.
Estos ecosistemas absorben 5.000 millones de toneladas de CO₂ anuales. Sheldrake advierte: “Estamos quemando la biblioteca de la vida, como Alejandría”.
Su extinción comprometería el ciclo del agua, pues las esporas fúngicas generan nubes y lluvia en bosques globales.
La carrera para mapear la diversidad fúngica es vital. Con solo el 5% de especies conocidas, cada descubrimiento revela soluciones ocultas en redes milenarias. Protegerlos no es optativo: es preservar las bases de la vida terrestre.



