La Revolución Orgánica: Como Podemos Parar el Calentamiento Global

Por Ronnie Cummins, Organic Consumers Association

“No hablemos falsamente ahora, pues la hora ya esta tarde”

Bob Dylan, “All Along the Watchtower”

Más allá de la tristeza y el pesimismo sobre la crisis climática, se encuentra una solución profunda y poderosa de regeneración: los alimentos de una industria agropecuaria completamente orgánica. Aun cuando los políticos y el poderoso cabildeo por combustibles fósiles se resistan a reconocer que nos quedan apenas diez años más de usual sobrevivencia antes de destruir irreversiblemente el clima y a nosotros mismos, hay una poderosa, aunque poco reconocida fuerza vital extendiendo sus raíces bajo tierra.

Millones de agricultores orgánicos, ganaderos, conservacionistas, jardineros (apoyados por millones de consumidores de productos orgánicos) están demostrando que podemos construir una alternativa saludable a la agricultura industrial y a la Alimentación Inc. Nuestro creciente movimiento orgánico está demostrando que no sólo puede alimentar al mundo de alimentos sanos, sino también revertir el calentamiento global, capturando y secuestrando en el suelo miles de millones de toneladas de gases nocivos que afectan al clima, a través de fotosíntesis de las plantas, compostaje, cubriendo cultivos, rotando el pasto, preservando humedales, y reforestando.

La buena noticia hasta ahora no publicada sobre el cambio climático según el Instituto Rodale y otros científicos, es que la transición de prácticas agrícolas dependientes de químicos, agua, y enérgico-intensiva de la agricultura industrial a la agricultura y ganadería orgánica en los 1.5 mil millones de hectáreas de tierras agrícolas y 8.2 millones de hectáreas de pastos o pastizales pueden secuestrar 7,842 Kilogramos por hectárea de CO2 cada año, nutriendo a la vez suelos saludables, plantas, hierbas, y árboles resistentes a la sequía, a las fuertes lluvias, a las plagas y a las enfermedades. Y por supuesto, las granjas ecológicas y ranchos orgánicos nos pueden proporcionar comida mucho más nutritivas que los industriales – comida rica en vitaminas, antioxidantes, minerales esenciales, libre de organismos genéticamente modificados (OGMs), pesticidas, antibióticos, y aguas negras.

En el 2006, la contaminación del dióxido de carbono de combustibles fósiles en EEUU (aproximadamente el 25% del total mundial) se estimó en cerca de 6,5 millones de toneladas. Con una tasa de secuestro de 7,842 Kg de CO2 por hectárea al año logrado en los 175 millones de hectáreas de tierras de cultivo en los Estados Unidos, cerca de 1.6 millones de toneladas de dióxido de carbono serían secuestrados por año, mitigando casi un cuarto del total de las emisiones del país. Si los pastos y pastizales fueran convertidos de manera similar a las prácticas orgánicas, estaríamos literalmente encaminándonos a revertir el calentamiento global.

Pero necesitamos una revolución orgánica en la ganadería y la producción pecuaria, así como en la agricultura y la foresta. Tenemos que reducir drásticamente la sobreproducción de carne (77% de todos los recursos agrícolas en EE.UU. están destinados a la cría y alimentación de animales), el consumo excesivo (principal causa de obesidad, enfermedades cardíacas y cáncer) y prohibir las granjas industriales que despiden metano. Como señala el Instituto Rodale, las prácticas de crianza de ganado orgánico, incluyendo el pastoreo rotacional, el manejo del estiércol, la captura de metano para producción de biogás y la mejora alimentaria y de los aditivos alimenticios, puede reducir drásticamente las emisiones relacionadas a la ganadería y, como la superficie que se dedica a la producción ganadera es enorme (casi 2.5 veces mayor que las tierras de cultivo), con seguridad podemos secuestrar aproximadamente el 60% del total de gases de efecto invernadero que los seres humanos, animales, coches, y la industria emiten cada año.

Esta revolución orgánica o «Gran Secuestrante», posible gracias a un movimiento popular global con el poder de transformar el mercado y las leyes, es quizá la única estrategia a corto plazo y a la mano que puede otorgarnos el precioso tiempo que necesitamos para radicalmente reducir el uso de energía, la contaminación de efecto invernadero y construir una economía verde. Aunque los políticos y la industria del carbón y derivados afirmen que el secuestro de masivas emisiones de dióxido de carbono de estas plantas se vislumbra en el horizonte, hay poca o ninguna evidencia científica que apoye esta tesis. En cambio el secuestro del CO2 en los suelos de las granjas y ranchos orgánicos es un hecho probado.

Antes que el secuestro de carbono de bosques y pastizales fuera aniquilado por la agricultura industrial químico-intensiva (y la foresta industrial), la materia orgánica del suelo estaba compuesta generalmente de 6-10% el volumen del suelo, tres a seis veces el 1-3% los niveles típicos del suelo de la agricultura industrial de hoy. En otras palabras, la agricultura subsidiada químico industrial, las granjas industriales y el irestringido pastoreo (junto con la industria forestal) han convertido el suelo de la tierra (que aún contiene tres veces más carbono que la cantidad total de CO2 en la atmósfera) de un deposito de carbono para estabilizar el clima en una fuente masiva del peligroso calentamiento global.

Dado el aumento de nuestra emergencia climática, la cuestión candente es ¿cómo promovemos los orgánicos en EE.UU. de un 4% en el mercado alternativo a que sea la norma, y la superficie orgánica de ser el 1% de la superficie total de tierra cultivada total a la mayoría de las tierras de cultivo, y de pastoreo? La respuesta, por supuesto, es que debemos alertar, ofrecer nuestras prácticas soluciones y rápidamente transformar la conciencia pública y política. Pero la Vía Orgánica para lograrlo, será larga y ardua. La mayoría de los estadounidenses no sólo debe dejar de comprar productos químicos, los OGMs, alimentos llamados «naturales» e importados, y cambiarse a lo orgánico y al consumo de productos producidos local o regionalmente, debemos levantarnos como un movimiento político y cambiar las leyes. Debemos literalmente obligar a los políticos y a las corporaciones poner fin a negocios usuales de destrucción del clima y salud pública, y cambiar a leyes a prácticas éticas y con base científica que promuevan la salud, la conservación, la reducción de gases de efecto invernadero, y el secuestro de carbono. Por favor, únase y apoye a la Asociación de Consumidores Orgánicos http://www.organicconsumers.org/environment.cfm y al movimiento del cambio climático http://www.350.org para llevar a cabo esta campaña de vida o muerte.

Traducido por Ana María Quispe, de Vía Orgánica

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