La reforma agraria en el siglo XXI: Construyendo una nueva visión, redefiniendo estrategias y celebrando victorias

maiz, frijol, sorgo, corn, beans, sorghumPor La Vía Campesina, 19 de julio de 2012

(JAKARTA) El taller y seminario internacional “La reforma agraria y de la defensa de la tierra y los territorios en el siglo XXI: Retos y futuro” llegó a su cima el domingo 15 de julio con una celebración en Sibaladuang, en el pueblo Sungai Kamuyang, Limapuluh Kota Regent, en Sumatra Occidental, Indonesia.

Los delegados del taller internacional de la Vía Campesina y Reforma Agraria Global, procedentes de 26 países de África, Asia, América Latina y Europa, como colofón a los debates en torno a la Reforma Agraria en el siglo XXI, se unieron a la celebración del decimocuarto aniversario del Serikat Petani Indonesia – SPI (Sindicato Indonesio de Campesinos), anfitrión de la conferencia. También hubo otros 2500 participantes, formados por miembros del SPI procedentes de 15 provincias de Indonesia.

También asistieron a este evento el Enviado Especial del Presidente Indonesio para la Erradicación de la Pobreza, H.S. Dillon; el Gobernador de Sumatra Occidental, Irwan Prayitno; el dirigente del Distrito de Limapuluh Kota Regent, Alis Maradjo; el Presidente del SPI de Sumatra Occidental, Sukardi Bendang, y el Presidente del SPI y Coordinador General de La Vía Campesina, Henry Saragih.

Esta celebración fue muy significativa no solo para el SPI, sino para todos aquellos que luchan por la reforma agraria, ya que constituye un ejemplo de cómo puede ponerse en práctica esta reforma de manera adecuada y de cómo los campesinos pueden cultivar la tierra en beneficio de toda una comunidad satisfactoriamente. Como declaró en su discurso del Gobernador de Sumatra Occidental, Irwan Prayitno, que felicitó y mostró su apoyo al SPI, “he firmado una regulación gubernamental para la provincia de Sumatra Occidental para que a partir de ahora contemos con una legislación que devuelva los derechos de explotación de la tierra expirados de las corporaciones a los ulayat (comunidades y pueblos indígenas)”. Y siguió diciendo que “en Sumatra Occidental seguirán implementándose programas de agricultura sostenible y orgánica». Henry Saragih, Coordinador General de La Vía Campesina, declaró en su discurso: «Este es el escenario de una batalla victoriosa en favor de la reforma agraria y hemos venido aquí a celebrar esa victoria, pero también a que nos inspire para poder continuar con la lucha por la reforma agraria en el siglo XXI.

Además, se leyó la declaración final del taller internacional, señalando algunos de los aspectos fundamentales de una nueva visión de la reforma agraria y la soberanía de los pueblos sobre sus territorios. Algunos de esos aspectos clave son:

    La producción agrícola familiar y campesina juega un papel central en la construcción de la soberanía alimentaria. Una coexistencia armoniosa basada en la solidaridad mutua entre pueblos rurales, incluidos campesinos, pescadores y pueblos indígenas. La necesidad de ampliar nuestras alianzas para incorporar a otros pueblos amenazados por los mismos fenómenos actuales, incluida la gente que vive en las ciudades amenazada con la pobreza y el desalojo para dejar paso a la especulación inmobiliaria; pueblos que viven bajo ocupación militar; consumidores que tienen que hacer frente a precios cada vez más altos a cambio de alimentos de cada vez peor calidad; comunidades a las que las industrias extractivas amenazan con el desahucio y trabajadores rurales y urbanos. La necesidad de fortalecer nuestra autodeterminación al mismo tiempo que construimos nuestra autonomía basándola en el autogobierno de los recursos comunitarios. La profundización y expansión del liderazgo de las mujeres en la lucha por la tierra, la defensa del territorio y nuestros propios movimientos. Evitar repetir los errores de la Revolución Verde y cuidar de la Madre Naturaleza utilizando prácticas de producción agroecológicas. Priorizar la lucha de la juventud por el acceso a la tierra en Europa y Norte América, así como en los países del sur, al tiempo que se reconstruyen las economías rurales para que la gente joven no se vea obligada a emigrar. La necesidad de establecer nuevas alianzas y desarrollar nuevas tácticas de solidaridad y protección contra la creciente criminalización de quienes defienden sus territorios. El reconocimiento del papel fundamental que han jugado los movimientos sociales en las recientes reformas agrarias lideradas por los estados y llevadas a cabo con mayor o menor éxito en diferentes países.

La declaración termina con esta afirmación: “La nueva reforma agraria tiene que ser un pilar fundamental sobre el que construir no solo la soberanía alimentaria, sino también para la transformación democrática de la sociedad y que se desarrollen así nuevas civilizaciones que terminen con el hambre y la pobreza y para que se respete a la Madre Naturaleza».

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