La pandemia convirtió al mundo en una cárcel

Por Dr. Joseph Mercola, Mercola, 09 de diciembre de 2021.

HISTORIA EN BREVE

  • A partir de la medianoche del 15 de noviembre de 2021, Austria implementó otro confinamiento a nivel nacional, pero esta vez, solo aplica para los residentes de 12 años en adelante que se niegan a recibir una vacuna experimental. Sin embargo, esta medida no aplica para personas sin vacunar que se acaban de recuperar del COVID-19. Según los reportes, este confinamiento afectará a casi 2 millones de los 8.9 millones de residentes de aquel país
  • Por otro lado, Alemania prepara una legislación para que las personas trabajen de forma remota a menos que tengan una “razón profesional convincente” para estar en la oficina, pero para hacerlo deben demostrar que tienen su esquema de vacunación completo o una prueba de PCR negativa
  • En 2017, el gobierno le dio a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades el poder para restringir los viajes interestatales durante una crisis de salud y confinar a la población sin que nadie pueda hacer algo al respecto
  • Pero ¿han hecho uso de este poder? Pues a finales de octubre de 2021, la directora de los CDC, Rochelle Walensky, dijo que “hay un plan” para brindar a los trabajadores sin vacunar “educación y asesoramiento”, lo que más bien parece un plan para colocar a estas personas en campos de concentración
  • El Dr. Rajeev Venkayya, presidente de la división Global Vaccine Business Unit de la empresa Takeda Pharmaceuticals y exjefe de política pandémica de la Fundación Gates, es la mente detrás del plan para confinar a las personas en sus casas y cerrar los negocios privados como una forma de respuesta a la pandemia

A partir de la medianoche del 15 de noviembre de 2021, Austria implementó otro confinamiento a nivel nacional, el cual se supone que es una medida para frenar el incremento en los casos de COVID.1 Pero este confinamiento es diferente a los anteriores, ya que esta vez solo aplica para los residentes de 12 años en adelante que se niegan a recibir la vacuna experimental. Sin embargo, esta medida no aplica para personas sin vacunar que se “acaban de recuperar del COVID-19”.

Solo se les permite salir por la puerta principal para realizar trabajos “esenciales”, hacer compras “esenciales” (como alimentos), hacer un poco de ejercicio y vacunarse. Todas las demás actividades recreativas al aire libre están prohibidas. Según los reportes, este confinamiento afectará a casi 2 millones de los 8.9 millones de residentes de aquel país.

Hay puntos de control aleatorios para asegurarse de que no haya personas sanas sin vacunar deambulando por las calles, mientras que las multas por infringir el confinamiento pueden superar los 1450 euros (unos 1640 dólares).

Dos días antes de entrar en vigor, se decía que el confinamiento solo se implementaría en el norte de Austria y Salzburgo,2 pero al final se implementó en todo el país. Pero si consideramos que el canciller, Alexander Schallenberg, se refirió a la tasa de vacunación del 65 % del país como “vergonzosamente baja”, entonces esta medida parece un claro castigo para las personas que se niegan a convertirse en un conejillo de indias.3

¿Cómo se sienten los austriacos al respecto?

El primer día de confinamiento para las personas sin vacunar, Freddie Sayers del portal Unherd.com salió a las calles para averiguar cómo se sienten los austriacos al respecto. Y señaló:4

“Lo que más me sorprendió fue la diferencia entre las clases sociales. Esta mañana comenzamos en una de las calles comerciales más elegantes del centro de la ciudad, llena de tiendas Rolex y Karl Lagerfeld, en las que los lugareños adinerados se agruparon para expresar su apoyo a esta medida. Hay muy poca simpatía por una minoría rezagada que, en sus palabras, ven como ‘estúpida’ y que ‘se lo ha ganado’.

Pero en esa misma calle, al acercarnos a las personas que llevan chalecos fluorescentes, que vigilan las tiendas y hacen las entregas, por lo general, su respuesta fue muy diferente. Casi no quisieron hablar con nosotros, pero dejaron claro que no apoyan esta medida. “Es una estupidez”, dijo un hombre de forma concisa.

Las preguntas sobre la efectividad práctica de tal medida no parecieron ser de gran interés. Cuando les preguntamos si sabían que las personas que tiene su esquema de vacunación completo también pueden contraer y transmitir el COVID, lo consideraron un detalle menor.

Ni una sola persona con la que hablamos mencionó el probable resultado práctico de esta nueva política: que es una medida de refuerzo para los pasaportes de vacunación y que hasta ahora no han sido efectivos para contener la última ola de infecciones.

No puedo dejar de pensar que solo se trata de una forma de castigo. No entienden a las personas que se niegan a recibir la vacuna, no les agradan o les tienen un poco de miedo, así que lo más fácil es segregarlos de la sociedad”.

Por otro lado, Alemania prepara una legislación para que las personas trabajen de forma remota a menos que tengan una “razón profesional convincente” para estar en la oficina, pero para hacerlo deben demostrar que tienen su esquema de vacunación completo o una prueba de PCR negativa.5

El poder inconstitucional de los CDC sobre la libertad de las personas

En todo el mundo, estamos viendo una violación cada vez más tiránica de los derechos humanos y de las libertades básicas, y aunque hace poco, la Corte Suprema de Estados Unidos le puso un alto al mandato de vacunación del presidente Biden para empresas con 100 empleados o más, que está a la espera de una revisión judicial,6,7 esto no significa que ya estemos fuera de peligro.

Como se informó en un artículo de opinión del periódico The New York Times, que se publicó en enero de 2017,8 hay motivos para preocuparse por el poder que le dieron a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades para confinar a la población según consideren necesario. En aquel momento, no teníamos ni idea de lo que podrían hacer con ese poder en sus manos. Pero en la actualidad, no se necesita mucha imaginación para pensar que, en su desesperación, el gobierno podría recurrir a la regulación de 2017 para lograr sus objetivos. Según lo que informó el NYT en ese momento:9

“Esta regulación establece que el gobierno federal puede restringir los viajes interestatales durante una crisis de salud y determinar si alguien debe ser confinado, sin la capacidad de impugnar esta orden ante un tribunal federal.

En el pasado, las autoridades estatales y locales se encargaban de este tipo de problemas durante las epidemias. Pero es muy importante que cada vez que haya otra crisis de salud, las medidas de emergencia se basen en evidencia científica y se guíen por reglas claras y justas para proteger a las personas de la privación injusta de su libertad.

Durante los tiempos pandémicos, siempre es importante que haya un control judicial oportuno. Por lo general, las personas tienen el derecho de impugnar una orden de confinamiento ante un tribunal. De hecho, en varios estados, el gobierno debe obtener la aprobación de un juez antes de imponer un confinamiento.

Por desgracia, esta regulación le da a los CDC el poder de decidir si se implementa un confinamiento, lo que pasa por tres niveles de revisión interna de la agencia. Esta revisión interna no tiene un límite de tiempo explícito y podría extenderse durante semanas, mientras una persona sana sufre en el confinamiento.

Y dado que los tribunales federales suelen esperar hasta que una agencia haya completado su proceso interno antes de considerar una apelación, no sabremos hasta que llegue la próxima crisis si un juez federal aceptará escuchar la petición de una persona bajo confinamiento antes de que se complete la revisión de los CDC. Además, esta agencia ahora tiene una autoridad legal para imponer confinamiento en los estados y restringir los viajes interestatales”.

A finales de octubre de 2021, la directora de los CDC, Rochelle Walensky, dijo que “hay un plan” para brindar a los trabajadores sin vacunar “educación y asesoramiento”,10 lo que más bien parece un plan para meter a las personas en campos de “reeducación” de FEMA. Entonces, sí, los CDC tienen el poder de imponer un confinamiento.

La mente detrás de los confinamientos

A mediados de noviembre de 2021, en un artículo para el portal Brownstone,11 Jeffrey Tucker analizó el origen de los confinamientos como respuesta a una pandemia infecciosa.

El Dr. Rajeev Venkayya, presidente de la división Global Vaccine Business Unit de la empresa Takeda Pharmaceuticals y exjefe de política pandémica de la Fundación Gates, es la mente detrás del plan para confinar a las personas en sus casas y cerrar los negocios privados como una forma de respuesta a la pandemia.

Como sucede en casi todas las revoluciones de la historia, una pequeña minoría de locos con causa prevaleció sobre la racionalidad humana de las multitudes. Ahora el objetivo es reconstruir una vida civilizada que ya no sea tan frágil como para permitir que los locos arrasen con todo lo que ha construido la humanidad a base de arduo trabajo. ~ Jeffrey Tucker

En su libro titulado: “The Premonition”, Michael Lewis señala a Venkayya como el proverbial “padre de los confinamientos”. En 2005, Venkayya dirigió un grupo de estudio sobre bioterrorismo bajo el gobierno del entonces presidente George W. Bush, quien, según informes, ordenó un “plan que incluye a toda la sociedad” para enfrentar las amenazas de una pandemia.

Bush no solo quería la evaluación convencional de amenazas, distribución de terapias y desarrollo de vacunas, sino un plan que abarcara fronteras, viajes y comercio. La respuesta de Venkayya fue imponer tantos confinamientos como sean necesarios. Pero la base de esta idea es cuestionable, en el mejor de los casos.

Se trata de una idea que no tiene respaldo científico.

Tucker explicó:12

“El Dr. Venkayya comenzó a buscar personas que pudieran idear el equivalente doméstico de la Operación Tormenta del Desierto para enfrentar un nuevo virus, pero no encontró epidemiólogos respetables que quisieran ayudarlo. Eran demasiado inteligentes para creer en su plan.

Con el tiempo encontró a una persona que trabajaba en Sandia National Laboratories en Nuevo México y que llevó los confinamientos a otro nivel. Su nombre era Robert Glass, un científico informático sin formación médica y sin conocimientos sobre virus. Glass, a su vez, se inspiró en un proyecto para una feria de ciencias en el que estaba trabajando su hija de 14 años.

En este proyecto, su hija postuló la teoría de que si los niños de la escuela estuvieran más separados o incluso si no fueran a la escuela, dejarían de propagar las enfermedades.

Glass retomó esta idea y creó un modelo de control de enfermedades que se basaba en mandatos para quedarse en casa, restricciones de viaje, cierres de negocios y separación humana forzada. Una idea muy loca ¿no lo cree? Nadie en salud pública apoyó su modelo, pero como suele suceder con este tipo de personas, esto hizo que Glass se aferrara aún más a esa idea.

Glass pensaba que era más inteligente que 100 años de experiencia en salud pública. ¡Un tipo con una computadora elegante arreglaría todo el problema! Bueno, logró convencer a algunas personas, incluyendo a Carter Mecher, quien se convirtió en su fiel seguidor.

La siguiente cita del Dr. Mecher en el libro de Lewis lo ayudará a darse una idea de su mentalidad: “Si tomáramos a todas las personas, las encerráramos en su habitación y no las dejáramos hablar con nadie, no existirían las enfermedades”.

Por fin, un intelectual que tiene un plan para acabar con las enfermedades, ¡y también con la vida humana como la conocemos! Aunque es absurdo y aterrador, toda una sociedad no solo encarcelada sino bajo un régimen de aislamiento, esta era la visión de Mecher sobre las enfermedades.

Y es una locura. Los patógenos forman parte de nuestro mundo; no se producen por el contacto humano. Como parte de una civilización, se transmiten de persona a persona, pero eso también hace que se fortalezca nuestro sistema inmunológico. Eso es biología de noveno grado, pero al parecer, Mecher no fue a la escuela ese año”.

El inicio del caos

El 12 de marzo de 2020, el plan que creó Venkayya hace 15 años, se puso en marcha y cerraron todas las escuelas, sin importar que no había evidencia que sugiriera que representaban una fuente de propagación viral. De hecho, la ciencia actual sugiere todo lo contrario, que los niños no son buenos portadores de la infección y que no representan una fuerte amenaza para los adultos.

Pero nada de eso importó. Los modelos de Glass y Mecher sugerían que el cierre de escuelas reduciría en un 80 % las tasas de transmisión. Como señaló Tucker, lo que vemos “no es ciencia, sino fanatismo ideológico” y agregó lo siguiente:13

“Como sucede en casi todas las revoluciones de la historia, una pequeña minoría de locos con causa prevaleció sobre la racionalidad humana de las multitudes. Y cuando las personas lo entiendan, se desatará el caos. Ahora el objetivo es reconstruir una vida civilizada que ya no sea tan frágil como para permitir que los locos arrasen con todo lo que ha construido la humanidad a base de arduo trabajo”.

No podría estar más de acuerdo. Pero también debemos reconocer los fundamentos psicológicos predominantes de la sociedad en general que le dieron a esta minoría el poder para intentar acabar con nosotros.

Condiciones psicológicas que permiten el totalitarismo

Como explicó el profesor de psicología Mattias Desmet, en la entrevista anterior, la razón por la que muchas personas aceptaron medidas tan ilógicas es porque, para empezar, muchos de nosotros no teníamos la fortaleza mental desde antes de la pandemia.

Esto a su vez, permitió que ocurriera lo que en psicología se conoce como “formación de masas”. Puede compararse con una forma de hipnosis masiva, ya que elimina la capacidad de pensamiento crítico de las personas. Resulta que este también es un criterio indispensable para el totalitarismo. Gran parte de la sociedad debe cumplir cuatro condiciones básicas para que se produzca la formación de masas:

1.Falta de vínculos sociales: El aislamiento social ya era un problema muy común desde antes de la pandemia. En una encuesta, el 25 % de los encuestados dijeron que no tenían ni un solo amigo cercano.

2.Ver la vida como algo sin sentido y sin propósito: Desmet cita investigaciones que demuestran que la mitad de todos los adultos sienten que sus trabajos no tienen ningún significado y que no les proporcionan ningún tipo de satisfacción.

En 2012, otra encuesta demostró que el 63 % de las personas dijeron que se sentían como “zombies” cuando trabajaban porque no les apasionaba lo que hacían. Por lo tanto, la condición número 2 para la hipnosis de formación de masas también existía desde antes de la pandemia.

3.Ansiedad y descontento flotante y generalizado: La ansiedad flotante se refiere a la ansiedad que no tiene una causa aparente. Si consideramos la popularidad de los antidepresivos y otros medicamentos psiquiátricos, esta condición también existía mucho antes de la pandemia.

4.Frustración y agresión flotante y generalizada: Esto tiende a surgir de forma natural como resultado de las tres condiciones anteriores. Aquí, una vez más, la frustración y la agresión no tienen una causa aparente.

El totalitarismo necesita de la formación de masas

Cuando una buena parte de la sociedad cumple con estas cuatro condiciones, se produce la hipnosis de la formación de masas y el surgimiento del totalitarismo. Todo lo que se necesita es una historia en la que se identifique la causa de la ansiedad y, al mismo tiempo, se proporcione una estrategia para neutralizar esa causa.

Al aceptar y participar en esa estrategia, las personas con ansiedad flotante sienten que tienen en sus manos los medios para controlar su ansiedad y evitar el pánico. De pronto, también se sienten reconectados con otros, porque todos tienen el mismo enemigo.

Están unidos en una lucha heroica contra la representación mental de su ansiedad, y esta solidaridad recién descubierta les da a sus vidas el significado y el propósito que les faltaba. Esto explica por qué tantas personas han aceptado una narrativa tan ilógica y por qué están dispuestos a participar en la estrategia que les imponen “incluso si es muy absurda”, dijo Desmet.

La formación de masas representa una gran amenaza, no solo para quienes están bajo su hechizo, sino también para todos los que no lo están. La “intoxicación mental” que causa hace que las personas estén dispuestas a hacer cosas malas e inmorales, incluso a que estén dispuestas a matar de forma voluntaria a sus propias familias y a sí mismos, solo tienen que decirles que es por un bien mayor. En resumen, las masas de personas se vuelven muy crédulas y autodestructivas, lo cual es una mala combinación.

Dado que la autodestrucción forma parte del sistema totalitario, este tipo de regímenes no duran mucho tiempo. Se desmoronan cuando se destruyen desde adentro. Pero el tiempo que dura puede ser una verdadera pesadilla, ya que en el totalitarismo que utiliza la formación de masas para alcanzar sus objetivos, casi siempre se comenten actos atroces en el nombre del bien.

Plan de acción

La buena noticia es que al comprender la psicología que nos trajo hasta esta situación, también nos ayudará a salir de ella. Según Desmet, la estrategia es disentir y hacerlo en voz alta. No de forma violenta, sino de forma persistente y continua. Debemos unirnos para combatir el totalitarismo por dos razones:

1.Darle a la mayoría cobarde una alternativa sólida. Por lo general, solo el 30 % de las personas en una sociedad totalitaria están realmente bajo el hechizo hipnótico de la formación de masas. El otro 40 % solo acepta lo que le imponen por seguir la corriente.

Mientras que el 30 % restante ve las cosas como son e intentan abrirles los ojos a los demás. Al unirse, el grupo disidente ofrece una alternativa sólida para ese 40 % que solo sigue la corriente por temor a que las excluyan.

Una vez estos dos grupos se unen, se desmorona la formación de masas y se acaba con el estado totalitario, porque es el grupo que sigue la corriente el que da el poder para que la formación de masas se haga más fuerte. Una vez que dejan de participar y fortalecer ese proceso, el totalitarismo se desmorona.

2.Hablar de forma abierta limita las atrocidades que comete un régimen totalitario: en una dictadura tradicional, el dictador suele soltar un poco las riendas una vez que se silencia a los disidentes, pero en un sistema totalitario ocurre todo lo contrario. Una vez que se silencian las voces disidentes, comienzan las verdaderas atrocidades, tanto contra amigos como contra enemigos.

Y ya estamos viendo un poco de eso. Mientras más personas cumplen, más exigentes se vuelven. El “póngase la vacuna y no necesitará utilizar cubrebocas” se convirtió en “tiene que usar cubrebocas incluso si está vacunado y, por cierto, no está completamente vacunado a menos que reciba todos los refuerzos, ah, e incluso si todo el mundo se vacuna, es posible que aún tengamos que imponer más confinamientos si el número de casos incrementa, oh, y no puede trabajar a menos que tenga su esquema de vacunación completo o tenga acceso a atención médica”, así que como puede ver, las cosas van de mal en peor.

¿En qué mundo las personas condenan a otras a morir por enfermedades que pueden tratarse o les prohíben comprar alimentos “para salvar otras vidas”? En este momento solo se me ocurre uno y es en el que vivimos.

Si no es por otra razón que limitar la devaluación y destrucción de la vida, que es lo que ocurre con cualquier sistema totalitario, nunca, jamás, debemos callarnos y agachar la cabeza. Lo que están haciendo está mal y debemos ponerles un alto.

Una vez que hayamos acabado con la amenaza totalitaria y que recuperemos nuestra libertad, debemos encargarnos de las cuatro condiciones básicas para la formación de masas, y así evitar que todo esto vuelva a suceder. Pero por ahora, debemos enfocarnos en unirnos y alzar la voz en contra de la tiranía y de la violación a los derechos y las libertades que Dios nos dio.

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