La mayoría de la “miel” en los supermercados, no es realmente miel

Por Justin Gardener, True Activist, 19 de agosto de 2013, Traducción de Mariana Escalante, Vía Orgánica A.C.

Parece que las corporaciones no pueden dejar en paz ningún producto natural. Hasta algo tan históricamente reverenciado como la miel debe ser procesado, hasta perder sus propiedades originales.

El área de Seguridad Alimentaria de Estados Unidos realizó pruebas en miel vendida en varios supermercados de 10 estados y en el Distrito de Columbia. La miel fue analizada por un melisopalinólogo (investigador del polen en la miel). ¿Los resultados? 76% de las muestras no contenían polen. El 100% de las muestras empaquetadas en porciones pequeñas individuales, habían sufrido la extracción de todo el polen. En contraste, toda la miel comprada en mercados de agricultores, cooperativas y tiendas de alimentos naturistas, contenían polen en su totalidad.

¿Por qué esta información es importante? Porque incluso la Administración de Alimentos y Drogas de los Estados Unidos, indica que cualquier producto ultra-filtrado para removerle el polen, no es miel. Y esto, a pesar de que  la FDA (por sus siglas en inglés) es una aliada de la industria alimenticia comercial y realmente no está interesada en el contenido de polen.

El polen de las abejas está lleno de proteínas, vitaminas, minerales, lípidos y carbohidratos. Además de su valor nutricional, ayuda en malestares estomacales, alergias, anemia, energía baja y otros problemas. El polen de las flores es procesado por las abejas mieleras, con néctar y enzimas que lo convierten en un súper alimento.

El hecho de que el polen sea removido por los comercializadores en gran escala de miel parece raro, considerando que cuesta dinero y reduce la calidad. El vocero de una compañía dijo: “los compradores de Norteamérica quieren su miel súper clara”; y otro dijo “la miel procesada… dura más en los estantes” (admitiendo que es por cuestiones comerciales).

Se trata de dinero y es algo mucho más profundo que la duración en el estante. El quitarle todo el polen impide detectar el origen de la “miel”. Esto permite que los empacadores tomen la miel de cualquier parte del mundo, incluyendo China. Hace unos años se descubrió que la miel china estaba contaminada con cloranfenicol y otros antibióticos peligrosos. Los empacadores estadounidenses importan alrededor de 120 millones de libras de miel de países asiáticos, varios de los cuales son puntos de lavado de dinero para la miel china.

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