La indefinición afecta más que la siembra

Por Alberto Romero, Agrointeligente, El Economista, 26 de julio de 2013

Continúa el debate sobre maíz transgénico

Se debe tomar una decisión que permita ordenar la cadena productiva, disminuir las importaciones y mejorar el ingreso de los productores, coinciden especialistas.

El debate en torno de la siembra comercial de maíz transgénico en México continúa, y con ello se mantiene un desorden en la cadena productiva del grano, que afecta por igual a productores y a consumidores nacionales.

La indefinición acerca de la siembra comercial del maíz genéticamente modificado repercute en la producción nacional y alienta un entorno comercial con alta volatilidad de precios, en tanto, los agricultores buscan alternativas para hacer más rentable su actividad y asegurar la permanencia de las especies nativas que enriquecen la biodiversidad.

México produjo el año pasado poco más de 21.6 millones de toneladas del grano; 91.5%, de maíz blanco y el restante 8.5%, de maíz amarillo. El consumo nacional, más las importaciones, fue aproximadamente de 32.5 millones de toneladas, informó Héctor Carlos Salazar Arriaga, presidente del Comité Directivo de la Confederación Nacional de Productores Agrícolas de Maíz de México (CNPAMM).

La decisión final sobre la siembra de maíz transgénico repercutirá en el ordenamiento de la cadena productiva y podría disminuir significativamente las importaciones del grano, coinciden los especialistas agrícolas.

También advierten que los escenarios derivados de la aprobación o no de la siembra comercial del grano transgénico deben centrarse en dos objetivos: mejorar el ingreso de los productores y asegurar el abasto alimenticio de millones de mexicanos.

Proponen reconvertir 1 millón de hectáreas

“Nosotros sólo necesitamos 12.5 millones de toneladas de maíz blanco para consumo humano, pero estamos produciendo casi 20 millones de esta variedad; el resto, las industrias se ven obligadas a comprarlo. Si no reconvertimos superficie de maíz blanco a maíz amarillo, en un futuro tendremos más de 10 millones de toneladas de importaciones”, alertó el Presidente de la CNPAMM.

Agregó que hay un diferencial de precio hasta 37% más alto en favor del maíz importado, que se utiliza por los comercializadores con fines especulativos y disminuye el precio pagado a los productores nacionales de maíz.

Por ello, planteó reconvertir 1 millón de hectáreas tecnificadas de maíz blanco al cultivo del maíz amarillo transgénico. Si dichos cultivos arrojaran una productividad media de 9 toneladas por hectárea se podría eliminar el grueso de las importaciones del grano.

Las medidas precautorias del gobierno federal ante la siembra de maíz transgénico se deben a la importancia de preservar la información genética de las especies nativas del cultivo, del cual México es centro de origen junto a otros países de Centroamérica.

“El descubrimiento de la biotecnología ha sido un gran avance, lo que debemos hacer es tener todas las precauciones necesarias e investigar más al respecto”, consideró el profesor e investigador del Colegio de Postgraduados, Leobigildo Córdova Téllez.

Falta dar más valor comercial al maíz

En la opinión del vicepresidente del Colegio de Biología de México, Raúl Arriaga, el punto central de la discusión es no ver el escenario “totalmente negro o totalmente blanco”.

Explicó: “Tenemos que definir claramente cómo vamos a administrar las semillas nativas, si las vamos a conservar como un valor de nuestra biodiversidad. Hacia el norte no tendríamos este mismo problema y se podría cultivar sin tener el riesgo en el sur”.

El vicepresidente de Recursos Hidráulicos del Consejo Nacional Agropecuario, Humberto Martínez Payán, cuestionó por qué los detractores del maíz transgénico no realizan movilizaciones derivadas de la importación anual de 10 millones de toneladas del grano transgénico, y propuso pagar al productor un sobreprecio por la cosecha de maíz convencional para disminuir las pérdidas que genera al sector la entrada al país del grano importado procedente de dos países principalmente: Estados Unidos y Sudáfrica.

El proceso de adopción sería gradual

Un punto central en la discusión radica en la superficie de cultivo que las empresas solicitan para realizar las siembras de maíz en sus diferentes fases. Existe la percepción de que tales superficies, que abarcan cientos de miles de hectáreas, adoptarían la siembra de maíz transgénico en forma masiva e inmediata.

Sin embargo, el proceso de adopción de la biotecnología lo determinan dos factores principales, en orden de importancia: el productor, a través de la compra de las semillas, y la disponibilidad de los materiales, que deben ser producidos en México en las superficies autorizadas para ese fin.

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