Francia pedirá prohibir en Europa los transgénicos agrícolas

El primer ministro solicitó verificar validez científica de estudio sobre el maíz de Monsanto

Las empresas evitan que se hagan investigaciones sobre los efectos de esos productos en la salud, destaca diputada francesa

En el caso de la variedad NK603 debe regularse el consumo e importación, señala

Por La Jornada, 21 de septiembre de 2012

Dijon, 20 de septiembre. Francia pedirá la prohibición en Europa de los transgénicos agrícolas si se confirma que son peligrosos para la salud, anunció el jueves en Dijon el primer ministro francés Jean-Marc Ayrault.

La publicación de un estudio por investigadores franceses, que pone seriamente en cuestión la inocuidad a largo plazo del maíz transgénico NK603, llevó a someter este asunto a la Agencia de Seguridad Sanitaria y a la Autoridad Europea de Seguridad de los Alimentos, dijo Ayrault en un discurso pronunciado en Dijon.

Pedí un procedimiento rápido, de algunas semanas, que permitirá verificar la validez científica de ese estudio, agregó el jefe de gobierno francés.

Si los resultados son concluyentes, Stephane Le Foll (ministro francés de Agricultura) defenderá en Europa la prohibición de esos organismos genéticamente modificados, aseguró Ayrault. El estudio francés publicado el miércoles, que asegura que las ratas alimentadas con maíz transgénico sufren cáncer y mueren antes, reactivó la polémica sobre esas semillas.

Los universitarios franceses analizaron durante dos años los efectos en 200 ratas del maíz transgénico NK603 y del herbicida Roundup, el más utilizado en el mundo, productos de Monsanto.

Los resultados demostraron que en los roedores alimentados con transgénicos aparecen tumores hasta 600 días antes que en las ratas indicador (no alimentadas con transgénicos), mientras en el caso de las hembras aparecen una media de 94 días antes.

La Comisión Europea pidió el miércoles a su agencia responsable de la seguridad de los alimentos que examine los resultados del estudio para sacar conclusiones.

En Bruselas, el eurodiputado francés Jose Bové, de Los Verdes, una de las figuras emblemáticas de la lucha contra los transgénicos, pidió la suspensión inmediata de las autorizaciones de cultivo de esos productos.

Por otro lado, la eurodiputada y ex ministra de Medio Ambiente francesa Corinne Lepage denunció en entrevista que los productores de transgénicos hacen lo posible para que no haya estudios sobre los efectos en la salud de esos organismos genéticamente modificados.

Es indignante darse cuenta de la incapacidad de los políticos para responder a una pregunta sencilla: ¿los transgénicos son un problema para la salud humana? Hay una pugna para que no haya estudios, aseguró Lepage tras la publicación del estudio que alerta de la toxicidad del maíz de la multinacional Monsanto.

Las empresas que producen transgénicos son responsables de si su producto es tóxico, excepto en un caso: si el estado de los conocimientos (científicos) no permite saber si hay un problema. De esta manera su objetivo es esquivar el problema y evitar que haya estudios, aseguró la ex ministra.

Hasta ahora las empresas habían limitado los estudios a los efectos durante 90 días, pero el estudio francés, dirigido por un profesor de la Universidad de Caen, se basó en una observación a más largo plazo y llegó a la conclusión de que las ratas alimentadas con maíz transgénico sufren cáncer y mueren antes.

El estudio es único porque se hizo durante dos años; incluye más de cien parámetros distintos, con un análisis de todos los tumores encontrados (en las ratas). Todo esto no se había hecho antes, explicó Lepage.

Creo que en el caso de este maíz (NK603) sería indispensable aplicar una cláusula para regular su consumo y su importación. Para el resto (de transgénicos) es indispensable hacer estudios como el francés y aplicar medidas transitorias (a la espera de los resultados), explica Lepage.

 

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