Floreceremos, porque la guerra no puede acabar con nuestras raíces
Por Mercedes López Martínez, Directora internacional de Vía Orgánica e Integrante de Regeneration International, 16/02/2026
Desde Abya Yala a Kurdistán, 400 mujeres de distintos continentes, países, idiomas, movimientos y luchas, pero con los mismos sueños y deseos de justicia y florecimiento, participaron, del 11 al 15 de febrero de 2026, en una Conferencia de Mujeres efectuada en Bogotá Colombia.
La actividad convocada por la Red de Mujeres Tejiendo el Futuro, fue emotiva, profunda y sorora y permitió debatir, informar, intercambiar ideas y estrategias para combatir al colonialismo extractivista y terricida; recuperar el cuerpo-territorio de las mujeres ante los ataques; convocar al espíritu de las ancestras y mujeres presentes y futuras, para florecer desde la resistencia; recuperar el significado permanente frente a la destrucción de la vida; explorar los puntos en común y dificultades en el camino; para terminar debatiendo en torno a la búsqueda de soluciones colectivas para tejer el futuro.
El primer día de trabajos inició el 11 de febrero con una ceremonia que invocó a los espíritus del humo, del agua, del sol, del viento, del fuego, a través de una ofrenda colectiva, doliente y sufriente, pero también alegre, donde las participantes llevaron objetos simbólicos, las fotos de sus personas desaparecidas o asesinadas, las semillas sagradas, velas, banderas, tejidos y aceites esenciales, para pedir permiso a las diosas a fin de que la conferencia se desarrollara de forma armónica y productiva.

En las diferentes mesas de trabajo se presentaron testimonios sobre represiones, asesinatos, encarcelamientos, despojos, guerras y ataques del imperialismo en diversos territorios del mundo, por parte de empresas trasnacionales, junto con algunos gobiernos cómplices, que buscan robar los bienes comunes de las comunidades, la memoria, la circularidad del saber, la palabra, la comunalidad y la vida.
El segundo día se desarrolló con 10 talleres simultáneos para intercambiar, de forma más directa, experiencias y propuestas desde las voces de las protagonistas; cuyos resultados fueron compartidos el día 13 en plenaria.
Los días 14 y 15 se efectuaron mesas para compartir la voz y formular estrategias, se habló de luchas y saberes como actos de resistencia ante las amenazas y la guerra, se planteó la necesidad de construir narrativas de esperanza y cultura para resignificar la memoria, todo a través de la historia y lucha colectiva internacionalista. Sobre la importancia de cuidar la vida contra los proyectos de muerte que destruyen la tierra, contaminan el agua, violentan las comunidades originarias a través del estrangulamiento financiero (como los casos de Venezuela y Cuba), y siembran muerte con sustancias tóxicas que provocan diversas enfermedades.
Finalmente, se planteó la necesidad de organizar la rabia, aprender defensa personal por parte de las mujeres para evitar feminicidios y violencias; la necesidad de la organización y formación política, el rescate del arte, seguir sembrando nuestros alimentos ancestrales con las semillas nativas; reconocer a la naturaleza y a la biodiversidad como seres del territorio con derechos y resistir desde la alegría de la vida, de la luna que rige a las mujeres y que es nuestra mayora.


