El Rancho de Carbono: La Lucha contra El Cambio Climático; Un Acre a La Vez

El manejo de tierras para el secuestro de carbono a largo plazo en la vegetación y los suelos requiere la construcción de la resistencia también, incluyendo la capacidad de resistencia económica de los terratenientes, directivos y miembros de la comunidad. Por ejemplo, la cooperación entre los individuos o grupos tan diversos como biólogos, conservacionistas, ganaderos y los responsables políticos – con el objetivo de mejorar la salud de la tierra -puede ayudar a construir la resistencia ecológica y económica dentro de una cuenca. Esto puede tener dos importantes efectos: el almacenamiento directo del CO2 en el suelo en la forma en que se crea humus, y el fortalecimiento de las relaciones necesarias para el mantenimiento de la salud del suelo en el tiempo.

Todas estas estrategias han mostrado ser eficaces en una amplia variedad de lugares. La difícil tarea ahora es cómo integrarlas en el panorama “amigable con el clima” que secuestra cantidades cada vez mayores de CO2 cada año, y hacerlo en una forma económica. Pero todo esto plantea una pregunta importante: ¿De verdad vale la pena la retención de CO2 en los suelos? Dicho de otro modo, ¿puede la cantidad potencial de CO2 almacenado como carbono en el suelo hacer una diferencia en el panorama general? La respuesta rápida es sí. Un informe publicado en 2007 por la Oficina de Presupuesto del Congreso dijo que aproximadamente la mitad del total anual de las emisiones de CO2 a escala planetaria en la actualidad es absorbida por los océanos del mundo, los suelos y la vegetación, que junto con la atmósfera, forman los únicos sumideros naturales de carbono en el planeta. La otra mitad de las emisiones se mantiene en la atmósfera. Los Estados Unidos producen cerca de seis billones de toneladas métricas (6GtC) de CO2 al año, que es una cuarta parte del total mundial. Las prácticas actuales del manejo del suelo y bosques tienen un efecto neto de eliminar el equivalente de alrededor de 0,8 millones de toneladas métricas de CO2 de la atmósfera al año.

Según el informe, “Los estudios estiman que la captura biológica tiene el potencial tecnológico para secuestrar entre 40 y 60 billones de toneladas métricas de CO2 en los Estados Unidos en el curso de 50 años y otras pocas decenas de billones de toneladas más en la próxima mitad del siglo”. [11] Eso es aproximadamente 1GtC por año, o una sexta parte de lo que los EE.UU. producen anualmente. Un billón de toneladas métricas de CO2= 1 gigatonelada (GtC) y 1 ppm de CO2= 2,12 GtC. Por lo tanto, la captura de 1 GtC por año en los Estados Unidos sería una reducción de 0,5 ppm de CO2 al año. Dado que el contenido atmosférico de CO2 está aumentando a un ritmo de 2 ppm anuales, los suelos potencialmente podrían tener un efecto significativo sobre el cambio climático.

Según el Dr. Hansen, mientras los combustibles fósiles agregan 8.5 GtC al año a la atmósfera, el aumento de CO2 es de sólo 4,5 GtC por año – lo cual quiere decir que 4 GtC entran en los sumideros de carbono. Se estima que los océanos absorben 3 GtC. Esto significa que un GtC es absorbido por todo lo demás. Él lo considera buenas noticias.

“El hecho de que las tierras del planeta logran ser un sumidero neto de dióxido de carbono proporciona un rayo de esperanza en cuanto a la tarea de estabilizar el clima,” escribe. “Este sumidero de carbono ocurre a pesar de la deforestación a gran escala en muchas partes del mundo, y a pesar de las prácticas agrícolas que tienden liberar el carbono del suelo hacia la atmósfera. Mejores prácticas agrícolas y forestales pueden incrementar significativamente la absorción de dióxido de carbono”. [12]

¿Cómo es esto posible?

Hay una respuesta sencilla: dos tercios de las tierras del planeta son pastizales – y el hogar para dos billones de personas que dependen del ganado, al menos parcialmente, para su subsistencia. Esto significa que el manejo de tierra para capturar el CO2, hasta incluso a pequeña escala, podría tener un gran impacto en la gente y el planeta. El ganado es clave, tanto económica como ecológicamente. Como es una fuente importante de alimentos y riquezas (y también por razones culturales) para gran parte de la población humana, se podría movilizar la ganadería para que tome acción en cuanto al carbono. “Que los pastizales, ganadería y los medios de vida asociados sean saludables constituyen una opción en que todos ganan en cuanto a una manera de tratar el cambio climático en las zonas frágiles y áridas, donde el pastoreo sigue siendo la estrategia más racional para el bienestar de las comunidades”, escriben los autores en un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación. “Es una situación de ganar-ganar para la secuestración del carbono – revirtiendo la degradación ambiental y mejorando la salud, el bienestar y la sostenibilidad a largo plazo para quienes su sustento está basado en la ganadería”. (Énfasis añadido) [13]

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