Dinamarca podría ser el primer país 100 % orgánico

Por Ecoticias, 26 de mayo de 2016

¿Es posible ser un país 100% orgánico, producir todo de forma sostenible, sin necesidad de contaminar la tierra el aire y el suelo con químicos y que los alimentos disponibles para toda la población resulten ecológicos y naturales? Si bien suena bastante utópico, aparentemente Dinamarca está en camino de lograrlo.

Si los daneses pueden… En primer lugar, la gente en Dinamarca tiene un gran aprecio por los alimentos orgánicos. El país posee una “marca orgánica nacional” que ha estado en el negocio durante 25 años, por lo que es una de más antiguas y prestigiosas del mundo. Además, el gobierno danés está trabajando de múltiples formas con el fin de convertir la agricultura de todo el país en ecológica y sostenible.

El año pasado, lanzaron un ambicioso plan que contiene 67 puntos para duplicar la producción ecológica en todos los ámbitos y conseguir ofrecer más comida orgánica en todas las instituciones públicas de la nación para el año 2020.

Los 5 pilares de la alimentación orgánica danesa Beneficios: ellos consideran que la agricultura orgánica es importante para la salud personal y para la de sus hijos, para los trabajadores agrícolas y para el futuro de su país y del planeta.

Al tener en cuenta todos los beneficios de los alimentos orgánicos, los daneses están más dispuestos a pagar un poco más por este tipo de productos y saben que cuantos más compradores haya, más disminuirán los costos.

Equidad: son conscientes de la necesidad perentoria que hoy existe de conseguir alimentos para el resto del mundo y entienden que si ellos pueden consumir alimentos de origen orgánico y ecológico el resto de los pobladores del planeta deberían tener las mismas oportunidades que las suyas.

Respeto: mientras que muchos países (y la cifra resulta preocupante en algunas partes del mundo) apuntan a los transgénicos, a la agricultura basada en químicos y a los monocultivos intensivos (que cada vez en un campo se plante una sola variedad) como respuesta a la falta de alimentos, en Dinamarca entienden que la mejor agricultura es la que se realiza a pequeña escala, con abastecimiento local y sin pesticidas, ya que es la única forma en que puede hacerse sin causar un daño irreparable a la tierra, el agua y la calidad del aire.

Naturaleza: los daneses están convencidos de que la mayoría de los pesticidas son altamente tóxicos y que son capaces de provocar cáncer y defectos de nacimiento, aunque los defensores de su uso lo justifiquen alegando que los residuos que quedan en los alimentos son mínimos e inocuos.

Supremacía del sabor: en Dinamarca a la gente le gusta comer bien, disfrutando de los sabores naturales inherentes a cada producto, sin aditivos, colorantes ni químicos; ellos creen firmemente que cada producto que se le agregue a un cultivo que no sea estrictamente necesario (como el agua o el abono orgánico) lo único que consigue es distorsionar el verdadero sabor de la comida y están convencidos de que cuanto más orgánico es el origen de un alimento, mejores serán los nutrientes que aporte. Interés medioambiental

Los daneses parece que son de los pocos habitantes de la Tierra que han logrado entender que es la única que hay y que si no la cuidamos, nos quedaremos sin hogar y saben que la producción ecológica de alimentos es la forma más adecuada de mantener la biodiversidad y de cuidar la fertilidad del suelo.

Plan de acción orgánica El plan de Dinamarca para convertir al país en un país orgánico es sin dudas el «más ambicioso que existe en el mundo», según declaraciones del Ministro de Agricultura y la Alimentación Dan Jørgensen y sin embargo, sus objetivos tienen sentido. Dinamarca ya está muy por delante de otros países en la producción orgánica de alimentos, además de ser el principal país del mundo en consumo de alimentos ecológicos y desde 2007 sus exportaciones de este tipo de productos se han incrementado en un 200%.

Como parte del plan, la tierra que se encuentra bajo la égida y el control del gobierno será cultivada utilizando sólo métodos orgánicos y biodinámicos. El gobierno también apoyará a la gente financieramente e invertirá en este sector para desarrollar nuevos métodos y tecnologías.

Otro de los objetivo del plan es aumentar la demanda, por lo que en las guarderías, escuelas, institutos, hospitales y cafeterías estatales solo se servirán alimentos de origen orgánico.

Y como cada día, las instituciones públicas nacionales danesas atienden a alrededor de 800.000 comidas, el impacto será sin dudas muy grande. El Ministerio de Medio Ambiente se ha comprometido a reconvertir muchas de las áreas que gestiona para adaptarlas a la agricultura ecológica y el Ministerio de Educación enseñará a los niños y adolescentes acerca de la importancia de la agricultura ecológica, la adecuada nutrición y el papel que ésta juega en la salud de las personas y del Medio Ambiente.

¿Qué podemos aprender de Dinamarca? En Dinamarca la producción de alimentos no sacrifica el bienestar de los trabajadores, los animales o el medio ambiente en aras de la eficiencia. El mundo necesita granjas orgánicas más pequeñas y más recursos deben ser dedicados a la agricultura orgánica  y eso puede lograrse.

El gobierno danés recortó su desperdicio de alimentos en un 25% en los últimos 6 años, con la ayuda de organizaciones como Spild Af Mad (Deje de perder alimentos) y aun así reconoce que queda mucho por hacer en ese campo, por lo que no cesa en su empeño.

La comida es más segura en Dinamarca porque el país también mantiene una limitación muy estricta en el uso de químicos en los cultivos y de antibióticos en la ganadería.

Y otra cosa que hacen los daneses es tratar a sus animales criados para la alimentación con mucho más respeto que en otras partes del mundo, dándoles espacios adecuados, buena comida y estimulación, para que su existencia sea lo más agradable posible.