Confirmado: la fructosa puede aumentar su sensación de hambre y provocar que coma en exceso

Por Dr. Mercola, enero de 2013

Las personas en todas partes del mundo por fin están entendiendo el indiscutible hecho de que no todos los azúcares son creados de la misma manera cuando se trata de los resultados físicos que crean.

Científicos que utilizaron la nueva prueba de resonancia magnética funcional (fMRI) demostraron que la fructosa, un tipo de azúcar que se encuentra en la mayoría de los alimentos procesados (por lo general en forma de jarabe de maíz de alta fructosa), puede desencadenar cambios en su cerebro que podrían provocar comer en exceso y aumento de peso.1

Los investigadores descubrieron que cuando usted toma una bebida que contiene fructosa, su cerebro no registra la sensación de estar satisfecho, como sucede cuando consume glucosa. Como lo reportó Yahoo Health:2

“No todos los azúcares son iguales- aunque contengan la misma cantidad de calorías- porque se metabolizan de manera diferente en el cuerpo.

El azúcar de mesa es la sacarosa, que es mitad fructosa, mitad glucosa. El jarabe de maíz de alta fructosa es 55 por ciento fructosa y 45 por ciento glucosa. Algunos expertos en nutrición dicen que este endulzante podría representar riesgos especiales, pero otros y la industria rechazan esa afirmación. Y los médicos dicen que comemos azúcar en exceso en todas las formas.”

Tenga cuidado: la fructosa puede hacerlo sentir con hambre, de acuerdo con un estudio

Se incluyeron veinte adultos sanos en el estudio realizado, publicado en la revista JAMA en enero3, se utilizó la fMRI para medir la respuesta del hipotálamo cuando los voluntarios consumían bebidas que contenían cantidades idénticas ya fuera de fructosa o glucosa (75 gramos). Las dos bebidas se dieron en un orden aleatorio a todos los participantes durante las sesiones de prueba que fueron realizadas en un período de ocho meses.

Su hipotálamo ayuda a regular las señales relacionadas con el hambre que involucran a un gran número de hormonas, incluyendo a la insulina, la leptina y la grelina. Los escaneos revelaron que cuando se toma glucosa, dentro de un período de 15 minutos, la actividad en el área del cerebro relacionada con la recompensa y el deseo por los alimentos fue suprimida, lo cual conduce a la sensación de saciedad o plenitud. De acuerdo con el co-autor, el Dr. Robert Sherwin:4

“Con la fructosa, no vimos estos cambios. Como resultado, el deseo por comer continuaba- no se apaga.”

De hecho, la fructosa no sólo suprime la actividad del hipotálamo, sino que en realidad provoca un pequeño aumento. Además, la glucosa aumenta los vínculos entre el hipotálamo, el tálamo y el estriado, mientras que la fructosa fortalece la conectividad entre el hipotálamo y el tálamo, pero no con el estriado. Esto es importante, ya que el estirado también se desactiva una vez que su cuerpo siente que ha comido lo suficiente…De acuerdo con los autores:

“Estos resultados sugieren que la ingesta de glucosa, pero no la de fructosa, es la que inicia un respuesta coordinada entre la red estriatal-homeostática que regula el comportamiento de alimentación.”

Lo que todo esto significa en términos cotidianos es que cuando usted consume fructosa, en realidad podría estar “programando” su cuerpo para consumir más calorías, ya que la fructosa no activa la sensación de saciedad e incluso podría hacerlo sentir más hambre. El Dr. Jonathan Purnell, un endocrinólogo de la Universidad de Ciencia y Salud de Oregón, le dijo a Yahoo Health:

“Esto implica que la fructosa, al menos en cuanto a la promoción de la ingesta de alimentos y aumento de peso, es un mal actor en comparación con la glucosa.”

¿Cómo es metabolizada la fructosa por su cuerpo en comparación con la glucosa?

Parte de lo que hace a la fructosa tan poco saludable es que esta es metabolizada en grasa por su hígado mucho más rápido que cualquier otro tipo de azúcar. Toda la carga de fructosa metabolizada va directo al hígado y promueve la grasa visceral.5 Este es el tipo de grasa que se acumula alrededor de sus órganos y su región abdominal y que está relacionada con un mayor riesgo de enfermedad cardiaca.

Sin meternos en la compleja bioquímica del metabolismo de los carbohidratos, es importante entender cómo es que su cuerpo procesa la fructosa en comparación con la glucosa. El Dr. Robert Lusting, profesor de pediatría en la División de Endocrinología en la Universidad de California, ha sido un pionero en la decodificación del metabolismo del azúcar. Su trabajo ha puesto en manifiesto algunas de las principales diferencias en cómo se descomponen y utilizan los diferentes tipos de azúcares. Aquí un resumen de los puntos principales:

    Después de comer fructosa, el 100 por ciento de la carga metabólica se va directamente al hígado. Con la glucosa, su hígado tiene que descomponer tan sólo el 20 por ciento. El metabolismo de la fructosa del hígado crea un larga lista de productos de desecho y toxinas, incluyendo una larga cantidad de ácido úrico, que provoca un aumento de la presión arterial y causa gota Cada célula de su cuerpo, incluyendo su cerebro, utiliza glucosa. Por lo tanto, mucha de ella es “quemada” de forma inmediata después de que la consume. A diferencia de la glucosa, que se convierte en ácidos grados libres (FFA), VLDL (el colesterol dañino) y triglicéridos, que se almacenan en forma de grasa. Los ácidos grasos creados durante el metabolismo de la fructosa se acumulan en forma de gotas de grasa en el hígado y en los tejidos musculares, causando resistencia a la insulina y la enfermedad de hígado graso no alcohólico (NAFLD).6 La resistencia a la insulina avanza y se convierte en síndrome metabólico y diabetes tipo 2. La fructosa es el carbohidrato más lipófilo. En otras palabras, la fructosa se convierte en glicerol 3 fosfato (g-3-f), que es utilizado directamente para convertir los FFA en triglicéridos. Mientras más g-3-f tenga, más grasa almacena. La glucosa no hace todo esto. Cuando usted come 120 calorías de glucosa, menos de una caloría es almacenada como grasa. 120 calorías de fructosa dan como resultado 40 calorías almacenadas como grasa. La glucosa suprime a la hormona del hambre, la grelina y estimula la leptina, que suprime el apetito. La fructosa no tiene ningún efecto en la grelina e interfiere con la comunicación del cerebro y la leptina, lo que provoca comer en exceso.

Conozca las ramificaciones de salud de una alimentación rica en fructosa

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