Catástrofe Climática: Sobreviviendo el Siglo XXI

Por Ronnie Cummins and Will Allen, Traducido por Ana María Quispe, Febrero 10, 2010

Los impactos catastróficos del cambio climático, no van a ocurrir en el futuro. Están sucediendo ahora”   Vandana Shiva, Tierra, no Petróleo: Justicia Ambiental en la Era de la Crisis Climática

La Estabilización del Clima Requiere una Revolución Cultural y Política

La catástrofe climática, energética y política que estamos enfrentando es perturbadora y aterradora. Pero aún estamos a tiempo de redimirnos y actuar más allá de la impugna psicológica, la desesperación y el falso optimismo. Aún hay esperanzas si estamos dispuestos a enfrentar a los monstruos hidrocéfalos que están en el camino y seguir adelante con un decisivo plan de acción. El mensaje inspirador que necesitamos transmitir es que no sólo estamos hablando de reducir el uso de combustible fósil y de la contaminación por los gases de efecto invernadero (GEIs), pero de reconstruir la sociedad, creando en efecto un nuevo Hombre y una Nueva Mujer para el siglo XXI. Estamos siendo testigos de los periodos tempranos de una masiva concientización de las masas y de retomar el poder de las corporaciones y bancos fuera de control y de los medios de comunicación controlados por empresas y por políticos. Esta revolución cultural y política nos dará el poder de realizar con éxito una modificación intensa y profunda de la industria, gobierno, educación, cuidado de salud, vivienda, vecindario, transporte, sistemas de alimentación y agrícolas, así como de nuestras dietas y estilos de vida. La escala de los recursos humanos y físicos necesarios para convertir nuestra actual economía suicida en una economía verde es desalentadora, pero absolutamente necesaria y factible. El único plan viable para la supervivencia, un 80 – 90% reducción del consumo de combustibles fósiles y de contaminantes GEIs, para el 2050- significa que tenemos que exigir una reducción drástica del gasto militar (las actuales guerras nos cuestan un trillón de dólares al año). Debemos imponer impuestos a los ricos y a los productores de GEIs y pondremos de rodillas a nuestros políticos, bancos, Sistema de Reserva Federal y corporaciones fuera de control. Las buenas noticias que Van Jones y otros señalan, es que en este siglo 21 la economía verde no sólo estabilizará el clima, también nos permitiría capacitar y re-emplear a la fuerza laboral de EE.UU., incluyendo a jóvenes de hogares de bajos ingresos y 16-25 millones de trabajadores desempleados, como eco-constructores, instaladores de energía solar y eólica, recicladores, jardineros orgánicos, agricultores, nutricionistas, proveedores de salud holística, y otros trabajadores para una economía verde.

Mas allá de Copenhagen: El Dilema de la Civilización

Los negociadores y jefes de estado que asistieron en Diciembre del 2009 a la Cumbre Climática de Copenhagen, abandonaron las negociaciones con literalmente ningún acuerdo significativo relacionado a reducir los GEIs (dióxido de carbono, oxido de nitrógeno y metano), y con muy poco o ningún reconocimiento al papel que juegan las prácticas de alimentación y agricultura industrial no orgánica en el calentamiento global. Desafortunadamente las declaraciones y comportamiento de los delegados de Copenhagen y la enorme división entre el Sur Global y las naciones industrializadas, han dejado en claro que galvanizar un acuerdo internacional jurídico vinculante para reducir drásticamente la contaminación por estos gases será una lucha larga y difícil. China y Estados Unidos son igual y conjuntamente responsables de más del 40% de los actuales GEIs que dañan el clima. Las emisiones de China provienen del 20% de la población, las de EEUU del 5%. Aunque China, India, México, Brasil y otras naciones en desarrollo son responsables por las crecientes emisiones de GEIs, la mayoría de estos gases en la atmósfera y los océanos hoy están directamente atribuídos a la industria y transportación de las emisiones de Estados Unidos y Europa desde los inicios de 1900. Desde una perspectiva ética, legal y de sobrevivencia, Norte América, la Unión Europea y Japón deben trazar el camino. Para evitar una desastrosa elevación global de la temperatura (un literal holocausto climático), los países ricos y altamente industrializados deben reconocer la seriedad de esta crisis, cortar sus emisiones, y parar el juego de negar y culpar a China, India, Brasil, México, Sud África y otras naciones en desarrollo. Mayores cortes de emisiones de las naciones desarrolladas deben iniciarse ya y deben ser profundos, no el 7% que propuso Obama en Copenhagen, ni el 20% que ofreció la Unión Europea. Ya es tarde. Lideres científicos del clima como James Hansen están literalmente gritando a viva voz que el mundo necesita cortar sus emisiones en un 20-40% tan pronto como sea posible y en un 80-90% para el 2050 si queremos evitar un caos climático, la ruina de cosechas, guerras interminables, derretimiento de los polos y una desastrosa elevación de los niveles de los océanos. O bien reducimos radicalmente el CO2 y niveles del dióxido de carbono equivalente (CO2e, que incluye todos los GEIs, no solo CO2) contaminantes (actualmente a 390 ppm aumentando 2 ppm por año) a 350 ppm, incluyendo el metano derivado de la agricultura y el contaminante oxido de nitrógeno, o la sobrevivencia de las presentes y futuras generaciones están en un serio peligro. Como los científicos advirtieron en Copenhagen, seguir como siempre y una correspondiente elevación de 7 a 8.6 grados Fahrenheit en la temperatura global significa que la capacidad de la Tierra en el 2100 será reducida a un billón de personas. Ante este de abominable escenario, billones morirán de sed, frio, calor, enfermedades, guerra y hambruna. Si Estados Unidos reduce significativamente estas emisiones de gases, le seguirán otros países. Un signo de esperanza es el reciente anuncio de la Agencia de Protección de Medio Ambiente (EPA siglas en Inglés) de intentar regular los gases de efecto invernadero como contaminantes bajo la Ley del Aire Limpio. Desafortunadamente vamos a tener que ejercer enorme presión sobre funcionarios públicos para forzar a que la EPA reprima a los productores de GEIs (incluyendo granjas industriales y procesadoras de alimentos). La presión pública es crítica ya que los Congresistas que “dicen no” – demócratas y republicanos – junto a los agro-negocios, los de bienes raíces, los de la industria de la construcción y los defensores de los combustibles fósiles parecen determinados en mantener sus usuales y dañinas prácticas. Durante los años de Bush, las advertencias y las manifestaciones públicas contra el calentamiento global fueron ignoradas o trivializadas, a pesar de que nuestras protestas eran grandes y bien organizadas. Ahora bien, en teoría, finalmente tenemos a una mayoría en el Congreso y a un Presidente que dicen estar dispuestos a escuchar y tomar medidas para detener el calentamiento global. Pero para captar su atención, y movernos de menores a importantes cambios tenemos que subir nuestro volumen. Tenemos que dejar de pensar que vamos a mejorar sólo porque Obama es de una mentalidad recta. Las cosas van a mejorar si y, sólo cuando forcemos a Obama, a los políticos y a las corporaciones fueran de control ¡a que se plieguen a la voluntad del pueblo!

Más allá de Copenhagen: Penalizando a los Contaminadores

En vez de una débil legislación de “topes y trueques” apoyada por los especuladores de Wall Street y aprobado por la Cámara, necesitamos un impuesto real a la contaminación de GEIs. Si, podemos y debemos directamente ofrecer descuentos a las clase trabajadora y a los pobres por el alto costo de energía, pero cientos de billones de dólares en impuestos a GEIs corporativos anuales deben ser trazados para esta siguiente década para el desarrollo de una infraestructura verde, que incluya una nueva red eléctrica, una transición masiva a la agricultura orgánica, mejoras masivas del tránsito, una profunda remodelación de los cinco millones de edificios comerciales y 83 millones de edificaciones residenciales de la nación, y un programa intensivo de investigación para el desarrollo de energías alternativas. Tenemos que seguir denunciando a los peores contaminadores de GEIs, como las empresas de servicios públicos, corporaciones petroquímicas, fabricantes de automóviles, compañías de carbón y mineras, industria de la construcción, y agro-negocios corporativos, y demandar que empiecen a re-equipar sus industrias de inmediato. Debemos movernos más allá de la cortés protesta y disidencia para dramáticamente llevar nuestro mensaje a las calles, a los vestíbulos corporativos, al Congreso, a los legisladores de estado y a nuestros gobiernos locales.

La Mortal Huella Ecológica de los Consumidores Estadounidenses

Todos sabemos en general que los carros, camiones, centrales eléctricas y de carbón, calefacción doméstica, refrigeración y la manufactura industrial arrojan la mayoría de los GEIs en la atmósfera y los océanos. Pero, ¿sabía Ud. que el uso doméstico de combustibles fósiles (vivienda, transporte y alimentos) representan un 67% del consumo total de energía y el 67% de los GEIs que se emiten? 1. Calefacción, electricidad y refrigeración de nuestras pobremente aisladas y diseñadas 113 millones de casas y departamentos, y el operar nuestros artefactos eléctricos y de gas consumen el 26% del total de combustibles fósiles. Pasear en nuestros coches de alto consumo (un promedio de 22 millas por galón) tan mal utilizados (1.4 pasajeros por viaje) quema otro 23.4% de energía. Comer alimentos altamente procesados y envasados, además de carnes y alimentos de fuente animal, química y energéticamente producidos en ranchos al estilo fábricas, transportados a grandes distancias, y poniendo nuestros desechos en la basura (en vez de descomponerlos para abonos) consumen otro 17.3% de la energía de la nación. El estadounidense promedio genera 19.6 toneladas de GEIs cada año, más del doble que el europeo y el japonés (9.3 toneladas per cápita) y 7.3 veces más que el ciudadano de países en desarrollo (2.7 toneladas per cápita). La proyección para Salvar a Estados Unidos del Caos Climático: $700 billones al año. El costo calculado en los siguientes 40-50 años para reemplazar el carbón y gas natural con energía solar y eólica (viento) en la generación de electricidad según los niveles actuales de uso es de $15 trillones de dólares (lo que equivale al Producto Bruto Nacional o PBN de EEUU de un año) 2 Debemos reducir el uso de combustibles fósiles en un 80-90% en la nación de cinco millones de edificios comerciales y 83 millones de residencias (que actualmente usan 40% o 12 cuatrillones de vatios de la energía total), incluyendo reducir el tamaño de los edificios, cambios del alumbrado, ventanas, paredes, techos y pisos tan gruesos y herméticos como sea posible (R-50 o R-60), y colocar hornos y conductos en el interior del espacio reacondicionado. El costo estimado por estas modificaciones en las futuras décadas sumará otros $ 10-15 trillones de dólares. Esto está basado en una extensa reconstrucción de 50,000 dólares por cada unidad residencial, y $ 600,000 a $2,000,000 por edificio comercial, con dos millones de nuevas unidades compactas por año que remplacen las casas viejas y los negocios y que cumplan con el 90% de reducción estándar de combustibles fósiles. La conversión de nuestros actuales sistemas alimentario y agrícola químico (de organismos Genéticamente Modificados u OGMs) y enérgico intensivos (que actualmente representan el 35% de nuestros GEIs y $ 800 billones al año en costos de cuidado de salud relacionados a la dieta) a un sistema orgánico, de producción local, eficiente en energía y que secuestre el carbono nos costará al menos otros $ 100 billones al año, o $ 5 trillones en 50 años. Reconstruir nuestro sistema de tránsito masivo y reorganizar el transporte personal (5-15 personas en alto kilometraje «con Jitneys inteligentes» y coches eléctricos y furgonetas en lugar de 1.4 pasajeros en grandes consumidores de petróleo, junto con un aumento masivo del uso de la bicicleta) nos costará por lo menos otros $ 100 billones de dólares al año, o $ 5 trillones en 50 años. En otras palabras, tenemos que empezar a disponer de 700 billones al año en gastos federales alejados de la guerra y caridad a las corporaciones, ofrecer capacitación y empleo en un gigante programa de empleos verdes (similar al programa de Obras de Proyecto de Administración de la era del Nuevo Trato en la década de 1930), y construir una nueva economía verde y llena de empleos. ¿De dónde vamos a conseguir ese dinero? No aumentando impuestos a trabajadores y pobres, si no más bien a los ricos y a las corporaciones contaminantes, garantizando préstamos de un nuevo sistema bancario y controlado de la Reserva Federal. Una gran parte de esta transición hacia una economía orgánica y de bajo carbono requerirá innovadora financiación pública y privada para el hogar, transporte, alimentación y reconversión del agro, según la línea del Programa Tasa de Energías Limpias en la Propiedad (PACE siglas en Inglés) del Estado de California. 3 Bajo este régimen de “Dinero Lento”, propietarios, inquilinos, negocios, y agricultores pueden inmediatamente comenzar a reducir sus cuentas de energía y emisiones de carbono y actualizar sus hogares, negocios, granjas, sin ningún dinero de entrada, con bajos costos de intereses añadidos a sus hipotecas y a sus impuestos durante un período 30-40 años. ¿Podemos pagar $ 700 billones por año? Claro que podemos, aunque las cortas e insostenibles ganancias corporativas, sin duda, sufrirán. Tengamos en cuenta que el presupuesto del Pentágono, sin incluir las guerras por el petróleo y recursos estratégicos en Afganistán e Irak, nos costará más de $ 700 billones de dólares este año. No se olvide que Obama y sus asesores, recientemente entregaron aproximadamente $12 trillones de dólares en subvenciones y ayudas a los criminales y patológicos cleptómanos de Wall Street, los que gobiernan nuestro sistema financiero fuera de control. Lo que estamos proponiendo claramente es un pequeño cambio comparado a nuestras recientes desembolsos a las corporaciones. Empresas, propietarios, consumidores, agricultores e industrias honrados que reduzcan su huella de carbono y ayuden a desarrollar la economía verde pueden y deben recibir substanciales créditos fiscales. Los especuladores, mercenarios, contaminadores tóxicos, y Maestros de Guerra se pueden ir al infierno financiero pues de allí son.

Los Daños Ocultos de los Gases de Efecto Invernadero de Alimentos Inc.

Aunque el transporte, la industria y los productores de energía son contaminadores significativos, pocos comprenden que el peor productor de GEIs en Estados Unidos es “Alimentos Inc.” o sea alimentos y agricultura industrial, responsable de al menos 35% de las emisiones en EEUU (las ridículas cifras de la EPA fluctúan entre el 7% y 12% mientras que algunos científicos climáticos calculan puede ser tan alta como 50% o más). La agricultura industrial, biocombustibles y pastoreo del ganado- incluyendo la destrucción de lo que queda de selva tropical en América Latina y Asia para alimentación de ganado y biocombustibles- son las principales fuerzas impulsoras de la deforestación mundial y de la destrucción de humedales que generan un 20% adicional de todos los GEIs causantes del inestable clima. En otras palabras, los impactos directos e indirectos de la agricultura industrial y la industria de los alimentos son la principal causa del calentamiento global. Actualmente, granjas convencionales (enérgico y químico intensivas no orgánicas) emiten por lo menos 25% del dióxido de carbono (mayormente de tractores, camiones, cosechadoras, transporte, refrigeración, congelación, y calefacción), 40% del metano (mayormente de gases de animales y estanques de estiércol), y 96% de óxido de nitrógeno (procedente en gran parte de la manufactura y uso de fertilizantes sintéticos, las millones de toneladas de estiércol del ganado vacuno, porcino y aves de corral, y millones de toneladas de aguas negras esparcidas en los campos agrícolas). Por cada tonelada, el metano es 21 veces más perjudicial, y el óxido de nitrógeno 310 veces más dañino como GEI que el dióxido de carbono, cuando se tasan en un período de cien años. El daño es aún peor si se mira el impacto sobre el calentamiento global durante los próximos períodos cruciales de 20 años. Muchos científicos del clima ahora admiten que han drásticamente subestimado los peligros de los GEIs aparte del CO2, incluyendo el metano y el óxido de nitrógeno, responsables de al menos 20% del calentamiento global. 4 La mayor parte del CO2e (todos los GEIs no solo el CO2) emitidos por la agricultura industrial proviene del transporte a larga distancia, calefacción, congelación y proceso. Por lo tanto si cocina todo Ud. mismo, compra sólo lo producido localmente y come más vegetales y verduras crudas, producirá menos CO2. La conclusión es que nosotros como sociedad somos lo que comemos. En esta era de caos climático y límites de petróleo, debemos hacer la transición a la agricultura regional eficiente en energía y adaptable al clima, basada en huertos y cultivos urbanos locales y primordialmente dietas vegetarianas o simplemente no sobreviviremos. Casi todo el metano derivado de alimentos y granjas en los EE.UU. proviene de operaciones de la industria de animales confinados, enormes criaderos de vacas, cerdos y aves criados enclaustrados, y de la descomposición de residuos de alimentos arrojados a la tierra en lugar de ser separados de otros desechos sólidos y adecuadamente tratados para abono. Para reducir drásticamente las emisiones de metano, necesitamos una prohibición inmediata a las granjas industriales, industrias lácteas y corrales de engorde. También necesitamos la separación obligatoria y el reciclado de los desechos de alimentos y basura verde a nivel municipal, de modo que podamos producir grandes cantidades de abono orgánico de alta calidad para reemplazar a los billones de kilos de fertilizantes químicos y aguas negras que despiden GEIs, destruyen la fertilidad del suelo y atentan contra la salud pública. Casi toda la contaminación por óxido de nitrógeno se deriva de los billones de kilos de fertilizantes sintéticos de nitrógeno y de las aguas negras esparcidas en campos de cultivo (esto está prohibido en los campos y ranchos orgánicos) destinados principalmente a la alimentación y cría de animales. Desde que 80% de la agricultura de los EEUU está dedicada a la producción de carnes, lácteos, y producción de animales, reducir los GEIs de la agricultura implica eliminar la sobreproducción y el sobre-consumo de carnes y productos animales.

La Agricultura y los Criaderos Orgánicos pueden Reducir Drásticamente las Emisiones de GEIs

El actual daño catastrófico y aún no reconocido de los GEIs de los criaderos, de la producción industrial y distribución de alimentos debe ser corregido. Esto implicará cambios radicales en prácticas agrícolas, subsidios gubernamentales, proceso y manipulación de alimentos. Requerirá la conversión de un millón de granjas y ranchos químicos a la producción orgánica, además del establecimiento de millones de patios y jardines urbanos y comunales. Si la presión del consumidor y la movilización de bases para cambiar las legislaciones públicas no pueden forzar a los agricultores industriales de EEUU a que cambien su agricultura, proceso y envío de sus productos, será casi imposible lidiar con las catastróficas emisiones de GEIs de EEUU y con el cambio climático. 5 Sin embargo, en un tono muy optimista, si los agricultores cambian, y hacen la transición a la agricultura orgánica, los suelos se convertirán en una significativa reserva de los GEIs, literalmente absorbiendo el exceso de estos gases de la atmósfera y secuestrándolos donde deben de estar, en el suelo. Nuestro planeta tiene cinco depósitos donde los GEIs se impregnan y almacenan: los océanos, la atmósfera, el suelo, la selva y los depósitos de hidrocarburos. 6 Como las granjas y tierras de EEUU están tan degradadas por prácticas químico intensivas, de monocultivos y exceso de tala, solo pueden absorber y depositar la mitad (o menos) de los gases que hubiesen sido capaces de absorber de haber sido manejados orgánicamente. Como resultado de este manejo negligente, la atmósfera y los océanos están absorbiendo estos gases que normalmente debieran hacerlo las tierras y la vegetación. Esto ha ocasionado un catastrófico exceso de GEIs en los océanos y la atmósfera. Este exceso ha causado cambios climáticos y extremas fluctuaciones de temperaturas, que incluyen sequías y lluvias torrenciales. También causa la acidificación de los océanos creando zonas muertas y disminución en la población de peces y crustáceos. Desafortunadamente, cuando se evalúan los contaminantes agrícolas, los burócratas gubernamentales defensores de los agro-negocios de la EPA y USDA (siglas en Inglés del Departamento de Agricultura de los EEUU) no incluyen estas emisiones. Tampoco se toma en cuenta la transportación, refrigeración, y calefacción de los productos agrícolas como emisores de GEIs, aún cuando los alimentos viajan un promedio de 2,500 kilómetros hasta nuestras mesas y son rutinariamente congelados y enfriados para asegurar su distribución. Tampoco se cuentan las partículas de “carbón negro” y el CO2 de las emisiones de camiones, tractores y otros equipos usados en el campo. No se cuentan las emisiones de los fertilizantes que se usan en la manufactura, ni en el uso del desperdiciado empaquetado, ni de las aguas negras que se esparcen en los campos, ni del metano de las fábricas de animales, ni los billones de toneladas de alimentos descompuestos de nuestros depósitos de basura. Más bien todas estas emisiones de GEIs relacionadas a la industria alimenticia y agrícola, se agrupan y se ocultan dentro de las categorías de manufactura industrial, transporte y uso eléctrico. Consecuentemente no hay noticias que salgan a la luz al público por la elevada contaminación agrícola, de alimentos, de basura y de aguas negras. Como los funcionarios gubernamentales deliberadamente dejan de evaluar las reales emisiones de la industria alimentaria y agrícola, actúan como si estas emisiones fueran insignificantes comparadas al total de las emisiones de EEUU, aún cuando estas representan un tercio del total. Consecuentemente la mayoría de abogados y público en general no se dan cuenta de qué tan urgente es regular y drásticamente reducir las emisiones de la alimentación y agricultura industrial.

Fertilizantes Químicos y Aguas Negras: Asesinos Silenciosos

Los venenos más peligrosos, contribuyentes a los GEIs, usados por los agricultores y granjeros son el nitrógeno sintético y las aguas negras municipales e industriales. Es obvio que el uso y la manufactura de plaguicidas provean serios problemas y generen sus propios GEIs durante la manufactura y el uso (más de 12 billones de kilos al año). Pero el uso de fertilizantes químicos en la industria agrícola es seis veces más que los plaguicidas químicos, agregados al enorme volumen de aguas negras que se esparcen en las tierras. 7 Corporaciones químicas alemanas desarrollaron el proceso industrial de las dos formas más usadas de nitrógeno sintético a inicios de 1900. Antes de la 2da Guerra Mundial, el uso de nitrógeno sintético como fertilizante en los EEUU estaba limitado a un 5% del total de nitrógeno aplicado. En ese entonces, la mayor parte del nitrógeno provenía del estiércol animal, como abono (tratado) y fertilizante del mismo modo que en los cultivos orgánicos de hoy. 8 Durante la 2da Guerra Mundial, todos los poderes europeos y especialmente EEUU expandieron sus fábricas de producción de nitrógeno para bombas, municiones y fertilizantes para la guerra. Desde entonces el uso de fertilizante de nitrógeno y la capacidad de hacer bombas ha explosionado. En 1990 más del 90% de fertilizante de nitrógeno utilizado en los EEUU era sintético. 9 Según USDA, el promedio de fertilizante de nitrógeno utilizado cada año de 1998 al 2007 era de 11 billones 300 millones de kilogramos. Para producir este nitrógeno la manufactura despide por lo menos más de 1 kilo de GEIs por cada kilogramo de nitrógeno producido. . Esto es 75 billones 103 millones de kilos de GEIs en la atmósfera cada año sólo de la manufactura de este fertilizante sintético de nitrógeno. 10 La mayor parte de estas emisiones está constituida por óxido de nitrógeno, el más dañino de los gases de la agricultura de los EEUU. Además del impacto en los GEIs, el fertilizante de nitrógeno ofrece otros efectos negativos al medio ambiente. Dos tercios del agua potable de los EEUU están contaminados con altos niveles de cancerígenos nitritos y nitratos, en su mayor parte por el excesivo uso de fertilizantes sintéticos de nitrógeno. Algunos pozos públicos tienen tan altos niveles de nitrógeno que es peligroso y hasta fatal que los niños tomen esa agua. Los fertilizantes sintéticos de nitrógeno son los mas grandes contribuyentes de las infames “zonas muertas” en el Golfo de México, la Bahía Chesapeake, las Costas de California y Oregón y 400 otros lugares alrededor del mundo. Muy poco fertilizante sintético de nitrógeno se usaba antes de 1950 de manera que el daño causado hoy ha ocurrido en los últimos 60 años. Si evaluáramos el impacto al medio ambiente de este nitrógeno sintético hoy, jamás se permitiría su uso en la agricultura. Hasta que se prohíba en la producción de alimentos y fibras, deberíamos al menos imponer altos impuestos en su manufactura y uso. Desafortunadamente, en estos momentos la agricultura está excluída del plan de “topes y trueques” aprobado por la Cámara de Representantes. Entonces aunque la agricultura industrial es la mayor responsable de las emisiones de GEIs más que ninguna otra en EEUU, no se podrá regular bajo los mecanismos propuestos y designados para limitar los GEIs, a menos que nosotros demandemos el hacerlo. Debemos de exigir que se ponga impuestos al fertilizante sintético de nitrógeno, regularlo a corto plazo y erradicarlo tan pronto como sea posible. 11 Debemos también exigir se terminen las donaciones o ventas de las peligrosas y tóxicas aguas negras para la agricultura, jardines y huertas. En vez de aguas negras contaminadas y granjas químico intensivas, la agricultura orgánica produce cultivos seguros, de superior calidad nutricional, comparables rendimientos durante climas normales y aún bajo condiciones de sequías o demasiadas lluvias sin usar sintéticos plaguicidas, aguas negras ni fertilizantes químicos.

Las Buenas Noticias de los Orgánicos y Cambios Climáticos

Las “buenas noticias” sin publicar del cambio climático según el Instituto Rodale 12 y otros científicos, es que la transición o conversión de la agricultura industrial, agua, química y enérgico intensiva a las prácticas de un sistema agropecuario orgánico en los 1.5 billones de hectáreas de terrenos de cultivo y los 3.3 billones de hectáreas destinadas al pastoreo pueden secuestrar hasta más de 7,000 kilos por hectárea del CO2 dañino al clima cada año, a la vez de nutrir tierras, plantas, pasto y árboles resistentes a las sequías, fuertes lluvias, plagas y enfermedades. Ya hemos anotado que la agricultura y criaderos orgánicos nos proveen de alimentos mucho más nutritivos que los industriales, alimentos llenos de vitaminas, antioxidantes, y minerales esenciales, libres de organismos genéticamente modificados (OGMs), plaguicidas, antibióticos y aguas negras. En el 2006, contaminación con dióxido de carbono en EEUU por combustibles fósiles (aproximadamente 25% del total mundial) se estimaba en casi 6.5 billones de toneladas. Si índices de secuestro de 7,000 kilos/CO2/hectárea/ al año se aplicarían a los 175 millones de hectáreas de cultivos en los EEUU, casi 1.6 billones de toneladas de dióxido de carbono se secuestraría por año, mitigando un cuarto del total de emisiones fósiles del país. Si campos de pastoreo fueran igualmente convertidos a prácticas orgánicas, podríamos muy bien revertir el calentamiento global.

Aguas Negras Tóxicas de las Plantas de Desagüe Municipales

Además de los fertilizantes sintéticos de nitrógeno, alimentos dañinos, organismos genéticamente modificados (OGMs) y fábricas de carnes destructoras del medio ambiente, un muy serio problema en EEUU es el uso elevado de peligrosas aguas negras de las plantas de desagüe para fertilizar los campos de cultivo. 60% de todas las aguas de desagüe que se producen en EEUU se aplican actualmente a los campos de cultivo para alimento humano y de las personas. Se estima que alrededor de entre 4 y 45 billones de kilos. 13 Una crucial colección de estudios científicos indican que las aguas negras municipales rutinariamente contienen cientos de peligrosos patógenos, metales tóxicos, anti-inflamables (fuego), disruptores endocrinos, cancerígenos, drogas farmacéuticas y otros peligrosos químicos de los drenajes residenciales, de las tormentas, de los hospitales y de plantas industriales. El venenoso desagüe actualmente se esparce en por lo menos 28 millones de hectáreas en los 140,000 ranchos y cultivos no orgánicos de todo EEUU. La llamada “regulación” de la EPA para este desagüe es el peor en el mundo. A menos que detengamos esta peligrosa práctica, la industria de aguas negras destruirá millones de hectáreas de cultivo además de urbanas que necesitaremos para futuros jardines urbanos. El desagüe es también un preocupante productor de emisiones.

El Movimiento Orgánico debe ser Político y el Más Importante

Debemos promover y agitar, como “practicar los que predicamos” en nuestra vida diaria. Debemos organizar un movimiento masivo en EEUU y global para convertir los 1.5 billones de hectáreas de cultivos y las 3.3 billones de hectáreas dedicadas al pastoreo a la producción orgánica tan pronto como sea posible. Las regulaciones para lo orgánico prohíben el uso de nitrógeno sintético, plaguicidas, aguas negras, hormonas artificiales, OGMs, y otras prácticas que emiten gases, destructivos del medio ambiente y amenazantes a la salud. Lo orgánico debe ser una norma no la alternativa. Para facilitar una masiva transición a lo orgánico debemos forzar al Congreso de EEUU y al gobierno local y estatal, que solvente esta gran “transición orgánica” que incluya la creación de miles de núcleos de agentes entrenados en lo orgánico, y un millón de nuevos jardines urbanos, comunitarios y escolares. Miles de agricultores de EEUU han hecho ya esta transición a lo orgánico. Millones más necesitan hacer lo mismo. Más y más agricultores en el mundo se están enterando que pueden significativamente reducir la contaminación de gases de invernadero y producir rendimientos de mayor calidad convirtiéndose a las prácticas orgánicas. Mientras que desarrollamos un mercado alternativo y presionamos a los legisladores y reguladores a actuar, debemos hacer un llamado a la conciencia de los agricultores convencionales a que usen la existente Reserva de Conservación Federal, el Seguro de Conservación, el Programa de Incentivos de Calidad del Medio Ambiente (EQUIP siglas en Inglés) y programas especiales de prácticas para ayudarles a iniciar este cambio a lo orgánico tan pronto como sea posible.

Reparando la Estabilidad del Clima: La Tierra y Más

Agricultores de los EEUU y de todo el mundo saben por más de 200 años que se debe reparar la pérdida de la fertilidad de la tierra. Durante las últimas dos centurias, numerosas estrategias han sido diseñadas para reemplazar el nitrógeno del suelo y la materia orgánica sin el uso de químicos. Muchas de estas estrategias son ampliamente usadas hoy por los agricultores bio-dinámicos. Tan temprano como en 1813, John Taylor lamentó la pérdida de vegetación en la tierra (materia orgánica) y sintió que estábamos destruyendo nuestro precioso suelo por sembríos excesivos y descuidadas prácticas agrícolas. 14 Desde 1840 alquimistas y fabricantes trataron de convencer a los agricultores de renovar la fertilidad con químicos comprados en tiendas. Pero los agricultores desconfiaban de estos productos y de los beneficios que ostentaban sus vendedores. Otros científicos argumentaron por años que la tierra con un contenido alto de materia orgánica era más productiva y fértil aún en tiempos de sequías y de exceso de humedad. 15   Como resultado, los agricultores estadounidenses reemplazaron tradicionalmente su material orgánico con cultivos fertilizantes, estiércol y abonos, muchos nunca compraron fertilizantes hasta la década de 1950. En el 2007 y 2009 resultados similares a estas conclusiones fueron reportados en estudios como en los realizados en los lotes agrícolas experimentales de Morrow de la Universidad de Illinois, y en Champaign Urbana (el más antiguo y continuo lote experimental en EEUU). Allí los investigadores encontraron que la siembra continua de maíz con nitrógeno sintético sembrado desde 1955 sufría significantes pérdidas de carbono y de nitrógeno comparados a los sembrados antes de 1955 cuando los lotes se fertilizaban orgánicamente con estiércol, plantas fertilizantes y abonos. 16 Un significativo factor en la degeneración de estas tierras es la pérdida de materia orgánica, ya que ésta alimenta el suelo con microorganismos y con micorriza fungís, ambos componentes vitales de un suelo saludable. Desde 1950, las mayores áreas agrícolas de EEUU han sido bombardeadas anualmente con enormes cantidades de plaguicidas y de fertilizantes sintéticos mortales también para el suelo, como lo sucedido en los lotes de Marrow. Las conclusiones de este estudio debieron constituir una alarma tanto a los agricultores como a los consultantes en fertilizantes sintéticos. Estas conclusiones son que las actuales recomendaciones en la aplicación de estos fertilizantes son entre un 40 a 190% excesivas y que la fertilidad de la tierra sufre a largo plazo cuando los agricultores dependen de estos fertilizantes sintéticos y no reemplazan la materia orgánica utilizando un manejo orgánico del suelo. Sembrando en varias parcelas químicamente maltratadas y abusadas con agricultores de algodón, vegetales y maíz bajo nuestra tutela, fuimos capaces de aumentar la materia orgánica en 3 a 4 años de 1.5% a 3 y 4% eficientemente doblando la cantidad de secuestro de los dañinos GEIs, a la vez de eliminar el exceso de fertilizantes de nitrógeno y las emisiones. Estos logros se debieron al uso de pequeñas cantidades de abonos, a la siembra de cultivos fertilizantes en el otoño y en los meses de invierno y a los cultivos de alta fertilidad en la primavera y el verano. Cada aumento de cada unidad en el incremento del porcentaje de materia orgánica representa un aumento en el nitrógeno del suelo, nitrógeno producido por los microorganismos de la descomposición de materia orgánica. Este incremento en materia orgánica también le permite al suelo absorber y secuestrar más carbono.

Mas Allá de las Fábricas de Vacas, Cerdos y Aves

Así como debemos rectificar nuestra manera de sembrar, debemos también hacerlo en lo que se refiere a qué sembrar y qué comer. Nuestra excesiva dependencia en carnes no es sostenible a largo plazo, ya que notamos que el 80% de nuestra agricultura está destinada a producir animales, los alimentos de fuente animal son los menos eficientes en energía. Criar animales en fábricas requiere de demasiadas calorías (de combustibles fósiles), de demasiadas tierras, demasiados fertilizantes de nitrógeno a la vez de peligrosos plaguicidas, antibióticos y hormonas, sin mencionar los millones de hectáreas de cultivos genéticamente modificados (GMs). Algunos ejemplos ilustran estos puntos muy claramente. Se necesitan entre 4.5 a 5.5 kilos de granos (maíz, trigo, soya, algodón) para producir apenas ½ kilo de bistec (unos 2,200 a 2,800 kilos de granos para producir apenas 227 kilos de carne). Se necesita un galón de petróleo para crecer y transportar el alimento para producir ese ½ kilo de bistec. Se necesita 78 calorías de combustible fósil (para cultivar los granos) para producir solo una caloría de proteínas del bistec producido. Se necesitan 5,0000 galones de agua para producir apenas un kilo de bistec (de vacas criadas en confinamiento). Todos necesitamos comer menos carnes (o mejor nada) de aquellas carnes gordas criadas en abusivas condiciones, como hoteles de puercos y prisiones de pollos. Sólo el reducir un tercio del consumo de carnes en EEUU reduciría las emisiones también en un tercio. Y si Ud. reemplaza los animales de estas “fábricas” con carnes criadas en pequeños criaderos a la manera orgánica, Ud. reduciría su propia huella de carbono, combatiría el trato inhumano de animales de granjas y mejoraría su salud. Los carnívoros no necesariamente tienen que parar de comer carnes, sólo necesitan entender que la carne es más segura, si es criada mas humanamente con cultivos orgánicos y de manera sustentable que la criada en “fábricas”. Ultimadamente, si cambiamos nuestros hábitos de comer y restringimos nuestra necesidad de comprar y consumir ropa y productos innecesarios inducidos por la Avenida Madison y las campañas comerciales, podremos reducir significativamente nuestra huella de carbono. Que los burócratas del gobierno y las corporaciones cambien o no de comportamiento en un corto plazo, dependerá de la fuerza de un movimiento de raíces en EEUU y global. Pero nunca podremos construir, edificar, motivar, ni liderar estos movimientos a menos que empecemos a practicar lo que predicamos y establezcamos modelos viables de conversión orgánica y una economía verde en nuestra vidas individuales y comunidades locales. Por otro lado, cambiar nuestros hábitos no es suficiente, debemos demandar a la administración de Obama a que actúe e imponga un impuesto al carbono, que incluya un impuesto a la agricultura química. Debemos exigir compromisos de reducción de emisiones mucho más altos, junto a ponerle fin a las guerras en Afganistán e Irak, la nacionalización de los grandes bancos e instituciones financieras, y una restauración de la democracia, empezando con elecciones con fondos públicos. El resto de rescate bancario TARP debería iniciar proyectos de energía verde, transporte y agricultura sustentable, para contratar y entrenar a los desempleados a remodelar y construir la nueva economía verde. Estos son los principales problemas estratégicos, las comunidades desean una nueva infraestructura verde, alimentos saludables, nuevas industrias y nuevos empleos de calidad.

Una Nueva Administración de Proyectos de Trabajo

Una moderna Administración de Proyectos de Trabajo podría entrenar y emplear un masivo cuerpo verde para crear una infraestructura verde y una economía post carbono. Cuando FDR creó la Administración de Proyectos de Trabajo en 1930 había 60,000,000 de trabajadores en el mercado laboral. Veinticinco por ciento o 15,000,000 personas estaban desempleadas. Hoy, hay 154,400,000 trabajadores en el mercado laboral. El Departamento de Trabajo estima que el 10.3% de la población está desempleada. La mayoría de analistas argumentan que el porcentaje es mas alto 16.5%. Quien quiera que tenga la razón, 15.9 millones o 24.7 millones de personas están sin trabajo, más que durante la Gran Depresión. Ellos necesitan desesperadamente trabajo y entrenamiento al igual que las personas durante la Depresión. El medio-ambientalista Bill McKibben tiene razón, necesitamos movilizar una armada de raíces para demandar reducciones en las emisiones, una armada de trabajadores para convertir nuestra infraestructura en una economía verde. Lo que quiere decir que debe enviar mensajes de texto, por twitter, e-mail, usar FaceBook, Google, YouTube y otros recursos para educarse en lo que respecta al cambio climático. Una vez que Ud. entienda la gravedad de la situación, podrá cambiar sus hábitos, informar a sus amigos, y participar en demostraciones de cambios climáticos. Se organizará a nivel local y entonces coordinará sus esfuerzos locales con las redes nacionales como la Asociación de Consumidores Orgánicos y www.350.org. Sus hijos y nietos dependen de que Ud. les deje un mundo habitable. No hay tiempo que perder. Nota: Contacte a estas organizaciones o personas para información y para conocer a otras en su comunidad que están participando en los esfuerzos por reducir las emisiones.

Referencias:

1. Plan C: Community Survival Strategies for Peak Oil and Climate Change. Pat Murphy. New Society Publishers, pp. 120-127. 2. Plan C: Community Survival Strategies for Peak Oil and Climate Change. Pat Murphy. New Society Publishers, p. 85 3. “How innovative financing is changing energy in America” by Cisco Devries. Grist, January 27, 2010. http://www.grist.org/article/2010-01-26-how-innovative-financing-is-changing-energy-in-america#comments 4. “Los otros contaminantes que cambian el clima” by Jessica Seddon Wallack and Veerabhadran Ramanathan. Foreign Affairs Latinoamerica. Vol. 9 Number 4, 2009. pp. 29-40 5.Nutrient Overload: Unbalancing the Global Nitrogen Cycle. Staff of World Resources Program. 1998-1999 6. Agriculture and Climate Change: Impacts and Opportunities at the Farm Level. A Policy Position Paper of the National Sustainable Agriculture Coalition. 2008 7. Three times more phosphorous and potash fertilizer are used than pesticides, so farmers use about 8 times as many pounds of commercial fertilizer as toxic pesticides. 8. Allen, Will, 2008. The War on Bugs, Chelsea Green, pp. 93-96, 144 9. Ibid., pp. 146-147 10.United States Department of Agriculture Fertilizer Use Statistics, 1998-2007 11. Until we stop being a military country, we will continue to make synthetic nitrogen for bombs. 12. “The Organic Revolution, How We Can Stop Global Warming” by Ronnie Cummins, and Alexis Baden-Mayer from the Organic Consumers Association. October 19, 2009 http://www.organicconsumers.org/articles/article_19404.cfm 13. The U.S. EPA estimates that 16 billion pounds of dry sludge are produced each year and that one-half of that is applied to farmland. The Carlisle Group, which is the largest distributor of sludge, contends that about 135 billion pounds of sludge are applied to farmland. 14. Taylor, John Arator, 1813, Reprint 1977, The Liberty Fund, Indianapolis 15. Wells, David, 1852. Comparison of the Organic Matter Content of Soils from Massachusetts and Ohio. Lawrence Scientific School, Harvard University. 16. R.L. Mulvaney, S.A Kahn and T.R. Ellsworth, Synthetic Nitrogen Fertilizers Deplete Soil Nitrogen: A Global Dilemma for Sustainable Cereal Production. Published in 2009 by The Journal of Environmental Quality. S.A Khan, R.L. Mulvaney, T.R. Ellsworth, and C. Boast. The Myth of Nitrogen Fertilization for Soil Carbon Sequestration. Published in the November/December 2007 issue of The Journal of Environmental Quality. Cawood, Matt, 2009 Why Synthetic Nitrogen is Bad for Soil Carbon Published in Stock and Land, Oct. 4. Will Allen es agricultor, organizador comunitario, activista, y escritor en Vermont. Es el consejero de la Asociación de Consumidores Orgánicos. Su libro «La Guerra a los Insectos» fue publicado por Chelsea Green en el 2008. Su wweb site es www.thewaronbugsbook.com El web de su rancho es www.cedarcirclefarm.org Ronnie Cummins es organizador, escritor y activista. Es el Director Internacional de la Asociación de Consumidores Orgánicos (OCA siglas en Inglés) y Co-autor del libro, Alimentos de Ingienería Genética: Una Guía de Defensa para los Consumidores. El sitio web de su organización es: www.OrganicConsumers.org Ana María Quispe, es dietista, ecóloga, activista por derechos humanos, traductora de OCA y Vía Orgánica.

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