Cambio en las Pampas: La Agricultura Industrial llega a Argentina

Por Nicholas Kusnetz

Agosto 27, 2009  un reporte de North American Congress en Latinoamérica (NACLA siglas en Inglés)

Traducido por Ana María Quispe

Fuera de la ciudad de Villegas, al Oeste de las Pampas de Argentina el campo parece un manto tricolor de medio verano. Hay un color verde oscuro de las hojas del maíz, un verde más claro de la soja y el color de paja de los tallos de maíz que han sido roseados con plaguicidas después de la cosecha. Esto es lo que a lo lejos los ojos pueden ver, y que en este caso es mucho.  La tierra es plana, apenas 25 centímetros de elevación por cada kilometro hasta llegar a las laderas de los Andes.  Pero si Ud. ya conocía como lucían estas tierras por décadas, se dará cuenta que algo falta: pasto.

Por la mayor parte de los últimos 60 años, estás tierras han sido trabajadas en una rotación de pasto y granos, con el sol como el principal sistema de combustible y las vacas como motor central. El pasto leguminoso como la alfalfa introduce el nitrógeno en la tierra convirtiendo la luz solar en la rica dieta del mundialmente famoso ganado, que produce una de las carnes más codiciadas del mundo.

El sistema detiene la tierra arenosa de la región. A medida que el ganado pasta, su estiércol devuelve los nutrientes a la tierra fértil. Luego, después de unos años de pastoreo, la tierra regresa a la producción de cultivos, ya que los nutrientes depositados por el pasto son capaces de sostener un par de años de cosechas. El sistema proporciona a los agricultores dos fuentes de ingresos, granos y ganado, protegiéndolos de caídas en precios en ambos mercados. Esta coexistencia produce una de las más amplias prácticas a gran escala de agricultura sostenible en el mundo.

Sin embargo fuera de Villegas, el ganado y el pasto han sido removidos del sistema. La manada más grande que vi, era parte de un criadero con capacidad para 10,000 cabezas. En los más de 120 millones de hectáreas de las Pampas, el pasto se ha destruido para darle paso a la siembra de soja genéticamente modificada. El ganado está siendo forzado a los criaderos o enviados al norte y al oeste de las tierras demasiado pobres para cultivar la tierra, tal como ocurrió en el cinturón de maíz en EE.UU hace décadas. Y al igual que en Estados Unidos, cuando se va mudando el ganado, el número de granjas con menos cultivos y con mas  pesticidas y fertilizantes van tomando su lugar. La naturaleza misma de la agricultura pampeana-que junto al mito del gaucho vive en el corazón de la conciencia argentina está cambiando.

«Después de haber remitido el último ganado y rociado la ultima parcela de alfalfa, he cambiado de rumbo decididamente», dijo Max van Tuyll, un agricultor con 6,600 hectáreas a unas 70 millas al sur de Villegas. El rebaño de Van Tuyll ha disminuido a 350 cabezas de las 3.000 que tenía hace unos años. Se le ha empujado en esta dirección por fuerzas fuera de su control. El mercado, la tecnología, y el gobierno-especialmente el gobierno-, dice él y todos los ganaderos- han tomado decisiones por él.

Un grupo de activistas y académicos culpan a esta “sojazacion” de los problemas de la región, incluyendo la pérdida de las granjas pequeñas y medianas, la deforestación del norte, la depresión de la tierra y la desertificación de las Pampas. Mientras tanto los agricultores del país se han vuelto más y más dependientes de los fertilizantes y pesticidas.

El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA siglas en inglés), predice que Argentina producirá 51 millones de toneladas métricas de soja en esta cosecha, más del doble que hace una década. Mientras tanto la producción de carne se ha más o menos mantenido. Muchos esperan que la nación que ama el bistec  importará carne de Brazil y Uruguay en dos años. Solo de tres a diez vacas quedan en el criadero hoy en día, una práctica rara que nunca antes se habia visto. Este cambio se ha ido desarrollando en los pasados 10 años y a la vista de los agricultores, pero tomó urgencia hace un año y medio cuando la pareja Presidencial avivó las animosidades del peronismo y las divisiones entre los sectores rurales y urbanos del país.

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