Calentamiento incontenible

calentamiento global, global warmingRío+20 termina sin grandes avances; la ONU advierte que el planeta va a un deterioro ambiental irreversible

Por Guillermo Cárdenas Guzmán, El Universal, 25 de junio de 2012

La Tierra está enferma de gravedad: pese a los acuerdos internacionales en favor de una gestión ambiental adecuada, nuestro planeta sigue precipitándose por una pendiente no sostenible y los daños pronto podrían ser irreversibles.

Así lo señala una evaluación coordinada por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) publicada en vísperas de la reciente Conferencia sobre Desarrollo Sostenible Río +20, que se celebró del 20 al 22 de junio, dos décadas después de la primera edición en esa misma ciudad brasileña.

La Quinta Edición de las Perspectivas del Medio Ambiente Mundial (GEO-5) evaluó 90 objetivos ambientales muy relevantes y concluyó que en sólo 4 de ellos se han conseguido avances significativos.

Según el informe, se eliminó la producción y uso de sustancias que deterioran la capa de ozono, así como la de gasolinas con plomo en la mayoría de los países. También se mejoró el acceso al agua potable y el fomento a la investigación sobre contaminación del medio marino.

En contraste, el documento señala que “la meta de contener el calentamiento del planeta a 2 grados para fin del siglo se aleja; los océanos son cada vez más ácidos (por la absorción de CO2); la biodiversidad desaparece a un ritmo desconocido y la deforestación alcanza altos niveles”.

Sistemas en riesgo

Según el PNUMA, los arrecifes de coral están entre los organismos más afectados: se han deteriorado en 80% desde la década de los 80, lo cual implica que su riesgo de extinción aumenta con más rapidez. Esta tendencia será más acentuada hacia mediados del presente siglo.

Además, hoy se dedica el 30% de la superficie terrestre a la producción agrícola, lo que ha provocado una disminución de 20% en los hábitats naturales desde hace 3 décadas.

Un artículo de Jeff Tolleson y Natasha Gilbert difundido este mes en la revista Nature alude también a este deterioro ambiental: mientras en 1990 se emitieron a la atmósfera 22 mil 700 millones de toneladas de dióxido de carbono, para 2010 la cifra global aumentó 45% y alcanzó 33 mil millones de toneladas del gas

“Si no somos capaces de invertir y disociar las actuales pautas de producción y consumo de los recursos naturales, los gobiernos verán niveles de degredación y deterioro sin precentes”, advierte en un comunicado el director ejecutivo del PNUMA, Achim Steiner.

El informe GEO-5 subraya que vivimos una era de extinción masiva de especies y que si la humanidad no cambia de inmediato sus hábitos podrían sobrepasarse umbrales críticos a partir de los cuales las funciones vitales del planeta experimentarían cambios bruscos e irreversibles.

Gerardo Ceballos, investigador del Instituto de Ecología de la UNAM, coincide con que estamos en la sexta extinción masiva (abrupta y con alto porcentaje de pérdida de biodiversidad): “además es la única en los anales causada por el ser humano”.

Medidas urgentes

Pese a este escenario, Agustín García Reynoso, del Centro de Ciencias de la Atmósfera (CCA) de la UNAM, considera que aún hay esperanza si conseguimos abatir los niveles de emisiones de otros gases de efecto invernadero como el metano, de muy corta duración (días a a semanas) en comparación con el CO2, que permanece en el medio cientos de años.

“No hemos logrado disminuir el CO2 al nivel que quisiéramos, pero sí podemos abatir las emisiones de metano, carbono negro y las que originan el ozono (como dióxido de nitrógeno) para alcanzar una reducción equivalente, como se ha propuesto en la reunión de Río +20”.

El CCA trabaja en un proyecto conjunto con el PNUMA para alcanzar tal meta: “si hacemos más eficiente la combustión de leña se emitirá menor cantidad de hollín. Y si controlamos los compuestos orgánicos volátiles (como el benceno de las gasolinas) podremos reducir el ozono, lo cual ayudará a mejorar el medio ambiente”, considera el doctor García.

En las grandes ciudades, añade el maestro en Ingeniería Ambiental, sería importante promover el empleo de tecnologías más eficientes para los autotransportes, que contribuyen con más del 90% de las emisiones en la Zona Metropolitana del Valle de México.

El informe del PNUMA reconoce que los acuerdos internacionales han tenido éxito cuando se fijan metas específicas y medibles. Por ello, pide que se apliquen otras similares.

También reclama la adopción de políticas que aborden los factores desencadenantes del cambio ambiental, tales como el crecimiento de la población y la urbanización, las pautas de consumo no sostenible, el transporte y el uso de energía basada en combustibles fósiles.

 

 

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