Banco Mundial Fuera del Clima

Por Jubileo, octubre 8, 2010

El Banco Mundial, al igual que las demás Instituciones Financieras Internacionales (IFIs), desde su creación, ha servido de instrumento de promoción de los intereses del Norte global, las transnacionales y las elites financiera y política; que son los mismos responsables de impulsar y beneficiarse de un modelo económico que empobrece a las grandes mayorías, expolia a la naturaleza, genera el calentamiento climático y socava la soberanía de los pueblos.

Por eso, desde hace varias décadas ha sido el blanco de fuertes denuncias y movilizaciones que apuntan al retiro de nuestros países del BM y de sus instituciones fraternas (los bancos regionales de desarrollo, el CIADI y el Fondo Monetario Internacional) y a una transformación profunda del sistema que fomentan.

Pero este mismo Banco ahora ha encontrado en la confluencia de las crisis sistémica, económica, alimentaria, energética, climática y del modelo extractivista, un nuevo discurso y abundantes recursos para consolidar un rol como abanderado de la transición a un capitalismo «verde». Ha incorporado en su léxico las «preocupaciones ecológicas» y una supuesta prioridad para el «desarrollo sustentable», y con eso busca seguir imponiendo su definición sobre el problema y sus soluciones. No podemos dejar que el Banco Mundial tergiverse la defensa de los derechos de las personas, los pueblos y de la Naturaleza misma, para continuar priorizando los mismos intereses de siempre.

Llamamos a movilizarnos contra el Banco Mundial, por la reparación y resarcimiento de la Deuda Ecológica

La crisis climática es una realidad que vivimos y que afecta en mayor medida a las poblaciones del Sur Global cada vez más vulnerable como consecuencia del propio desarrollo de los países industrializados del Norte y del modo de producción y de consumo que generan, entre otros problemas locales y globales, el calentamiento climático. Con la complicidad de los gobiernos y las elites del Sur, son las comunidades trabajadoras, pueblos originarios, campesinos, pescadores y mujeres que se ven obligados a pagar la mayor parte de las consecuencias y los costos de esta crisis que no causaron.

En el mismo sentido, las respuestas que se vienen formulando desde los centros de poder son falsas soluciones que más bien ignoran las causas del problema, contribuyen a empeorarlo y aumentan la deuda climática de los estados del Norte, las corporaciones transnacionales y las Instituciones Financieras Internacionales. Estos ven en el cambio climático una oportunidad para salir de la crisis económica, reforzar el capitalismo y seguir lucrando.

Así, se reduce la crisis civilizatoria a una crisis ecológica y la crisis ecológica a una crisis climática y esta a una falla del mercado. La destrucción ecológica se convierte en el nuevo impulso para el crecimiento económico de las elites. Los problemas ambientales y sociales derivados son caracterizados como una cuestión meramente tecnológica o de falta de claridad en la adjudicación de derechos de propiedad. Frente a los cuales se plantean soluciones de mercado, como los nuevos productos financieros «verdes», la creación y venta de servicios ambientales y la mercantilización de la Naturaleza.

El Rol del Banco Mundial en El Clima

La estrategia del Norte, frente al reconocimiento ya ineludible del problema del calentamiento climático, es mantener la impunidad, ahorrarse dinero y evitar cualquier cambio en el estilo de vida y consumo, buscando transferir la responsabilidad al Sur, a de través la promoción y el apoyo a las falsas soluciones como el mercado de carbono, las hidroeléctricas, la energía nuclear, los agrocombustibles y la venta de tecnologías. En este esquema, el rol que las elites buscan consolidar para el Banco Mundial es clave, similar al que jugó en los años setenta, cuando propagó un modelo de desarrollo en base al endeudamiento externo, y en los ochenta y noventa cuando aprovechó esa deuda para imponer el ajuste estructural, las privatizaciones y la apertura neoliberal.

Por un lado, la creación del mercado de carbono abrió la puerta para que las IFIs, y en especial el Banco Mundial, expandieran su rol y fortalecieran su capacidad de intervención y condicionamiento sobre los países prestatarios. Permitió generar todo un programa nuevo de financiamiento para proyectos integrados al mercado de carbono, a través de iniciativas como los Mecanismos de Desarrollo Limpio (MDL), Cap and Trade y el Programa de Reducción de Emisiones procedentes de la Deforestación y la Degradación de los Bosques (REDD). Estas permiten a los países del Norte y sus transnacionales compensar ficticiamente parte de sus emisiones de gases de efecto invernadero financiando proyectos en el Sur que teóricamente reducen las emisiones. Aumentando la deuda financiera ilegítima así como también las deudas ecológicas y sociales. El mercado de carbono favorece además la especulación y el lucro a partir del cambio climático, fomentando nuevos «derivados» que nada tienen que ver con el impacto climático pero sí con la posible creación de nuevas burbujas especulativas similares a la del mercado inmobiliario que explotó en 2007/2008.

Hoy el Banco Mundial administra 12 fondos de carbono de la Unidad de Financiamiento de Carbono, con un valor aproximado de US$2,5 mil millones, que hasta ahora han involucrado principalmente países como China, India, Brasil, México y Colombia.

Entre los fondos más importantes están:

    Fondo de Biocarbono: se centra en proyectos forestales y de uso de la tierra, y el
    Fondo de Carbono de Desarrollo Comunitario: se centra en proyectos en países menos desarrollados.
    Además, el Banco Mundial maneja distintos fondos de inversión, como por ejemplo:
    Fondo de Tecnología Limpia (para proyectos de mitigación, o reducción de emisiones);
    Fondo Cooperativo para el Carbono de los Bosques (FCPF) (para mitigación – REDD);
    Programa de Inversión en Bosques (para mitigación – REDD);
    Programa Piloto de Resistencia Climática (para adaptación);
    Programa de Ampliación de la Energía Renovable para los Países de Bajos Ingresos (para mitigación – general);
    Fondo Estratégico sobre el Clima (adaptación, mitigación – REDD, mitigación – general);
    Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF por sus siglas en inglés) que tiene dos fondos fiduciarios financiando proyectos de adaptación y mitigación.]

En las negociaciones de clima actualmente en curso, los gobiernos del Norte han buscado reforzar este rol para el Banco Mundial. Investigaciones recientes señalan que de los US$ 30 mil millones de financiamiento «rápido» que fueron prometidos en diciembre 2009 en el llamado «Acuerdo de Copenhague», hasta ahora han sido comprometidos efectivamente apenas US$ 7.9 mil millones de los cuales el 42% (US$ 3.3 mil millones) serán canalizados a través del Banco Mundial y el 47% (US$ 3.7 mil millones) se aplicarán a través de préstamos.

En comparación, menos del 1% ha sido comprometido para el Fondo de Adaptación que administra Naciones Unidas. Es el principal canal establecido por la Convención Marco de NN.UU. sobre el Cambio Climático, para apoyar a los países a prevenir y hacer frente a las consecuencias del calentamiento global.

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