AGAVE COMO FORRAJE PARA EL FUTURO DE LAS ZONAS ÁRIDAS DEL MUNDO
Por Ing. Alejandro Vasconcelos Peña, Director de implementación del Proyecto Mil Millones de Agaves y fundador de 4 agaves. Noviembre 2025
La carencia de forrajes es un problema nacional y global que exige atención prioritaria. La calidad y la disponibilidad de agua subterránea se deterioran y su extracción es cada vez más compleja. Esto genera desigualdades productivas a distintas escalas. Por ello, el Proyecto Mil Millones de Agaves (BAP) impulsa al agave como planta pionera: una especie de altísima resiliencia hídrica que puede sobrevivir con aportes mínimos de agua y de la cual se obtienen múltiples derivados de alto valor en mercados nacionales e internacionales. El objetivo es crear empleo local, restaurar zonas áridas degradadas en beneficio de la flora y la fauna, y promover sistemas agroforestales que intercalen agaves, pastos y árboles.

Ordenamiento agroforestal para arboles, agaves y pastos.
El potencial del agave como forraje si comparamos el agave con forrajes convencionales (silo de maíz, alfalfa, avena, sorgo), los costos económicos e hídricos de estos últimos son muy superiores. Por eso el proyecto BAP promueve el uso del agave como base forrajera, especialmente en regiones con estrés hídrico.
Contexto en México:
- 40 % del territorio nacional es árido y gran parte del 60 % restante cumple los requisitos agroclimáticos para producir agave.
- Cerca del 90 % de las especies de agave son endémicas de México.
- Industrias como tequila y mezcal generan grandes volúmenes de residuos (bagazo y hojas de jima) aprovechables en ganadería.
En México hay más de 50 millones de cabezas de ganado en distintos sistemas: 80 % ganadería rural, 10 % lechera y 10 % intensiva. En temporada de lluvias abunda el forraje; en invierno algunos productores conservan pastos; pero en sequía la mayoría se ve obligada a vender animales por falta de alimento, agua e insumos. El agave puede amortiguar estas crisis.
El equipo de BAP y 4 Agaves llevan más de ocho años evaluando especies de agave usadas en distintas industrias, alimentando rumiantes, gallinas ponedoras, cerdos y conejos, en colaboración con productores y organizaciones.
¿Cuánta agua contienen los agaves?
Como fuente de agua para el ganado, distinguimos dos grupos:
- Agaves pulqueros: Agave mapisaga, Agave salmiana var. salmiana, Agave weberi. En promedio, su ensilado aporta ~800 ml de agua por cada kilo de material molido (piña o penca).
- Agaves para destilados: Agave salmiana var. crassispina, Agave tequilana Weber, Agave angustifolia (espadín). En promedio, 200–300 ml/kg de agave molido.
En sequía, el picado verde o el ensilado de agave aporta fibra, azúcares, nutrientes y agua. Si se suplementa con nopal (fibra y agua), tuna (azúcares) y el pasto disponible (fibra para el rumen), los productores reducen la necesidad de vender animales y sostienen el mantenimiento anual.
Beneficios nutrimentales
Las plantas absorben macronutrientes y micronutrientes del suelo. El agave demanda particularmente calcio, y los análisis bromatológicos muestran contenidos altos, útiles para el balance de sales y minerales. En azúcares, hay diferencias notables:
- Pulqueros: 13–16 grados Brix.
- Destilados (tequilana, espadín): 30–40 grados Brix.
- El agave contiene de 6% a 8% de proteína cruda
- Alfalfa 16 % a 18% de proteína cruda
- Silo de maíz 8% a 10 % de proteína cruda
- Harina de mezquite 15% proteína cruda



Los datos capturados en color azul representan el numero de pencas que se pueden cortar por año de cada especie.
Estos azúcares aportan energía fermentable para el rumen, favoreciendo la síntesis de proteína y la ganancia de peso.
Cada sistema debe ajustar su ración según especie, objetivo productivo y etapa fisiológica. Como guía, es viable formular dietas con 65 % – 75 % de base en silo de agave, ajustando el resto con forrajes locales y suplementos.
Ventajas del silo de agave
- Alta disponibilidad de materia prima, incluida la proveniente de residuos industriales. Por ejemplo, al jimarse una hectárea de agave tequilero pueden quedar en campo ~90 t de pencas aprovechables.
- Puede suministrarse en verde (penca molida) o ensilado. El ensilado mejora digestibilidad, palatabilidad y conservación de agua, minerales, almidones y fibras.
- Vida útil: en sistema cerrado, hasta 24 meses; una vez abierto, conviene consumirse en un máximo de 30 días.
En nuestro proyecto, la dieta base de ovinos incluye 85 % de silo de agave, complementado con un poco de rastrojos locales y alfalfa en hembras en crianza, más lo que pastorean. Para 30 borregos preparamos 50 tambos de 220 litros en una semana y aseguramos el alimento de todo el año.
¿Cómo se prepara el silo de agave?
- Define la especie y el requerimiento diario de alimento para mantenimiento/productivo.
- Selecciona especies de agave adaptadas a tu zona; evita introducir materiales no adaptados.
- Pode entre 15 % y 20 % de las pencas por planta al año, iniciando del segundo al tercer año, asegurando hojas suficientes para la fotosíntesis. El porcentaje depende de especie y edad.
- Muele las pencas desgarrando fibras para favorecer extracción de azúcares y una fermentación uniforme. Tamaño de partícula ideal: 1.5–2.5 pulgadas.
- Coloca la molienda en recipientes herméticos y fermenta 45–50 días. Antes de cerrar, añade una capa de 1 cm de sal de mar para mejorar la fermentación y prevenir hongos.
- Incorpora el silo gradualmente: inicia con 15 % de la ración durante 3 días y aumenta 10 % cada tres días hasta alcanzar el porcentaje objetivo.
- Vincúlate con agricultores locales e impulsa la siembra de agave en sistemas agroforestales.

En la tabla podrán ver los análisis bromatológicos de algunas de las especies mas representante y mas usadas en la industria.
Conclusión Integrado en sistemas agroforestales con planes de manejo y extracción, el agave es una gran opción de alimentación para la ganadería rural y una alternativa para la ganadería intensiva al reducir costos de insumos (incluidos fertilizantes) y costos hídricos. Sembrar agave para alimentar animales y reservar cultivos como el maíz para la dieta humana es una estrategia resiliente para el futuro de las zonas áridas.


