Las mujeres sostienen el agua

Por Agua.org.mx 07/03/2026

Redacción: agua.org.mx / Karina Bautista-Fondo para la Comunicación y Educación Ambiental, A.C

Investigación: Sabina Arguelles-Fondo para la Comunicación y Educación Ambiental, A.C

La disponibilidad limitada de agua dulce constituye uno de los retos más relevantes en la actualidad. Sin embargo, sus efectos no impactan igual a toda la población. La forma en que se gestiona distribuye y garantiza el acceso al agua también refleja desigualdades sociales, entre ellas las de género. Desde el acarreo y almacenamiento hasta su uso responsable en el hogar, el trabajo de las mujeres y niñas mantiene funcionando la vida diaria aun en contextos de escasez.

Diversas investigaciones señalan que, en zonas rurales de países en desarrollo, las mujeres asumen una carga mayor debido a la asignación tradicional de responsabilidades domésticas, entre ellas la obtención de agua para el hogar[1] En este sentido, incorporar indicadores ambientales con perspectiva de género resulta fundamental para evidenciar estas desigualdades y orientar políticas públicas hacia una mayor equidad.

Un aspecto central para analizar la problemática es el tiempo dedicado a la recolección de agua según el sexo. En hogares sin suministro directo de agua potable, cerca del 70% de la tarea recae en mujeres y niñas. [2] Esta actividad puede ocupar varias horas diarias y constituye trabajo doméstico no remunerado que limita su participación en actividades educativas, productivas y comunitarias. Por ello, la brecha de género en el acceso seguro a servicios básicos de agua representa un indicador ambiental fundamental.

Asimismo, la escasez de agua también repercute en el ámbito educativo. Cuando las familias dependen del acarreo de agua, las niñas presentan mayor probabilidad de abandonar la escuela en comparación con los niños, pues el tiempo dedicado a recolectar agua reduce el tiempo disponible para educación y desarrollo personal, lo cual puede llevar a que niñas reduzcan asistencia escolar o abandonen la escuela.[3] La tasa de asistencia escolar femenina en hogares sin acceso a agua potable permite medir este efecto. Asimismo, la falta de infraestructura adecuada de agua y saneamiento en los centros escolares afecta la permanencia de las adolescentes, especialmente durante la menstruación[4]. De esta manera, la escasez hídrica se convierte en un obstáculo estructural para la igualdad educativa.

Por otro lado, desde la perspectiva sanitaria, los efectos también son diferenciados. Transportar agua a largas distancias expone a las mujeres a lesiones musculares y posibles complicaciones durante el embarazo debido al alto peso que se ven obligadas a mover[5]. Además, el contacto con fuentes contaminadas incrementa la incidencia de enfermedades hídricas, afectando principalmente a mujeres embarazadas y niñas pequeñas[6]. En este contexto, la prevalencia de enfermedades relacionadas con el agua desagregada por sexo y localización geográfica constituye un indicador ambiental relevante.

En muchas comunidades rurales o urbanas cuando el agua escasea, son las mujeres quienes encuentran la forma de que alcance. Son ellas quienes caminan por ella, la cargan, la almacenan y la administran para que la vida cotidiana continúe. A través de estas tareas invisibilizadas, las mujeres sostienen el acceso al agua para millones de hogares.

Reconocer esta realidad es fundamental para comprender la dimensión social de la crisis hídrica. Las mujeres no solo enfrentan de manera desproporcionada los impactos de la falta de agua, también son quienes sostienen gran parte de su gestión cotidiana en hogares y comunidades. Sin embargo, su participación sigue siendo limitada en los espacios donde se toman decisiones sobre su distribución, infraestructura y gobernanza.

Al final del día lo que hace falta es reconocer el trabajo de las mujeres que sostienen el agua. Reconocer el trabajo que realizan todos los días y abrir más espacios para que participen activamente en las decisiones sobre el agua es clave para construir sistemas hídricos más justos, sostenibles y equitativos.

Porque si durante generaciones las mujeres han sostenido el agua en la vida diaria, también deben formar parte de las decisiones que definen nuestro futuro.

 

 

Referencias.

[1] World Health Organization, & UNICEF. (2023). Progress on household drinking water, sanitation and hygiene 2000–2022: Special focus on gender.

[2] Ibídem.

[3] UNICEF DRC. (2019). Social impacts of rural water harvesting on girls. UNICEF.

[4] UNICEF. (2024). Progress on drinking water sanitation and hygiene in schools 2015-2023: Special focus on menstrual health.

[5] American Pregnancy Association. (s. f.). Lifting while pregnant: Risks and safe techniques.

[6] World Health Organization. (2019). Drinking-water.

Arte agroecológica: Surcando entre hilos y cosechando experiencias de bordado

Por Ivett Peña Azcona y  Diana Lilia Trevilla Espinal, Junio 2024, Revista LEISA, Volumen 38, Número 3

La diversidad de colores, aromas y sabores impregna huertas, parcelas y balcones, así como los platillos y festividades que celebran la vida a través del agradecimiento por las cosechas, el agua y la tierra fértil. En todo el mundo, los grupos humanos han generado expresiones artísticas para reflejar la riqueza de sus territorios, el valor de sus saberes y el tejido que nos conecta a los seres humanos, los ecosistemas y la diversidad de seres vivos, en relación con la Madre Tierra.

Desde nuestra mirada, el arte no solo ha estado presente en la agroecología, sino que es clave para potenciar, difundir y construir procesos agroecológicos en toda su amplitud como “ciencia, práctica y movimiento” (Rosset & Altieri, 2018). Sin embargo, a menudo se subestima el valor de las artes o se las considera únicamente como entretenimiento. Para nosotras, el arte ocupa un lugar central, es un eje transversal, pues es capaz de animar nuestros espacios y movimientos, nos acerca desde otros lenguajes, conecta con nuestras sensaciones y sensibilidades, y nos invita a construir de manera lúdica y reflexiva, al tiempo que genera posibilidades tanto para la formación como para la incidencia política.

Quienes participamos en espacios agroecológicos, seamos mujeres, hombres o disidencias, hemos heredado de nuestras ancestras y ancestros, el arte de cultivar la tierra. Nuestros aprendizajes se enriquecen y diversifican mediante intercambios de saberes, disciplinas y tecnologías. Hoy en día, hacemos agroecología cuidando las semillas, desarrollando metodologías participativas, facilitando espacios de encuentro, organizándonos en mercados, cocinando y liderando movimientos sociales, tanto en espacios públicos como privados. En cada uno de estos espacios, hemos comprobado la importancia de la música, la danza, el teatro, la pintura, la fotografía, el cine, y otras expresiones artísticas que se llevan a cabo y que animan, difunden, comparten, comunican, registran, denuncian y convocan, contribuyendo así a crear y fortalecer nuestras comunidades.

En este texto, compartimos nuestra experiencia como Agroecólogas en Movimiento, una colectiva integrada por 20 mujeres que nos acompañamos para potenciar nuestros procesos agroecológicos en distintos lugares de México. Utilizando el arte del bordado como una herramienta de conocimiento ancestral, reivindicamos nuestros senti-pensares, saberes, horizontes de deseo, propuestas y denuncias relacionadas con la agroecología. Es, a su vez, una estrategia para conectar con otras personas, grupos y comunidades, invitándoles a sembrar propuestas y alternativas para la agroecología.

 

Bordando saberes y alternativas para la agroecología

En el año 2021, Agroecólogas en Movimiento iniciamos la propuesta de bordar como una manera de integrar el arte, la política y los saberes de mujeres que estamos creando procesos agroecológicos. En cada bordado, a través de los hilos y las telas, se narran diversos aspectos vinculados con la alimentación, la gestión de los bienes comunes, la salud, la producción y comercialización de alimentos, teniendo como horizonte la sostenibilidad de la vida a través de la territorialización de las agroecologías. Desde nuestra experiencia y con base en la epistemología feminista, territorializar es un proceso constante e inacabado de prácticas, sentidos y valores que nos arraigan a los cuerpos-territorio-tierra y que interactúan con otros seres y ecosistemas (Trevilla & Peña-Azcona, 2020). Cada bordado no solo es una creación original, sino también un relato de la complejidad de las relaciones, territorios y prácticas situadas. El bordado, para nosotras, es una herramienta para generar diálogos interdisciplinarios, intergeneracionales e intersectoriales partiendo de las diversas experiencias de vida y ámbitos de interés de cada una de las compañeras en la que se habita la sensibilidad y se encarnan las prácticas agroecológicas.

El proceso para lograr bordar juntas comenzó convocándonos para conocernos, compartir en qué iniciativas participamos y dialogar sobre lo que significa para nosotras la agroecología. Posteriormente, nos acompañamos mutuamente para que cada una pudiera realizar una propuesta de lo que quería plasmar a través de un bordado. A su vez, cada una de nosotras fue aprendiendo puntadas, las cuales fueron compartidas colectivamente. Nuestros encuentros para conversar y bordar se llevaron a cabo a través de una plataforma de videoconferencias, dado que las participantes nos encontramos en los estados de Baja California Sur, Veracruz, Oaxaca, Ciudad de México, Toluca y distintos municipios de Chiapas. Sin embargo, también realizamos encuentros híbridos cuando las que vivimos en Chiapas conseguimos reunirnos. De manera colectiva, fuimos creando la metodología y las epistemologías que, como resultado, dieron la publicación del libro “Bordando saberes y alternativas para la agroecología” en 2022 (Trevilla y otros, 2022)1 . En 2023 realizamos nuestro encuentro anual presencial, un espacio dedicado al trabajo de fortalecimiento interno, reconocimiento del caminar previo y de rutas futuras y que, además, fue el marco de presentación del libro.

 

Poner y cuidar el cuerpo-territorio en la agroecología

Para nosotras, es fundamental reconocer las prácticas concretas en los territorios a favor de las agroecologías, poniendo en el centro los principios agroecológicos y enfatizando en el reconocimiento de quién acompaña, desarrolla o motiva los procesos. Destacamos la labor de compañeras que integran la colectiva y que acompañan procesos a favor de la vida: Loreto Rondizzoni, quien trabaja en las huertas escolares promoviendo la educación vivencial y las aulas vivas en las que se cultivan aprendizajes significativos y participante de la Red Chiapaneca de Huertas Educativas; Amparo Guadalupe Pérez y Nancy Beatriz Antonio, quienes ponen el cuerpo y han trabajado en el sostenimiento del Aula Huerto Ecosur; Daniela Torrentera acompaña a mujeres en temas de salud sexual y reproductiva; Alejandra Martínez de Castro investiga sobre abejorros nativos y el impacto de los agrotóxicos en los polinizadores; Perseida Tenorio acompaña a grupos de jóvenes e infancias en el desarrollo de huertas y manejo sostenible del agua; Nectly Ortega, realiza investigaciones que evidencian el impacto de programas alimentarios gubernamentales en la salud familiar e infantil.

Encuentro híbrido (presencial/virtual) de las integrantes de Agroecólogas en Movimiento. Terraza del Restaurante agroecológico “Claudia Santiz”, San Cristóbal De Las Casas, 2021. Agroecólogas en Movimiento

Además, Pilar González investiga sobre la acción política de las mujeres desde los feminismos indígenas; Anahí Vázquez es promotora acompañante de un grupo de mujeres huerteras y sanadoras; María Martínez Caire trabaja con plantas medicinales, cuidado del cuerpo y la salud integral mediante la siembra de hierbas y flores; Claudia A. Ruiz, promueve desde la cocina la importancia de la cultura alimentaria local, usando quelites, frutas y legumbres de temporada y apelando a la acción colaborativa entre quienes producen, transforman y consumen.

Mirna Ambrosio participa activamente en la Sociedad Científica Latinoamericana de Agroecología (SOCLA). Lucía Hernández mantiene una huerta urbana formativa para mujeres empleadas del hogar. María Teresa Pérez es sembradora y bordadora desde su infancia, además de investigadora sobre sistemas agroforestales en su comunidad indígena de Los Altos de Chiapas. Ana Lilia Torres, apicultora, propone acciones para la diversificación de las huertas y el cuidado del cuerpo como primer territorio.

María Villegas, sembradora, horticultora y sanadora, apuesta por la producción de frutales desde la acción agrosilvícola y el uso de plantas medicinales. Ivett Peña trabaja en procesos de territorialización de las agroecologías en el desierto, apuntando a la generación de oasis urbanos y comunidades de aprendizajes. Diana Trevilla, por su parte, ha contribuido a crear metodologías y propuestas teóricas sobre la agroecología feminista.

Las prácticas agroecológicas que combinan saberes ancestrales con una revitalización colectiva se denominan “poner el cuerpo-territorio”, y se integran en la vida cotidiana y en diversas esferas sociales. Estas acciones son parte del quehacer concreto que cada una realiza, incluyendo el cuidado familiar, colaboraciones grupales, centros de trabajo y huertas domésticas. Para nosotras, la agroecología abarca conocimientos, prácticas y principios éticos que reconocen la complejidad, el compromiso y la fragilidad de los vínculos humanos y con otros seres vivos. A través de los bordados hemos construido nuestras narrativas, que van más allá de la visión productivista de la agroecología, considerando la inseparabilidad de lo productivo/reproductivo, de lo individual/colectivo, así como la interconexión entre vínculos humanos y no humanos. Desde nuestra perspectiva, la agroecología también incorpora principios feministas comunitarios, populares y antirracistas, priorizando el cuidado de la red de vida y la conexión con los cuerpos-territorios en una práctica senti-pensante.

Los bordados que realizamos son epistemología corporizada que, a su vez, constituye una propuesta de arte agroecológica, incluyendo en cada uno pistas sobre los siguientes elementos: En resumen, el acto sutil pero poderoso de tomar tela, hilos y aguja nos ha permitido como colectiva crear una comunidad de aprendizaje y colaboración interna, para construir nuestras propias epistemologías y metodologías de la agroecología. Además, nos brinda la oportunidad de seguir intercambiando saberes a través de encuentros que, desde nuestra perspectiva, facilitan diálogos en otros lenguajes, conectan y entrelazan nuestra relación con la tierra y reflejan las experiencias de cuerpos-territorios diversos, dando cabida a los afectos, las emociones y a la creación senti-pensada.

Sistematización amplia de los sentidos y significados de la agroecología plasmados a través de los bordados.
Elaboración propia. Agroecologas en Movimiento

La tierra en la tela y la aguja como herramienta para el florecimiento de las agroecologías

Durante el proceso creativo del bordado, comenzamos a compartir nuestros avances en redes sociales, y luego imprimimos y difundimos el libro. Esto nos abrió oportunidades para realizar presentaciones, montar exposiciones y ocupar los espacios públicos para bordar, especialmente en Oaxaca, Chiapas, Ciudad de México y Baja California Sur. Además, hemos sido invitadas a participar en eventos académicos y no académicos para compartir nuestras reflexiones sobre la agroecología. Hasta ahora, hemos colaborado con instituciones como el Programa de Arte, Ciencia y Tecnología (ACT) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la Universidad Autónoma de Baja California Sur, SOCLA y la Red Internacional de Huertos Educativos (RIHE), entre otras. También hemos sumado alianzas y hemos facilitado talleres prácticos con organizaciones comprometidas con la soberanía alimentaria y los sistemas alimentarios justos y sostenibles, como Raíz de Fondo AC, la Red Chiapaneca de Huertos Educativos, el mercado alternativo de Tlalpan y la huerta Yelimiki.

Escuela Escuela de comunalidad, taller de bordado y agroecología, Istmo de Tehuantepec, Oaxaca. 2023.
Exposición y taller de bordado en el Festival del Maíz, San Cristóbal De Las Casas, Chiapas. 2023.
Taller de bordado y agroecología, mercado alternativo de Tlalpan, Ciudad de México, 2023.
Participación en feria para las transiciones agroecológicas. “Bordando saberes y alternativas para la agroecología”,
en el 2do encuentro nacional de agrosilviculturas agroecológicas urbanas y periurbanas, La Paz, Baja California Sur, 2023.
Agroecólogas en Movimiento

Contar con el libro y las obras de bordado de nuestras compañeras nos ha inspirado a participar en encuentros, congresos y otros espacios de discusión y construcción agroecológica, en los cuales hemos podido amplificar nuestras propuestas artísticas y agroecológicas. Los bordados son registros de experiencias a favor del cuidado de la red de vida y —visibilizan— contextos diversos, incluyendo denuncias sobre los escenarios que ponen en riesgo a los sistemas socioambientales.

Queremos invitar a crear de forma colectiva más artes agroecológicas, ya sea a través del bordado u otras formas creativas. Este texto es una invitación a usar la tela como metáfora de la tierra, y la aguja con los hilos de colores como herramientas para plasmar el tipo de agroecología que deseamos y necesitamos. En nuestros bordados se pueden encontrar símbolos como campesinas/os, polinizadores, asociaciones de cultivo, flores, semillas, suelos vivos, compostas, infancias sembradoras, bosques, fuentes de agua, alimentos, diversidad de ecosistemas, huertas agroecológicas y huertas escolares donde el cuerpo, los cuerpos, sin duda están presentes. Todos estos elementos muestran la complejidad de las interacciones y nos convocan a mirarnos como seres interdependientes y ecodependientes.

El bordado, en este caso, es una metodología participativa que potencia las territorialidades agroecológicas encarnadas. Es un registro de saberes y experiencias que puede incluso utilizarse en investigaciones, propiciando diálogos y generando narrativas colectivas.

Para finalizar, consideramos que esta metodología contribuye a la territorialización de la agroecología desde una perspectiva popular, al considerar las voces y prácticas de quienes están dispuestas a poner el cuerpo y el corazón para desafiar un sistema destructor. Además, fomenta la creación de epistemologías corporeizadas y políticas afectivas desde las experiencias personales y colectivas. Aunque el bordado es una forma artística a menudo subestimada en comparación con otras maneras de expresión, involucra todo el cuerpo, la atención y la intención. Es una forma de comunicación que integra tanto a quien lo realiza como a quien lo contempla, con el potencial de interpelar al colectivo. En nuestra experiencia, las artes agroecológicas son necesarias, posibles y centrales. Como colectiva, nos ha ayudado a reivindicarnos como sujetas creativas, creadoras y como agroecólogas en movimiento.

Ivett Peña Azcona
Cofundadora de Agroecólogas en Movimiento
Posdoctorante de Incidencia CONAHCYT-Universidad Autónoma
de Baja California Sur
mambiente.ivett@gmail.com

 

Referencias

  • Rosset, P. y Altieri, M. (2018). Agroecología, ciencia y política. Sociedad Latinoamericana de Agroecología – SOCLA.
    http://celia.agroeco.org/wp-content/uploads/2018/12/Rosset-y-Altieri-texto-completo-sin-portada-1.pdf 
  • Trevilla, D. y Peña-Azcona.I. (2020). Territorializar la soberanía alimentaria. Prácticas feministas en el Sur de México. LEISA revista de agroecología. Vol 36. pp. 28-30
  • Trevilla, D., Peña, I., Ambrosio, M., Solórzano, M., Martínez, M., Ruiz, C., Villegas, M., Pérez, A., Vázquez, A., Gonzáles, M., Pineda, D., Martínez de Castro, A., Ortega, M., Hernández, L., Rondizzoni, L., Pérez, M., Antonio, N., Tenorio, P., Torres, A.(2022). Bordando saberes y alternativas para la agroecología. Bajo Tierra. México

28 Feria del Maíz y otras Semillas Nativas

Por Mercedes López. Directora Internacional de Vía Orgánica

Desde la Comunidad de Vicente Guerrero en Españita, Tlaxcala, se realizó la 28 feria del maíz para celebrar la vida, el campo, la seguridad y soberanía alimentaria en un ambiente festivo, lleno de vida, color, intercambio y alegría.

El evento, reunió los días 14 y 15 de marzo de 2026 a cientos de personas de comunidades del campo, las ciudades, la academia y ciencia comprometidas con la sociedad, cocineras tradicionales, activistas, estudiantes, autoridades comunitarias; que pudieron intercambiar semillas, degustar platillos y bebidas tradicionales, y enriquecer sus sentidos con danza, poesía, música, trueques, cuentos, documentales y conversatorios.

Al medio día del sábado 14, desde la Demanda Colectiva Maíz, se presentó el documental: “Semillas de Soberanía”, producido por la Fundación Pax Natura, a fin de difundir la lucha de 12 años en defensa del maíz nativo en México contra la siembra de maíces genéticamente modificados.

La feria, un referente para toda la nación y el mundo, es impulsada por el Grupo Vicente Guerrero, una organización campesina que durante más de 35 años ha incentivado la producción de alimentos agroecológicos desde la milpa cuidando conservar el medioambiente bajo esquemas de comercio justo, equidad e igualdad. 

Es importante destacar que el grupo Vicente Guerrero (GVG) es una de las organizaciones campesinas de la colectividad demandante contra el maíz GM, con el desarrollo en el estado de 12 razas de maíces nativos y cientos de variedades (18% de las razas del país), integrando en la feria a personas productoras de México y de otras naciones como Guatemala.

La feria del maíz que se celebra la segunda semana de marzo cada año (sólo interrumpida por la pandemia de Covid 19) defiende el libre intercambio de semillas, de saberes, conocimientos y tradiciones que busca incentivar y defender la alimentación local, sana y libre de agroquímicos y transgénicos, para cuidar la salud, economía y soberanía alimentaria de México.

Les invitamos a visitarla el año próximo para conocer este maravilloso evento de intercambio y exposición de semillas de maíces nativos y de otros cultivos (frijol, haba, calabaza) y productos transformados, que nos demuestran que: “El maíz y las semillas nativas son el vínculo eterno entre la tierra y nuestras raíces y un evento cultural didáctico para la conservación y uso culinario de semillas” (GVG).

Murciélagos: Aliados regenerativos del ecosistema

Por Roger Jones, Lokkal, 08 de marzo 2026

Roger Jones: Dra. Celia, ¿por qué son importantes los murciélagos?

Dra. Celia Selem Los murciélagos son aliados regenerativos de nuestro delicado ecosistema. Polinizan flores, dispersan semillas, controlan insectos y ayudan a regenerar los bosques de manera natural. Sin ellos, los ecosistemas nocturnos colapsarían en silencio, sin que la mayoría de las personas siquiera notara lo que se perdió.

Los murciélagos tienen una distribución extremadamente amplia en todo el mundo. Habitan casi todos los ecosistemas, excepto los polos y algunas islas remotas. Son principalmente animales nocturnos y muestran una notable diversidad de hábitos alimenticios.

Algunos murciélagos se alimentan de néctar y polen. Otros consumen frutos y dispersan semillas. Algunas especies incluso pueden alimentarse de hojas de ciertas plantas. Muchos murciélagos se alimentan de insectos — de hecho, más del 70% de las especies de murciélagos son insectívoras, y desempeñan un papel clave en el control natural de las poblaciones de insectos.

Otras especies pueden consumir una amplia variedad de presas como pequeños reptiles, anfibios, aves e incluso otros mamíferos. También pueden comer invertebrados como escorpiones y arañas.

Sólo tres especies de murciélagos se alimentan de sangre, y aun así se alimentan principalmente de mamíferos y aves, incluidos animales silvestres, así como animales domésticos y de granja.

Los murciélagos son ecológicamente importantes porque proporcionan múltiples servicios ecosistémicos como polinización, dispersión de semillas y control de plagas. Sin embargo, muchos de estos servicios no son plenamente reconocidos porque las personas no siempre los perciben de manera directa, especialmente cuando los beneficios no están vinculados de forma inmediata a la producción humana.

 

 

RJ: ¿Qué papel desempeñan los murciélagos en la polinización?

CS: Los murciélagos son aliados regenerativos de nuestro delicado ecosistema porque polinizan muchas plantas que florecen de noche, incluyendo el agave y numerosas especies de cactus. Sus largas migraciones conectan paisajes y ayudan a mantener la diversidad genética entre regiones.

Los murciélagos mantienen una relación mutualista con muchas plantas. Esto significa que ambas partes se benefician: las plantas proporcionan alimento como néctar, polen o fruto, y los murciélagos proporcionan polinización o dispersión de semillas.

La polinización es el proceso mediante el cual las plantas con flor se reproducen, a través de la transferencia de polen de una flor a otra. Esta transferencia puede realizarse por muchos animales, y los murciélagos son uno de los grupos más importantes de polinizadores en regiones tropicales y subtropicales.

En el mundo, cerca de mil especies de plantas son polinizadas total o parcialmente por murciélagos. Alrededor del 80-90% de estas especies se concentran en zonas tropicales y subtropicales.

Los Neotrópicos son el principal centro mundial de polinización por murciélagos, con un estimado de 500 a 700 especies de plantas que dependen de ellos. Entre ellas se encuentran agaves, cactus columnares, ceibas, bromelias y muchas otras.

En los Neotrópicos, los murciélagos polinizadores pertenecen principalmente a la familia Phyllostomidae. Dentro de esta familia, alrededor de 60 especies muestran adaptaciones especializadas para alimentarse de néctar y polen y para realizar polinización.

Los murciélagos que visitan flores tienden a ser relativamente grandes y tienen altos requerimientos energéticos debido a su metabolismo de sangre caliente. Son capaces de transportar grandes cantidades de polen. Su movilidad y larga esperanza de vida los convierten en polinizadores extremadamente confiables.

Han desarrollado adaptaciones extraordinarias: hocicos alargados, dientes reducidos y lenguas largas y retráctiles diseñadas para alcanzar los nectarios y absorber el néctar. En la punta de la lengua tienen papilas especializadas que funcionan casi como un cepillo.

Muchos murciélagos nectarívoros pueden mantenerse suspendidos en el aire y alimentarse de una manera que recuerda a los colibríes.

Su pelaje, tamaño corporal y capacidad para recorrer largas distancias les permiten transportar polen a lo largo de varios kilómetros. Pueden reconocer aromas florales y utilizar la visión para localizar recursos. Pero una de sus habilidades más importantes es la ecolocación, un sistema de navegación y caza basado en la emisión de sonidos y la interpretación de los ecos que rebotan en los objetos.

Existen también murciélagos generalistas que no están especializados en el consumo de néctar. Estos murciélagos son más pesados y no pueden mantenerse suspendidos. En cambio, se posan en las flores y se alimentan de manera oportunista de néctar y polen. Ejemplos incluyen murciélagos de los géneros Artibeus y Carollia. Estas especies son principalmente frugívoras, pero cuando el fruto escasea pueden alimentarse de néctar, polen, insectos e incluso hojas.

Las plantas polinizadas por murciélagos han evolucionado un conjunto de rasgos para atraerlos. Esto se denomina quiropterofilia, un síndrome de polinización específico de murciélagos.

Las flores polinizadas por murciélagos suelen ser nocturnas, de colores pálidos y producen olores fuertes. Su néctar generalmente tiene una concentración de azúcar menor en comparación con flores polinizadas por insectos o aves.

Los murciélagos utilizan una combinación de señales visuales, olfativas y acústicas para localizar flores, por lo que el color, el aroma y la forma son determinantes.

Muchas flores polinizadas por murciélagos están posicionadas de manera que resulten accesibles, por ejemplo directamente en el tronco o en las ramas, o colgando de largos pedúnculos.

Sus colores suelen ser blanco, verde, marrón pálido o púrpura apagado, lo que las hace visibles de noche y también ayuda a evitar atraer a otros polinizadores nocturnos como las polillas.

Sus olores pueden ser intensos — a menudo descritos como ácidos, rancios o con olor a ajo — lo que ayuda a los murciélagos a localizarlas desde lejos.

La forma de la flor también es crucial. Algunas flores polinizadas por murciélagos son tubulares o acampanadas, depositando el polen en una parte específica del cuerpo del murciélago. Otras son abiertas y en forma de copa, produciendo grandes cantidades de polen y néctar de fácil acceso.

Muchas plantas polinizadas por murciélagos son económica y ecológicamente importantes. En el norte de México, por ejemplo, los cactus columnares son especies clave en ecosistemas áridos y desérticos porque proporcionan alimento y refugio a numerosos organismos y ayudan a estabilizar la estructura del ecosistema.

 

 

RJ: ¿Cuál es la relación entre murciélagos, agave y mezcal?

CS: Los murciélagos son los principales polinizadores del agave silvestre.

Sin murciélagos, el agave pierde fortaleza genética y el futuro del mezcal, el tequila y las tradiciones culturales se ve amenazado.

En regiones áridas del Nuevo Mundo, dos familias de plantas, Agavaceae y Cactaceae, tienen un enorme valor ecológico y económico. Muchas especies de agave con inflorescencias en panícula dependen fuertemente de murciélagos filostómidos para su polinización. Estos murciélagos también son importantes polinizadores y dispersores de semillas de cactus columnares.

En México, tres especies de murciélagos nectarívoros están fuertemente vinculadas a la polinización del agave:
• El murciélago magueyero mayor (Leptonycteris nivalis)
• El murciélago magueyero menor (Leptonycteris yerbabuenae)
• El murciélago trompudo mexicano (Choeronycteris mexicana)

Las tres están incluidas en categorías de riesgo bajo la NOM-059.

El agave es central para la cultura y la economía mexicanas. Por ejemplo, Agave tequilana es la fuente del tequila comercial, que constituye una industria de miles de millones de dólares.

Otros agaves se utilizan para productos tradicionales locales como pulque, mezcal y bacanora, especialmente en regiones del norte. Los agaves también son fuentes importantes de fibra como el henequén.

Muchas plantas polinizadas o dispersadas por murciélagos incluyen cultivos de importancia económica. En los Neotrópicos, los murciélagos contribuyen a sistemas que involucran plátanos, mangos, pitahaya y árboles como la ceiba y la balsa.

Sin embargo, en algunas plantas cultivadas, los murciélagos no siempre son necesarios porque muchos cultivos se reproducen vegetativamente mediante clones. Este es el caso de Agave tequilana, que se cultiva en monocultivos y se reproduce casi exclusivamente de forma asexual.

La reproducción sexual requiere que la planta produzca un tallo floral llamado quiote. Durante este proceso, grandes cantidades de azúcares almacenados en la planta, que se utilizan para la producción de tequila, se redirigen hacia la floración. Después de florecer, la planta muere, porque el agave es monocárpico.

Esto representa una pérdida de productividad, por lo que los productores a menudo eligen el cultivo asexual para evitar estos costos económicos. Pero esta práctica reduce la diversidad genética.

Aunque los murciélagos no sean necesarios para los cultivos en monocultivo, sus servicios ecosistémicos son esenciales para las poblaciones silvestres de agave y los parientes silvestres de especies cultivadas, porque preservan la diversidad genética.

Los agaves son plantas polinizadas por murciélagos. A lo largo de millones de años de coevolución, los agaves aumentaron la altura de sus tallos florales, lo que permite a los murciélagos un acceso más fácil a las flores y reduce el riesgo de enredos.

Los agaves también sincronizaron la producción de néctar para que alcance su punto máximo durante la noche, cuando los murciélagos están activos.

En respuesta, los murciélagos evolucionaron hocicos alargados y lenguas especializadas para acceder al néctar sin dañar las flores. También sincronizaron sus migraciones con la floración de agaves y cactus en todo México.

La reproducción sexual en las plantas es crítica porque permite el cruce genético y aumenta la diversidad. Esta diversidad fortalece la resiliencia frente a cambios ambientales, enfermedades, plagas y estrés climático como la sequía.

Productos tradicionales del agave como mezcal, tequila y pulque se elaboran cosechando la planta completa en el momento en que la concentración de azúcar es máxima, justo antes de la floración. Esto impide la reproducción sexual y elimina las flores como fuente de alimento para los murciélagos.

Combinado con la pérdida de hábitat y la destrucción de refugios, esto ha contribuido a la disminución de las poblaciones de murciélagos magueyeros.

Históricamente, la producción de mezcal era estacional y artesanal, a menudo utilizando agaves silvestres que crecían en ambientes naturales. Hoy, la intensificación industrial ha creado producción durante todo el año, monocultivos y uso intensivo de plantas clonales y pesticidas.

Esta transformación daña los ecosistemas: reduce la biodiversidad, debilita la productividad del suelo, rompe interacciones ecológicas como la relación agave-murciélago y amenaza el patrimonio cultural vinculado al manejo tradicional del agave.

 

 

RJ: ¿Por qué son tan incomprendidos los murciélagos?

CS: Los murciélagos son aliados regenerativos de nuestro delicado ecosistema, pero el miedo y la desinformación los han retratado como peligrosos.

En las culturas prehispánicas, los murciélagos a veces eran representados como deidades vinculadas a la noche y la muerte, y tenían importancia simbólica dentro de sistemas religiosos y ceremonias.

Esta percepción cambió drásticamente después de la colonización. Se difundieron mitos y creencias falsas, y la fobia hacia los murciélagos se volvió generalizada.

Con la influencia católica, los murciélagos comenzaron a ser representados como seres malignos o demoníacos. Esto se refleja en la imaginería religiosa, donde los ángeles tienen alas emplumadas mientras que los demonios a menudo son representados con alas de murciélago.

Los mitos europeos sobre vampiros también fueron importados, especialmente en los siglos XVIII y XIX, y luego amplificados por la cultura popular, particularmente por Drácula de Bram Stoker, que ayudó a difundir la idea falsa de que todos los murciélagos son vampiros.

Esto no es cierto. Sólo tres especies de murciélagos se alimentan de sangre, y se alimentan principalmente de animales, no de humanos.

Los murciélagos también han sido culpados por enfermedades. Se les ha asociado con la rabia, Ébola, SARS-CoV y otras. Aunque los científicos han identificado más de 200 virus en murciélagos, la transmisión directa a humanos a menudo es exagerada o malinterpretada.

Por ejemplo, no todos los murciélagos portan rabia. Se estima que sólo alrededor del 1% de los individuos pueden estar infectados.

Otras enfermedades también han sido vinculadas erróneamente a los murciélagos. Por ejemplo, la histoplasmosis es causada por la inhalación de esporas de un hongo que puede crecer en excrementos de aves y murciélagos. Pero los murciélagos no transmiten directamente esta enfermedad.

La tragedia es que la desinformación conduce a acciones dañinas. Durante la pandemia, refugios de murciélagos fueron vandalizados, cuevas fueron incendiadas y murciélagos fueron exterminados a pesar de su enorme valor ecológico.

En este momento, está ocurriendo otro ejemplo: con la aparición de la miasis por gusano barrenador en el ganado, los murciélagos han sido injustamente culpados como parte del ciclo de transmisión. Esto ha llevado a algunos ganaderos a tomar medidas inapropiadas, como atacar a murciélagos vampiros, lo que perjudica a comunidades enteras de murciélagos y a los ecosistemas.

 

 

RJ: ¿Cuáles son las principales amenazas que enfrentan hoy los murciélagos?

CS: Los murciélagos enfrentan múltiples amenazas en todo el mundo, y la mayoría son causadas directa o indirectamente por la actividad humana.

Las mayores amenazas incluyen pérdida de hábitat, destrucción y perturbación de refugios, exposición a pesticidas, urbanización e infraestructura, cambio climático y especialmente desinformación y persecución.

La pérdida de hábitat es severa. La deforestación y la conversión de bosques y ecosistemas naturales en agricultura, zonas ganaderas y áreas urbanas eliminan zonas de alimentación, refugio y sitios de reproducción.

Cuando los hábitats naturales se convierten en tierras de cultivo o pastizales, los murciélagos pierden alimento y refugios. En algunos casos, también se alteran las dinámicas poblacionales. Por ejemplo, cuando aumenta el ganado, las poblaciones del murciélago vampiro común (Desmodus rotundus) pueden expandirse, lo que incrementa el conflicto con ganaderos.

La destrucción de refugios es otro problema importante. Los murciélagos que habitan en cuevas y minas son particularmente vulnerables porque a menudo forman grandes colonias, lo que los convierte en blancos fáciles para el vandalismo y la exterminación.

En muchas partes de América, los murciélagos vampiros son considerados un problema porque pueden transmitir rabia al ganado. Muchos métodos de control han incluido la destrucción de cuevas o la matanza de murciélagos, pero estas acciones también matan especies benéficas que comparten los mismos refugios, y no garantizan un control poblacional efectivo.

El turismo no regulado en cuevas también puede provocar que los murciélagos abandonen refugios, interrumpan su reproducción e incluso mueran.

Los pesticidas y agroquímicos son extremadamente dañinos. Pueden envenenar directamente a los murciélagos, contaminar el ambiente y reducir las poblaciones de insectos, principal fuente de alimento para los murciélagos insectívoros.

La urbanización genera estrés adicional. La iluminación artificial nocturna y el ruido alteran la navegación y el comportamiento alimenticio de los murciélagos.

Los parques eólicos, aunque forman parte de soluciones de energía limpia, han causado alta mortalidad de murciélagos. Muchos murciélagos insectívoros y migratorios colisionan con las aspas de las turbinas, contribuyendo a la disminución de poblaciones.

Y finalmente, la desinformación sigue siendo una de las amenazas más peligrosas. Cuando los murciélagos son temidos, son exterminados aun cuando son aliados vitales en el equilibrio ecológico.

 

 

RJ: ¿Cómo afecta el cambio climático a los murciélagos?

CS: El cambio climático tiene efectos profundos y crecientes sobre los murciélagos, influyendo en su distribución, abundancia, comportamiento y en las relaciones ecológicas que mantienen.

Uno de los principales impactos es el cambio en la distribución geográfica. El aumento de las temperaturas puede empujar a los murciélagos hacia latitudes más altas o mayores altitudes. Esto puede provocar la pérdida de hábitat adecuado, especialmente para especies especialistas o endémicas, lo que conduce a extinciones locales y a una reducción de la diversidad.

El cambio climático también provoca desincronización con los recursos alimenticios. Puede alterar los ciclos de floración de las plantas polinizadas por murciélagos y la abundancia estacional de insectos. Esto interrumpe la sincronía entre la migración de los murciélagos y la floración.

Cuando el néctar desaparece, los murciélagos pierden alimento durante largos desplazamientos.

El cambio climático también puede incrementar el estrés fisiológico. El estrés por calor y la escasez de alimento debilitan el sistema inmunológico, aumentando la vulnerabilidad a enfermedades.

Las sequías y los eventos extremos son cada vez más frecuentes. Las sequías prolongadas reducen la disponibilidad de frutos, néctar e insectos. Las olas de calor pueden causar muertes masivas en grandes colonias de murciélagos, como ha ocurrido con los zorros voladores en Asia y Australia debido al estrés térmico.

Y existen efectos en cascada sobre los ecosistemas. Cuando los murciélagos disminuyen, la polinización y la dispersión de semillas se reducen, las plagas agrícolas aumentan y la regeneración de los ecosistemas se ralentiza, amplificando los efectos negativos del cambio climático sobre la biodiversidad.

Continuará

Huesos antiguos revelan cómo nació el maíz en el Valle de Tehuacán

 Foto: Yussel Dardón

Por Revista La Campiña, 05/03/2026

PUEBLA.- Un análisis científico realizado a partir de huesos de venados y conejos permitió reconstruir las condiciones climáticas que favorecieron la aparición temprana del maíz en el Valle de Tehuacán, uno de los territorios clave para la historia de la agricultura en Mesoamérica.

La investigación, encabezada por el antropólogo Andrew D. Somerville de la Iowa State University, concluyó que el maíz primitivo logró establecerse en esta región gracias a un periodo climático excepcionalmente húmedo, con abundante vegetación y lluvias.

El estudio, publicado en la revista científica Science Advances, analizó cerca de 180 huesos provenientes de la colección del Laboratorio de Arqueozoología del Instituto Nacional de Antropología e Historia. Mediante técnicas de análisis isotópico fue posible reconstruir la dieta de los animales y, con ello, inferir cómo era el entorno natural en distintos momentos de la historia.

De acuerdo con los resultados, el maíz apareció en el Valle de Tehuacán hace aproximadamente 5,400 años, durante el Holoceno Medio, cuando aún se encontraba en una etapa de domesticación temprana, a medio camino entre el teosinte silvestre y la planta cultivada que hoy se conoce.

Foto: INAH

En ese momento, las comunidades humanas de la región todavía dependían principalmente de la caza y la recolección, por lo que el maíz representaba apenas una parte menor de su dieta. Sin embargo, con el paso de los siglos y con cambios en el clima, su cultivo se intensificó hasta convertirse en uno de los pilares de la agricultura mesoamericana.

Las muestras analizadas abarcan un periodo de 10 mil años, desde finales del Pleistoceno hasta la época colonial, y proceden de excavaciones arqueológicas realizadas en la década de 1960 por investigadores como Richard MacNeish y Ángel García Cook.

Los especialistas destacan que estas colecciones científicas permiten reconstruir el pasado ambiental de regiones clave como el Valle de Tehuacán y comprender mejor cómo surgió uno de los cultivos más importantes de la historia alimentaria de México.