Los grupos de presión ganan una ronda en la lucha por la protección de los derechos de los agricultores a las semillas

Por Lydia Carey, Mexico News Daily, 27/07/2020

Artículo traducido automáticamente en español por Google Translate. Original aquí.

Mientras el mundo se centra en la pandemia de Covid-19, en política todo sigue igual. Se firman acuerdos y se proponen leyes en medio del caos, algunas de ellas, tal vez, con la esperanza de que un público distraído no se oponga demasiado a su aprobación.

Pero en junio, la red de activistas de la campaña Sin Maíz No Hay País les dejó saber a los políticos mexicanos que estaban prestando atención y que planeaban proteger los derechos de los agricultores.

En marzo, al comienzo de la pandemia, los legisladores presentaron un puñado de cambios propuestos a las leyes de propiedad intelectual de México en previsión de la firma del Tratado entre Estados Unidos, México y Canadá (T-MEC) que entró en vigor el 1 de julio. Una ley que se incluirá en la agenda cambió la Ley Federal de Variedades de Vegetales.

Presentados por el diputado de Morena Eraclio Rodríguez Gómez, los cambios penalizarían el guardado o intercambio de semillas con una pena de hasta seis años de cárcel, además de permitir a las empresas reclamar la cosecha de agricultores que sospechen que utilizan sus semillas sin permiso.

A pesar de la presión política para que los cambios se aprobaran rápidamente en el Congreso, una campaña de Sin Maíz No Hay País logró que los cambios propuestos se retiraran de la agenda del Congreso y que su discusión se pospusiera para una fecha futura. Se espera una nueva propuesta de ley cuando el Congreso vuelva a sesionar en septiembre. 

Maíz cultivado por el pueblo indígena Mazahua en el estado de México.

El impulso para los cambios llega con la entrada en vigor del T-MEC, la versión actualizada del Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Acuerdos comerciales como el T-MEC obligan a países como México y Brasil a adoptar la última versión del Convenio de la Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales (UPOV), o UPOV-91.

La UPOV, un organismo internacional intergubernamental que actualmente incluye a más de 70 países miembros, ha trabajado desde 1961 para privatizar las semillas en todo el mundo a través de los derechos de propiedad intelectual. Se han escrito varias versiones de la convención de la UPOV, cada una de las cuales refuerza los derechos de los obtentores de plantas y los fabricantes de semillas y restringe la libertad de los pequeños agricultores para guardar, intercambiar y vender semillas. La convención de la UPOV establece esencialmente un sistema para registrar las variedades vegetales en cada país. Otorga derechos a un solo obtentor para el uso y la venta exclusivos de esa variedad. Una vez adoptada, las protecciones de la convención deben incluirse en las leyes nacionales de cada país.

México ratificó una versión anterior, UPOV-78, dentro de cuyos parámetros los activistas esperan poder permanecer, pese a la presión internacional.

Existen cuatro diferencias principales entre la versión de 1978 de la UPOV y la UPOV-91. La primera es que, según la versión de 1991, los agricultores no pueden guardar libremente semillas de variedades protegidas para utilizarlas en futuras plantaciones. Esto significa que cualquier semilla que los agricultores puedan comprar que esté registrada y protegida no puede utilizarse para la cosecha del año siguiente, lo que obliga básicamente a los agricultores a comprar nuevas semillas o a pagar regalías para utilizar las semillas guardadas.

En segundo lugar, las variedades vegetales y las semillas pueden ahora patentarse. Esto significa que cualquier semilla no protegida o no registrada que utilicen actualmente los agricultores y que sea “descubierta” por una empresa puede ser patentada por dicha empresa. Esta parte de la convención prepara el terreno para la entrada de las semillas modificadas genéticamente, ya que permite patentar genes.

En tercer lugar, cualquier obtentor que tenga derechos sobre una determinada semilla que crea que se ha utilizado sin el pago adecuado ahora tiene derechos sobre la cosecha del agricultor para la que se utilizó la semilla (antes sólo tenía derechos sobre las semillas en sí). De modo que una empresa que crea que sus semillas se han utilizado de forma indebida puede apropiarse de todo lo que se produzca a partir de esas semillas en las tierras de un agricultor.

El último cambio es la prohibición de realizar más cultivos. Esto significa que si un agricultor utiliza una semilla protegida y la cultiva de tal manera que mediante un cultivo posterior se obtenga una planta diferente, esa nueva planta se considera una variedad de la primera planta y también es propiedad del obtentor con derechos sobre la semilla original.

En algunos países, la violación de los “derechos de los obtentores”   por parte de los agricultores se castiga con multas, confiscación del producto y penas de cárcel.

Quienes se oponen a la convención afirman que cientos de generaciones de agricultores en México —que intercambian, cruzan y seleccionan sus semillas para entornos particulares— son las que han dado al país su megadiversidad actual. El 15 por ciento de todas las plantas del sistema alimentario mundial son nativas de México, y existe la preocupación de que sin intercambio y selección natural, la biodiversidad en México, especialmente la de sus 64 especies nativas de maíz, disminuirá.

Activistas y académicos señalan que los agricultores más pobres del país dependen de la recolección de semillas de sus tierras cada año para alimentar a sus familias. Para algunos, esta es su principal fuente de alimentación.

Los partidarios de la UPOV señalan que cualquiera puede solicitar derechos protegidos como obtentor de plantas, pero el 94% de las semillas híbridas y “mejoradas” están en manos de empresas privadas, no de pequeños y medianos agricultores. Además, en el proceso de solicitud de derechos de obtentor se da prioridad a las empresas que ya han solicitado los derechos en otros países miembros, de modo que Monsanto, por ejemplo, que ya ha obtenido derechos sobre semillas específicas en Estados Unidos, obtendría prioridad en la aprobación de derechos de obtentor en México.

La ratificación de la UPOV-91 no anula las leyes nacionales ya existentes, por lo que la anulación de los cambios a la ley de variedades vegetales fue vital para oponerse a la convención. México tiene cuatro años para aprobar la UPOV-91 y, durante ese tiempo, la campaña Sin Maíz no Hay País planea presionar a los legisladores para que aprueben nuevas leyes que protejan los derechos de los agricultores a las semillas.

También planean emprender una campaña de información dirigida a los agricultores rurales, muchos de los cuales desconocen las leyes propuestas y sus ramificaciones.

Declaran a la CDMX libre de maíz transgénico

Por Alejandro Cruz Flores, La Jornada, 19/01/2025

El gobierno de la Ciudad de México emitió un decreto por el que se declara a la capital del país territorio libre de maíz genéticamente modificado, y presentó un plan para proteger las nueve variedades del grano que se cultivan en cuatro alcaldías, que incluye acciones como la creación de tortillerías comunitarias.

En el pueblo de San Miguel Xicalco, Tlalpan, la jefa del gobierno local, Clara Brugada Molina, manifestó que con lo anterior la ciudad se suma a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo en su rechazo al maíz transgénico y la defensa del nativo; al reconocerlo como patrimonio biocultural.

Las acciones anunciadas contemplan programas de capacitación, subsidios y acompañamiento a los campesinos, con la meta de incrementar en 15 por ciento la producción del grano, que actualmente en promedio es de 3 mil 500 toneladas anuales.

En ese sentido, señaló que se creará la red Centli, en la que se integrará a los 3 mil productores de maíz de la capital para impulsar la organización productiva y comercial, así como promover la implementación de prácticas agroecológicas.

Destacó que en la capital se producen nueve de las 64 variedades de maíz que existen como cacahuacintle, ancho, palomero, entre otras, que se producen en las alcaldías Tlalpan, Xochimilco, Milpa Alta y Tláhuac. Asimismo, se instaurará un sello verde como distintivo de calidad para los productores, asegurando su diferenciación agroecológica en el mercado.

Además, se abrirán tortillerías comunitarias, que comenzarán a instalarse en las Unidades de Transformación y Organización Para la Inclusión y la Armonía Social (Utopías), y ofrecerán producto nutritivo, nixtamalizado y libre de organismos genéticamente modificados, a costo accesible para la población.

También se impulsarán al menos cuatro casas comunitarias de semillas para promover su uso y la recuperación de aquellas adaptadas a su entorno y libres de organismos genéticamente modificados; se celebrará de manera anual la Feria de la Agrobiodiversidad y el Día del Maíz en el Zócalo, así como de eventos comunitarios para fomentar el libre intercambio y el vínculo entre productores y consumidores.

Brugada Molina, dio a conocer que se trabaja también en un proyecto de rutas agroturísticas de la milpa, con el propósito de diversificar los ingresos económicos de productores y acercar el campo a los capitalinos.

Aunado a ello, se comprometió a consolidar el laboratorio de análisis molecular para muestreo y análisis de transgenes, así como un banco de germoplasma, proyectos que impulsó la presidenta Claudia Sheinbaum cuando fue secretaria de Medio Ambiente de la ciudad, así como el fortalecimiento al programa Altepetl, cuyo objetivo es preservar el suelo de conservación.

Como parte del plan, también se establecerán alianzas estratégicas con consumidores, restaurantes, hoteles y cadenas de distribución, para la compra y promoción del maíz nativo y sus derivados en beneficio de los productores.

Publican proyecto para prohibir maíz transgénico

Por Víctor Fuentes, REFORMA, 21/01/25
El Gobierno federal publicó hoy su iniciativa de reforma constitucional para prohibir en México la siembra y cultivo de maíz genéticamente modificado.
La iniciativa reforma los artículos 4 y 27, fracción XX, de la Carta Magna, y se refiere en exclusiva a la siembra en México, pero no hace referencia a la importación del grano desde otros países.

Este tema, presumiblemente, quedaría regulado en leyes secundarias, que el Congreso tendría 180 días para expedir, una vez publicado el cambio constitucional.

“El maíz es un elemento de identidad nacional cuyo cultivo debe ser libre de transgénicos, priorizando su manejo agroecológico”, se lee en el párrafo que se busca agregar al artículo 4, el cual es el que regula el derecho a la salud.

“El Estado promoverá las condiciones para el desarrollo rural integral, con el propósito de generar empleo y garantizar a la población campesina el bienestar y su participación e incorporación en el desarrollo nacional, fomentará la actividad agropecuaria y forestal para el óptimo uso de la tierra libre de cultivos y semillas para siembra de maíz transgénico”, sería la nueva redacción del 27, a la cual se agregaría solo la referencia al maíz al final del párrafo.

En el decreto se justifica que la reforma es necesaria para proteger la diversidad genética de los maíces nativos, que es la más variada del mundo, y afirma que algunos países europeos han prohibido el cultivo de ciertos maíces transgénicos.

En la práctica, el cultivo de maíz transgénico ha estado prohibido en México por lo menos desde 1998, y más aún desde 2013, cuando un juez federal ordenó suspender permisos para fases experimentales o planes piloto de empresas agroindustriales, ante una demanda colectiva iniciada por grupos ambientalistas.

Pero en 2020 y 2023, el ex Presidente Andrés Manuel López Obrador emitió decretos contra el maíz transgénico y el uso del herbicida glifosato, lo que provocó un reclamo de Estados Unidos ante un Panel del Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC).

El decreto de 2020 ordenaba eliminar por completo el maíz transgénico de la alimentación de los mexicanos a más tardar el 31 de enero de 2024, pero no distinguía entre los diversos usos del grano.

La mayoría del maíz que se importa desde Estados Unidos es amarillo, modificado genéticamente para resistir el glifosato, y se usa para alimentación de animales o procesos industriales de fabricación de alimentos.

El decreto de 2023 ya solo prohibió este tipo de grano para consumo humano directo en el sector de la masa y la tortilla, que usa maíz blanco producido en México, pero no puso fecha para eliminar el maíz transgénico para alimentación animal y uso industrial, aunque seguía manifestando la intención de eliminarlo de manera gradual.

El pasado 20 de diciembre, el Panel del T-MEC falló contra México, al considerar que no hay bases científicas para considerar al maíz transgénico como un riesgo de plaga, para la salud, o para el maíz nativo.

“El Panel entiende el deseo declarado de México de mantener la integridad genética de sus variedades nativas de maíz”, explicaron los árbitros.

“Pero las medidas (de los decretos de AMLO) apuntan exclusivamente al maíz genéticamente modificado y no imponen restricción alguna al maíz no nativo, no genéticamente modificado, que pudiera igualmente amenazar la integridad genética del maíz nativo, sin ofrecer un sustento científico suficiente para tal distinción”.

¿Puede la agroecología acabar con la dependencia de los fertilizantes sintéticos?

Por Barbara Fraser, Los Bosques En Las Noticias, 22/02/2024

A medida que la producción mundial de alimentos se expande para seguir el ritmo de una población creciente, el nitrógeno industrial para fertilizantes contribuye cada vez más tanto a las emisiones de gases de efecto invernadero como a la contaminación de los ecosistemas acuáticos.

La agroecología puede ayudar a abordar ambos problemas mejorando la salud del suelo y reduciendo al mismo tiempo el uso de fertilizantes sintéticos y las emisiones que producen, según los expertos del Foro Europeo de Agroecología 2023, que reunió a unos 50 investigadores, agricultores y otras personas relacionadas con el movimiento agroecológico.

El foro, celebrado del 16 al 18 de noviembre en Budapest (Hungría), incluyó un taller sobre enfoques agroecológicos del uso de nutrientes y la gestión de la salud del suelo, con ejemplos de Europa, África, Asia y América Latina.

“Los sistemas alimentarios son responsables de cerca de un tercio de las emisiones de gases de efecto invernadero, por lo que la transformación de los sistemas alimentarios es fundamental para hacer frente al cambio climático”, afirmó en una presentación virtual Fergus Sinclair, científico principal del CIFOR-ICRAF.

El nitrógeno industrial utilizado en la producción de alimentos representa alrededor del 2 % de todas las emisiones antropogénicas y entre el 5 y el 8 % de las emisiones del sistema alimentario, añadió. La combinación del cambio climático, el impacto de la escorrentía de nitrógeno en los ecosistemas acuáticos y el fuerte aumento de los precios de los fertilizantes a causa de la guerra en Ucrania muestra cómo la dependencia de los fertilizantes industriales puede conducir a la inseguridad alimentaria.

“Este modelo industrial de suministro de nitrógeno a los cultivos es insostenible”, afirmó, y añadió que las prácticas agroecológicas que ya se utilizan en todo el mundo ofrecen una alternativa.

“En los últimos 12 meses se ha publicado mucha evidencia nueva que demuestra que se puede mantener la productividad sin utilizar fertilizantes nitrogenados industriales, mediante la diversificación de los sistemas de cultivo y el uso de leguminosas para sustituir el nitrógeno”, explicó Sinclair, quien además es copresidente de la Plataforma de Asociación Transformadora sobre Enfoques Agroecológicos para Construir la Resiliencia de los Medios de Vida y los Paisajes (TPP-Agroecología).

Cuando se trata de enfoques agroecológicos, la clave de la productividad no está en los fertilizantes sintéticos, sino en la propia salud del suelo, según Marcos Lana, de la Universidad Sueca de Ciencias Agrícolas de Uppsala (Suecia), quien también intervino en el taller.

“Un suelo sano es la base de una agricultura productiva y sostenible”, afirmó Lana. “Gestionar la salud del suelo permite a los agricultores trabajar con la tierra, no contra ella, para reducir la erosión, maximizar la infiltración del agua, mejorar el ciclo de los nutrientes, aumentar la eficiencia general del sistema y, en definitiva, mejorar su resiliencia”.

Un enfoque agroecológico de la salud del suelo sustituye los fertilizantes sintéticos por fuentes naturales y procesos ecológicos, incorporando leguminosas, que fijan el nitrógeno en el suelo, y aprovechando el estiércol animal. Además, aumentar la cantidad de materia orgánica ayuda a mejorar la estructura del suelo, haciéndolo menos compacto, permitiéndole almacenar más nutrientes y aumentando su diversidad y actividad biológicas. También permite que el suelo retenga más agua, lo que se traduce en menos escorrentía y pérdida de nutrientes durante las lluvias y lo hace menos susceptible a la sequía, explicó Lana.

Los participantes en el taller describieron sus prácticas, entre ellas la plantación de cultivos de cobertura y la combinación de cultivos alimentarios y árboles en sistemas agroforestales. Los participantes señalaron que la diversificación de cultivos es importante, al igual que la elección de semillas adecuadas a las condiciones locales y la siembra en el momento oportuno, dijo Amélie Steu, coordinadora asociada de la Coalición por la Agroecología.

Otra característica de la agricultura agroecológica es la combinación de ganado y cultivos de forma que se recicle el estiércol como fertilizante, pero se necesita más investigación sobre estos sistemas “circulares”, dijo Steu. Sobre todo, señalaron los participantes, el contexto es importante, ya que lo que funciona en una localidad puede no ser apropiado para otra.

Eso hace que la recopilación de conocimientos agroecológicos sea intensiva, porque hace falta investigar y experimentar para determinar las prácticas que mejor se adaptan a las condiciones locales. Esto crea oportunidades para que agricultores, asesores e investigadores trabajen juntos en la búsqueda de soluciones a los retos a los que se enfrentan los productores, afirma Steu. Grupos como la TPP-Agroecología, la Coalición por la Agroecología, y Agroecology Europe apoyan el intercambio de conocimientos sobre prácticas agroecológicas.

“Los agricultores convencionales a menudo no son conscientes de que es posible cambiar sus prácticas, por eso es tan importante el intercambio de conocimientos”, apuntó.

Los participantes en el taller señalaron la necesidad de más investigación, especialmente estudios a largo plazo. La transición de la agricultura industrial a la agroecología llevará tiempo, señaló Steu, y se complica por el hecho de que el uso de prácticas agroecológicas para construir un suelo sano requiere más mano de obra que la simple adición de fertilizantes sintéticos. Los agricultores deben vigilar el suelo y probar diferentes técnicas para encontrar los métodos que mejor les funcionen, normalmente con poco o ningún acceso a créditos o seguros que les proporcionen una red de seguridad.

En los debates de grupo del taller, los participantes señalaron que la agroecología no es solo un método de cultivo, sino también un movimiento social. No sólo ofrece a agricultores y científicos la oportunidad de trabajar juntos y compartir conocimientos, sino que también fomenta los encuentros entre agricultores y a menudo acerca a agricultores y consumidores a través de la agricultura apoyada por la comunidad u otras iniciativas.

Al poner en manos de los agricultores los medios para desarrollar un suelo sano, sin necesidad de productos industriales, la agroecología “empodera a los agricultores, pero es mucho más compleja”, afirmó Sinclair. Para él, la implicación es clara: “Necesitamos una transformación completa del sistema agrícola”.

La importancia de la variedad en la alimentación

Por Nelton Abdon Ramos Rojas, Mejor con Salud, 06/08/2024
Para poder brindarle al organismo todos los nutrientes que necesita para realizar sus funciones de forma correcta es necesario mantener una dieta balanceada.

La variedad en la alimentación de una persona se cita a menudo como uno de los puntos esenciales de una dieta saludable.

Aportar alimentos de los principles grupos en las cantidades adecuadas es necesario para el funcionamiento diario del organismo. No solo esto, sino que puede mejorar el estado de salud y prevenir la aparición de algunas enfermedades.

Si quieres saber más sobre estos beneficios, los pilares de una dieta variada y equilibrada y cómo aplicarla, te invitamos a seguir con la lectura.

Alimentación saludable: clave para una buena salud

Es bien sabido que la dieta es uno de los pilares para una buena salud. Los alimentos proveen los nutrientes y la energía que el cuerpo necesita para funcionar a diario.

Pero su importancia va mucho más allá ya que mantener una dieta saludable puede repercutir en el bienestar, la salud y la esperanza de vida de las personas.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), “consumir una dieta sana a lo largo de la vida ayuda a prevenir la malnutrición en todas sus formas, así como una serie de enfermedades no transmisibles”.

Como señala esta misma organización, se podría reducir el riesgo de padecer sobrepeso, obesidad, diabetes, enfermedades del corazón, ictus o cáncer. 

Una dieta adecuada puede debe adaptarse a algunos componentes particulares como el género, la edad, el estilo de vida, la actividad física, el estado de salud, la cultura gastronómica local o las costumbres dietéticas.

Sin embargo los pilares básicos siguen siendo los mismos en todas las circunstancias. 

La variedad en la alimentación, una de las características de una dieta saludable

De acuerdo a lo visto hasta ahora, las dietas equilibradas se podrían definir como aquellas que aportan todos los nutrientes necesarios a través de alimentos sanos (y no de otros productos que podrían perjudicar la salud).

A menudo, se mencionan unos elementos comunes que las definirían y nos ayudarían a acercarnos más a este concepto. 

1. Variada

Esto implica que, en general, es aconsejable introducir alimentos de todos los grupos alimentarios y elegir entre opciones diferentes dentro de los mismos.

2. Suficiente

En el día a día se debe aportar la energía apropiada según las necesidades de cada persona. Estas varían según la edad, el sexo o la actividad física. También dependen de algunas condiciones concretas como el embarazo o la lactancia.

Con esta premisa no solo se consigue el aporte para funcionar y desarrollarse de forma correcta. También se logran evitar algunos problemas de salud que pueden ir de la mano de la obesidad o del peso inferior al recomendado.

3. Adecuada

O lo que es lo mismo, adaptada a la realidad de cada persona. Por un lado esto significa que debe ser acorde con la cultura local y la disponibilidad de alimentos, por ejemplo.

Pero también con la facilidad de llevarla a cabo, la adecuación a las necesidades y preferencias de cada persona así como a la situación económica y emocional.

De este modo es mucho más fácil seguirla a lo largo del tiempo y adherirse a ella. No hay que olvidar que el estilo de vida saludable solo tiene efectos positivos en la salud cuando se mantiene con el paso de los años.

4. Equilibrada

Dentro de un rango variable, la dieta debe aportar unas cantidades suficientes de todos los nutrientes, incluida la fibra.

Estos cuatro pilares son los que se suelen citar de forma más frecuente. Pero también se podría mencionar que la dieta debe ser satisfactoria (ya que el placer de comer también es significativo) y segura.

Los beneficios de una dieta variada

La importancia de la variedad en la alimentación radica en que elegir entre un amplio abanico de alimentos puede conllevar beneficios para la salud.

Por un lado se consiguen cubrir las necesidades de los principales nutrientes que permiten el correcto desarrollo y la prevención de enfermedades. No solo de macronutrientes como los carbohidratos o las proteínas, sino también de minerales, vitaminas o ácidos grasos esenciales como el omega-3.

Además, en referencia a las frutas, verduras y otros alimentos de origen vegetal; la variedad permite obtener un amplio abanico de otros fitonutrientes.

Hablamos de compuestos como licopeno, luteína, sulfurafanos o antocianidinas. Todos ellos también contribuirían a una mejor salud de la piel, la vista, el cerebro o el aparato cardiovascular.

Comer variado también garantiza un mayor acceso a los alimentos y facilita elegir productos de temporada, que suelen ser más asequibles, frescos y nutritivos.

¿Qué más puede aportar la variedad en la alimentación? Sin duda alguna es una característica casi indispensable para disfrutar de la comida.

Con una gama mayor de alimentos se pueden preparar recetas deliciosas, salir de la monotonía y aumentar el placer por la comida. Además, ofrecer texturas, colores y sabores diferentes a los niños es una de las claves para una mayor aceptación en la introducción de nuevos alimentos.

Como es una dieta variada

Esta es la siguiente pregunta clave que muchas personas se realizan a diario: ¿cómo se puede comer sano y variado? Para hacerlo sencillo, existen algunas consejos muy fáciles que pueden orientarnos:

  • Comer tres piezas de fruta al día (entre ellas una que aporte vitamina C) y dos raciones completas de verduras. Además es necesario elegir entre la gran variedad de colores que estas presentan: amarillos, naranjas, rojos, violetas, verdes, azules y blancos.
  • Consumir alrededor de un 30 % de la energía diaria en forma de grasas. Se debe dar prioridad a las de tipo monoinsaturado y poliinsaturado: aceites vegetales, aguacate, frutos secos, semillas, pescado azul o aceitunas.
  • Dentro de las proteínas se encuentran los pescados, las carnes magras, las legumbres, los derivados de la soja (como el tofu o el tempeh) y los huevos.
  • Los carbohidratos son una de las principales fuentes energéticas y representan una buena proporción del aporte diario de alimentos. Aparte del arroz, la pasta, el pan y las patatas se pueden introducir la quinoa, el mijo, la avena, el centeno o las batatas.
  • Los lácteos se consideran un grupo propio que aporta calcio, fósforo y algo de proteína.

Cabe destacar que estas recomendaciones son básicas y aportan unas directrices muy generales. Estas se deben adaptar, ya que en ocasiones algunos nutrientes pueden necesitar estar presentes en cantidades mayores o menores.

Además también se pueden hacer dietas saludables variando el porcentaje de algunos alimentos o excluyendo alguno de los principales grupos. Es lo que pasa con la dieta vegana, la baja en carbohidratos o para una alergia a los lácteos.

Otras claves importantes

Otra clave para mantener una buena alimentación consiste en moderar el consumo de sal y azúcar. No se trata de eliminarlos de la dieta por completo (a menos que el médico así lo indique) sino en tener más cuidado a la hora de añadir estos ingredientes a nuestras comidas, para así no exceder el consumo diario recomendado por la OMS.

Por otra parte, resulta de suma importancia comenzar a prestar atención al verdadero valor intrínseco de los alimentos. No es lo mismo beberse un zumo de frutas hecho en casa, con nada de azúcar añadido, que beberse un zumo de frutas industrial o mejor aun, comer la fruta entera.

Si bien es cierto que muchas personas recurren a los productos “ya listos para llevar” por comodidad, para ahorrarse esfuerzo y tiempo, esta práctica no resulta beneficiosa a largo plazo. Por ello, hay que aprender a prescindir de los comestibles y bebidas industriales y en su  lugar, darle más prioridad a los alimentos y las preparaciones frescas.

Apuesta por la variedad en la alimentación como fuente de salud

Aportar variedad en la dieta es uno de los pilares para poder obtener todos los nutrientes que el cuerpo necesita en las cantidades adecuadas.

Esto permite no solo mejorar la salud y disminuir el riesgo de algunas enfermedades sino también aumentar el placer de comer, el gusto por los sabores y la adherencia a la dieta.

Para que esta se adapte mejor a las necesidades y condiciones personales de cada uno lo mejor es acudir a un nutricionista con el fin de obtener las pautas adecuadas a seguir.

Por último, pero no menos importante, hay que recordar que la variedad en la alimentación resulta beneficiosa siempre y cuando se mantenga un estilo de vida saludable y se aprovechen al máximo los alimentos frescos, ante los procesados, preparados y afines.

Fuentes

  • Better Health Chanel. Healthy eating. Victoria State Government. Department of Health. Diciembre 2021.
  • Gupta Ch, Prakash D, et al. Phytonutrients as therapeutic agents. Journal of Complementary and Integral Medicine. Septiembre 2014. 11 (3): 151-69.
  • Rodríguez-Leyton, Mylene & Majana Lucía, Sánchez. (2017). Consumo de frutas y verduras: beneficios y retos. Alimentos Hoy. 25. 30-55.
  • Vepachedu, Sreenivasarao. (1998). Balanced Diet. The Telangana Science Journal.
  • World Health Organization. Healthy diet. Abril 2020.