Una nueva forma de entender la hidratación diaria

Por Dr. Mercola, Tome Control de su Salud, 18/11/2024

Historia en Breve

  • Hidratarse de forma adecuada es fundamental para una salud óptima, ya que regula las funciones del cuerpo y transporta nutrientes. Sin embargo, la recomendación de beber ocho vasos de agua al día es inadecuada y obsoleta
  • Un estudio analizó las guías alimentarias basadas en alimentos (GABAs) de 93 países, el estudio se centró en aquellas que dan prioridad al agua sobre las bebidas azucaradas. Sólo las GABAs de 48 países tuvieron mensajes que promueven el consumo de agua en lugar de bebidas azucaradas
  • Bolivia, Brunei y Perú tuvieron las guías más completas para promover el consumo de agua y desalentar el consumo de bebidas azucaradas. Los investigadores destacan la necesidad de recomendaciones de hidratación específicas que se adapten a cada cultura
  • El mito de beber ocho vasos de agua al día se originó en 1945 sin ninguna base científica. En su lugar, utilice la sed y el color de la orina para guiar su hidratación
  • La hidratación implica mantener un equilibrio adecuado de electrolitos. Beber demasiada agua altera esta homeostasis. Tomar agua con sal y opciones naturales como agua mineral o agua de coco le ayudará a mantenerse hidratado

Por el Dr. Mercola

El agua es vital para sobrevivir. Forma la base de los fluidos de nuestro cuerpo, como la saliva y la sangre. También ayuda a regular la temperatura corporal a través del sudor, lo cual es fundamental para sobrevivir.1 De acuerdo con la Water Science School, su cuerpo utiliza el agua para disolver y transportar nutrientes esenciales, minerales y otras sustancias que mantienen el cuerpo en funcionamiento.2

La forma más común de hidratarse es beber agua. Pero, ¿cómo podemos hacerlo de forma adecuada? Es muy probable que haya escuchado la frase de que beber ocho vasos de agua al día es suficiente para mantenerse hidratado. Pero la realidad es que este consejo es inadecuado y debe actualizarse.

Las recomendaciones sobre la hidratación deben actualizarse

En un estudio que se publicó en Nutrients,3 los investigadores analizaron las guías alimentarias basadas en alimentos (GABAs) de diferentes países con el objetivo de promover el consumo de agua en lugar de bebidas azucaradas. Pero eso no es todo, también incluyeron países que impusieron un impuesto a las bebidas azucaradas. De acuerdo con los investigadores:4

“Si bien, se han logrado avances importantes a la hora de adoptar e implementar impuestos a las bebidas azucaradas a nivel mundial, los legisladores deben implementar políticas complementarias para permitir el acceso gratuito y seguro al agua potable.

Ningún estudio ha encontrado recomendaciones de hidratación saludable en países con leyes nacionales o estatales sobre impuestos a las bebidas azucaradas”.

Para el estudio, los investigadores eligieron países que pertenecen a las seis regiones del mundo designadas por la Organización Mundial de la Salud: África, América, Europa, Mediterráneo Oriental, Sudeste Asiático y Pacífico Occidental. 5 Despues, se enfocaron en los países que promovieron el consumo de agua sobre las bebidas azucaradas entre 2000 y 2023.

Se excluyeron los países que derogaron los impuestos a las bebidas azucaradas o tenían un impuesto similar para el agua y los refrescos. Los investigadores utilizaron las siguientes preguntas para guiar su análisis:6

  1. ¿Cuántos y cuáles países promulgaron o actualizaron sus leyes sobre los impuestos a las bebidas azucaradas entre 2000 y 2023?
  2. ¿Cuáles son las GABAs más actuales de los países con impuestos a las bebidas azucaradas?
  3. ¿Qué países han emitido recomendaciones de hidratación saludable para promover el consumo de agua sobre las bebidas azucaradas? y ¿Cómo se comparan los mensajes de texto y gráficos de las recomendaciones de bebidas saludables con las GABAs de cada país?
  4. ¿Cuál es el puntaje de la recomendación de hidratación saludable (HHR, por sus siglas en inglés) para los países con GABAs e impuestos a las bebidas azucaradas? y ¿Cómo se comparan los puntajes en las seis regiones de la OMS?

Los investigadores usaron estas preguntas como guía y utilizaron varias herramientas analíticas para realizar el análisis. Limitaron sus resultados a 93 países que impusieron impuestos a las bebidas azucaradas para reducir su consumo. También revisaron el mensaje de cada país, ya que es un factor importante a la hora de promover el agua potable como una opción estándar de hidratación.

Países con las mejores guías alimentarias

De los 93 países que seleccionaron, 53 implementaron GABAs. Después de analizar más a fondo, los investigadores identificaron 48 países con mensajes que promueven el consumo de agua sobre las bebidas azucaradas.7 Con ayuda de un sistema de clasificación, lo investigadores encontraron que Bolivia, Brunei y Perú tuvieron la HHR más alta. De acuerdo con los autores del estudio:8

“Si bien, la mayoría de las GABAs abordaron el agua o las bebidas azucaradas, solo tres recomendaciones de bebidas saludables (Bolivia, Brunei y Perú) incluyeron guías complementarias sobre dónde, por qué, cómo, cantidad/frecuencia y representación visual tanto para fomentar el consumo de agua como para desalentar el consumo de bebidas azucaradas.

Estos resultados sugieren que las GABAs deben proporcionar información específica (es decir, qué, dónde, por qué, cómo, cantidad/frecuencia y representación visual) para promover alimentaciones saludables y sostenibles, incluyendo promover el agua como la bebida saludable por defecto”.

Quizá se pregunte ¿de qué sirve analizar los mensajes de las agencias de salud? Esto es porque tienen el poder de influir en la salud pública, ya sea para bien o para mal. Como se indica en un estudio de 2021,9 “se promueve la colaboración entre la atención sanitaria, los servicios sociales y otros sectores como vía para mejorar la salud de la población”.

Dicho lo anterior, los investigadores del estudio de Nutrients mencionan que actualizar las políticas de gobierno con la finalidad de lograr una coherencia mejorará la sostenibilidad y seguridad alimentaria y del agua. 10 Por desgracia, de los 93 países que se analizaron, sólo nueve tienen políticas específicas que gravan las bebidas azucaradas y que utilizan ese dinero para financiar programas de salud pública. En conclusión, quieren animar a otros países a hacer lo mismo. De acuerdo con Vivica Karrk, una de las coautoras del estudio:11

“Cuando los gobiernos desarrollan políticas, deben asegurarse de que las guías alimentarias se alineen y respalden los impuestos a las bebidas azucaradas.

Nuestro estudio tiene implicaciones importantes para las organizaciones de las Naciones Unidas, incluyendo la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura y la Organización Mundial de la Salud, para apoyar a los países con la finalidad de desarrollar guías alimentarias que se adapten a su cultura, fomenten una hidratación saludable y promuevan el agua limpia, segura y gratuita como la bebida de elección”.

¿Cuantos vasos de agua toma al día?

De acuerdo con el estudio de Nutrients, Estados Unidos obtuvo una puntuación promedio en lo que respecta a las políticas de hidratación en relación con los impuestos que se aplican a las bebidas azucaradas.12 Una razón de esto podría ser la recomendación tradicional de beber ocho vasos de agua al día.

Durante años, esta recomendación ha sido el estándar para una buena hidratación, pero la realidad es que este enfoque no es correcto. Las personas tienen requerimientos diferentes, e imponer una recomendación general no beneficia nadie. Pero. ¿cómo surgió esta recomendación?

De acuerdo con el Dr. Christopher Labos de la Universidad McGill, el mito de beber ocho vasos al día proviene del Servicio de Alimentos y Nutrición de Estados Unidos de 1945, que recomienda tomar 2.5 litros de agua al día. El problema con esta recomendación es que no tiene base científica.13

Aunque algunos “expertos en salud” todavía recomiendan esto, otros tratan de desmentirlo. En 2015, el Dr. Aaron E. Carroll, pediatra, publicó un artículo en The New York Times titulado: “No, You Do Not Have to Drink 8 Glasses of Water a Day”,14 para desmentir este mito.

Si no es necesario tomar ocho vasos de agua al día, ¿cómo saber si está deshidratado? La respuesta es, escuchar a su cuerpo. Utilice su sed como guía para determinar cuánta agua debe tomar para mantenerse hidratado. Otra recomendación es poner atención al color de su orina: un color pálido o amarillo claro indica que está bien hidratado, pero si su orina es de color amarillo oscuro o ámbar, es probable que esté deshidratado.

La hidratación va más allá de solo beber agua

Si bien, mantenerse hidratado es fundamental para una salud óptima, no es el único factor que debe tomar en cuenta. También debe considerar el equilibrio de electrolitos para hidratar las células. Se trata de minerales como sodio, magnesio, potasio y calcio, los cuales tienen una carga eléctrica e influyen en gran medida en diversas funciones como eliminar desechos celulares, la presión arterial y la función de los músculos.15

Cuando toma mucha agua para reponer los líquidos, existe la posibilidad de que el equilibrio de electrolitos cambie. En el podcast de Jay Feldman, Mike Fave, enfermero e investigador independiente, explica cómo los electrolitos, junto con el agua, hidratan las células:16

“La interacción del agua con los electrolitos y las proteínas (en la membrana de las células) le da estructura al agua y crea un estado de gel (nota del editor: agua estructurada o agua EZ, que almacena energía y fortalece las mitocondrias2)”, dijo Mike.

“Esto significa que, no solo necesita agua, también necesita electrolitos y proteínas. Y luego, necesita energía para mantener los gradientes de concentración adecuados o mantener las proporciones adecuadas de electrolitos dentro y fuera de las células.

En la teoría de la membrana plasmática, se necesita una cantidad adecuada de trifosfato de adenosina (ATP), que se produce por la fosforilación oxidativa, para hacer funcionar las bombas que controlan los gradientes dentro y fuera de la célula.

En la teoría del estado de gel o teoría del gel de agua, se necesita que la célula produzca suficiente energía para mantener una carga específica de la estructura de las proteínas y del agua, de modo que puedan interactuar para mantener una forma adecuada.

En ambas teorías, cuando se interrumpe la producción de energía, la célula se inflama porque no ha podido mantener los gradientes adecuados entre los electrolitos de adentro hacia afuera, o en el caso de la teoría del estado de gel, el electrolito no interactúa de forma adecuada con el agua y la estructura.

Así que ahora tenemos una mejor perspectiva: los electrolitos son fundamentales para mantener una buena hidratación en los tejidos y las células. Claro que necesita agua, pero también necesita electrolitos, proteínas y aminoácidos, así como un metabolismo energético celular en óptimas condiciones. Esto significa que, si está deshidratado, beber mucha agua no es la solución.

Hay muchos factores que influyen en la hidratación, y cuando comienza a beber más agua de la que su cuerpo necesita, el proceso de eliminar el exceso de agua producirá un efecto negativo”.

Tomar demasiada agua altera el equilibrio de electrolitos

Hay una razón por la que es importante considerar su sed y color de orina para medir su nivel de hidratación: tomar demasiada agua diluye la sal en el cuerpo, lo que imita los efectos de una deficiencia de sodio. Provoca la misma respuesta al estrés que reduce los niveles de potasio y magnesio, produce la misma inflamación en las células, reduce la producción de energía celular y, causa deshidratación.

Esto me lleva al siguiente punto: no crea todo lo que escucha sobre si consumir demasiada sal aumenta la presión arterial. De hecho, la sal va de la mano con la hidratación. Tomar agua con la cantidad suficiente de sal, ayuda al cuerpo a mantener un volumen adecuado de sangre, lo que mejora la circulación.

Cuando consume muy poca sal, sus riñones dejan de eliminar sodio a través de la orina, ya que retener sodio, aumenta el volumen de sangre. Sin embargo, la desventaja es que los vasos sanguíneos se vuelven más estrechos, lo que aumenta la presión arterial.

Cómo equilibrar su consumo de sal y agua

Jay también menciona que, aunque las recomendaciones convencionales establecen que debe limitar su consumo de sal a 1 500 o 2 000 miligramos o menos, las investigaciones demuestran que este rango se relaciona con un riesgo mayor de enfermedad cardiovascular y mortalidad por cualquier causa, a diferencia de rangos de 4 000 a 6 000 mg:17

“La cuestión es que si consumiéramos mucha más sal de la que nos dicen, experimentaríamos mayores beneficios”, dijo Jay.

“Y, en lo que respecta a la sed, esto nos lleva a las mejores opciones de alimentos y bebidas para hidratarnos. No es tan sencillo como beber agua simple. Hay otras fuentes de las que podríamos obtener el líquido que necesitamos para mantenernos hidratados”.

Entonces, ¿cómo podemos hidratarnos y mantener el equilibrio de electrolitos? Mike menciona varias opciones naturales, como agua mineral, té (hojas sueltas) con miel cruda, jugo de frutas, agua de coco, leche de vacas alimentadas con pastura, licuados de frutas y vegetales, vegetales cocidos y frutas maduras. Cuando tome agua simple, asegúrese de filtrarla bien para evitar contaminantes como fluoruro, cloro y subproductos de desinfección.

Además, cuando sude mucho porque hace ejercicio o algo similar, considere agregar electrolitos. Si no tiene ninguna de las bebidas que mencione, puede disolver una pizca de sal del Himalaya en su agua.

También puede utilizar sal de mar del Mediterráneo o sal de mar Céltico. Evite la sal de mesa procesada, ya que contiene agentes antiaglomerantes y contaminantes dañinos como plástico. Si no le gusta el sabor, puede agregar un poco de jugo de limón.


Hacer las paces con la Tierra: Proteger la biodiversidad, los derechos de las personas y la integridad del CDB

Por Navdanya International, Noviembre 2024

La biodiversidad es la red de la vida y fuente de medios de subsistencia

La biodiversidad no es un conjunto de especies aisladas, sino una red compleja e interconectada de vida. Cada organismo, desde el microbio más pequeño hasta el animal más grande, desempeña un papel en el mantenimiento de los ecosistemas y crea un equilibrio necesario para la salud de la Tierra. La fragmentación o mercantilización de partes de esta red desestabiliza todo el sistema.

Los seres humanos somos parte de la biodiversidad. La biodiversidad y la diversidad cultural están interconectadas. La biodiversidad se basa en la coevolución, donde las especies y las culturas evolucionan juntas dentro de los ecosistemas, mejorando la resiliencia. Las comunidades indígenas y locales, como guardianas de la tierra, desempeñan un papel crucial en el mantenimiento de la biodiversidad mediante el conocimiento tradicional, la conservación de semillas y las prácticas agroecológicas. Los sistemas sostenibles del mundo se basan en la biodiversidad, como base de una economía que regenera la naturaleza y crea medios de vida significativos. No necesitamos hacer la guerra a la biodiversidad con insecticidas o pesticidas. La biodiversidad es el medio más eficaz para controlar las plagas y las malas hierbas. Preservar la biodiversidad requiere respetar y proteger la diversidad cultural, así como respetar los derechos intrínsecos de las especies, la naturaleza y las personas. La biodiversidad es un bien común, no una mercancía o propiedad privada para ser explotada.

Obligaciones consagradas en el CDB para defender los derechos de la Tierra y los derechos de los pueblos

El Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB), adoptado por la mayoría de las naciones tras la Cumbre de la Tierra de la ONU celebrada en Río de Janeiro en 1992, reconoció el papel fundamental de los pueblos indígenas y las comunidades locales en la conservación de la biodiversidad. Se creó para hacer frente a la degradación de la biodiversidad a través de la conservación, a la amenaza de pérdida de soberanía local y nacional en la protección de la biodiversidad frente a la explotación empresarial, y para regular las nuevas tecnologías que dependen de la biodiversidad y podrían tener un impacto sobre ella.

Obligaciones clave del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CBD):

  • Soberanía: El Artículo 3 establece la soberanía local y nacional sobre el uso, conservación y protección de la biodiversidad, en paralelo a la responsabilidad global para evitar el daño ambiental.
  • Conocimiento Indígena y Tradicional: El Artículo 8(j) establece el respeto, la preservación y el mantenimiento del conocimiento y las prácticas locales e indígenas en relación con la conservación y el uso de la biodiversidad. Esto incluye el reparto de beneficios con las comunidades locales e indígenas.
  • Artículo 19.3 fue la base del Protocolo de Cartagena sobre Seguridad de la Biotecnología. Basado en el Principio de Precaución, este artículo tiene como objetivo proteger la biodiversidad de los riesgos potenciales de la biotecnología, y asegura que los países estén informados y puedan dar su consentimiento para la introducción de organismos modificados genéticamente (OMG), estableciendo un marco para la gestión y evaluación de riesgos de bioseguridad.

Amenazas corporativas a la biodiversidad y la soberanía en violación del CDB :

  1. Violación del artículo 3 – Derechos soberanos sobre los recursos: La concentración de poder y de recursos naturales en manos de corporaciones privadas, junto con las reglas globales del comercio corporativo, amenazan directamente la soberanía local y nacional. Mediante la financiarización de la naturaleza, por ejemplo, los créditos de biodiversidad, los poderes corporativos podrían apoderarse de las áreas más ricas en biodiversidad del mundo bajo control privado. La digitalización de los recursos genéticos facilita el extractivismo sin acceso físico y sin necesidad de consultar a los países de origen o a los custodios locales.
  2. Violación del Artículo 19.3 – Bioseguridad y Responsabilidad: Los protocolos del CDB sobre bioseguridad se establecieron para regular los OMG, que han erosionado y contaminado la biodiversidad. El impulso mundial a favor de la desregulación de los OGM recupera una tecnología fracasada al eludir los protocolos de bioseguridad basados en el principio de precaución, el consentimiento fundamentado previo y la divulgación mutua. Ahora los OMG editados genéticamente están siendo desregulados para ser considerados equivalentes a los cultivos convencionales, arriesgándose a no tener ninguna responsabilidad por la contaminación de la biodiversidad.
  3. Violación del artículo 8(j) – Conocimientos tradicionales y pueblos indígenas: El sistema alimentario industrial basado en una visión mecanicista y reduccionista de la naturaleza suprime la diversidad de los sistemas vivos que ya conservan la biodiversidad y trabajan en armonía con ella. Esta supresión socava los sistemas y prácticas de conocimiento tradicionales, lo que conduce a la biopiratería y al control desde arriba.

Hacer las paces con la Tierra para regenerar la biodiversidad

Durante milenios, las comunidades indígenas y locales han sido guardianas de la biodiversidad, conservándola mediante el respeto a los ciclos y derechos de la naturaleza. Dado que el 80% de la biodiversidad restante del mundo se encuentra en tierras indígenas, para revertir la crisis de la biodiversidad es necesario reconocer que los conocimientos y prácticas tradicionales son vitales para la conservación. Los esfuerzos deben pasar de la mera preservación de especies a la protección de ecosistemas enteros y de las comunidades que habitan en ellos. La biodiversidad prospera cuando los seres humanos viven en armonía con la naturaleza y no mediante la dominación, salvaguardarla significa reconocer a la Tierra como una entidad viva con derechos intrínsecos.

Defender la biodiversidad significa defender los derechos de la Tierra, los derechos de las comunidades y garantizar que se respete la soberanía nacional. Garantizar que la gobernanza de la biodiversidad esté guiada por la participación democrática descentralizada y el respeto por las diversas prácticas culturales. Es hora de que empecemos a escuchar a las mujeres, a los pueblos indígenas y a las personas productoras a pequeña escala que protegen sus plantas, sus semillas y cooperan con la Madre Naturaleza.

  • Defender la soberanía local y nacional de las comunidades.
  • Implementar y preservar los principios fundadores del CDB.
  • Apoye la conservación de la biodiversidad liderada por la comunidad, no la apropiación corporativa.
  • Construir bancos de semillas locales y nativas.
  • Apoyar y difundir la agroecología basada en la biodiversidad.
  • Empoderar y apoyar la educación de una nueva generación de custodios de la biodiversidad.
  • Apoye los alimentos locales y las economías alimentarias locales.
  • Garantizar una reglamentación sólida en materia de bioseguridad. Detener la propagación de OGM antiguos y nuevos y detener la desregulación.
  • Detener la financiarización de la naturaleza.
  • Reconocer los derechos intrínsecos de la Naturaleza.

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La comida chatarra programa su cerebro para comer más

Por Dr. Mercola, Tome Control de su Salud, 17/11/2024

HISTORIA EN BREVE

  • Si es como la mayoría de las personas, significa que casi diario consume una cantidad poco saludable de azúcar, ya sea en forma de alimentos procesados, dulces, pasteles, bebidas o en cucharaditas para el café o té
  • Los investigadores descubrieron que los participantes que comieron botanas con un alto contenido de grasa y azúcar experimentaron cambios en sus respuestas de codificación neuronal, y de manera inconsciente, comenzaron a consumir más de este tipo de botanas, y menos de las que tienen un menor contenido de estas sustancias
  • Los datos demuestran que consumir muchos alimentos ricos en azúcar durante solo seis semanas puede deteriorar la función cerebral, la memoria y el aprendizaje. Un estudio demostró que el azúcar afectó el sistema de recompensa de una “manera similar a las drogas ilegales”
  • Comer comida chatarra durante una semana puede afectar el control del apetito; los datos también demuestran que mientras más azúcar coma, menos nutrientes obtiene
  • Dejar de consumir azúcar podría mejorar todos los aspectos de su salud. La flexibilidad metabólica es la clave para una buena salud; también es importante evitar los aceites vegetales industriales o los aceites de semillas, la margarina, la manteca vegetal y cualquier mantequilla y producto para untar artificial. Mejor, elija alimentos ricos en grasas saludables, como las aceitunas, los aguacates y el aceite de coco

Por el Dr. Mercola

Si es como la mayoría de las personas, es probable que casi diario consuma cantidades poco saludables de azúcar. Incluso si no suele comer comida chatarra, dulces o bebidas azucaradas, la mayoría de los alimentos procesados contienen una gran cantidad de azucares añadidos.

El documental: 1 “The Truth About Sugar” de la BBC, menciona que una porción de fideos Pad Thai contiene casi 9.5 cucharaditas de azúcar; un paquete de pollo agridulce con arroz contiene 12.5 cucharaditas y una porción de hojuelas secas de salvado (cereal para desayuno) que muchas personas consideran una opción saludable, contiene 3 cucharaditas.

Es muy importante comprender que los alimentos como pasteles, dulces, galletas y otros productos similares no son los únicos que provocan problemas con el azúcar. Por desgracia, incluso muchas fórmulasy alimentos para bebés2 contienen una cantidad muy elevada de azúcar, lo que puede incrementar el riesgo de que, en el futuro, el niño desarrolle adicción al azúcar y otros problemas de salud.

En 2020, un estudio4 analizó muestras de fórmula infantil que venden en 11 países, y descubrió que la mayoría contenían más carbohidratos, azúcar y lactosa que la leche materna, y muchas contenían más azúcar que un vaso de soda. En un artículo que se publicó en The Conversation, uno de los investigadores escribió:5

“algunas fórmulas infantiles tienen el doble de azúcar por porción que un vaso de soda. Pero, quizás lo más impactante de todo, es que existen muy pocas normas para controlar el contenido de azúcar en estos productos, así como para que los consumidores estén bien informados”.

Al considerar los datos de los estudios que se han realizado en la última década, es fácil entender por qué los defensores de la salud infantil promueven tanto la lactancia materna y luchan para ofrecer alternativas nutricionales más saludables a todas las madres que no amamantan.

La comida chatarra altera su cerebro

El estudio en cuestión6 se publicó en Cell Metabolism y lo realizaron investigadores del Max Planck Institute for Metabolism Research en Colonia, Alemania, en colaboración con un equipo de científicos de la Universidad de Yale. 7 Los investigadores trataron de comprender el mecanismo subyacente entre comer alimentos con alto contenido de grasa y azúcar y su efecto en la función de la dopamina del cerebro y el riesgo de obesidad. 8

Los investigadores tenían como objetivo determinar si las alteraciones cerebrales eran preexistentes y, por lo tanto, incrementaban la susceptibilidad de una persona a subir de peso debido a que eran más propensas a comer alimentos ricos en grasa y azúcar, o bien, si los cambios cerebrales se producían debido a la exposición a dietas ricas en grasa y azúcar.

Realizaron un estudio aleatorio controlado de ocho semanas de duración en el que participaron 57 personas con peso normal, durante este tiempo un grupo consumió una botana con alto contenido de grasa y azúcar todos los días, mientras que el otro consumió una botana baja en grasa y azúcar, junto con su dieta normal.

Al final del estudio, los datos demostraron que el grupo que consumió la botana con alto contenido de grasas y azúcar, tenía una menor preferencia por los alimentos bajos en grasa, así como una mayor respuesta cerebral y un “aprendizaje asociativo independiente de las señales o recompensas de alimentos”.9Los investigadores evaluaron el aprendizaje asociativo a través de imágenes, señales auditivas y resultados visuales.

Descubrieron que el grupo que comió una botana con alto contenido de grasa y azúcar tenía respuestas de codificación neuronal mejoradas que el grupo que comió una botana baja en grasa y azúcar. Las diferencias no se relacionaron con la edad, el sexo, la resistencia a la insulina o la masa grasa de los participantes.

La intervención se realizó durante ocho semanas y los investigadores observaron que ninguno de los participantes experimentó cambios en su peso corporal, ni en su salud metabólica. Marc Tittgemeyer del Max Planck Institute dirigió el estudio, y habló sobre resultados en un comunicado de prensa, en el que dijo:10

“nuestro análisis de la actividad cerebral demuestra que consumir botanas ricas en grasa y azúcar programa el cerebro para que, de manera inconsciente, prefiera la comida gratificante. A través de estos cambios en el cerebro, de manera inconsciente, siempre preferiremos los alimentos que contienen mucha grasa y azúcar.Se establecen nuevas conexiones en el cerebro, y se mantienen durante algún tiempo. Después de todo, el objetivo principal del aprendizaje es que una vez que se aprende algo, no se olvide tan rápido”.

El azúcar deteriora las funciones del cerebro

Según un comunicado de prensa11 de UCLA Health, consumir muchos dulces y bebidas azucaradas durante tan solo 6 semanas puede “atontar” a las personas. El estudio12 demostró que llevar una dieta rica en fructosa podría deteriorar la función cerebral, la memoria y el aprendizaje.

“Nuestros hallazgos demuestran que todo lo que come afecta su forma de pensar”, dijo Fernando Gómez-Pinilla, profesor de neurocirugía en la Facultad de Medicina David Geffen de la UCLA. “Llevar una dieta rica en fructosa durante mucho tiempo, altera la capacidad del cerebro para aprender y recordar información”.13

En este estudio, los investigadores descubrieron que una dieta con niveles muy bajos de ácidos grasos omega-3 empeora el daño e incrementa el riesgo de disfunción metabólica y deterioro cognitivo. Amy Reichelt,14especialista en neurociencias, investigadora y consultora, explicó lo que sucede en el cerebro:15

“cuando comemos alimentos dulces, se activa el sistema de recompensa del cerebro, que también se conoce como sistema mesolímbico de dopamina. La dopamina es una sustancia química del cerebro que libera las neuronas, y puede indicar que un evento fue positivo. Cuando el sistema de recompensas se activa, refuerza los comportamientos, lo que hace que sea más probable que repitamos esas acciones.Los “golpes” de dopamina por comer azúcar aceleran el aprendizaje, lo que lleva a las personas a encontrar más de esos alimentos.Hoy en día, existen muchos alimentos dulces y ricos en energía. Ya no tenemos que esforzarnos mucho por encontrar estos alimentos azucarados porque están por todas partes. Por desgracia, nuestro cerebro todavía es funcionalmente muy similar al de nuestros antepasados, y le encanta el azúcar”.

En 2019, un estudio 16 que se publicó en Scientific Reports descubrió que el azúcar afectó el sistema de recompensa del cerebro de cerdos miniatura de una “manera similar a la de las drogas ilegales”. El redactor principal del artículo habló con un reportero de Inverse y dijo: “el azúcar altera los circuitos del cerebro de manera similar a, por ejemplo, la cocaína, que altera los sistemas de dopamina y opioides en el cerebro”.17

Después de que los cerdos miniatura recibieron agua con sacarosa durante una hora al día por 12 días, los investigadores sacaron imágenes por PET y escribieron: “consumir mucha sacarosa provoca un ansia similar a la de una adicción, lo que podría contribuir a la epidemia de obesidad. Los opioides y la dopamina median los efectos gratificantes de las drogas ilegales, así como de las recompensas naturales de estímulos como los alimentos dulces”.18

Las imágenes demostraron que consumir azúcar provocó que se liberaran opioides y dopamina, lo que redujo la disponibilidad de dichos receptores. Se eligieron cerdos miniatura porque tienen regiones corticales, prefrontales y subcorticales bien definidas que “tienen una semejanza más directa a la función del cerebro humano”.19

Una menor disponibilidad del receptor es una señal de sobreestimulación, lo que produce una regulación descendente de los receptores para proteger el cerebro del daño. El problema de este mecanismo es que ahora necesita una dosis mayor para obtener la misma respuesta de placer. Este es un aspecto clave del mecanismo que causa adicción.

La comida chatarra interfiere con el control del apetito y la nutrición

Incluso consumir mucha comida rápida durante una sola semana puede afectar el control del apetito. En Australia, realizaron un estudio,20 en el que los investigadores encontraron que los participantes tenían más probabilidades de querer más comida chatarra incluso después de acabar de comer. También obtuvieron menores puntuaciones en las pruebas de memoria, lo que confirmó los datos anteriores21que demuestran que una dieta estilo occidental deteriora la memoria y el aprendizaje.

Por su parte, un estudio sueco que se realizó en 2020,22 demostró que mientras más azúcar añadida coma, menos micronutrientes obtiene. Por ejemplo, una comida rápida que se compone de hamburguesa, papas fritas y refresco contiene casi las mismas calorías que requiere para todo el día, pero sin las vitaminas, minerales, micronutrientes y enzimas vivas que su cuerpo necesita para funcionar y mantenerse saludable.

Los datos se obtuvieron de muestras de dos poblaciones. En ambos grupos, los investigadores observaron una relación inversa entre el azúcar añadido y todos los micronutrientes. La relación fue lineal, por lo que los investigadores concluyeron que consumir más azúcar añadida incrementa el riesgo de deficiencia de micronutrientes.

Aunque hay evidencia que sugiere que el azúcar es una sustancia muy adictiva, también hay algunos datos que sugieren que consumir muchos alimentos con alto contenido de grasa y azúcar tal vez no cause una respuesta similar a la de los opiáceos que se observa cuando consume mucho azúcar por sí solo. 23 Esto sugiere que la presencia de grasa podría ayudar a combatir algunos de los efectos adictivos, como se observó en el estudio24que demostró que la deficiencia en grasas omega-3 incrementó el riesgo de disfunción metabólica.

La comida chatarra ultraprocesada contiene muchas grasas trans y ácido linoleico, que no deben confundirse con las grasas saturadas saludables que se encuentran en la carne y los productos lácteos orgánicos de animales alimentados con pastura. Tampoco debe confundir la carne orgánica de animales alimentados con pastura con la carne artificial ultraprocesada, que en ocasiones contiene sangre falsa procesada de levadura transgénica para imitar el sabor y la textura de la carne de res real.

Aunque la industria alimentaria utiliza un sin fin de estrategias para hacer pasar la carne falsa como una alternativa saludable a la carne natural, sus ingredientes transgénicos y su contenido de pesticidas reducen bastante su valor nutricional. Otro ejemplo de carne falsa es la carne de laboratorio. En marzo de 2023, una compañía recibió la aprobación de la FDA para vender su producto en los Estados Unidos.

GOOD Meat es la compañía que crea pollo y otras células animales dentro de un laboratorio, y está en espera de obtener la aprobacion del USDA para comenzar su producción en California. El Good Food Institute, un grupo de expertos que se enfoca en las alternativas a la carne, llama a esto una “transformación del sistema alimentario”.25

En otras palabras, la industria alimentaria está transformando su sistema de alimentos enteros y naturales en un sistema de alimentos ultraprocesados o transgénicos que no cuentan con datos de seguridad a largo plazo en la salud humana.

Dejar de consumir azúcar podría mejorar todos los aspectos de su salud

Consumir mucho azúcar también produce otros cambios en el cerebro, que incluyen afectar la memoria espacial e inhibir la neurogénesis en el hipocampo, que es el área del cerebro que se encarga de los procesos de aprendizaje y memoria.26 Un estudio con animales27 también demostró que, una dieta alta en azúcar altera las neuronas inhibitorias en la corteza prefrontal, donde se realizan funciones como la toma de decisiones y el control de los impulsos.

Además de alterar el control de los impulsos y la incapacidad de retrasar la gratificación, lo que también podría causar adicción, esta alteración en el cerebro también incrementa el riesgo de problemas de salud mental en niños y adolescentes. Una dieta rica en azúcar también afecta su salud física porque contribuye al aumento de peso, y lo hace a un ritmo muy rápido.

Como se menciona en el documental: “The Truth About Sugar” de la BBC,28beber tres tazas de té o café al día con 2 cucharaditas de azúcar puede provocar un aumento de peso de 4.5 kilos (9.9 libras), en caso de que no incremente la actividad física para quemar estas calorías extras. Considere que, aunque haga más ejercicio para compensar estas calorías añadidas, el azúcar incrementa la respuesta inflamatoria. 29

La investigación demuestra30 que, reducir el azúcar añadido de un 27 % de las calorías diarias a un 10 %, puede mejorar los biomarcadores relacionados con la salud en tan solo 10 días, incluso cuando el recuento de calorías y el porcentaje de carbohidratos totales continúan siendo los mismos. Aunque suena fácil, en realidad requiere de un gran esfuerzo.

Reducir o eliminar el azúcar añadido es la mejor estrategia para mejorar la salud, pero al principio, puede ser todo un desafío, sobre todo si su dieta se compone por muchos alimentos procesados. Según SugarScience.org, el azúcar añadido se oculta en el 74 % de los alimentos procesados bajo diferentes nombres. Consulte la página web “Hidden in Plain Sight” de SugarScience.org31 para obtener la lista completa de 61 nombres diferentes que se utilizan para el azúcar en las etiquetas de los alimentos.

Si quiere evitar los efectos dañinos del azúcar, debe evitar todas estas sustancias, ya que producen efectos similares. Tenga especial cuidado con la fructosa procesada, como el jarabe de maíz de alta fructosa, ya que suele ser más dañina y es una de las causas principales de la obesidad y la diabetes. Lo más probable es que después de dejar de comer comida chatarra durante semanas o meses, estos productos ya no le parezcan tan atractivos y “deliciosos” como antes.

La flexibilidad metabólica es fundamental

Si sospecha que es adicto al azúcar o a la comida chatarra, lo primero es cambiar su alimentación. En mi experiencia, la clave es comer alimentos ricos en grasas saludables y bajos en carbohidratos refinados. Evite por completo los alimentos procesados, ya que la mayoría contienen mucho azúcar y niveles peligrosos de ácido linoleico, lo que incrementa el estrés oxidativo en el metabolismo.

Sin importar cuáles sean sus proporciones de grasas, carbohidratos y proteínas, los alimentos enteros son la clave. Otro punto muy importante es seleccionar la grasa adecuada. Siempre que sea posible, evite los aceites vegetales industriales o los aceites de semillas, la margarina, la manteca vegetal y cualquier mantequilla y producto para untar artificial. Estas son algunas fuentes de grasas saludables, que lo ayudará a sentirse lleno por más tiempo:

Aceitunas

Aceite de oliva (busque una certificación de terceros, ya que el 80 % de los aceites de oliva están adulterados con aceites vegetales)

Grasas omega-3 de pescado graso con bajo contenido de mercurio, como salmón salvaje de Alaska, sardinas, anchoas o aceite de kril

Mantequilla de leche orgánica sin pasteurizar de vacas alimentadas con pastura

Frutos secos sin blanquear como macadamia y nueces pecanas

Semillas de sésamo negro, comino, calabaza, lino, chía y cáñamo

Aguacates

Carnes de animales alimentados con pastura

Aceite MCT

Ghee (mantequilla clarificada); manteca y sebo (excelente para cocinar)

Manteca de cacao sin pasteurizar

Huevos orgánicos de gallinas camperas

Sebo

Manteca de cerdo

Aceite de coco (excelente para cocinar ya que aguanta altas temperaturas sin oxidarse)

Fuentes y Referencias

Protegiendo la biodiversidad del biocapitalismo

Por Vandana Shiva, Navdanya International, 22/10/2024

La biodiversidad teje la red de la vida, es la infraestructura misma de la existencia. No es un objeto, ni una cosa, ni un número. La biodiversidad es vida organizada de manera compleja, es acción colectiva y evolución continua.

La biodiversidad está intrínsecamente ligada a la diversidad cultural y a las comunidades locales que la han protegido durante milenios mediante el conocimiento indígena. Sin embargo, una nueva amenaza está emergiendo: la financiarización de la naturaleza. Este concepto, promovido por el sector financiero bajo la falsa promesa de «conservar» y «proteger» la biodiversidad, representa una nueva forma de bioimperialismo que podría llevar a la mercantilización total de los bienes comunes que aún existen en el mundo.

Las comunidades indígenas y locales han sido los guardianes de la biodiversidad durante generaciones. A través de prácticas tradicionales y profundos conocimientos ecológicos, estas comunidades han desarrollado sistemas agrícolas sostenibles que funcionan en armonía con la naturaleza, no en su contra. Estas prácticas representan los pilares de una ciencia ecológica holística que contrasta profundamente con la narrativa mecanicista dominante en el Occidente globalizado, que ve a la naturaleza principalmente como un recurso a explotar. Hoy en día, el 80% de la biodiversidad mundial se conserva en el 22% de las tierras donde viven los pueblos indígenas, gracias a sus economías y culturas basadas en la biodiversidad.

En los últimos años, el sector financiero ha promovido la financiarización de la biodiversidad a través de mecanismos de mercado como los créditos de biodiversidad y las Sociedades de Activos de la Naturaleza (NAC). Estas iniciativas se presentan como soluciones de conservación, pero en realidad son una nueva forma de bioimperialismo. Estos sistemas permiten al sector financiero, históricamente responsable del saqueo de los recursos naturales, determinar qué es valioso en la naturaleza y qué no lo es. Con este enfoque, corremos el riesgo de convertir los últimos bienes comunes en meras mercancías para ser explotadas en el mercado mundial.

Los créditos de biodiversidad se presentan como instrumentos para financiar acciones positivas en favor de la biodiversidad. Sin embargo, detrás de esta fachada se ocultan peligros considerables. Al igual que los créditos de carbono, los créditos de biodiversidad corren el riesgo de convertirse en una estratagema que permita a las empresas eludir normativas estrictas, continuando con prácticas destructivas bajo una nueva apariencia. Además, la monetización de las funciones ecológicas de la naturaleza puede crear la peligrosa ilusión de que las distintas funciones críticas de los ecosistemas son sustituibles entre sí, cuando en realidad cada función tiene un papel único e insustituible en el equilibrio natural. Pero el dinero no puede hacer crecer un bosque, ni hacer fluir un arroyo. Es el cuidado de las comunidades locales lo que mantiene vivos los ecosistemas.

Nos enfrentamos a un profundo error ontológico: equiparar construcciones artificiales con los verdaderos flujos de la vida. La financiarización de la naturaleza conlleva el riesgo de una mercantilización total de los ecosistemas. Este proceso amenaza no sólo con excluir a las comunidades locales de sus tierras y recursos, sino también con alterar irreversiblemente las dinámicas ecológicas que sustentan la vida en la Tierra. Al reducir la naturaleza a una mercancía financiera, corremos el riesgo de perpetuar un ciclo de explotación y destrucción, lejos de la visión de una Tierra viva e interconectada. El bioimperialismo está creando narrativas falsas e imponiéndolas en la mente global mediante el poder.

Proteger la biodiversidad no significa únicamente preservar especies y hábitats, sino también mantener las redes y relaciones ecológicas interconectadas que sostienen la vida en la Tierra. La ciencia ecológica holística promueve métodos de producción de alimentos que no destruyen la naturaleza, sino que la mejoran y protegen. Estos métodos regenerativos son esenciales para revertir la tendencia de pérdida de biodiversidad causada por la agricultura industrial y el monocultivo.

Históricamente, el Occidente globalizado ha tratado a la naturaleza como un recurso a explotar. Este enfoque mecanicista ignora la interdependencia de la vida en la Tierra y promueve modelos de explotación que han llevado a la actual crisis ecológica. Sin embargo, la naturaleza nunca trabaja en monocultivos, ni extrae sin devolver.

Por el contrario, los pueblos indígenas y las comunidades locales viven en simbiosis con la naturaleza, nutriéndola y protegiéndola. Este enfoque no sólo apoya la biodiversidad, sino también la resiliencia de las comunidades locales.

Defender la integridad de la biodiversidad es nuestro desafío. La biodiversidad debe ser reconocida y protegida como un bien común, no como una mercancía. Las comunidades indígenas y locales ofrecen modelos de sostenibilidad que deben ser valorados y apoyados. Contrarrestar la financiarización de la naturaleza es crucial para preservar la integridad ecológica y cultural de nuestro planeta. Sólo a través de una visión holística y regenerativa podremos garantizar un futuro en el que la biodiversidad prospere, se respete la justicia social y se trate a la naturaleza con el respeto que merece. Nuestra lucha contra el bioimperialismo continúa, por un mundo en el que se celebre y proteja la vida en todas sus formas.

Soil Organic Matter – the Most Critical Cause and Solution to Climate Change

by 

The current mainstream narrative is that climate change is caused by carbon dioxide (CO2) emissions from fossil fuels and methane emissions from farm animals. The solution is to reduce fossil use, scale up renewable energy, and eat less, preferably no, meat. I have shown why these ‘solutions’ will not stop climate change in previous articles.

-The Failure of Industrial Climate Solutions

-Response to Criticisms of Regenerative Grazing

-Regenerating Nature-based Systems – The Solution to Cooling the Climate

Skeptics claim there is no evidence that CO2 can cause climate change. Scientists have researched how CO2 drives atmospheric energy increases. NASA launched the IRIS satellite in 1970 to measure infrared radiation. Infrared is part of the spectrum of solar radiation that makes heat. The Japanese Space Agency launched the IMG satellite in 1996, which recorded similar observations. The data found decreased radiation returning to space at the infrared wavelength bands where CO2 absorbs energy. This radiation was being reflected and absorbed across the atmosphere. The measurements were direct evidence that proved the increase in heat and energy absorbed and radiated by CO2. 1

Subsequent research using more recent satellite data has confirmed these results. Since 1750, the start of the Industrial Revolution, this has added an extra 4.1 W/m² (watts per square meter) of energy to the atmosphere. Two thousand ninety-one trillion watts of energy have been added to the Earth’s atmosphere and oceans since 1750. This is the equivalent of the energy of millions of atomic bombs affecting our weather. This extra energy is violently fueling and disrupting our weather systems. It is causing weather events to be far more intense. Winter storms can become colder and be pushed further south and north than usual due to this energy, bringing damaging snowstorms and intense floods. Summer storms, especially hurricanes, tornadoes, tropical lows, etc., are far more intense, with increases in deluging destructive rainfall and floods. Droughts and heat waves are more common, resulting in more crop failures. They are also fueling damaging forest and grass fires that are burning out whole communities and changing regional ecologies due to not allowing time for recovery before subsequent fires.

Scientists assume that most of the increase in CO2 from 278 ppm in 1750 to over 427 ppm in 2024 comes from burning fossil fuels and cement production, with a small proportion from deforestation and nothing from the loss of soil organic matter. Research shows that this approach is highly problematic.

A study published by Skrable, Chabot, and French analyzed the change in the proportions of carbon-14 (C-14) in the atmosphere and disproved that the increase in CO2 is mainly the result of burning fossil fuels. All living organisms absorb C-14. It decays over time and disappears after 45,000 years. Its decay rate is used to date artifacts in archeology, paleontology, and many other sciences. Fossil fuels are so old that they do not have C-14. Consequently, the authors of this study could use it to determine the percentage of fossil fuel-based CO2 in the air from the beginning of the Industrial Revolution. 2

“Our results show that the percentage of the total CO2 due to the use of fossil fuels from 1750 to 2018 increased from 0 percent in 1750 to 12 percent in 2018, much too low to be the cause of global warming,”.

The research shows that a large percentage of the increase in CO2 in the atmosphere since 1750, from 280 ppm to over 400 ppm, comes from living carbon sources, not fossil fuels. These sources are obviously from clearing forests and soil organic matter (SOM) loss. 1.5 billion hectares (3.7 billion acres) of forest have been cleared since 1750, the beginning of the Industrial Revolution. That’s an area 1.5 times the size of the United States. This loss of forests has made, and continues to make, a massive contribution to the current CO2 levels. These forests played an essential role in removing CO2 through photosynthesis. Not only has this removal capacity been lost, but all the biomass was oxidized into CO2 and released into the atmosphere. Clearing these ecosystems also results in huge losses of SOM that are oxidized into CO2.

Soil organic matter (SOM) is the largest carbon pool after the oceans. Soil holds almost three times as much carbon as the atmosphere and forests combined. Degenerative land use is oxidizing this SOM into CO2. Despite being the second largest planetary carbon pool, SOM’s contribution to atmospheric greenhouse gases has not been included in current models used to calculate emissions. Oxidation of SOM is caused by excessive tillage, bare soil, and erosion. Synthetic nitrogen fertilizers stimulate the microbes that consume SOM and turn it into CO2. Research shows that they make considerable contributions to the CO2 in the atmosphere.

It is impossible to determine the amount of CO2 that has come from the extensive loss of SOM that started with the rapid expansion of broad-acre agriculture to supply the commodities for the Industrial Revolution due to a lack of records of the original levels of SOM. Ronnie Cummins and I give a conservative estimate in The Regenerative Agriculture Solution from the USA and Australia. Both countries had large areas of uncultivated land at the start of the Industrial Revolution, which became some of the first large industrial farms. There were records of the original SOM levels. Based on the current average SOM levels, we conservatively estimated that the United States and Australia alone are responsible for 660 billion tons (Gt) of atmospheric CO2 from the loss of SOM. This shows that thousands of Gt of CO2 have been lost from the soil and ended up in the atmosphere worldwide. 1

Researchers analyzed the results of a 50-year agricultural trial. They found that applying synthetic nitrogen fertilizer had resulted in all the carbon residues from the crop disappearing and an average loss of around 10,000 kg of soil organic carbon per hectare (10,000 Lbs per acre). It equates to emissions of 36,700 kg of CO2 per hectare (36,700 Lbs per acre) over and above the many thousands of pounds of crop residue that oxidizes into CO2 yearly. Multiple researchers have found that the higher the application of synthetic nitrogen fertilizer, the greater the amount of SOM lost as CO2. 3,4,5

A simple back-of-the-envelope calculation (see Appendix) extrapolating this on 90% of croplands shows that conservatively, 51 Gt of CO2 is emitted into the atmosphere yearly by the oxidation of SOM. This is the largest source of CO2, more than fossil fuels, and is not accounted for in the models or climate change negotiations.

The Global Carbon Budget is the primary document scientists, governments, and the UN use to quantify significant components of carbon emissions and sinks and their uncertainties. It describes and synthesizes data sets and methodologies from various climate scientists, research institutions, and governments. It uses statistics, production data, numerous models, assumptions, and estimations. 6

In 2022, they estimated that total anthropogenic CO2 emissions were 40.7 Gt. Emissions from clearing forests and associated land use were 4.7 Gt. Fossil fuel and cement emissions were 36 Gt or 88%.

The Global Carbon Budget gives estimates of the ocean and land sinks that remove CO2. The ocean sink removed 10.6 Gt, 26 % of total CO2 emissions. The land CO2 sink removed 12.1 Gt, 31 % of total CO2 emissions. All the other sinks were considered so negligible that they were not worth including. They calculated that the sinks removed 57% of emissions, and the rest, 17.5 Gt, went into the atmosphere. The average measurements of the atmospheric levels of CO2 showed it had increased by 19 GT in 2022, 1.5 Gt more than the 17.5 GT estimation.

The Global Carbon Budget does not balance. The authors saw this one-and-a-half billion-ton discrepancy as a minor issue. They gave the following reasons for this imbalance: ‘Comparison of estimates from multiple approaches and observations shows the following: (1) a persistent large uncertainty in the estimate of land-use changes emissions, (2) a low agreement between the different methods on the magnitude of the land CO2 flux in the northern extra-tropics, and (3) a discrepancy between the different methods on the strength of the ocean sink over the last decade.’

The methodologies, models, and assumptions used to inform them must be seriously questioned. Critically, living sources of emissions and sinks are seriously underrepresented in the models. A 2023 study published in Nature compared 11 marine biogeochemical models used to determine the amount of CO2 absorbed by the oceans by phytoplankton. The researchers found the level of uncertainty was over three times larger, calling into question the accuracy of 10.6 Gt used by the Global Carbon Budget. 7

Detailed research analyzing forests at a spatial resolution of 30 meters globally, published in Nature Climate Change in 2021, shows that forests remove 15.6 Gt of CO2 yearly compared to the Global Carbon Budget estimate of 12.1 Gt. Clearing forests and other disturbances emitted 8.1 Gt compared to the Global Carbon Budget estimate of 4.7 Gt. 8

The Global Carbon Budget models state that  88% of anthropogenic CO2 emissions come from fossil fuels and cement production, sources that do not have C-14 levels. The Skrable, Chabot, and  French study shows that 88% of the increase in CO2 since 1750 comes from sources with C-14. These are living sources, mostly from clearing ecosystems and the oxidation of soil organic matter.

Ignoring soil organic matter, the planet’s second-largest pool of carbon, as a significant source and sink for CO2 is a glaring oversight. The figures for the CO2 absorbed by forests do not account for the carbon they secrete into the soil.

Depending on the species, root exudates can distribute 10% to 40%, with an average of 30% of the CO2 captured by photosynthesis into the soil while the plants grow. The carbon compounds from root exudates penetrate deeper into the soils due to the depths of the roots than above-ground or tilled biomass. Deeper root exudates build SOM that is more durable and stable. 9, 10

Forest root exudates could amount to an extra 5 GT of CO2 removed annually, for a total of more than 20 Gt removed by forests.

Clearing 1.5 billion hectares (3.7 billion acres) of forest since the beginning of the Industrial Revolution and converting them into industrial agriculture has resulted in a massive decline in

SOM and considerable increases in atmospheric CO2. Agriculture, forest, and biodiversity management must change.

However, the most significant contributor to the current record levels of CO2 is the loss of soil organic matter through industrial agriculture. Historically, it has contributed thousands of gigatons, and currently, a conservative estimate of 51 Gt annually shows that it is a much higher source than fossil fuel emissions.

We must stop clearing ecosystems and start regenerating forests and pastures, end the use of synthetic nitrogen fertilizers, and adopt regenerative agriculture systems. This will stop the largest sources of CO2 and remove enough emissions to reverse climate change.

The following article in this series will explain how we can easily do this for a fraction of the trillions of dollars wasted on ineffective climate change mismanagement. 1, 10

Appendix for Calculations

United Nations Food and Agriculture Organization (UNFAO) has estimated that the land use:

  • Arable cropland: 1,396,374,300 hectares (3,490,935,750 acres)
  • Permanent crops: 153,733,800 hectares (384,334,500 acres)

Total 1,550,108,100 hectares
90% of this uses synthetic nitrogen fertilizers = 1,395,097,290 x 36,700 kg of CO2 per hectare = 51,200,070,543 kg

This means a conservative estimate of 51 billion tons (Gt) of CO2 are emitted into the atmosphere yearly by industrial agriculture’s oxidation of soil organic matter. This is the largest source of CO2 and is not accounted for in the models or climate change negotiations.

References

  1. Ronnie Cummins and André Leu, The Regenerative Agriculture Solution: A Revolutionary Approach to Building Soil, Creating Climate Resilience and Supporting Human and Planetary Health, Chelsea Green, September 2024
  2. Kenneth Skrable, George Chabot, and Clayton French, World Atmospheric CO2, Its 14C Specific Activity, Non-fossil Component, Anthropogenic Fossil Component, and Emissions (1750–2018), Health Physics 122,no. 2 (February 2022): 291–305,
  3. Khan, S.A., R.L. Mulvaney, T.R. Ellsworth, and C.W. Boast. 2007. The myth of nitrogen fertilization for soil carbon sequestration. Journal of Environmental Quality 36:1821-1832.
  4. Mulvaney, R.L., S.A., Khan, and T.R. Ellsworth. 2009. Synthetic nitrogen fertilizers deplete soil nitrogen: A global dilemma for sustainable cereal production. Journal of Environmental Quality 38:2295-2314.
  5. Man, M., B. Deen, K.E. Dunfield, C.Wagner-Riddle, and M.J. Simpson. 2021.Altered soil organic matter composition and degradation after a decade of nitrogen fertilization in a temperate agroecosystem. Agriculture, Ecosystems & Environment 310:107305.
  6. Friedlingstein, P., O’Sullivan, M., Jones, M. W., Andrew, R. M., Bakker, D. C. E., Hauck, J., Landschützer, P., Le Quéré, C., Luijkx, I. T., Peters, G. P., Peters, W., Pongratz, J., Schwingshackl, C., Sitch, S., Canadell, J. G., Ciais, P., Jackson, R. B., Alin, S. R., Anthoni, P., Barbero, L., Bates, N. R., Becker, M., Bellouin, N., Decharme, B., Bopp, L., Brasika, I. B. M., Cadule, P., Chamberlain, M. A., Chandra, N., Chau, T.-T.-T., Chevallier, F., Chini, L. P., Cronin, M., Dou, X., Enyo, K., Evans, W., Falk, S., Feely, R. A., Feng, L., Ford, D. J., Gasser, T., Ghattas, J., Gkritzalis, T., Grassi, G., Gregor, L., Gruber, N., Gürses, Ö., Harris, I., Hefner, M., Heinke, J., Houghton, R. A., Hurtt, G. C., Iida, Y., Ilyina, T., Jacobson, A. R., Jain, A., Jarníková, T., Jersild, A., Jiang, F., Jin, Z., Joos, F., Kato, E., Keeling, R. F., Kennedy, D., Klein Goldewijk, K., Knauer, J., Korsbakken, J. I., Körtzinger, A., Lan, X., Lefèvre, N., Li, H., Liu, J., Liu, Z., Ma, L., Marland, G., Mayot, N., McGuire, P. C., McKinley, G. A., Meyer, G., Morgan, E. J., Munro, D. R., Nakaoka, S.-I., Niwa, Y., O’Brien, K. M., Olsen, A., Omar, A. M., Ono, T., Paulsen, M., Pierrot, D., Pocock, K., Poulter, B., Powis, C. M., Rehder, G., Resplandy, L., Robertson, E., Rödenbeck, C., Rosan, T. M., Schwinger, J., Séférian, R., Smallman, T. L., Smith, S. M., Sospedra-Alfonso, R., Sun, Q., Sutton, A. J., Sweeney, C., Takao, S., Tans, P. P., Tian, H., Tilbrook, B., Tsujino, H., Tubiello, F., van der Werf, G. R., van Ooijen, E., Wanninkhof, R., Watanabe, M., Wimart-Rousseau, C., Yang, D., Yang, X., Yuan, W., Yue, X., Zaehle, S., Zeng, J., and Zheng, B.: Global Carbon Budget 2023, Earth Syst. Sci. Data, 15, 5301–5369
  7. Rohr, T., Richardson, A.J., Lenton, A. et al. Zooplankton grazing is the largest source of uncertainty for marine carbon cycling in CMIP6 models. Nature, Communications Earth and Environment, 4, 212 (2023).
  8. Harris, N.L., Gibbs, D.A., Baccini, A. et al. Global maps of twenty-first century forest carbon fluxes. Nat. Clim. Chang. 11, 234–240 (2021).
  9. Verma S and Verma A, Plant Root Exudate Analysis, in PHYTOMICROBIOME INTERACTIONS AND SUSTAINABLE AGRICULTURE, Editor(s): Verma A, Saini JK, Hesham A and Singh HB, John Wiley & Sons Ltd 2021, Print ISBN:9781119644620, Online ISBN:9781119644798
  10. Leu André, GROWING LIFE, REGENERATING FARMING AND RANCHING, Acres USA, Greeley Colorado, USA, December 2021