Dos sustancias mortales se ocultan en estos alimentos populares

Por Ashley Armstrong, Tome Control de su Salud, 25/08/2024

HISTORIA EN BREVE

  • La etiqueta “sin OGM” no significa que sea una agricultura libre de químicos. Estos cultivos aún podrían ser tratados con pesticidas y herbicidas. Muchos granos no orgánicos se rocían con pesticidas tóxicos como el glifosato justo antes de la cosecha, una práctica conocida como desecación
  • Un estudio reciente encontró glifosato en 44 de los 46 productos orgánicos y no orgánicos sin gluten que fueron analizados, algunos con niveles muy altos
  • Exponerse al glifosato podría afectar la salud intestinal, ya que mata las bacterias beneficiosas y promueve el crecimiento de bacterias dañinas. De acuerdo con un estudio que se publicó en la revista JAMA Internal Medicine, consumir alimentos orgánicos podría tener relación con un menor riesgo de cáncer
  • El consumo diario admisible de la EPA para el glifosato es 7000 veces más alto que los estándares de Europa, lo que genera preocupaciones sobre la supervisión regulatoria
  • Apoyar las prácticas agrícolas orgánicas y regenerativas a través de las elecciones de los consumidores podría ayudar a impulsar un cambio positivo en el sistema alimentario

Por Ashley Armstrong, autora invitada

En una época en la que la conciencia sobre la salud es cada vez mayor, muchos de nosotros nos hemos vuelto más cuidadosos con los alimentos que consumimos. Leemos muy bien las etiquetas, elegimos productos orgánicos cuando es posible y tratamos de evitar los alimentos procesados. Sin embargo, hay un aspecto esencial de nuestro sistema alimentario que a menudo pasa desapercibido: la producción y procesamiento de granos.

Aunque muchos de nosotros nos esforzamos por tomar decisiones más saludables, las cuestiones financieras a menudo limitan nuestra capacidad de comprar productos orgánicos.

Sin embargo, cuando se trata de granos y legumbres (trigo, avena, garbanzos y otros), el riesgo es mucho mayor. Este componente de nuestra alimentación podría albergar más peligros de los que creemos, en especial cuando se trata del uso de pesticidas y herbicidas.

Algo que muchos consumidores no saben es que una gran cantidad de granos se rocían con pesticidas tóxicos justo antes de la cosecha; por lo tanto, obtener granos orgánicos, o por lo menos conocer su origen, es vital para nuestra salud.

El concepto erróneo sobre los alimentos no transgénicos

Es importante mencionar que la agricultura orgánica no es perfecta. Aunque implica menos productos químicos sintéticos, algunos sí están permitidos. Además, la agricultura orgánica a menudo depende de la labranza, que es una práctica que implica maquinaria para manipular el suelo mediante el arado o cultivo. Este proceso podría dañar la salud del suelo, ya que degrada su estructura, aumenta la erosión y altera las poblaciones de microbios.

Sin embargo, un error muy común es creer que la etiqueta “sin OGM” significa que es una agricultura libre de químicos. En realidad, esta etiqueta solo indica que los cultivos no fueron modificados. No dice nada sobre el uso de pesticidas o herbicidas durante el proceso de cultivo. Este malentendido a menudo lleva a los consumidores a creer que están comprando algo más saludable, cuando la realidad es que todavía podrían estar expuestos a sustancias químicas nocivas.

Aunque muchas personas saben que el glifosato y otros herbicidas tóxicos se utilizan para controlar las malezas, pocos saben que estos productos químicos también se utilizan como agentes secantes en algunas operaciones agrícolas no orgánicas, lo que genera niveles más altos de glifosato en productos no orgánicos hechos de avena, trigo y otros granos.1

Esta práctica, conocida como desecación, consiste en rociar los cultivos con glifosato entre 1 y 2 semanas antes de la cosecha para acelerar el proceso de secado, lo que les permite a los agricultores cosechar antes.2 Es como darles a los cultivos un día de spa, excepto que en lugar de salir relajados y rejuvenecidos, salen muertos y con posibles efectos cancerígenos. ¡Algo sofisticado!

En los últimos años, el uso de glifosato como desecante previo a la cosecha ha aumentado de forma espectacular. Por ejemplo, aunque el trigo no es un cultivo transgénico, el uso de glifosato en este grano se ha disparado en un 400 % en los últimos veinte años.3 Esto no solo sucede con el trigo, sino con una gran variedad de granos y legumbres, incluyendo la cebada, la avena, el maíz, la soya, los garbanzos y más.

La práctica de utilizar glifosato para la desecación de cultivos comenzó en Escocia en la década de los 80. De acuerdo con el Dr. Charles Benbrook, los agricultores tenían problemas con el secado irregular de los cultivos de trigo y cebada. Para solucionar este problema, los agricultores comenzaron a utilizar glifosato poco antes de la cosecha para matar los cultivos y así acelerar el proceso de secado.

Así nació la práctica de rociar los cultivos con glifosato antes de la cosecha, que después se expandió a otras regiones y cultivos. Utilizar glifosato como desecante previo a la cosecha deja residuos químicos que luego se procesan en nuestros alimentos, lo que aumenta de forma significativa el riesgo de exposición.4 Esta práctica es más común en regiones con temporadas de crecimiento cortas y cosechas más húmedas.

Los hallazgos inquietantes

Estudios recientes encontraron niveles alarmantes de glifosato en varios productos de granos.5 El Grupo de Trabajo Ambiental analizó varios tipos de cereales para el desayuno y refrigerios populares, y encontró cantidades considerables de glifosato en muchas muestras. El nivel más alto se encontró en el producto Oatmeal Squares Honey Nut de Quaker, el cual contenía 2837 partes por mil millones (ppb) de glifosato, casi 18 veces el punto de referencia del EWG.

Como si eso no fuera suficiente, un estudio de marzo de este año6 analizó 46 muestras de productos orgánicos y no orgánicos sin gluten para detectar glifosato y otros pesticidas.

Los resultados fueron inquietantes: 44 de las 46 muestras dieron positivo en glifosato. El nivel más alto se encontró en la pasta de garbanzos de Banza, la cual contenía 2693 partes por millón (ppm), ¡la cantidad más alta registrada en alimentos humanos por el laboratorio que realizó el estudio! (Además, el estudio encontró que algunos alimentos etiquetados como libres de gluten, si contenían gluten).

Pese a que el glifosato ha sido el centro de muchas investigaciones y preocupaciones públicas, no es la única sustancia química que debería preocuparnos. El mismo estudio de marzo de este año, que encontró niveles elevados de glifosato, también descubrió que el 2.4-D, el cual es un componente del Agente Naranja, era el pesticida más predominante en las muestras. El estudio encontró que productos como la harina sin gluten de King Arthur y las galletas con sal marina de Milton’s tenían los niveles más altos de pesticidas.

Destrucción de nuestros intestinos

Cada vez es más evidente que exponerse al glifosato tiene consecuencias graves para la salud, y una de las preocupaciones más importantes es su impacto en nuestro microbioma intestinal.7

El sufijo “-cida” en “herbicida” (y en otros términos similares como pesticida, fungicida, etc.) proviene de la palabra latina “caedere”, que significa “matar” o “cortar”. Por lo tanto, en relación al herbicida, “cida” indica que la sustancia está diseñada para matar.

El glifosato está diseñado para matar malezas y microorganismos en el suelo, pero nuestro sistema digestivo contiene billones de microorganismos. Varios estudios demostraron que el glifosato podría inhibir el crecimiento de bacterias beneficiosas en el intestino y, al mismo tiempo, promover el crecimiento de bacterias patógenas, lo que podría provocar disbiosis.8

“Los residuos de glifosato en los alimentos podrían provocar disbiosis, ya que los patógenos son más resistentes al glifosato que las bacterias comensales”.9

El Human Microbiome Project encontró que 732 de las 941 especies de bacterias de nuestro intestino tienen por lo menos una copia del gen al que ataca el glifosato. Eso significa que el 55 % de nuestras bacterias del intestino son sensibles al glifosato, el 38 % son resistentes y el 7 % no están clasificadas.10 Por ende, la capacidad del glifosato de alterar nuestra salud intestinal es considerable y preocupante.

Fallas regulatorias

No se preocupe. La Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) nos protege. La EPA estableció el consumo diario admisible de glifosato en nuestra agua potable en un nivel que sólo es 7000 veces más alto que el estándar de Europa.

Para los alimentos, la EPA estableció la Ingesta Diaria Admisible (IDA) de glifosato en 1.75 mg/kg de peso corporal/día, lo que es mucho más alto que los estándares de Europa (0.5 mg/kg) y Canadá (0.3 mg/kg).11  Lo peor es que estos estándares sólo consideran la toxicidad directa del glifosato y no toman en cuenta su impacto potencial en la salud intestinal.

Aunado a eso, tenemos que considerar lo que los investigadores llaman el “efecto cóctel”. Pese a que el glifosato es el ingrediente activo de muchos herbicidas, los cultivos suelen tratarse con una mezcla de agroquímicos. Los efectos sinérgicos de estas mezclas de sustancia químicas aún se desconocen y no han sido estudiados, en especial en lo que respecta a su impacto en el microbioma intestinal. Esta falta de información representa un riesgo significativo para la salud.

Otro riesgo de exponerse a los pesticidas que a menudo se pasa por alto es el efecto acumulativo. Incluso si un alimento contiene niveles “seguros” de pesticidas según los estándares de la EPA, consumir de forma regular muchos alimentos con residuos podría resultar en a una exposición total considerable. Este efecto acumulativo casi nunca se toma en cuenta en las decisiones regulatorias o guías de salud pública.

“Aunque el glifosato es el ingrediente activo, los cultivos se secan con GBH, el cual contiene otros compuestos además del glifosato. Lo que complica más la situación es que la mayoría de los GBH son patentados y sus ingredientes y porcentajes relativos no se conocen.

Esta falta de claridad plantea un desafío importante para los investigadores, ya que no saben con qué están trabajando, la cantidad presente y los efectos sinérgicos de estas sustancias químicas cuando se combinan. Además, los cultivos suelen tratarse con un “cóctel” de agroquímicos que incluye otros herbicidas, además de glifosato y el GBH.

Los efectos citotóxicos del glifosato parecen aumentar cuando se combina con otros herbicidas, incluyendo el Paraquat… Este fenómeno sugiere que los residuos de glifosato en nuestro suministro de alimentos podrían generar consecuencias graves cuando se combinan con otros agroquímicos de uso común”.12

A medida que los peligros del glifosato se hacen más evidentes, algunos agricultores están recurriendo a otros productos químicos, como el Dicamba. Sin embargo, en términos de impacto ambiental o salud, este cambio no representa una mejora. Solo reemplaza una sustancia química peligrosa por otra, lo que mantiene el ciclo de dependencia a productos químicos en la agricultura.

Es importante mencionar que el uso generalizado de productos químicos tóxicos en la agricultura no es culpa de los agricultores, sino más bien el resultado de un sistema agrícola defectuoso, diseñado por las agencias de gobierno y las influencias de la industria a lo largo de los años. Los agricultores a menudo se encuentran en una situación difícil, presionados por los problemas económicos, las demandas del mercado y las políticas agrícolas que durante mucho tiempo han promovido las prácticas agrícolas de alto rendimiento y el uso de productos químicos.

El sistema actual, que está diseñado en gran medida por los subsidios gubernamentales, las prioridades de quien financia la investigación y los marcos regulatorios, ha creado un entorno en el que las prácticas agrícolas que dependen de productos químicos suelen ser la opción más viable en términos económicos para muchos agricultores.

Además, años de educación especializada y mensajes (propaganda y publicidad) de la industria han reforzado estas prácticas, lo que dificulta que los agricultores opten por métodos alternativos sin un apoyo significativo y un cambio sistémico. Muchos agricultores solo tratan de sobrevivir en un sistema que fue diseñado sin considerar las consecuencias para el medio ambiente y la salud.

El camino a seguir

El predominio del glifosato en nuestro sistema alimentario es inquietante, ya que se ha detectado incluso en la leche materna,13 lo que demuestra su capacidad de bioacumularse en el cuerpo.

Por fortuna, podemos disminuir nuestra exposición si ponemos atención al origen de nuestros alimentos (EN ESPECIAL cuando se trata de granos). Además, los estudios demostraron que disminuir el consumo de alimentos con alto contenido de glifosato podría beneficiar la salud.

Una revisión realizada por la Universidad de Washington encontró que los trabajadores agrícolas que utilizaban glifosato de forma considerable tenían una probabilidad 41 % más elevada de desarrollar linfoma no Hodgkin, en comparación con aquellos que lo utilizaban con poca frecuencia o no lo utilizaban.14

Además, un estudio que se publicó en la revista JAMA Internal Medicine demostró que las personas que consumían una alimentación rica en alimentos orgánicos tenían un riesgo menor de cáncer. 15

Conclusión

Aunque obtener productos orgánicos no siempre es posible, es muy importante saber de dónde provienen los granos que consume (trigo, avena, maíz, arroz, cebada, garbanzos, etc.) o los subproductos de granos (pan, productos horneados, cereales, galletas, etc.). Así como muchas personas recomiendan que investigue de dónde proviene la carne que compra, lo mismo debería aplicarse a los granos y cereales.

Es importante recalcar que, incluso si elimina la soya o el trigo de su alimentación y elige productos “sin gluten”, aún podría estar expuesto al glifosato, ya que muchos otros cultivos no orgánicos se secan antes de la cosecha.

Por ejemplo, si compraba de forma regular la pasta de garbanzos de la marca Banza porque pensaba que era una opción más saludable, lo único que hacía era aumentar su exposición al glifosato.

Sé que es mucha información y que es posible que se sienta un poco abrumado. Tal vez vea su desayuno y piense ¿esto me hará daño?

Pero recuerde ¡el conocimiento es poder! Y, en este caso, le ayudará a tomar mejores decisiones sobre lo que consume. Este no será un cambio “desde arriba”, ya que el gobierno no le da prioridad a la salud pública.

El cambio se producirá desde abajo, a través de la demanda de los consumidores. Dado que a las grandes corporaciones no les importa la salud pública, es nuestra responsabilidad, como consumidores, educarnos sobre estos temas, hacer preguntas y tomar decisiones informadas sobre los alimentos que consumimos.

Los granos orgánicos son mejores en comparación con los granos sin OGM. Sin embargo, lo ideal sería obtenerlos de granjas regenerativas, aunque éstas pueden ser más difíciles de encontrar.

La agricultura regenerativa implica un uso mínimo o nulo de productos químicos y, en cambio, se centra en mejorar la salud del suelo para producir cultivos saludables. Este enfoque no sólo disminuye la exposición a productos químicos, sino que también mejora la salud del suelo, ya que no se utiliza la labranza.

Apoyar las prácticas agrícolas orgánicas y regenerativas, así como exigir transparencia en la producción de alimentos a los agricultores, las cooperativas y las grandes empresas es fundamental para crear un sistema alimentario más saludable. ¡Todo depende de nosotros!

Al final, lo importante no solo es lo que comemos, sino cómo se producen nuestros alimentos. Al poner atención a estos aspectos de nuestro sistema alimentario, podemos tomar control de nuestra salud y contribuir a un futuro más sostenible para la agricultura.

Apoyar a los agricultores orgánicos y regenerativos puede marcar una gran diferencia. Piense en ello como si votara con su dinero. Cada vez que elige un producto de grano orgánico, vota en contra del sistema de cultivo convencional que depende de productos químicos.

Sobre la autora

Ashley Armstrong es cofundadora de la empresa Angel Acres Egg Co., la cual produce huevos con niveles bajos de grasas poliinsaturadas. Angel Acres Egg Co vende huevos bajos en PUFA.

Ashley también es cofundadora de Nourish Cooperative, una empresa que vende la mejor carne de cerdo y pollo con bajo contenido de PUFA, carne de res de animales sin vacunas, queso sin pasteurizar y masa madre tradicional.


Los increíbles beneficios de las hojas de guayaba para la salud

Por Noticias Ambientales, 14/08/2024

La guayaba es una fruta tropical que se caracteriza por su sabor dulce, textura suave, tonalidad verde en el exterior y rosada en el interior. Suele ser utilizada para preparar jugos, bocados, helados, tortas, postres e incluso infusiones naturales.

Este alimento es reconocido por su gran contenido de hierro, cobre, calcio, magnesio, potasio, manganeso, fósforo y vitaminas A, E y D12, pero la que más predomina en el fruto es la vitamina C, llegando incluso a cantidades mayores que los cítricos, según el Gobierno de México.

Sin embargo, las hojas de la planta de la guayaba también contienen diversos beneficios de la salud que pocas personas conocen cuáles son, ya que esta parte suele desecharse o simplemente no se encuentra al momento de comprar el fruto en el supermercado.

Cuáles son los beneficios de la hoja de guayaba

En la revista médica Journal of Ethnopharmacology se menciona que en las hojas del árbol de guayaba se pueden encontrar compuestos activos de polifenoles, flavonoides y carotenoides, lo que puede ayudar a controlar los niveles de azúcar en la sangre, lo que es beneficioso para quienes padecen diabetes tipo 2.

Los compuestos del extracto de la hoja de guayaba pueden contribuir a la regulación del metabolismo de la glucosa en el cuerpo y, a su vez, pueden mejorar la sensibilidad a la insulina, de acuerdo con la Revista Internacional de Ciencias de los Alimentos y Nutrición.

Además, en la revista Fitoterapia se menciona que en diversas comunidades esta planta “fue utilizada popularmente como remedio para combatir la diarrea y aliviar diversas afecciones gastrointestinales desde épocas remotas”.

Su consumo puede bajar los niveles del colesterol malo, prevenir enfermedades cardiovasculares, evitar la acumulación de grasa en el hígado, combatir infecciones vaginales, bucales y las que se pueden presentar cuando se tienen heridas en la piel, según Tua Saúde.

Es anticoagulante, ayuda a eliminar los parásitos intestinales, evita la retención de líquidos, el envejecimiento de la piel y al masticar las hojas de la planta de guayaba se puede disminuir el dolor de muelas o úlceras bucales, de acuerdo con Prensa Libre.

También es reconocida por su contribución a la pérdida de peso, ya que reduce la absorción del azúcar en el intestino, disminuye los niveles de colesterol que presentan las personas con sobre peso y obesidad, pero para que funcione debe complementarlo con una dieta saludable y ejercicio, según Tua Saúde.

Cabe destacar que antes de realizar cualquier cambio en su plan alimenticio es necesario que consulte con un nutricionista o médico de confianza, puesto que podría tener reacciones alérgicas. No se recomienda su consumo a mujeres embarazadas, personas con estreñimiento o hipoglucemia.

La Biodiversidad es Vida, No un Activo Financiero

Por Navdanya International, 23/07/2024

En nombre de la “conservación” y la “protección” de la biodiversidad, el sector empresarial está pidiendo una vez más por la financiarización de la naturaleza. La financiarización de la naturaleza continúa el dañino legado del bioimperialismo. Estos mecanismos, que incluyen esquemas como créditos por biodiversidad y Compañías de Activos Naturales (NAC), representan el último intento de extender aún más el viejo bioimperialismo colonial bajo el tinte de medioambientalismo. Su objetivo es mercantilizar ecosistemas enteros y todas las funciones ecológicas de la naturaleza, particularmente en los territorios ricos en biodiversidad que a menudo son tierras ancestrales de pueblos indígenas o comunidades de agricultores a pequeña escala.

Esta financiarización de la naturaleza no es una solución sino una continuación de la explotación, mercantilización y extracción histórica de los recursos naturales que forman parte de un paradigma más amplio de conquista y extracción. No altera ni desafía el status quo ni los desequilibrios e injusticias socio-ecológico y políticos en el mundo.

Una de las falsas soluciones en las que profundiza este informe son los créditos por biodiversidad que representan un esquema que financia acciones de biodiversidad a través de la creación, venta e intercambio de “unidades” de biodiversidad. Este informe desacredita cinco importantes narrativas falsas sobre los créditos de biodiversidad que ofrecen soluciones falsas a un la grave crisis de extinción.

La primera narrativa falsa es que “los créditos de biodiversidad protegerán la biodiversidad”. Los créditos de biodiversidad están impulsados con el único objetivo de generar ganancias, no de crear políticas significativas que alteren el status quo responsable de la pérdida de biodiversidad en el mundo.

La segunda narrativa falsa es que “los créditos de biodiversidad no son compensaciones”. Tanto los créditos como las compensaciones son idénticas y la única diferencia es su uso. El Observatorio de Finanzas Verdes señala que “no hay ningún uso creíble para los créditos de biodiversidad fuera de la compensación”.

La tercera narrativa falsa que subyace a la financiarización de la naturaleza es que “los mecanismos de mercado tienen resultados superiores a la regulación tradicional”. Los mercados no han protegido la biodiversidad. Hoy en día, el 80% de la biodiversidad del mundo reside en el 22% de la tierra administrada por pueblos indígenas. Sus economías de cuidado han superado a las economías de codicia y mercados, que han promovido la deforestación, los monocultivos y la pérdida de biodiversidad.

La cuarta narrativa falsa es que “los créditos para la biodiversidad generarán ingresos adicionales para las poblaciones locales”. Estos planes, en lugar de generar más medios de vida, en realidad conducirán a más acaparamiento de tierras, más violaciones de derechos humanos y volver a los ingresos de los agricultores cada vez más volátiles.

La quinta narrativa falsa perpetrada por el sector privado y los mercados financieros es que “sólo la financiarización salvará la biodiversidad”. Se trata de un juego de lenguaje colonial que borra las realidades, los legados y los linajes mucho más eficaces en conservar la biodiversidad de los pequeños agricultores, las mujeres, los pueblos originarios y las múltiples culturas que protegen la biodiversidad y la compleja red de vida que abarcan sus ecosistemas locales. Es crucial desmantelar la suposición de que el único camino a seguir es a través de los mismos mecanismos que históricamente han saqueado y mercantilizado la naturaleza.

Para abordar genuinamente la crisis de la biodiversidad, debemos transformar fundamentalmente nuestra relación con la Tierra y sus diversas formas de vida. Regenerar la biodiversidad no es simplemente una cuestión de “conservación”. Se trata de regenerar nuestra conexión intrínseca con la Tierra, producir alimentos en armonía con la naturaleza y nutrir los ecosistemas que sustentan la vida. Este es el camino de la bio-democracia. Para preservar y regenerar verdaderamente la biodiversidad, las economías tienen que enfocarse en lo local, circular y regenerativo, en armonía con los ritmos ecológicos que sustentan estas relaciones simbióticas.

Así como necesitamos la biodiversidad para mantener funciones ecosistémicas saludables, y así como existe una gran cantidad de paisajes, ecologías, especies y disposiciones de especies diferentes, necesitamos una diversidad de formas de cuidarlos. Es necesario preservar las comunidades que permiten que la biodiversidad florezca reconociendo y apoyando a estos cuidadores y culturas que han existido en paz durante mucho tiempo en esta Tierra. Las mujeres y los agricultores mantienen vivos los sistemas de biodiversidad. Los sistemas de conocimiento surgen de una comprensión profunda y duradera de los principios ecológicos de la Ley de la Naturaleza y la sostenibilidad ecológica. Han preservado y garantizado sistemas de vida saludables y la supervivencia de sus pueblos a lo largo de los siglos.

La defensa de la biodiversidad es ahora más importante que nunca, ya que representa la defensa de nuestra relación con la vida misma.

Mejore su salud con las vitaminas y minerales que se encuentran en las hojas de laurel

Por Dr. Mercola, Tome Control de su Salud, 15/08/2024

HISTORIA EN BREVE

  • Cuando utiliza hojas de laurel en la cocina, es posible que al principio no detecte el sabor, pero aportan un sabor tan diferente que simplemente los platillos no sabrían igual sin ellas
  • Las hojas de laurel deben retirarse para evitar que alguien experimente la sensación desagradable de su textura y también porque las hojas puntiagudas pueden causar daños al momento de tragarlas
  • Las hojas de laurel son una excelente fuente de muchas vitaminas y minerales, como vitaminas A y C, así como hierro, manganeso, cobre y calcio, que también son antioxidantes que tienen capacidad para capturar los radicales libres
  • Una sorprendente variedad de aceites en las hojas de laurel no solo contiene sabor, sino también compuestos que pueden aliviar los problemas gastrointestinales y respiratorios, inhibir el crecimiento de células cancerosas, reducir el azúcar en sangre y combatir la inflamación

Por el Dr. Mercola

Quizá haya visto programas de cocina que recomiendan retirar las hojas de laurel antes de comer la comida. La pregunta es ¿por qué se tienen que sacar? Un chef emprendedor dijo que, si de verdad desea una respuesta a esa pregunta, ponga a hervir unas hojas de laurel a fuego lento durante un rato, luego pruébelas y notará su fuerte sabor a alcanfor. El portal Serious Eats afirma lo siguiente:

“Pruébelas después de cinco minutos y sin duda alguna sentirá la dosis de mentol y eucalipto, similar al Vick’s VapoRub. El olor es eugenol químico, que es el componente más importante de todos sus sabores, ya que tiene más de 50 compuestos”.1

Pero después de “remojar” una o dos hojas de laurel por una hora, el toque de mentol que afloja la mucosidad se disipa en algo más suave y complejo. Es posible que al principio no pueda identificar su olor, pero las hojas de laurel aportan un sabor tan diferente que simplemente los platillos no sabrían igual sin ellas.

No queremos revelar el misterio de esta antigua planta o arbusto mediterráneo, pero al igual que muchas de las adiciones a base de hierbas culinarias utilizadas durante miles de años, las hojas de laurel antibacterianas tienen beneficios únicos y potentes para el sistema gastrointestinal, respiratorio, antiinflamatorio y cardíaco, además de propiedades que ayudan a prevenir el cáncer y la diabetes, y mucho más.

Entonces ¿por qué se retiran de la comida? Bueno, si nunca ha mordisqueado una hoja de laurel, es mejor que ni lo intente, ya que no tiene un sabor agradable. La textura se parece a un pedazo de papel rígido…nada agradable.

Esa es la razón por la que se incluyen enteras, ya que si se trituran será casi imposible retirarlas de la comida. Y también para evitar que alguien experimente el sabor desagradable.

Entonces, ¿cuáles son algunos de los “50 compuestos” que contienen?

Las hojas de laurel son una excelente fuente de muchas vitaminas y minerales, tales como las vitaminas A y C y minerales como hierro, manganeso, cobre y calcio, que además son antioxidantes con propiedades captadoras de radicales libres y que tienen un impacto positivo en la vista, los huesos y la sangre.

Aunque no hay manera de utilizar 100 gramos de hojas de laurel en un día, si le mostrara los nutrientes que contienen 100 gramos de esta planta, podría darse una idea bastante clara de la alta concentración que pueden tener unas pocas hojas. A continuación, le explicamos los nutrientes más importantes y el porcentaje que aportan 100 gramos:2

  • Hierro, 537 %: ayuda a combatir la anemia
  • Manganeso, 355 %: beneficia la función de la tiroides
  • Vitamina A, 206 %: buena para los ojos
  • Vitamina C, 77.5%, “quizá el agente antibacteriano y antiviral más potente jamás descubierto”3
  • Calcio, 83 %: ayuda a mantener los huesos y los dientes fuertes

También contiene una cantidad impresionante de 133 % de piroxidina (vitamina B6), que es importante para poder aprovechar la energía que proporcionan los alimentos que ingerimos, también para la producción de glóbulos rojos y el correcto funcionamiento de los nervios. Además, el alto contenido de zinc funciona como un apoyo para el sistema inmunológico.

No olvidemos que también contienen muchos aceites esenciales. El portal Nature Word enlista varios de los más destacados, como el eugenol, que tiene propiedades analgésicas, antiinflamatorias y anticancerígenas y, sobre todo, letales para varios tipos de células de cáncer de colon, al igual que los siguientes aceites:

Cineol: el componente principal de la hoja de laurel, que retarda el crecimiento de las células leucémicas.4

Acetato de geranilo

Neral

Mirceno: es un antiinflamatorio y analgésico; tiene efectos sedantes que podrían ayudar a aliviar el estrés.

Alfa-pineno: abre las vías respiratorias superiores,5 y, al ser una agente anticfancerigeno 6, podría reducir el tamaño del tumor

Linalol: también se encuentra en el cáñamo y tiene efectos sedantes que podrían ayudar a  aliviar el estrés.

Metil chavicol

Limoneno: es un enemigo de las células cancerosas del cerebro.

Beta-pineno: inhibe el crecimiento de endocarditis potencialmente infecciosa.7

Alfa-terpineol

Estudios clínicos sobre los beneficios de las hojas de laurel

El laurósido es otro compuesto que, cuando se extrae de las hojas de laurel, ha demostrado inhibir la proliferación de células de cáncer de piel, ya que provoca la muerte celular programada o apoptosis.8 El estudio confirma que “la inducción de apoptosis por laurósido en líneas celulares de melanoma agresivo humano podría tener un alto valor biológico”.

Seguro ha oído de lo peligrosa o incómoda que puede ser la infección por Escherichia coli (E. coli) o la infección por Salmonella. Un estudio de la Universidad Estatal Agrícola y Técnica de Carolina del Norte examinó la eficacia de los efectos antioxidantes y las actividades antimicrobianas de varios aceites esenciales.

Los aceites analizados fueron el ajenjo blanco, geranio con aroma a rosas y el laurel, los cuales se aplicaron a productos frescos contra la Salmonella y la E. coli. Si bien los tres aceites esenciales tuvieron propiedades antioxidantes, la actividad más potente se encontró en el aceite esencial de laurel.9

Un estudio demostró que consumir de 1 a 3 gramos de hojas de laurel al día, durante 30 días, “disminuyo los factores de riesgo de diabetes y de enfermedades cardiovasculares, asimismo sugirió que las hojas de laurel pueden ser beneficiosas para las personas con diabetes tipo 2”, ya que tienen un efecto que ayuda a bajar los niveles de azúcar en sangre y mejora de la función de la insulina.

En el estudio participaron 40 personas con diabetes tipo 2; a la mitad se le dio hoja de laurel y a la otra mitad un placebo durante 30 días. Al final del estudio, el grupo que tomo el placebo no tuvo ninguna mejora, mientras que el grupo que tomo las hojas de laurel exhibió menores factores de riesgo cardíacos y de diabetes.10 Otra revisión publicada en la revista Archives of Oral Biology, destacó las propiedades antifúngicas de las hojas de laurel, lo que demuestra su eficacia contra la Candida:

“En el estudio, la hoja de laurel interrumpió que la Candida se incrustara en las paredes celulares, lo que reduciría su capacidad de penetrar la membrana y la convierte en un excelente complemento a una dieta para combatir la Candida”.11

Más beneficios de las hojas de laurel

Incluso la medicina tradicional recomienda utilizar hojas de laurel para problemas digestivos como el dolor de úlcera, la acidez, los gases y cólicos, así como los dolores de artritis y otros dolores musculares. No sólo se recomienda consumir la esencia de laurel, también se dice que una cataplasma o linimento que contenga los aceites esenciales proporciona un doble efecto de alivio.

Los beneficios de las hojas de laurel para el corazón provienen de los compuestos orgánicos del ácido cafeico, los cuales ayudan a eliminar el colesterol “malo”, y de la rutina, una sustancia que fortalece las paredes de los capilares en el corazón y en todo el cuerpo. En cuanto a la salud digestiva, las propiedades de las hojas de laurel son buenas para inducir el vómito. También pueden promover la micción, que es otra forma de liberar toxinas.12

Según el Dr. Josh Axe, médico especialista en bienestar, las hojas de laurel también contienen enzimas que pueden aliviar el malestar estomacal e incluso el síndrome del intestino irritable, además de que mejoran la absorción de nutrientes.13 El portal Nutrition and You habla sobre otro beneficio de las hojas de laurel, el cual proviene del folato:

“Las hojas frescas y las partes de la hierba tienen una buena concentración de folato; contienen alrededor de 180 mg o el 45 % del valor diario recomendado por cada 100 g. Los folatos son importantes en la síntesis del ADN y, cuando se administran durante el período periconcepcional, pueden ayudar a prevenir defectos del tubo neural en el recién nacido”.14

Cómo utilizar las hojas de laurel

Cuando compre hojas de laurel con el término científico Laurus nobilis, es importante que sean genuinas y no una imitación. Deben provenir del árbol de laurel, por lo que es importante buscar productos de calidad. Mientras que algunas hierbas pierden el sabor cuando se secan, es posible deshidratar las hojas de laurel con muy pocos cambios en su aroma. De hecho, el portal Nature Word indica lo siguiente:

“Las hojas de laurel frescas son muy olorosas y muy amargas. Las hojas secas son mucho más fragantes (los aceites esenciales han tenido tiempo de concentrarse), pero su sabor es mucho más dulce”.15

Las hojas secas se pueden remojar en un té para obtener algunos de los beneficios que mencionamos. También es un ingrediente clásico en varios platillos que son hechos a base de tomate, y también en mariscos, carnes y muchos platillos vegetales.

Nota importante: debido a la gran presencia de eugenol, el aceite de laurel puede irritar la piel y las membranas mucosas. También debe evitarse durante el embarazo. Si quiere que sus hojas de laurel duren más tiempo, cómprelas a granel y guárdelas en el congelador.

Fuentes y Referencias

Insectos: alimento del futuro

Por Pepe Herrera, UNAM Global Revista, 30/08/22

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), se estima que en 2050 la población mundial alcanzará los 9 mil 700 millones. Ante este escenario, se prevé que el gran peso demográfico presionará a los sistemas de producción alimentaria y al medioambiente en general.

Con el fin de no llegar a ese escenario catastrófico, la FAO ha sugerido alimentos para las generaciones futuras como la medusa, las algas marinas y los insectos, los cuales son consumidos en el mundo por más de dos millones de personas. Mariana Isabel Valdés Moreno, jefa de la carrera de Nutriología de la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza de la UNAM, aseguró que los insectos aún no son un alimento que predomine en la dieta de los mexicanos o en la población mundial.

Valdés Moreno destacó que los insectos tienen muchos beneficios en cuanto a nutrimentos se refiere, ya que contienen “potasio, vitamina A, algunos componentes de las vitaminas B y C y calcio; esto de manera general, debido a que cada insecto tiene su propio valor nutrimental”.

La docente explicó que los insectos no tienen colesterol, por lo que “si comparamos insectos contra carne, esta última tiene proteína, hierro, pero también colesterol y los insectos no. Tienen esta fuente de proteína digerible, pero no tienen grasa que se asocie a enfermedades cardiovasculares o riesgo cardiovascular”.

Asimismo, se ha descrito que los insectos son ricos en riboflavina, ácido pantoténico, biotina y tiamina.

Por otro lado, comer insectos podría ayudarnos a reducir el impacto ambiental que genera consumir carne. Con base en un estudio de la Universidad de Helsinki, reemplazar alimentos de origen animal por alimentos como la leche cultivada y los insectos, entre otros, podría rebajar potencialmente el calentamiento global y el uso del agua y de la tierra en más del 80%.

De hecho, la ‘industria’ de los insectos tiene el objetivo de generar productos seguros para el humano basados en la economía circular y las prácticas de agricultura vertical. Sumado a ello, la porción comestible de un insecto va del 80% al 100%, mientras que con la carne va de 40% a 60%.

Valdés Moreno indicó que hay iniciativas como la propuesta de la Comisión EAT-Lancet, que en los últimos años ha buscado sustituir el consumo de carne por fuentes vegetales o los insectos para cuidar el medioambiente, ya que “en términos de salud planetaria y sistemas alimentarios, son una buena alternativa”.

Y agregó: “Tenemos una población que está creciendo sobremanera, y para garantizar a las futuras generaciones que haya alimentos —que eso tiene que ver con el desarrollo sostenible que no se está alcanzando— se plantea la sustitución de los cárnicos por los gusanos como alternativa”.

El 25 de septiembre de 2015, la Organización de las Naciones Unidas adoptó la Agenda 2030 para el desarrollo sustentable, un plan de acción a favor de las personas, el planeta y la prosperidad, que también tiene la intención de fortalecer la paz universal y el acceso a la justicia.

La Agenda planteó 17 Objetivos con 169 metas de carácter integrado e indivisible que abarcan las esferas económica, social y ambiental. La industria de los insectos comestibles contribuye con siete de esos objetivos: hambre cero, seguridad alimentaria, mejor nutrición y agricultura sostenible; salud y bienestar; agua limpia; crecimiento económico sostenido e inclusivo e industria, innovación e infraestructura.

De igual manera, cumple con la producción y consumo sustentables y, finalmente, aporta al rubro de sostenibilidad de los ecosistemas terrestres.

Valdés Moreno indicó que, con base en ello, se debe sensibilizar a las personas sobre las ventajas de comer insectos tanto en los valores nutricionales como de sustentabilidad, ya que “en cuestión de costo y de salud planetaria es más barato que producir cárnicos. Creo que con esas ideas podríamos demostrar que los insectos como alimentos son buenos”.

Finalmente, señaló que una buena alimentación es la mejor herramienta para prevenir enfermedades y tener un estado de nutrición adecuado, por lo que debemos tomar en cuenta a los insectos en nuestra dieta, ya que “son un recurso que nos puede ayudar a estar más saludables”.

México, líder en insectos comestibles

Desde tiempos prehispánicos, México le dio un lugar muy importante a los insectos en sus tradiciones, su salud, la religión, los símbolos y hasta la comida. Actualmente, en el ámbito gastronómico, los insectos siguen teniendo una gran importancia.

De acuerdo con datos del gobierno de México, en nuestro país contamos con 549 especies de insectos comestibles, lo cual nos convierte en uno de los países más ricos en este sector, ya que albergamos una tercera parte de ellos.

En las zonas sur, centro y sureste de nuestro país podemos encontrar una gran variedad de insectos comestibles, como pulgones, escarabajos, mariposas, moscas, chapulines, gusanos de maguey, jumiles y escamoles; algunos de estos insectos son considerados como exóticos por su sabor o su valor nutricional.