Para evitar el resurgimiento de casos de coronavirus se deben tomar medidas inteligentes

Por Dr. Joseph Mercola, Mercola, 29 de junio del 2020.

HISTORIA EN BREVE

  • La vitamina D ayuda a regular la función inmunológica y prevenir las enfermedades respiratorias en general, además los análisis de datos también demuestran un relación clara entre los niveles de vitamina D y el riesgo de infección, gravedad y mortalidad por COVID-19
  • Y aunque las autoridades estadounidenses siguen tratando de desacreditar (e incluso infundir miedo) el uso de suplementos de vitamina D, las autoridades británicas y escocesas parecen estar adoptando recomendaciones para mejorar los niveles de vitamina D en la población
  • El grupo Frontline Immune Support se fundó con el fin de ayudar a los trabajadores sanitarios al proporcionarles suplementos nutricionales conocidos por fortalecer y regular la función inmunológica
  • El Servicio Nacional de Salud de Escocia y el Reino Unido también está analizando la evidencia para determinar si los pacientes hospitalizados deberían recibir vitamina D como parte de su tratamiento y si debería utilizarse como herramienta de prevención en los grupos de alto riesgo
  • El color de la piel influye en la cantidad de exposición al sol necesaria para producir niveles adecuados de vitamina D, así que lo más probable es que las personas con piel más oscura que viven en el norte del ecuador tengan una deficiencia crónica de esta vitamina

Debido a que las autoridades de salud han dicho que se espera un repunte de casos de COVID-19 en otoño, es muy importante tener información a la mano sobre cómo prevenir esta enfermedad. Una de las mejores estrategias es optimizar sus niveles de vitamina D.

La vitamina D no solo ayuda a regular la función inmunológica y prevenir las enfermedades respiratorias en general, además los análisis de datos también demuestran que existe una relación clara entre los niveles de vitamina D y el riesgo de infección, gravedad y mortalidad por COVID-19.

Y aunque las autoridades estadounidenses siguen tratando de desacreditar (e incluso infundir miedo) el uso de suplementos de vitamina D, las autoridades británicas y escocesas parecen estar adoptando un enfoque diferente.

El grupo Frontline Immune Support fundado “para que los trabajadores sanitarios de la NHS (Servicio Nacional de Salud del Reino Unido), tengan acceso a algunos de los mejores productos de refuerzo inmunológico con el fin de mantenerlos fuertes y resistentes”, ya está proporcionando suplementos nutricionales conocidos por fortalecer y regular la función inmunológica”.

Esto incluye vitamina C liposomal, vitamina D y zinc. Como se señaló en el sitio web frontlineimmunesupport.com, la página de recaudación de fondos del grupo:

“Todos los trabajadores sanitarios del NHS que se inscriben en esta iniciativa, reciben directamente y de forma gratuita un paquete de refuerzo inmunológico con todos los productos. Actualmente ya tenemos cientos de trabajadores sanitarios del NHS inscritos y con sus aportaciones podemos ayudarlos”.

También señalan que la vitamina D:

“… desempeña un papel fundamental en el sistema de defensa, ya que, si cuenta con los niveles suficientes de esta vitamina, ayudará a reducir los días de enfermedad y fortalecerá la respuesta de su sistema inmunológico cuando está bajo un ataque viral. Acelera el tiempo de recuperación de una neumonía.

Dos de cada cinco adultos tienen un nivel de vitamina D por debajo de los 25 nmol/l, en especial a finales de invierno, por febrero y marzo, lo que probablemente duplicará su riesgo de gripe. Un nivel de vitamina D por encima de los 100 nmol/l se correlaciona con menos días de enfermedad. La moraleja aquí es que debe aumentar sus niveles lo antes posible”.

Las Autoridades de Salud de Escocia y el Servicio Nacional de Salud del Reino Unido también están analizando la evidencia para determinar si los pacientes hospitalizados deberían recibir vitamina D como parte de su tratamiento y si debería utilizarse como herramienta de prevención en los grupos de alto riesgo.

Los niveles de vitamina D se correlacionan con el riesgo de infecciones respiratorias

En la actualidad, se están realizando ensayos clínicos con vitamina D contra COVID-19, pero no necesitamos esperar los resultados para saber si es bueno optimizar los niveles de vitamina D. El SARS-CoV-2 es un virus envuelto, lo que significa que es más difícil para su sistema inmunológico identificarlo y destruirlo.

La vitamina D casi podría considerarse como un medicamento diseñado para ayudar al cuerpo a combatir las infecciones respiratorias virales. Aumenta la capacidad de las células para matar y resistir al virus y al mismo tiempo reduce la inflamación dañina, que es uno de los grandes problemas relacionados con el COVID-19. — Adrian Martineau, profesor de infección respiratoria e inmunidad.

Sin embargo, como señaló el grupo Frontline Immune Support, ya sabemos que los niveles elevados de vitamina D ayudan a combatir muchos otros virus envueltos como el del dengue, hepatitis, herpes, VIH, rotavirus, influenza y el virus sincitial respiratorio.

La vitamina D también fortalece las uniones celulares, lo que dificulta la entrada de virus a través de los ojos, oídos, pulmones y las membranas mucosas. Esto a su vez hace que la infección sea menos propensa a propagarse hasta los pulmones.

Es importante destacar que la vitamina D también fortalece el brazo adaptativo de su sistema inmunológico y su capacidad para producir anticuerpos.

De acuerdo con un reporte de The Guardian publicado el 17 de junio de 2020:

“Las autoridades de salud pública están revisando el potencial de la vitamina D para reducir el riesgo de coronavirus.

Se produce en medio de una creciente preocupación por el número desproporcionado de personas de raza negra, asiática y de minorías étnicas que contraen y mueren a causa de esta enfermedad, incluyendo el 94 % reportado de todos los doctores que han muerto a causa del virus …

El Comité Científico Asesor en Nutrición (SACN) comenzó este trabajo el mes pasado y está analizando evidencia reciente sobre la vitamina D y la infección aguda del tracto respiratorio en la población general. Se considerará la evidencia en grupos de población específicos, incluyendo las diferentes edades y grupos BAME [raza negra, asiática y de minorías étnicas].

En un desarrollo paralelo, el Instituto Nacional para la Salud y la Excelencia Clínica con apoyo de la Agencia de Salud Pública de Inglaterra, están realizando una revisión “rápida” de evidencia sobre la vitamina D en el contexto de Covid-19″.


Vitamina D: el “medicamento natural” diseñado para combatir las infecciones virales

Adrian Martineau, profesor de infección respiratoria e inmunidad en la Universidad Queen Mary de Londres, actualmente lidera el “Estudio Covidence UK”, un esfuerzo para recopilar datos sobre cómo la deficiencia de vitamina D afecta su riesgo de COVID-19. Si vive en el Reino Unido, puede inscribirse aquí en el estudio Covidence UK.

Martineau dijo para The Guardian que las muertes por COVID-19 entre el personal de raza negra, asiática y de minorías étnicas dentro del NHS plantea preguntas importantes sobre el estado de la vitamina D.

“La vitamina D casi podría considerarse como un medicamento diseñado para ayudar al cuerpo a combatir las infecciones respiratorias virales. Aumenta la capacidad de las células para matar y resistir al virus y al mismo tiempo reduce la inflamación dañina, que es uno de los grandes problemas relacionados con el Covid”, dijo para el periódico.

Por qué las personas de color tienen mayor riesgo

Hay una razón simple por la cual las personas de color son más susceptibles al COVID-19. La piel más oscura requiere mucha más exposición al sol para producir niveles adecuados de vitamina D, por esta razón las personas de piel oscura que viven al norte del ecuador suelen tener deficiencia crónica.

Según los datos recopilados entre 2005 y 2006, por la Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición (NHANES) que se publicó en 2018, el 82.1 % de los adultos afroamericanos y el 62.9 % de los adultos hispanos tienen deficiencia de vitamina D.

Como se señaló en ese artículo, los niveles bajos de melanina protegen de la deficiencia de vitamina D, así que mientras más oscura sea su piel, mayor es la probabilidad de tener niveles bajos de vitamina D.

La buena noticia es que esta predisposición se puede remediar fácilmente y sin la necesidad de invertir mucho dinero.

El grupo Frontline Immune Support está ayudando a proteger a los trabajadores sanitarios y hasta el momento, ha entregado unos 750 paquetes de suplementos gratuitos a los trabajadores del NHS. Pero el público en general también necesita protegerse. Al menos necesita estar informado.

Estados Unidos ignora el impacto de la vitamina D

En un marcado contraste, los organismos de salud de los Estados Unidos, parecen tener poco interés en ayudar al público a fortalecer su sistema inmunológico a través de una nutrición adecuada, ya que prefieren que la población dependa de medicamentos y vacunas.

Los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos recomiendan obtener su vitamina D únicamente de alimentos y bebidas, a pesar de que la ingesta dietética de vitamina D es insuficiente para alcanzar y mantener el nivel requerido para prevenir las enfermedades virales y otras enfermedades crónicas. Dicho esto, algunos expertos están alzando la voz.

Entre ellos se encuentra el ex director de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés), el Dr. Tom Frieden, quien escribió un artículo de opinión para la cadena Fox News en el que sugiere que la vitamina D puede reducir las tasas de mortalidad por COVID-19, en especial entre aquellos con deficiencia.

También dice que la suplementación reduce el “riesgo de infecciones respiratorias, regula la producción de citoquinas y puede limitar el riesgo de otros virus como la gripe”. Gran parte del daño causado por COVID-19 ocurre con la “tormenta de citoquinas”, durante la cual se activa sistema inflamatorio del cuerpo, lo que daña los órganos y aumenta las tasas de mortalidad. Señala que:

“Podemos mejorar nuestra resistencia a las infecciones. Estos incluyen realizar actividad física de manera regular, dormir lo suficiente, dejar de fumar y masticar tabaco, además de controlar el estado de la diabetes, en caso de padecer la enfermedad.

Es probable que los multivitamínicos que incluyen vitamina D, o los suplementos de vitamina D, sean de gran ayuda. A medida que continuamos trabajando para limitar el impacto del COVID-19, todo lo que ayude a fortalecer nuestra resistencia es un paso hacia la dirección correcta”.

El Dr. John C. Umhau, un especialista en salud pública del NIH, ha argumentado de manera similar que la vitamina D es uno de los “factores huésped más importantes y estudiados que afecta la supervivencia por COVID-19”.

También señala que “no se ha desarrollado una estrategia de investigación patrocinada por el gobierno para abordar este problema, ya que las autoridades explicaron que no había un mandato para explorar una alternativa al programa de vacunación existente”.

Si consideramos los riesgos inherentes que conlleva la urgencia por sacar una vacuna contra el COVID-19, así como los intentos fallidos por crear una vacuna segura y efectiva contra el coronavirus, el hecho de que la salud pública dependa de una vacuna es una situación lamentable.

Qué dice la ciencia sobre la vitamina D

En este momento, hay una larga lista de evidencia científica que apunta a la optimización de la vitamina D como un componente crucial para prevenir otro aumento en las muertes por COVID-19.

En el video anterior, Ivor Cummins, director de programa Irish Heart Disease Awareness, explica cómo los niveles elevados de vitamina D pueden reducir su riesgo de resultados negativos de COVID-19. Los estudios que respaldan esta opinión incluyen, entre otros, los siguientes:

Una revisión científica en la revista Nutrients concluyó que la vitamina D puede reducir el riesgo de infección al disminuir la velocidad a la que se replica el virus, así como la cantidad de citocinas proinflamatorias que dañan los pulmones y provocan neumonía. La vitamina D también ayuda a aumentar las concentraciones de citocinas antiinflamatorias que pueden ayudar a proteger los pulmones. Los investigadores recomendaron que las personas en riesgo incluyan las siguientes dosis:“… 10 000 UI/d de vitamina D3 durante algunas semanas para aumentar rápidamente las concentraciones de 25 (OH) D, seguido de 5000 UI/d. El objetivo debe ser elevar las concentraciones de 25 (OH) D por encima de los 40–60 ng/ml (100–150 nmol/L)”.
La vitamina D es un componente importante en la prevención y el tratamiento de la gripe y las infecciones del tracto respiratorio superior. Y aunque la vitamina D no parece tener un efecto directo sobre el virus en sí, fortalece la función inmunológica, lo que le permite al cuerpo combatir el virus de forma más efectiva.Como se detalla en mi artículo anterior “La vitamina D previene infecciones y reduce su riesgo de cáncer“, la investigación demuestra que suplementar con altas dosis de vitamina D podría disminuir en un 40 % el riesgo de enfermedades respiratorias e infecciones pulmonares en las personas de la tercera edad.Como señaló un autor de ese estudio, “La vitamina D puede mejorar la capacidad del sistema inmunológico para combatir infecciones porque refuerza su primera línea de defensa”.Es importante destacar que la vitamina D también inhibe los procesos inflamatorios. En conjunto, esto podría hacer que la vitamina D sea una herramienta bastante efectiva en la lucha contra el COVID-19, porque si bien su cuerpo necesita una función inmunológica sólida para combatir el virus, un sistema inmunológico hiperactivo también puede provocar la potencialmente mortal tormenta de citoquinas que presenciamos en la infección por COVID-19.Como lo señaló el neumólogo Roger Seheult en el siguiente vídeo:“Lo que queremos es un sistema inmunológico inteligente, un sistema inmunológico que se encargue del virus pero que no desencadene una respuesta inflamatoria que pueda ponernos detrás de un respirador”.El video está disponible solo en inglés
La investigación publicada en 2009 sugiere que las tasas de mortalidad durante la pandemia de influenza de 1918-1919 variaron según la época del año, con mayores tasas de mortalidad durante el invierno (cuando los niveles de vitamina D son menores) que el verano. De acuerdo con los autores del estudio:“Se encontraron correlaciones sustanciales para las asociaciones de dosis de UVB de julio con las tasas de letalidad y neumonía como una complicación de la influenza. Las dosis UVB durante el invierno exhibieron resultados similares.La vitamina D aumenta la producción de catelicidina humana, LL-37, que tiene actividades tanto antimicrobianas como antiendotoxinas. La vitamina D también reduce la producción de citocinas proinflamatorias, lo que también podría explicar algunos de sus beneficios, ya que la infección por H1N1 produce una tormenta de citoquinas”.
La investigación publicada en 2017, un metaanálisis de 25 ensayos controlados aleatorios, confirmó que los suplementos de vitamina D ayudan a proteger contra las infecciones respiratorias agudas.Es importante destacar que este análisis también descubrió que la suplementación diaria o semanal con vitamina D tuvo un mayor efecto protector entre aquellos con los niveles más bajos de vitamina D. En otras palabras, consumir grandes dosis en bolo, pero con menor frecuencia no producirá los mismos beneficios.Las personas con deficiencia grave de vitamina D que tomaron un suplemento diario o semanal redujeron hasta la mitad su riesgo de infección respiratoria, mientras que la administración de altas dosis en bolo no tuvo un impacto significativo en el riesgo de infección.
El análisis de datos realizado por GrassrootsHealth demuestró que en comparación con aquellos con un nivel inferior a 20 ng/ ml de vitamina D, las personas con un nivel menor a 40 ng/ml redujeron en un 15 y 41 % su riesgo de resfriados y gripe, respectivamente.
Los resultados del Estudio Longitudinal Irlandés sobre el Envejecimiento (TILDA) sugieren que la deficiencia de vitamina D podría tener consecuencias graves en la infección por COVID-19.Los investigadores recomiendan que los adultos mayores de 50 años que no pueden exponerse mucho al sol para optimizar sus niveles, deberían tomar un suplemento de vitamina D durante todo el año (no solo en invierno).
Según el artículo de revisión sobre la vitamina D titulado “Evidence That Vitamin D Supplementation Could Reduce Risk of Influenza and COVID-19 Infections and Death”, publicado en la revista Nutrients el 2 de abril de 2020:“La vitamina D puede reducir el riesgo de infecciones a través de varios mecanismos. Esos mecanismos incluyen inducir las catelicidinas y defensinas que pueden reducir las tasas de replicación viral y reducir las concentraciones de citocinas proinflamatorias que producen la inflamación que daña el revestimiento de los pulmones, lo que provoca neumonía y una alta concentración de citocinas antiinflamatorias.Para reducir el riesgo de infección, se recomienda que las personas con riesgo de influenza o COVID-19 consideren tomar 10 000 UI/d de vitamina D3 durante algunas semanas para aumentar rápidamente las concentraciones de 25 (OH) D, seguido de 5000 UI/d de forma regular.El objetivo debe ser aumentar las concentraciones de 25 (OH) D a 40–60 ng/ml (100–150 nmol/L). En el caso de las personas infectadas con COVID-19, podrían beneficiarse de dosis mayores de vitamina D3″.
GrassrootsHealth realizó una revisión de un estudio observacional que involucró a 212 pacientes con COVID-19 en el sudeste asiático e identificó una correlación entre los niveles de vitamina D y la gravedad de la enfermedad. Las personas con enfermedad leve, tenían los niveles más altos de vitamina D y viceversa.En el grupo de estudio inicial de 212 pacientes (ver la Tabla 1), 55 tenían niveles normales de vitamina D, que se definió como superior a 30 ng/ml; 80 niveles insuficientes de 21 a 29 ng/ml y 77 niveles deficientes inferiores a 20 ng/ml.Según la investigación realizada por GrassrootsHealth, 40 ng/ml es el límite inferior óptimo, ya que de 60 ng/ml a 80 ng/ml es el nivel ideal para una buena salud y prevención de enfermedades. A pesar de eso, fue claro el beneficio de tener un nivel de vitamina D superior a 30 ng/ml.
En un estudio que analizó datos de 780 pacientes con COVID-19 en Indonesia, aquellos con un nivel de vitamina D entre 20 ng/ml y 30 ng/ml tenían un riesgo siete veces mayor de muerte que aquellos con un nivel superior a 30 ng/ml. Tener un nivel por debajo de 20 ng/ml se relacionó con un riesgo 12 veces mayor de muerte.
La investigación publicada el 10 de junio de 2020 en el servidor de preimpresión MedRxiv reporta que una combinación de vitamina D3, B12 y magnesio inhibió la progresión de COVID-19 en pacientes mayores de 50 años, lo que causó “una reducción significativa en la proporción de pacientes con deterioro clínico que requieren oxígeno o cuidados intensivos”.

Cheque sus niveles antes de suplementarse

Lo bueno de esto es que las personas se están informando sobre los beneficios de la vitamina D. Según Foodnavigator-Asia, las ventas de la marca japonesa de vitamina D FANCL fueron un 2018 % mayores en abril de 2020 en comparación con abril de 2019.

Y aunque esto es una buena señal, es importante recordar que debe checar sus niveles de vitamina D antes de comenzar a suplementarse.

La razón de esto es porque no puede confiar en las recomendaciones generales de dosificación. El factor crucial aquí es su nivel sanguíneo, no la dosis, ya que la dosis que necesita depende de varios factores individuales, incluyendo su nivel sanguíneo basal.

Los datos de los estudios del proyecto D*Action de GrassrootsHealth, sugieren que el nivel óptimo para la salud y la prevención de enfermedades es de entre 60 ng/ml y 80 ng/ml, mientras que el umbral de suficiencia parecer ser de alrededor de 40 ng/ml. En Europa, el nivel que pretenden es de 150 a 200 nmol/L y 100 nmol/L respectivamente.

Hace poco, publiqué un reporte completo sobre la vitamina D en el que detallo sus mecanismos de acción y cómo tener niveles óptimos. Estos son algunos puntos clave:

1.Primero, mida sus niveles de vitamina D: Una de las formas más fáciles y rentables de medir su nivel de vitamina D es participando en el proyecto de nutrición personalizado de GrassrootsHealth, que incluye un kit de prueba de vitamina D.

Una vez que conozca sus niveles en la sangre, es posible evaluar la dosis que necesita para mantenerlos o mejorarlos. Si no puede obtener el nivel suficiente de la exposición al sol (puede utilizar la aplicación DMinder para ver cuánta vitamina D puede producir su cuerpo dependiendo de su ubicación y otros factores individuales), entonces necesitará un suplemento oral.

2.Evalúe su dosis personal de vitamina D: Para hacerlo, es posible usar el siguiente cuadro o la calculadora de vitamina D * de GrassrootsHealth. Para convertir ng/mL a nmol/L (medición europea), solo multiplique la medida en ng/mL por 2.5. Para determinar la cantidad de vitamina D que podría obtener del sol y los suplementos, utilice la aplicación DMinder.

3.Realice la prueba una vez más en tres a seis meses: Por último, deberá volver a medir su nivel de vitamina D en tres a seis meses con el fin de evaluar los resultados obtenidos de la exposición al sol o del suplemento.

Tome su vitamina D junto con magnesio y K2

Como se detalla en mi artículo “El magnesio y la vitamina K2 mejoran la absorción de la vitamina D“, si toma un suplemento de vitamina D lo más recomendable es hacerlo junto con magnesio y K2. ¡Los datos de casi 3000 personas revelan que, si no toma magnesio y vitamina K2 junto con su vitamina D oral, entonces necesitaría una dosis 244 % mayor!

Lo que esto significa es que, si toma los tres suplementos, necesita menores cantidades de vitamina D para alcanzar un nivel saludable.

¡Ayúdenos a correr la voz!

Recuerde, aunque la vitamina D es importante para todos, las poblaciones sensibles como las personas de edad avanzada y las razas de piel más oscura, son las que más podrían beneficiarse.

Ahora es más que evidente que en comparación con las personas jóvenes, el COVID-19 afecta gravemente a las personas de edad avanzada, hemos visto que las personas que viven en asilos para ancianos y casas de asistencia tienen un riesgo muy alto de morir a causa de COVID-19.

Si a esto le sumamos que las personas de razas de piel más oscura tienen una mayor tasa de hospitalización y mortalidad, entonces debería ser fácil comprender que tratar a estos dos grupos de la población con estrategias simples como la optimización de los niveles de vitamina D, a futuro podría tener un tremendo impacto en las tasas de mortalidad por COVID-19.

El hecho de que el gobierno decida ignorar la vitamina D, no significa que no pueda tomar el control de su propia salud para aprovechar todos sus beneficios. Al igual que la vitamina K2 y el magnesio, los suplementos de vitamina D son económicos y fáciles de conseguir.

Si podemos correr la voz, podemos combatir el resurgimiento de los casos de COVID-19, así como eliminar la mayoría de las disparidades raciales que se ven entre los pacientes con enfermedad grave.

La mayoría de las personas ya son resistentes al SARS-CoV-2

Por Dr. Joseph Mercola, Mercola, 30 de junio del 2020.

HISTORIA EN BREVE

  • Los anticuerpos específicos contra el SARS-CoV-2 se encuentran en los casos más graves, aproximadamente solo en 1 de cada 5. Eso sugiere que el COVID-19 podría ser cinco veces más frecuente de lo que se pensaba. También significa que puede ser cinco veces menos mortal de lo previsto
  • Aunque las personas que habían estado expuestas a los infectados tenían anticuerpos de inmunoglobulina A (IgA) específicos del SARS-CoV-2 en su mucosa, no tenían anticuerpos específicos del virus en su sangre
  • La fuerza de las respuestas inmunológicas antivirales, incluyendo la activación y proliferación de células T, disminuye con la edad. Esto puede explicar por qué los adultos mayores tienen un riesgo de gravedad y muerte mayor por COVID-19
  • Su inmunidad humoral puede funcionar si hay reactividad cruzada con otro patógeno similar. En el caso del COVID-19, hay evidencia que sugiere que la exposición a otros coronavirus que causan el resfriado común pueden atribuir inmunidad contra el SARS-CoV-2
  • Entre el 40 % y el 60 % de las personas que no han estado expuestas al SARS-CoV-2 todavía tienen resistencia al virus a nivel de células T

Según una investigación realizada en Suiza, los anticuerpos específicos contra el SARS-CoV-2 solo se encuentran en los casos más graves, aproximadamente 1 de cada 5. Eso sugiere que el COVID-19 podría ser cinco veces más frecuente de lo que se pensaba. También significa que podría ser cinco veces menos mortal de lo previsto.

El estudio, “Systemic and Mucosal Antibody Secretion Specific to SARS-CoV-2 During Mild Versus Severe COVID-19”, se publicó en el servidor bioRxiv el 23 de mayo de 2020. Según los autores:

“Cuando es alguien sintomático, el COVID-19 puede variar desde una enfermedad leve similar a la gripe en casi el 81 % hasta una enfermedad grave y crítica en casi el 14 % y el 5 % de los pacientes afectados”.

El estudio suizo, el cual trató de investigar las respuestas de anticuerpos específicos del SARS-CoV-2, encontró que, aunque las personas que habían estado expuestas a personas infectadas, tenían anticuerpos de inmunoglobulina A (IgA) específicos de SARS-CoV-2 en su mucosa, no tenían anticuerpos específicos de virus en su sangre.

El IgA es un anticuerpo que desempeña un papel importante en la función inmunológica de las membranas mucosas, mientras que el IgG es el anticuerpo más común que protege contra las infecciones bacterianas y virales y se encuentra en la sangre y otros fluidos corporales. Según los autores:

“Al igual que con otros coronavirus, la enfermedad sintomática del SARS-CoV-2 causa una infección aguda al activar el sistema inmunológico innato y adaptativo. El primero conduce a la liberación de varias citocinas proinflamatorias, incluyendo la interleucina-6…

Posteriormente, se activan las células B y T, lo que resulta en la producción de anticuerpos específicos contra el SARS-CoV-2, que comprenden inmunoglobulina M (IgM), inmunoglobulina A (IgA) e inmunoglobulina G (IgG).

Mientras que la producción de IgM específica de coronavirus es transitoria y conduce al cambio de isotipo a IgA e IgG, estos últimos subtipos de anticuerpos pueden persistir durante períodos prolongados en el suero y en los fluidos nasales. Aun se sigue debatiendo si los anticuerpos IgG específicos de SARS-CoV-2 se correlacionan con el control del virus”.

Respuesta de anticuerpos depende de la gravedad

En pacientes positivos al COVID-19 con síntomas leves, los títulos de IgA específicos de SARS-CoV-2 se volvieron positivos en un promedio de ocho días después del inicio de los síntomas y en su mayoría fueron transitorios.

Sin embargo, en algunos casos no había IgA. Los niveles séricos de IgG permanecieron negativos o alcanzaron valores positivos de 9 a 10 días después del inicio de los síntomas.

En pacientes con síntomas graves, se encontró un aumento “muy significativo” de ambos títulos de IgA en suero específicos de SARS-CoV-2 en el día tres o cuatro, e incluso hubo títulos de IgG más pronunciados en el día cuatro o cinco.

Ambos eran independientes de la edad o las comorbilidades. Solo en casos severos de síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA) se encontraron niveles “muy altos” de IgA.

Según indican los autores del estudio:

“De manera interesante, algunos de los trabajadores de la salud expuestos al SARS-CoV-2 con títulos de suero IgA e IgG específicos del SARS-CoV-2 negativos tenían anticuerpos IgA específicos del SARS-CoV-2 en sus fluidos nasales y lágrimas.

Además, los niveles de IgA específicos de SARS-CoV-2 en los fluidos nasales de estos trabajadores de la salud se correlacionaron de manera inversa con la edad del paciente.

Estos datos demuestran que la producción sistémica de IgA e IgG contra el SARS-CoV-2 se desarrolla en pacientes con COVID-19 grave, con niveles muy altos de IgA observados en pacientes con SDRA grave, mientras que la enfermedad leve podría estar relacionada con títulos séricos transitorios de anticuerpos específicos de SARS-CoV-2, estimulan la secreción de IgA específica de SARS-CoV-2 de la mucosa.

Los hallazgos sugieren cuatro grados de respuestas de anticuerpos que dependen de la gravedad del COVID-19 …

Creemos que estos hallazgos sugieren un modelo en el que el alcance y la duración de los síntomas clínicos relacionados con el SARS-CoV-2, que tal vez se correlacionan con la replicación del virus, dicta el nivel de inmunidad humoral específica del virus.

Esta hipótesis es consistente con publicaciones anteriores que demuestran que la magnitud de la respuesta humoral hacia el SARS-CoV-2 depende de la duración y magnitud de la exposición al antígeno viral.

La baja exposición al antígeno provocará respuestas mediadas por IgA de la mucosa, que pueden ir acompañadas de producción sistémica de IgA; sin embargo, las respuestas de IgA sistémicas específicas de virus también pueden estar ausentes, transitorias o demoradas.

Este tipo de respuesta de anticuerpos ‘IgA de la mucosa’ parece ser prevalente en personas más jóvenes con infección leve por SARS-CoV-2 sin evidencia de neumonía.”


Los jóvenes tienen mayor inmunidad mucosal que los adultos mayores

Los investigadores suizos sugieren que estos hallazgos podrían ser “un reflejo de una mejor inmunidad mucosal en los jóvenes o una menor inmunidad mucosal en los adultos mayores”.

Señalan datos anteriores que demuestran que el IgG específico de HKU1 (anticuerpos que responden a otro tipo de coronavirus que causa el resfriado común) están ausentes en personas menores de 20 años, mientras que se encuentran en niveles más altos en adultos mayores.

Su inmunidad humoral puede funcionar si hay reactividad cruzada con otro patógeno similar. En el caso del COVID-19, hay evidencia que sugiere que la exposición a otros coronavirus, que causan el resfriado común, puede atribuir inmunidad contra el SARS-CoV-2.

La extrapolación sugiere que bebés y niños “tienen respuestas innatas de la mucosa y de anticuerpos IgA debido a sus frecuentes infecciones del tracto respiratorio superior y, por lo tanto, responden positivamente a la infección por SARS-CoV-2”, afirman los investigadores.

Por otro lado, los estudios han demostrado que la fuerza de las respuestas inmunológicas antivirales, incluyendo la activación y proliferación de células T, disminuye con la edad.

Esto puede explicar por qué los adultos mayores son mucho más susceptibles a la gravedad y la muerte por COVID-19. Otros factores como los niveles de vitamina D y la inmunosenescencia que aumenta en los adultos mayores también son muy importantes.

La mortalidad es una fracción de lo que se predijo

Como se señaló en un artículo en Off-Guardian.com, que informó los resultados del estudio suizo:

“… si los autores aciertan en su estimación, podría significar que la tasa de infección (TI) del SARS-COV-2 debería revisarse de nuevo. Si el 80 % de los infectados no producen anticuerpos, existe una posibilidad real de que el virus esté presente en muchas más personas de lo que se supone. Lo que a su vez reduciría potencialmente la TI, de forma considerable.

En las primeras etapas, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estimó que la TI del virus era tan alta como 3.4 %. Aunque, se ha demostrado que los modelos basados en esos números son muy inexactos…

Al parecer los expertos disidentes se reivindicaron por los estudios serológicos, al utilizar análisis de sangre en busca de anticuerpos Sars-Cov-2 realizados en personas de todo el mundo, que constantemente sugiere que la TI está más cerca del 0.3 % que la de la cifra oficial de la OMS del 3.4 %.

Desde Japón hasta Islandia y Los Ángeles, los números fueron entre 0.06 y 0.4. Dentro del rango de la influenza estacional. Como resultado de estos estudios, la TI más reciente de los CDC de los Estados Unidos es entre 0.26 % y 0.4 %. Casi 1/10 de las estimaciones iniciales”.

Inmunidad innata y adaptativa

Para ser claros, es importante comprender que tiene dos tipos de inmunidad. Su sistema inmunológico innato está preparado y listo para atacar a los invasores en cualquier momento y es su primera línea de defensa. Su sistema inmunológico adaptativo, por otro lado, “recuerda” la exposición previa a un patógeno y genera una respuesta cuando se reconoce a un enemigo viejo.

Su sistema inmunológico adaptativo se divide en dos áreas: inmunidad humoral (células B) e inmunidad mediada por células (células T). Las células B y T se fabrican según sea necesario a partir de células madre especializadas. Las gráficas a continuación son de mi documento de Vitamina D y lo ayudarán a comprender los componentes de estos sistemas y su sincronización.

Si nunca ha estado expuesto a una enfermedad, pero recibe anticuerpos de alguien que se enfermó y se recuperó, puede obtener inmunidad humoral contra esa enfermedad. Su sistema inmunológico humoral también se puede activar si hay reactividad cruzada con otro patógeno similar.

En el caso del COVID-19, hay evidencia que sugiere que la exposición a otros coronavirus que causan el resfriado común puede atribuir inmunidad contra el SARS-CoV-2.

La mayoría de las personas son resistentes al COVID-19 aunque no hayan estado expuestas

Uno de esos estudios fue publicado el 14 de mayo de 2020 en la revista Cell. Encontró que el 70 % de las muestras obtenidas por el Instituto de Inmunología de La Jolla de pacientes que se recuperan de casos leves de COVID-19 tenían resistencia al SARS-CoV-2 a nivel de células T.

De forma curiosa, del 40 % al 60 % de las personas que no habían estado expuestas al SARS-CoV-2 eran resistentes al virus a nivel de células T. Según los autores, esto sugiere que hay un “reconocimiento de células T con reactividad cruzada entre coronavirus circulantes como ‘resfriado común’ y SARS-CoV-2”.

En otras palabras, si se ha recuperado de un resfriado común causado por un coronavirus particular, su inmunidad humoral podría activarse cuando se encuentre con el SARS-CoV-2, lo que lo hará resistente al COVID-19.

El 14 de mayo de 2020, la revista Science informó sobre estos hallazgos de Cell, y trazó paralelos con otro artículo anterior de investigadores alemanes que llegó a una conclusión similar. Ese documento alemán, cuya preimpresión se publicó el 22 de abril de 2020 en Medrxiv, encontró células T auxiliares que se dirigían a la proteína Spike del SARS-CoV-2 en 15 de 18 pacientes hospitalizados por COVID-19.

Cómo informó Science:

“Los equipos también preguntaron si las personas que no han sido infectadas con SARS-CoV-2 también producen células que lo combaten. Thiel y sus colegas analizaron la sangre de 68 personas no infectadas y descubrieron que el 34 % albergaba células T auxiliares que reconocían el SARS-CoV-2.

El equipo de La Jolla detectó esta reactividad cruzada en casi la mitad de las muestras de sangre almacenadas y recolectadas entre 2015 y 2018, mucho antes de que comenzara la pandemia actual…

Los resultados sugieren que “una razón por la que una gran parte de la población podría estar protegida contra el virus es que podemos tener una pequeña inmunidad residual de nuestra exposición a los virus del resfriado común”, dice el inmunólogo viral Steven Varga de la Universidad de Iowa. Sin embargo, ninguno de los estudios estableció que las personas con reactividad cruzada no se enferman de COVID-19.

Antes de estos estudios, los investigadores no sabían si las células T desempeñaban un papel en la eliminación del SARS-CoV-2, o incluso si podían provocar una reacción exagerada y peligrosa del sistema inmunológico.

‘Estos documentos son muy útiles porque definen el componente de las células T de la respuesta inmunológica’, dice Angela Rasmussen [Viróloga de la Universidad de Columbia]”.

La teoría de la inmunidad colectiva podría necesitar revisión

Ahora, si es cierto que la mayoría de las personas ya son resistentes al COVID-19 debido a la exposición previa a otros coronavirus, entonces es probable que ya hayamos alcanzado el umbral de inmunidad colectiva y, por lo tanto, vacunar a toda la población mundial (o casi todos) será innecesario. De hecho, parece que una vacuna podría ser un tema muy discutible.

Esta investigación también sugiere la posibilidad de que la inmunidad colectiva no sea lo que pensamos que es. La reactividad cruzada en el nivel de células T observada con SARS-CoV-2 y otros coronavirus también podría existir para otros virus.

Por otro lado, existe un fenómeno conocido como interferencia viral, donde la exposición a un virus lo vuelve más susceptible a otro virus. La investigación ha encontrado que aquellas personas que recibieron la vacuna contra la influenza fueron 36 % más susceptibles a la infección por coronavirus.

Esto también podría desempeñar un papel en las muertes por COVID-19 entre los adultos mayores, ya que la mayoría de las personas que residen en las casas de retiro reciben cada año la vacuna contra la gripe.

La inmunidad a largo plazo contra el COVID-19 parece ser predominante

Otro estudio por investigadores en Singapur, encontró que los resfriados comunes causados por los betacoronavirus OC43 y HKU1 podrían hacerlo más resistente a la infección por SARS-CoV-2, y que la inmunidad resultante podría durar hasta 17 años.

Además del resfriado común, también se sabe que el OC43 y HKU1, dos de los betacoronavirus más encontrados, causan bronquitis, exacerbación aguda de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica y neumonía en todas las personas. De acuerdo con los reportes del diario Daily Mail:

“Comparten muchas características genéticas con los coronavirus del Covid-19, MERS y SARS, y todas ellas, supuestamente, pasaron de animales a humanos. Se cree que los coronavirus representan hasta el 30 % de todos los resfriados, pero no se sabe cuántos son causados por los tipos de betacoronavirus.

Ahora los científicos encontraron evidencia de que podría haber cierta inmunidad durante muchos años debido a que el cuerpo detecta las células T de ataques de virus anteriores, los cuales tienen una composición genética similar, incluso entre personas que no han estado expuestas al Covid-19 o SARS …

Se extrajo sangre de 24 pacientes que se recuperaron de Covid-19, 23 que se enfermaron de SARS y 18 que nunca estuvieron expuestos al SARS ni a Covid-19…

La mitad de los pacientes en el grupo sin exposición al Covid-19 o al SARS poseían células T que demostraron una respuesta inmunológica a los betacoronavirus animales, Covid-19 y SARS. Esto sugirió que la inmunidad de los pacientes se desarrolló después de la exposición a resfriados comunes causados por el betacoronavirus o tal vez por otros patógenos desconocidos”.

En otras palabras, si ha vencido un resfriado común causado por un OC43 o HKU1 betacoronavirus, podría tener una probabilidad del 50 % de tener células T protectoras, que pueden reconocer y defenderlo contra el SARS-CoV-2, el nuevo coronavirus que causa el COVID-19.

Según los investigadores:

“Estos hallazgos demuestran que las células T de memoria específicas de virus inducidas por la infección por betacoronavirus son duraderas, lo que respalda la idea de que los pacientes con Covid-19 desarrollarían inmunidad de células T a largo plazo.

Nuestros hallazgos también plantean la posibilidad de que la infección con virus relacionados también puede proteger o modificar la patología causada por el SARS-Cov-2″.

Soporte presentado por modelos estadísticos actualizados

Todos estos estudios agregan apoyo a los últimos modelos de mortalidad del COVID-19, lo que sugiere que, existe una resistencia generalizada y una inmunidad previa. Freddie Sayers, editor ejecutivo de UnHerd, entrevistó al profesor Karl Friston, un estadístico cuya experiencia es el modelo matemático, cree que la inmunidad previa en la población mundial podría llegar al 80 %.

Friston atribuye la invención de la técnica de mapeo paramétrico estadístico, que ahora es el estándar para comprender las imágenes cerebrales. Cuando estalló la pandemia, aplicó el método de análisis (al que se refiere como “modelado causal dinámico”) de los datos de COVID-19, con un modelo que predice tasas de mortalidad mucho más bajas que los modelos anteriores.

La razón de esto es porque la “población susceptible”, es decir, aquellas que aún no son inmunes al COVID-19 y que, como consecuencia, están en riesgo de infección, nunca fue del 100 %. En la mayoría, fue del 50 % y tal vez alrededor del 20 %.

El modelo de Friston contradice las afirmaciones de que el distanciamiento social era necesario, porque una vez que consideramos los comportamientos sensibles, como permanecer en casa cuando se enferman, desaparece el efecto positivo de los esfuerzos de confinamiento en un esfuerzo para “aplanar la curva”. Con toda probabilidad, el confinamiento fue algo completamente innecesario, y en realidad no debería continuar, ahora ni en el futuro.

Las proyecciones de las infecciones por COVID-19 fueron incorrectas

Otro que respaldó el modelo de Friston fue Michael Levitt, profesor de biología estructural en la Escuela de Medicina de Stanford, que recibió el Premio Nobel en 2013 pos desarrollar modelos a multiescala para sistemas químicos complejos.

Según Levitt, los datos estadísticos revelan un patrón matemático que se mantiene constante independientemente de las intervenciones gubernamentales que se implementaron. Aunque los primeros modelos predijeron una explosión exponencial de muertes por COVID-19, esas predicciones nunca se materializaron. Según lo informado por Sayers en el video anterior:

“Después de un crecimiento exponencial de casos en dos semanas (y muertes), se produce algún tipo de interrupción y el crecimiento comienza a disminuir. La curva se convierte en “sub-exponencial”. Esto podría parecer una distinción técnica, pero sus implicaciones son importantes.

Los escenarios ‘no mitigados’ modelados por el Imperial College (entre otros), y que forzaban a los gobiernos de todo el mundo a tomar acciones drásticas, se basaban en el crecimiento exponencial continuo…

Pero el profesor Levitt explica que eso no ha sucedido en ningún lado, incluso en países que han sido negligentes en sus respuestas”.

Levitt cree que la inmunidad previa desempeña un papel importante en la razón de por qué no vemos un patrón de crecimiento exponencial de las muertes por COVID-19, y eso parece tener sentido cuando se analizan los estudios que se revisaron antes. La mayoría de las personas no son (ni fueron) susceptibles al COVID-19.

Según Levitt, el confinamiento implementado en todo el mundo fue “un gran error”. Él cree que un enfoque más racional hubiera sido proteger y aislar a los adultos mayores, que son los más vulnerables y que representan la mayor cantidad de muertes por COVID-19 en todo el mundo.

Cómo reducir más los riesgos del COVID-19

Ahora, aunque los riesgos relacionados con el COVID-19 podrían ser mucho más insignificantes de lo que se temía para la mayoría de las personas, todavía existen para un grupo menor. Los adultos mayores tienen un riesgo mayor de infección grave y muerte, pero las personas de piel oscura (personas con ascendencia asiática, ascendencia africana, entre otros) también son susceptibles, y es posible que se deba al hecho de que tienden a tener niveles más bajos de vitamina D.

Para fortalecer su sistema inmunológico y reducir su riesgo de infección por COVID-19 en el futuro, asegúrese de seguir las instrucciones que se detallan en mi artículo “Niveles de vitamina D recomendados antes del resurgimiento del COVID-19“.

Al abordar la deficiencia generalizada de vitamina D, podemos reducir la tasa de mortalidad de COVID-19 en el futuro. Pero tenemos que tomar acción ahora, esto es cierto si usted o alguien que ama es un adulto mayor o tiene la piel oscura.

6 suculentas razones para beber agua de rosas natural

Por Ecoosfera, 23 de junio del 2020.

La naturaleza tiene propiedades maravillosas y el agua de rosas es una infusión sorprendente que ayuda a conocer los beneficios de las flores.

odos conocemos las rosas, esas flores seductoras de intenso color rojo. Pero, ¿cuántos toman agua de rosas? En ocasiones, comer o beber algo totalmente natural puede asustarnos. Sin embargo, la naturaleza tiene tantos beneficios que ofrecer que a partir de ahora sólo querrás rellenar tu botella de flores comestibles

El agua de rosas proviene de las rosáceas (Rosaceae) y comúnmente resalta por su delicioso aroma. Hoy en día, muchas personas utilizan el aroma de las rosas en miles de productos. No obstante, su olor no es lo único extraordinario que poseen estas plantas.

Las rosas contienen componentes como terpenos, glucósidos, flavonoides y antocianinas, que son usados para crear una bebida a partir de la flor o un aceite esencial con propósitos medicinales. Algunos de sus usos son como analgésico, anticonvulsivo, broncodilatador, antinflamatorio o para tratar el estrés o el dolor.

Uno de sus usos más populares hoy en día es como calmante facial, pero esta vez no sólo querrás usarlo en tu cara sino que también querrás beberlo, después de conocer todos los beneficios de tomar diariamente un vaso de agua de rosas.

6 razones para beber agua de rosas

  1. Hidrata la piel desde el interior y hace que luzca saludable.
  2. Mejora el estado de ánimo y alivia el estrés y la depresión.
  3. Alivia los problemas de digestión, hinchazón abdominal o malestar estomacal.
  4. Sana resfriados y dolores de garganta, gracias a su efecto broncodilatador.
  5. Alivia la retención de líquidos e inflamación del cuerpo.
  6. Funciona como relajante natural.

Cómo preparar tu agua casera

Hierve durante 10 minutos en agua natural unos diez pétalos de rosas. Asegúrate de que estén bien limpios al dejarlos remojar. Una vez que el agua hierva, apágala y déjala reposar. Puedes guardar tu agua en el refrigerador para tomarla por la mañana o calentarla para tomar un té relajante antes de dormir. 

Cómo mejorar su corazón contribuye a una buena salud

Por Dr. Joseph Mercola, Mercola, 20 de junio del 2020.

HISTORIA EN BREVE

  • Un obstáculo principal para mejorar su salud general es el proceso de la aterosclerosis, es decir, el endurecimiento de las arterias que es la causa principal de enfermedades cardíacas
  • El puntaje de calcio o CAC en la arteria coronaria podría determinar el riesgo de enfermedad cardíaca. Tener un puntaje CAC de cero en la mediana edad significa que tiene un riesgo 1.4 % menor de sufrir un ataque cardíaco en la siguiente década; mientras que tener un puntaje mayor a 1000, el riesgo es 37 % mayor de sufrir un ataque cardíaco en los próximos 10 años
  • Aunque la edad se considera el factor de riesgo más importante de enfermedad cardiovascular (ECV), el puntaje CAC es mejor cuando se trata de identificar el riesgo real y trasciende otros factores de riesgo
  • Un mayor recuento de partículas LDL puede ser un factor de riesgo importante de enfermedad cardiovascular, pero varios factores también determinarán si un mayor recuento de partículas podría contribuir a la aterosclerosis. Estos incluyen los LDL oxidados, glicocalix dañado, daño endotelial, reactividad de proteoglicanos y mala funcionalidad de HDL
  • Los factores que impulsan la aterosclerosis, y que deben evitarse o abordarse, incluyen: altos niveles de glucosa, resistencia a la insulina, factores inflamatorios, presión arterial alta, estrés oxidativo, deficiencias nutricionales, exceso de hierro, metales pesados, problemas autoinmunológicos, infecciones y tabaquismo

Ivor Cummins es un ingeniero bioquímico con experiencia en dispositivos médicos y equipos líderes en resolución de problemas. En su sitio web, TheFatEmperor.com, ofrece orientación sobre cómo transformar su salud.

En su ponencia “Cómo evitar y resolver las enfermedades crónicas modernas”, presentada en la conferencia Low Carb Denver 2019, Cummins analizó las causas de las enfermedades cardíacas y otros problemas de salud crónicos que perjudican nuestra salud.

Su padre, quien murió de una enfermedad cardíaca, también sufrió demencia vascular durante 15 años. Cummins considera que su padre perdió cerca de 20 años de su esperanza de vida saludable, años que podría haber tenido si hubiera contado con acceso a una mejor información.

Según las estadísticas que cita Cummins, cerca del 30 % de las personas vivieron más de 70 años en 1925. Desde entonces, nuestra vida ha mejorado. Hoy en día, un mayor porcentaje de personas vive bien hasta los 80 y 90 años, en comparación con 1925.

Sin embargo, Cummins considera que, con una buena nutrición y modificaciones en el estilo de vida, es posible vivir más de 100 y, lo que es más importante, seguir siendo más saludables por mucho más tiempo.

Como señaló Cummins, no tiene sentido vivir más tiempo con una enfermedad crónica y sin disfrutar la vida. Considera que el principal obstáculo para tener una esperanza de vida saludable es la aterosclerosis, es decir, el endurecimiento de las arterias que es la causa principal de enfermedades cardíaca.

Al mejorar las estrategias de estilo de vida, es posible prevenir o estabilizar la progresión de la enfermedad, al evitar un ataque cardíaco mortal.

Cómo entender el puntaje CAC

En la conferencia, Cummins discute la importancia del puntaje de calcio o CAC en la arteria coronaria, a la que se refiere como “la mejor medida de la enfermedad cardíaca”.

Como lo indicó el American College of Cardiology, con la prueba CAC “es posible estimar el riesgo de desarrollar una enfermedad cardíaca o sufrir un ataque cardíaco o un derrame cerebral”. Esto se debe a que los depósitos de calcio en las arterias señalan la acumulación de placa, que con el tiempo endurece y estrecha las arterias.

Cuanto más gruesas sean las arterias, mayor será el puntaje. Cummins cita investigaciones que demuestran que tener un puntaje de cero en la mediana edad significa que tiene un riesgo 1.4 % menor de sufrir un ataque cardíaco en la siguiente década.

Un puntaje entre 1 y 100 aumenta el riesgo hasta 4.1 %, un puntaje entre 101 y 400 aumenta el riesgo hasta 15 %, y un puntaje entre 400 y 1 000 aumenta el riesgo hasta 26 %. Por encima de 1 000, el riesgo r de sufrir un ataque cardíaco en los próximos 10 años es de 37 %.

También cita datos del estudio de Framingham que demuestran que el riesgo de enfermedad cardiovascular (ECV) para las personas mayores con un puntaje de cero es similar al de una persona de 50 años con un puntaje de cero. Lo mismo sucede para las personas con puntajes intermedios.

Es decir, aunque la edad se considera el factor de riesgo más importante de ECV, el puntaje CAC es mejor cuando se trata de identificar el riesgo real y trasciende otros factores de riesgo. No es necesario decir que, si detiene la progresión de la calcificación, disminuye el riesgo de ECV y cuanto antes suceda, es mejor.

La prueba CAC toma cerca de 30 minutos y tiene un costo de 100 y 400 dólares. Es importante verificar si su seguro de salud cubre esta prueba, ya que la mayoría no lo cubre. Hable con su médico para que puede recomendarle un centro que realice la prueba. En los Estados Unidos, también existen clínicas de prueba CAC sin cita previa, pero es importante que comparta los resultados con su médico para una mejor interpretación.Publicidad


Causas de la progresión de ECV

Para prevenir la progresión aterosclerótica, necesita saber cuáles son los factores de riesgo. Cummins compara los datos de las tasas de calcificación en los hombres blancos de Occidente y los de las culturas indígenas.

Las diferencias son provocativas, ya que los hombres indígenas Tsimane no tienen calcificación incluso en sus últimos años, y a pesar de que tienen recuentos de partículas de proteínas de baja densidad (LDL) muy similares (un factor de riesgo de ECV y el enfoque de la conferencia) como los hombres blancos.

Existen algunas diferencias de estilo de vida que podrían explicar estas diferencias Según Cummins, estas tribus indígenas tienen:

  • Hábitos alimenticios muy naturales, sin procesar y proporciones de omega-3-a-omega-6
  • Menores niveles de glucosa e insulina en la sangre.
  • No tienen diabetes, síndrome metabólico o síndrome de hiperinsulinemia.
  • No tienen hipertensión
  • No tienen obesidad

Estrategias saludables para el corazón

Si desea proteger su corazón y vivir una vida saludable, Cummins considera que los siguientes factores son los más importantes. Como verá a continuación (y en su conferencia), estos factores son todos los causantes de la aterosclerosis. Por lo tanto, para evitar la ECV, se necesita:

Evitar los picos de glucosa y la resistencia a la insulinaEvitar conductores inflamatorios
Mantener una presión arterial saludableLimitar el estrés oxidativo
Abordar las deficiencias de minerales y vitaminasEvitar el exceso de hierro
Evitar la exposición a metales pesados o abordar la toxicidad de metales pesadosAbordar problemas autoinmunes
Evitar y abordar infeccionesDejar de fumar

Factores que influyen en los efectos del LDL

Cummins presenta un modelo según la trayectoria del accidente aéreo de las aerolíneas. Existen muchos sistemas de defensa, y debe aparecer una falla en cada capa del sistema para que ocurra un bloqueo. El mismo modelo se puede aplicar a la EVC. Para que ocurra un ataque cardíaco, la mayoría de las veces, se deben alinear muchos factores.

Es probablemente que esté familiarizado con la teoría de que el alto conteo de partículas de LDL puede ser un factor de riesgo significativo para la EVC. Cummins advierte que, si un cambio en la alimentación provoca un aumento en sus partículas LDL, sería prudente que investigara.

Para evaluar si el conteo elevado de partículas de LDL es un problema, se deben tener en cuenta los siguientes factores, ya que todos desempeñan un papel muy importante:

LDL oxidadas en el torrente sanguíne. Según Cummins, las investigaciones demuestran que el daño a las LDL en la sangre provoca oxidación en las LDL. Las LDL oxidadas entran en la pared arterial a través del receptor LOX-1, lo que contribuye al proceso aterosclerótico.

Mientras tanto, las LDL saludables “no participan en el proceso dañino”, dice Cummins. Entonces, si tiene un conteo elevado de partículas LDL, debe saber si están oxidadas o no. La lista anterior (de estrategias que protegerán su corazón), son cosas que afectarán la oxidación de sus LDL.

Glicocalix dañado. Los glicocalix son protuberancias parecidas a pequeños vellos en el interior de la arteria que actúan como un tamiz para las LDL. Regulan muchos de los componentes que determinan qué partículas podrán ingresar a la pared arterial.

El documento “Hypothesis: Arterial Glycocalyx Dysfunction Is the First Step in the Atherothrombotic Process” detalla el papel que desempeña el glicocalix. Según Cummins, los científicos han identificado los siguientes factores como dañinos para el glicocalix, que también coinciden con su lista de estrategias de prevención de la EVC que se mencionaron antes:

Alimentación rica en azúcar y alimentos procesadosPresión arterial alta
Estrés oxidativoLDL oxidada (pero no LDL nativa)
TabaquismoMorfología arterial

Endotelio dañado. El endotelio es una capa unicelular dentro de la arteria que controla las LDL dañadas que ingresan a la pared arterial. (En su conferencia, Cummins explica las dos formas en que las LDL pueden ingresar a la pared arterial).

Los factores que dañan el endotelio y permiten que las LDL pasen por él, incluyen los siguientes. De nuevo, en la lista de Cummins, la mayoría de los elementos que debe evitar para proteger su corazón desencadenarán estos factores que son dañinos para el endotelio:

Proteína C-reactivaLDL oxidadas
Inducción oxidanteEspecies reactivas de oxígeno
Ingreso de lipopolisacáridos por infecciones y síndrome del intestino permeable que causa una reacción inmunológicaFactor de necrosis tumoral
Angiotensina IIInterleucina-I 7

Reactividad de los proteoglicanos: los proteoglicanos son estructuras similares a los vellos dentro de la pared arterial que pueden atrapar partículas de las LDL y oxidarlas. ¿Qué hace que las partículas LDL se queden atrapadas ahí?

Según Cummins, la investigación demuestra que el tamaño de partícula LDL como tal, no es lo más importante. Los pacientes con ataque cardíaco, diabetes tipo 2 y aquellos con resistencia a la insulina tienen una mayor sensibilidad a los proteoglicanos, y Cummins cree que su lista (de arriba) abarca la mayoría de los problemas que tienen estas personas.

Eflujo de las lipoproteínas de alta densidad (HDL por sus siglas en inglés) dañada: la HDL alta se considera protectora, pero esa no es todo. Como explicó Cummins, las HDL ayudan a eliminar el colesterol de la pared arterial.

Siempre y cuando las HDL se puedan tener el control del colesterol, podrá evitar la acumulación. Sin embargo, si las HDL no pueden desempeñar su función, podría enfrentar problemas. La importancia y el impacto de la funcionalidad de la HDL se detallan en el documento “HDL Cholesterol Efflux Capacity and Incident Cardiovascular Events”.

Los investigadores midieron el nivel de las HDL y la funcionalidad real de las HDL en los participantes. Las personas cuyas HDL son funcionales tenían un riesgo menor de sufrir alguna EVC que las personas cuyas HDL eran disfuncionales. “Esta es la verdad sobre las HDL”, dice Cummins. Entonces, ¿cómo puede reducir la funcionalidad de su HDL? No se tratan los elementos de la lista de salud cardíaca de Cummins.

La dieta cetogénica es parte de la respuesta

En resumen, los factores de riesgo que Cummins enumera (niveles altos de glucosa e insulina, inflamación, presión arterial alta, estrés oxidativo, etc.) dañan sus arterias de manera que permiten que las LDL causen la EVC. Sin embargo, durante el último medio siglo, los médicos se han centrado casi en el colesterol e ignoran las causas fundamentales.

Por desgracia, como señaló Cummins, los medios de comunicación han sido cómplices de crear mala publicidad e información engañosa sobre estrategias de estilo de vida que pueden tratar de forma eficaz estas causas fundamentales, como la cetosis nutricional. La desinformación sobre el “keto crotch“, por ejemplo, fue una estrategia de relaciones públicas, cuyo objetivo fue desacreditar a la dieta cetogénica.

“Todos estos medios tienen un efecto escalofriante al aplicar una dieta baja en carbohidratos o keto, y debido a que la mayoría de nuestra población adulta ahora tiene diabetes, necesitamos una dieta baja en carbohidratos y keto para solucionar las causas subyacentes”, dice Cummins.

Para mejorar salud (y no solo su período de vida), Cummins señala que debe hacer su debida diligencia lo antes posible, lo que significa tratar las causas fundamentales lo antes posible.

La dieta cetogénica cíclica puede ayudar mucho a tratar esos problemas, reducir la inflamación, normalizar el nivel de glucosa, insulina y presión arterial, etc. Además de consumir una alimentación baja en carbohidratos, Cummins también recomienda:

  • Eliminar de su alimentación los aceites de semillas industriales y los alimentos procesados
  • Consumir más pescado bajo en mercurio y optimizar su índice de grasas omega-3
  • Consumir alimentos integrales ricos en nutrientes, como huevos, mantequilla y otras grasas saludables
  • Obtener una exposición saludable a los rayos del sol de manera regular (asegúrese de no quemarse)

Recomendaciones

En resumen, Cummins recomienda un análisis de laboratorio regular para realizar un seguimiento de su estado de salud. Si su riesgo de EVC según su análisis de laboratorio es bajo, es probable que no necesite una exploración CAC.

Si su trabajo de laboratorio indica un alto riesgo, no necesita una exploración CAC, ya que de todos modos debe tomar medidas para reducir su riesgo de EVC. El CAC es mejor para las personas que están en medio y que desean optimizar su evaluación de riesgos.

Si su resultado CAC es bajo, mantenga un estilo de vida saludable y vuelva a realizarse la prueba después de cinco a siete años para asegurarse de que sigue en curso. Los resultados de rango medio son indicativos de que necesita realizar cambios para reducir su riesgo de EVC. Si aún no ha implementado las estrategias de prevención que se mencionaron antes, ahora es el momento perfecto.

Si su resultado es alto, Cummins recomienda hacer un seguimiento con un experto sobre sus paneles de sangre más completos, como A1C, GGT, ferritina, homocisteína y otros, para determinar dónde radica el problema.

En el caso de un resultado alto, es posible que deba realizar otra exploración a los dos años para tener una idea de su trayectoria, ¿los cambios que realiza le darán los resultados deseados? Si no es así, ¿Qué pudo haber hecho mal o qué evitó abordar?

Un resultado alto también significa que no se puede dar el lujo de ignorar: tiene que implementar todas estrategias de estilo de vida saludable que pueda y ser estricto para mantenerlas.

Solo recuerde, su cuerpo tiene una forma notable de autocuración, aunque solo tenga una mínima posibilidad, y como Cummins señala, ahora sabemos mucho más sobre lo que se requiere para tener una buena salud, en comparación a lo que sabíamos en décadas pasadas. La clave es aplicar este conocimiento.

Las espinacas, el huevo y el queso gouda podrían ayudar a combatir el COVID-19

Por Dr. Joseph Mercola, Mercola, 21 de junio del 2020.

HISTORIA EN BREVE

  • El COVID-19, que puede deteriorar la coagulación sanguínea de las fibras elásticas en los pulmones, puede verse influenciado por la vitamina K, ya que es conocida por mejorar la coagulación sanguínea
  • Tanto el tromboembolismo, que ocurre cuando un coágulo obstruye un vaso sanguíneo, como la coagulopatía, que es una afección que altera la capacidad para formar coágulos, prevalecen en casos graves de COVID-19 y están relacionados con menores tasas de supervivencia
  • La vitamina K es importante para la coagulación, lo que lleva a los investigadores a determinar que los niveles de vitamina K pueden ser bajos en las personas con casos graves de COVID-19
  • El estudio encontró que las personas con COVID-19 y resultados desfavorables tenían niveles más altos de dp-ucMGP, lo que indica una deficiencia de vitamina K, en comparación con las personas con un caso menos grave de infección
  • Las personas con COVID-19 también fueron más propensas a tener una deficiencia de vitamina K en comparación con las personas sin la enfermedad

Las deficiencias nutricionales pueden ser perjudiciales para la salud, y esto incluye aumentar el riesgo de obtener un resultado grave en infecciones virales como COVID-19. La vitamina K, una vitamina liposoluble que es conocida por su importancia para coagular la sangre y que se encuentra en alimentos como las espinacas, el huevo y algunos tipos de queso, es uno de los últimos nutrientes en ser considerado por su importancia para combatir el COVID-19, el cual puede deteriorar la coagulación sanguínea de las fibras elásticas de los pulmones.

Tanto el tromboembolismo, que ocurre cuando un coágulo obstruye un vaso sanguíneo, como la coagulopatía, que es una afección que altera la capacidad para formar coágulos, prevalecen en casos graves de COVID-19 y están relacionados con menores tasas de supervivencia, que de lo contrario tienden a desarrollar síntomas leves o nulos en la mayoría de los afectados.

“La coagulación es un equilibrio entre los procesos de promoción y disolución de coágulos en los que la vitamina K tiene gran importancia”, escribieron investigadores holandeses en un estudio de Preprints, lo que los llevó a sugerir que los niveles de vitamina K pueden ser menores en las personas con casos graves de COVID-19.

Deficiencia de vitamina K relacionada a malos resultados

Para probar su hipótesis, los investigadores estudiaron a 123 personas con COVID-19 junto con 184 personas de control en el hospital Canisius Wilhelmina en Nijmegen en los Países Bajos. Se midieron los niveles de vitamina K y elastina, mientras que la vitamina K se determinó al medir la proteína Gla de matriz no carboxilada defosforilada (dp-ucMGP), que está relacionada con los niveles de vitamina K.

La degradación de la elastina se midió a través de la desmosina, un aminoácido que se encuentra en los tendones y es un componente de la elastina. Las personas con COVID-19 con resultados desfavorables tuvieron mayores niveles de dp-ucMGP, lo que indica una deficiencia de vitamina K, en comparación con laspersonas con enfermedad menos grave. La Dp-ucMGP también fue más elevado en personas con COVID-19 en comparación con las personas sin la enfermedad, mientras que los niveles de dp-ucMGP y desmosina se relacionaron de manera significativa. Según los investigadores:

“El estado de la vitamina K disminuyó en las personas con COVID-19 y se relacionó con un mal resultado. Además, la deficiencia de vitamina K parece estar relacionada con la degradación de la elastina. Se necesita un ensayo de intervención para evaluar si la administración de vitamina K mejora el resultado en personas con COVID-19″.

El autor del estudio, el Dr. Rob Janssen, apoyó el aumento de los niveles de vitamina K, a excepción de las personas que consumen medicamentos anticoagulantes.

En declaraciones para The Guardian, señaló lo siguiente: “Tenemos una solución que no desarrolla ningún efecto secundario, incluso menos que un placebo. Las personas que consumen medicamentos anticoagulantes son la excepción. Es completamente seguro para las demás personas. Recomiendo incluir suplementos de vitamina K. Incluso si no ayuda a combatir los casos graves de Covid-19, es bueno para los vasos sanguíneos, los huesos y quizás los pulmones”. También es posible encontrar vitamina K en diferentes alimentos.Publicidad


Tipos y fuentes de vitamina K

Existen dos tipos de vitamina K: filoquinona (vitamina K1) y menaquinona (vitamina K2). La vitamina K1 se deriva de los vegetales de hoja verde como espinacascol rizadabrócoli y col, y es mejor conocida por su importancia para la coagulación de la sangre. La sangre no puede coagularse de manera adecuada y corre el riesgo de desangrarse si no cuenta con las cantidades suficientes de vitamina K.

Sin embargo, según Leon Schurgers, científico principal de la Universidad de Maastricht en los Países Bajos que participó en el estudio y a quien entrevisté en 2015, “la absorción de vitamina K1 de los alimentos es muy pequeña. Solo el 10 % de la vitamina K, que se encuentra en las verduras de hoja verde, se absorbe en el cuerpo, mientras que no hay ninguna variación o modificación que aumente dicha absorción”.

La vitamina K2, es mejor conocida por su importancia para la salud ósea y cardíaca, y se encuentra en productos animales alimentados con pastura, como huevos, hígado y lácteos, y alimentos fermentados, como chucrut, ciertos tipos de queso y natto, que proviene de la soya fermentada.

Aunque la cantidad de vitamina K2 en ciertos alimentos, como el queso, es menor que la cantidad de vitamina K1 que se encuentra en los vegetales, Schurgers señaló que “toda la vitamina K2 es absorbida por el cuerpo, mientras que la vitamina K2 de los alimentos casi no se absorbe.” El nato es conocido por su alta concentración de vitamina K2, en especial la vitamina K2 de cadena más larga conocida como menaquinona-7 (MK-7).

Un estudio que analizó la biodisponibilidad de la vitamina K encontró que las concentraciones de vitamina K2 eran 10 veces más elevadas después de consumir natto en comparación a la vitamina K1 después de comer espinacas.

“He trabajado con una científica de origen japonés en Londres”, dijo Janssen a The Guardian, “que dice que en algunas regiones de Japón no hay ni una sola persona que haya muerto por Covid-19 por su alto consumo de natto; es algo que necesita mayor investigación”.

Aparte del natto, el queso tiene altas cantidades de menaquinona, pero los niveles varían según el tipo de queso. Los quesos holandeses como el gouda y el edam tienen concentraciones muy altas, al igual que los quesos franceses como el queso Munster. Sin embargo, muchos factores afectan la cantidad de vitamina K2 en los alimentos, incluyendo el periodo de fermentación y si se elabora con productos lácteos de animales alimentados con pastura.

Los productos lácteos pasteurizados y los productos de animales de granja no son ricos en MK-4, que es la vitamina K2 de cadena corta. Solo los animales alimentados con pastura (no con granos) desarrollan niveles altos de manera natural.

La vitamina K también reduce las comorbilidades de COVID-19

Un informe de la OMS-China sobre el COVID-19, publicado en febrero de 2020, encontró una mayor tasa de mortalidad (CFR) entre las personas con COVID-19 y afecciones de salud. Mientras que las personas sanas tenían un CFR de 1.4 %, las que padecían afecciones comórbidas tenían tasas mucho más elevadas, como las siguientes:

Otro estudio que analizó el impacto de las afecciones de salud coexistentes, como la presión arterial alta, enfermedades cardíacas y diabetes, en los resultados de COVID-19 encontró que están relacionados a dar un mal resultado negativo, como el ingreso a una unidad de cuidados intensivos, necesidad de ventilación invasiva o muerte. Lo que esto significa es que reducir el riesgo de enfermedades como diabetes, enfermedades cardíacas y presión arterial alta podría mejorar el resultado de la infección por COVID-19.

La vitamina K podría ayudar a proteger la salud, ya que está relacionada con la diabetes y la salud del corazón. El consumo de vitamina K1 y K2 puede estar relacionado con un menor riesgo de diabetes tipo 2.

La vitamina K puede influir en la sensibilidad a la insulina al carboxilar la osteocalcina, que puede regular la sensibilidad a la insulina. También podría reducir la resistencia a la insulina y el riesgo de diabetes tipo 2 a través de los efectos sobre el metabolismo del calcio. Además, una revisión publicada en el Journal of Nutrition and Metabolism señaló lo siguiente:

“En un estudio, un mayor consumo de vitamina K1 demostró reducir, hasta en un 51 %, el riesgo de desarrollar diabetes. Una revisión sugiere que la suplementación con vitamina K puede ayudar a mejorar el control glucémico y la calidad de vida”.

La vitamina K podría mejorar la salud del corazón

Como se mencionó anteriormente, las personas con enfermedad cardíaca tienen peores resultados si contraen el COVID-19, mientras que la vitamina K también beneficia la salud cardíaca, en especial la vitamina K2. Una de las razones por las que la vitamina K2 es tan importante para la salud del corazón tiene que ver con la bioquímica que involucra la enzima gla-protein (MGP, que se encuentra en su sistema vascular) y la osteocalcina, que se encuentra en los huesos.

“Gla” significa ácido glutámico, que se une al calcio en las células de la pared arterial y lo elimina del revestimiento de los vasos sanguíneos. Una vez que se retira del revestimiento de los vasos sanguíneos, la vitamina K2 facilita la integración de ese calcio en la matriz ósea al pasarlo a la osteocalcina, que a su vez ayuda a “cementar” el calcio en su lugar dentro del hueso.

La vitamina K2 activa estas dos proteínas, por lo que, sin ella, no se puede realizar este proceso de transferencia de calcio desde las arterias hasta el hueso, lo que aumenta el riesgo de calcificación arterial. De hecho, las personas que tenían la mayor cantidad de vitamina K2 tenían una probabilidad 52 % menor de experimentar calcificación severa en las arterias y una probabilidad 57 % menor de morir de enfermedad cardíaca en un período de siete a 10 años.

La deficiencia de vitamina D y K también se ha relacionado con la presión arterial alta, otras afecciones que aumenta el riesgo de malos resultados de COVID-19. Aunque muchas personas, tanto jóvenes como mayores, se enfrentan a la diabetes tipo 2, la obesidad y la presión arterial alta, se pueden revertir y, al hacerlo, reducirá el riesgo de enfermarse gravemente por COVID-19. También es importante obtener niveles suficientes de vitamina K.

La vitamina K necesita de la vitamina D

La vitamina K2 funciona en conjunto con la vitamina D y el magnesio. Por lo tanto, es importante recordar que la vitamina K2 debe considerarse en combinación con calcio, vitamina D y magnesio, ya que estos cuatro tienen una relación sinérgica que afecta la salud.

La vitamina D también es importante para combatir el COVID-19, ya que un análisis de registros médicos reveló una relación directa entre los niveles de vitamina D y la gravedad de la enfermedad en personas infectadas con SARS-CoV-2, que es el virus que causa COVID-19.

Es necesario aumentar los niveles de vitamina D entre 60 ng/ml y 80 ng/ml, para mejorar la función inmunológica y reducir el riesgo de infecciones virales. En Europa, los niveles se posicionan entre los 150 nanomoles por litro (nmol/L) y 200 nmol/L. Esto, además de abordar el consumo de vitamina K, es una estrategia que puede reducir el riesgo de un caso grave de COVID-19.

¿Está consumiendo suficiente vitamina K?

Puede ser difícil determinar si está obteniendo suficiente vitamina K, ya que es difícil detectar o evaluar los niveles de vitamina K2. En la actualidad, no es posible medir la vitamina K2 de forma directa, por lo que se mide a través de una evaluación de la osteocalcina subcarboxilada. Sin embargo, esta prueba aún no está disponible de manera comercial.

Como regla general, si tiene osteoporosis, enfermedad cardíaca o diabetes, es probable que tenga una deficiencia de vitamina K2. Además, se cree que la gran mayoría de las personas tienen una deficiencia y obtendrían muchos beneficios de aumentar sus niveles de vitamina K2, lo que se puede lograr de la siguiente manera:

  • Ciertos alimentos fermentados como el natto o los vegetales fermentados al utilizar un cultivo iniciador de bacterias productoras de vitamina K2
  • Ciertos quesos como Brie, Munster y Gouda, que tienen niveles elevados de vitamina K2
  • Productos cárnicos que provienen de animales alimentados con pastura, como yemas de huevo, hígado, mantequilla y lácteos

También podría desarrollar una deficiencia si está tomando medicamentos con estatinas, que se sabe que agotan la vitamina K2. Como recomendación general, sugiero consumir alrededor de 150 mcg de vitamina K2 al día.

Otros recomiendan incrementar su consumo a más de 180 a 200 mcg. Por suerte, no tiene que preocuparse por sufrir una sobredosis de vitamina K2, ya que al parecer no es tóxica. Si opta por un suplemento de vitamina K2 asegúrese de que sea MK-7, a excepción de si está tomando antagonistas de la vitamina K, como medicamentos que reducen la coagulación de la sangre al reducir la acción de la vitamina K. Si es así, debe evitar los suplementos de MK-7.

El consumo excesivo de vitamina K1 puede superar los efectos de los medicamentos anticoagulantes. Consuma la vitamina K junto con una grasa. La vitamina K es liposoluble, por lo que es necesario equilibrarla con el consumo de calcio, vitamina D y magnesio o de lo contrario, no se absorberá de manera adecuada.