Por Emanuel Gómez
La Jornada del Campo Numero 23
Chiapas
Cada año Chiapas ocupa el tercer o cuarto lugar como productor de maÃz de México, el primero o segundo en riqueza biológica, hÃdrica y patrimonio cultural. Tierra rica y pueblo pobre: las condiciones de explotación, los programas de ganaderización y desmonte del trópico húmedo, la urbanización cada vez más acelerada y la explotación desmedida de sus recursos han llevado a la tierra de los antiguos pueblos del maÃz a ocupar cada año, desde hace décadas, el primero o segundo lugar en pobreza extrema, desastres ambientales, conflictos polÃticos y, recientemente, expulsión de población migrante.
Doscientas mil familias integradas por cinco a diez hijos por mujer en edad fértil dependen del maÃz de autoconsumo, de la madera de monte para cocinar, de los rÃos Âregados por plaguicidas y drenaje para abastecerse de agua, todos los dÃas. La tierra resulta ser insuficiente: una hectárea por familia en promedio, donde se siembra maÃz, frijol, calabaza con el sistema tradicional milpa, que desde hace siglos, y pesea las polÃticas de liberación comercial, sigue siendo base de la economÃa campesina y fuente de diversidad biológica local.
La milpa en riesgo.
Ante la reducción de bosques y selvas, se calcula que en menos de 30 años (una generación) los únicos ecosistemas que sobrevivan serán las unidades de producción campesina: las milpas, los cafetales y potreros, pero el uso indiscriminado de fertilizantes, plaguicidas, herbicidas, semillas hÃbridas y ahora transgénicas hace evidente que estos agroecosistemas también están en un deterioro acelerado. El sistema milpa, subsidiado por programas como MaÃz Solidario y Alianza para el Campo con paquetes tecnológicos de fertilizantes, herbicidas y semillas hÃbridas, requiere su transformación a la producción orgánica de semillas criollas. Las semillas hÃbridas hacen dependiente al campesino de las empresas y de los programas que les surten este insumo. Incluso con el Programa Especial de Seguridad Alimentaria (PESA), se promueve la distribución de semillas hÃbridas de /Quality Production Maize /(QPM), que los campesinos aceptan sin saber que si estos granos reemplazan las semillas criollas o nativas, aumentan los costos de producción y la dependencia de empresas o programas de gobierno que les regalen las semillas. Es tan absurdo como pensar en sustituir agua por refrescos, y regalar el popote.
Estrategia orgánica.
Ante este escenario, los productores de regiones indÃgenas como Los Altos, Fronteriza, Selva y Sierra Madre de Chiapas han promovido desde 2003 la transición del autoconsumo a la agricultura orgánica. La base es el reconocimiento del trabajo campesino de selección de semillas, conocido técnicamente como fitomejoramiento y sistematizado como metodologÃa por técnicos del Instituto Nacional de Ciencias AgrÃcolas de Cuba (INCA) con el nombre de fitomejoramiento participativo. La Red MaÃz Criollo, integrada por organizaciones de productores de todo el estado, ha impulsado desde 2007 que l programa MaÃz Solidario se transforme de ser un esquema de distribución de agroquÃmicos a ser parte del proceso de transición a la agricultura orgánica y se articule con otros programas en una estrategia integral sintetizada en el documento ³Iniciativa popular maÃz criollo Chiapas², entregada a las dependencias de gobierno en marzo de 2008 y respaldada por más de 20 organizaciones y seis mil 500 campesinos.
La propuesta técnica de la Red MaÃz Criollo, aprobada por la SecretarÃa del Campo (Secam) desde 2008 como opción orgánica de MaÃz Solidario, se basa en la sustitución de fertilizantes quÃmicos por abonos orgánicos comerciales derivados de algas marinas, humus de lombriz, bacterias como a /zospyrillum /y micorrizas como /rizodium/. Asà como la aplicación de abonos producidos por los campesinos con base en excrementos de todo tipo de animales (cerdos, gallinas, borregos, caballos, vacas, murciélagos, hormigas), compostas de residuos vegetales, cal y cenizas, abonos verdes (frijol, nescafé o terciopelo, leguminosas, hierbas del terreno, alfalfa y chaya).
Presupuestos pendientes.
Este proceso ha sido avalado por investigadores de Ecosur, CIESAS, INIFAP, Chapingo, UAM, UNACH y por funcionarios de Secam, Sepi, Banchiapas, Semarnat, CONANP, SNICS-Sagarpa, CDI, asà como por comisiones legislativas, pequeños empresarios de abonos orgánicos y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), y se conoce en las comunidades indÃgenas como ³el proyecto de maÃz criollo orgánico², sin que se traduzca en una polÃtica pública con recursos etiquetados desde el Congreso, por lo que sigue siendo un proceso piloto.
La producción de semillas resulta ser la primera revolución tecnológica, tan antigua como el descubrimiento de la rueda, y sin embargo, sigue sin ser valorada: año con año los campesinos seleccionan el maÃz por color, tamaño, textura y lo vuelven a sembrar, garantizando asà la agrobiodiversidad, sin que esto sea reconocido por su trabajo. Hay serias dificultades institucionales, particularmente entre técnicos y funcionarios de la vieja escuela de la Revolución Verde , para reconocer el valor de las semillas criollas y la producción orgánica de abonos. Pero no queda otra salida: las crisis ambiental, alimentaria, energética y financiera actual tienen un factor común en la aplicación de agroquÃmicos: contaminan suelos, bosques y aguas, liberan gases de efecto invernadero, dependen de la petroquÃmica para su producción y soncada vez más costosos pues con la privatización de Fertimex, el Estado perdió su soberanÃa en la producción de insumos y ahora requiere importarlos de Ucrania, cuando entre los campesinos hay infinidad de experiencias en aprovechamiento de recursos y una demanda creciente por generación de empleos.
La pobreza es otro factor estructural que dificulta este proceso: se requiere capacitación, organización, transporte a lomo de /mecapal /por caminos intransitables, inversión en obras para construcción de aboneras, centros de acopio regionales, mochilas nuevas para aplicar los abonos lÃquidos, programas de control de la erosión, diversificación de la milpa tradicional, ferias de semillas criollas, cambios institucionales, alianza con pequeños empresarios honestos, organizaciones de la sociedad civil de nueva generación y visión de largo plazo. Y sin embargo, se mueve.











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me parece muy interesante la labor que estan realizando, yo tambien estoy trabjando en proyecto que se relaciona con esto, soy alumno del tec de comitan y mi anteproyecto tiene como titulo evaluar tres dosis de fertilizacion con abono organico a base delombriz y pues ojala y me puedan ayudar con algun tipo de informacion relacionado con este tema. gracias ¡
hola cmo estan el articulo esta bueno por que ami me sirbe mucho ojala saquen uno de qeu trate del frijol nescafe o terciolelo bueno eso es todo
soy de la carrera de ingenieria en desarrollo sustentable de palenque, chiapas
Hola:
Muchas felicidades por realizar esta labor tan noble como lo es fomentar una agricultura limpia, soy estudiante de la carrera de Ingeniero agroecologo de la UASLP y creo que tenemos que volver alas formas de produccion de nuestros antepasados.
“por una gricultura socialmente justa, economicamente viable y amigable con el ambiente”….
ahhh.. quiero decir otra cosa
Emmanuel Gomez, tu ó su articulo esta muy interesante creo que los maices nativos no tienen la importancia que se merecen, yo en lo personal quiero trabajar en mi tesis con maices criollos y tal vez me pueda facilitar algo de informacion sobre esto .. bye
hola buen articulo me gusto ayudo mucho ya que estoy trabajando en un ante proyecto de fertilizantes orgánicos en maÃz y les quiero pedir un favor si me pueden facilitar información de fertilizantes orgánicos en maÃz, felicidades buen trabajo el que están asiendo.