Crisis alimentaria mundial en puerta
Dañados, 88 por ciento de sembradíos de maíz; se espera alza global de precios
Posibles conflictos sociales ante la falta de comestibles, advierte Michael Klare
Por David Brooks, La Jornada, 9 de agosto de 2012
Nueva York, 8 de agosto. Según datos oficiales, julio pasado fue el mes más caluroso jamás registrado en Estados Unidos, mientras casi dos tercios del país padecen condiciones de sequía e incendios en varias regiones, así como episodios de tormentas severas, lo que amenaza tanto vastos cultivos y ganado como comunidades, y genera pronósticos de alzas en los precios de alimentos con consecuencias mundiales.
Con el informe de hoy sobre las estadísticas oficiales de julio, los últimos 12 meses marcan el periodo de las temperaturas más altas reportadas en Estados Unidos desde 1956 –el gobierno empezó a monitorearlas en 1895–, informó hoy la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés), lo que significa que está sufriendo su peor sequía en más de medio siglo, la cual afecta a 63 por ciento del territorio.
Más de una quinta parte de la nación (22.3 por ciento) está declarada en sequía extrema o excepcional, de acuerdo con las últimas estadísticas oficiales –área que se duplicó sólo en las últimas tres semanas.
Uno de los sectores más afectados por el fenómeno son los cultivos de alimentos: según cifras oficiales, 88 por ciento de los sembradíos de maíz están afectados, y también buena parte, aunque menor, de los de soya. De acuerdo con el Departamento de Agricultura, tres cuartas partes de las tierras dedicadas a ganado se encuentran dentro de la zona de sequía.
El gobierno federal y expertos pronostican incrementos en los precios de alimentos como resultado del esperado desplome en producción agropecuaria, con alzas de entre 4 y 5 por ciento para carne de res, así como encarecimiento en productos de leche y huevo. De hecho, durante los últimos dos meses las cotizaciones de maíz estadunidense subieron más de 50 por ciento, y las de soya 20 por ciento, reportó Reuters.
Con Estados Unidos como el principal exportador internacional de maíz, soya y trigo, se pronostica un impacto global de esta crisis.
El presidente Barack Obama se comprometió a hacer todo lo que pueda para amortiguar el impacto de la sequía, y esta semana asignó otros 30 millones de dólares para ese propósito. Es una sequía histórica y tiene impacto profundo sobre granjeros y rancheros en muchos estados, afirmó el martes. Llamó a que el Congreso apruebe una iniciativa legislativa agraria que incluya asistencia contra desastres en varias zonas. Sin embargo, el Congreso no logró aprobar ningún apoyo al sector antes de empezar su receso de cinco semanas.
La gran sequía de 2012 aún no concluye, pero ya sabemos que sus consecuencias serán severas, advierte Michael Klare, autor de varios libros sobre los conflictos por recursos naturales, profesor en Hampshire College y colaborador de La Jornada. En un artículo en TomDispatch.com, agrega que al caer la producción de granos y otros alimentos básicos, se incrementarán los precios tanto aquí como en el extranjero, “causando mayor miseria para granjeros y estadunidenses de ingresos bajos, además de mucho mayor privación a los pobres de naciones que dependen de la importación de granos estadunidenses. Sin embargo –advierte–, esto es sólo el inicio de las probables consecuencias si la historia sirve de guía, ya que alzas en precios de alimentos también llevarán a disturbios sociales y conflictos violentos”.
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