Por Samuel Mayo y Renzo D’Alessandro, Milenio, 28 Mayo de 2012
Pudo frenarse en el último momento esta reforma impulsada, según especialistas, por intereses privados y corporativos que ponen en riesgo la soberanía alimentaria de México.
San Cristóbal de las Casas • El 14 de mayo pasado, 19 hombres decidieron cambiar el rumbo de la producción agrícola en México. Con sus firmas, los miembros de la Comisión de Agricultura y Ganadería de la Cámara de Diputados ratificaron la minuta sobre la reforma a la Ley Federal de Variedades Vegetales (LFVV), la apuesta más firme por la privatización de las semillas en el país.
Cuatro meses antes, en noviembre de 2011, la reforma fue aprobada por el Senado y enviada a la Cámara de Diputados para su debate en el pleno. Los senadores argumentaron la necesidad de adaptarse a las nuevas condiciones sociales en México, como son el aumento de población o la reducción de la superficie agrícola, entre otros factores.
No hubo ninguna consulta a productores, científicos ni académicos del país, pero la decisión de los senadores ponía en jaque al sistema productivo agroalimentario de 30 millones de mexicanos que dependen de la tierra para vivir. “Estamos ante un atraco contra las variedades nativas, contra todo lo que hemos ido trabajando durante miles de años”, afirma el doctor Alejandro Espinosa, miembro del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias.
Espinosa pasó tres días en la Cámara de Diputados tratando de aplazar la votación y el “sí” definitivo a la reforma. Estaba nervioso y expectante. “Les dije que se tocaran el corazón y la conciencia como mexicanos, que si votaban esta ley estarían propiciándole a México un mal terrible”, recuerda. Y lo consiguió. El 26 de abril, “después de una álgida discusión con legisladores”, se consiguieron las firmas necesarias para retirar la minuta de la orden del día. La votación se pospuso hasta nuevo aviso. Los opositores respiraron.
Ante un momento trascendental en el devenir de los modos de producción en el país, M Semanal expone la opinión de cuatro investigadores vinculados al estudio de variedades vegetales como el maíz, producto del que dependen más de 10 millones de mexicanos para su subsistencia diaria. Sus voces coinciden en algo: la reforma está impulsada por intereses privados y de grandes corporativos que ponen en riesgo la soberanía alimentaria de México.

