La economía verde, entre una visión de mercado, y la de una crisis de civilización

06/06/2012

univaldo verdePor Boletín UNAM-DGCS-355, 4 de junio de 2012

• La primera, impulsada por algunos gobiernos y grandes corporativos, aborda la problemática ambiental con soluciones de mercado, y la otra, surgida desde la sociedad, se basa en valores y posiciones éticas, estableció Víctor Manuel Toledo, del CIEco, UNAM.

• En México se erogan, en promedio, 950 mil millones de pesos anuales para aminorar el impacto de los procesos productivos de las empresas, según cifras del INEGI.

• El 5 de junio se conmemora el Día Mundial del Medio Ambiente

“Amigable” y “verde”, son los términos con mayor referencia en el glosario ambiental global. El matiz esmeralda ha invadido oficios, discursos y decisiones administrativas, en las que son ahora los titulares de las políticas públicas económicas los corresponsables en la toma de decisiones sobre la sustentabilidad ambiental.

La Economía Verde, promovida por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), y que se define como el resultado de mejoras en el bienestar humano y equidad social, intenta reducir los riesgos ambientales y la escasez ecológica; no obstante, ésta se debate actualmente en dos posiciones, señaló Víctor Manuel Toledo del Centro de Investigaciones en Ecosistemas (CIEco) de la UNAM, campus Morelia, en ocasión del Día Mundial del Medio Ambiente, que se conmemora este 5 de junio.

“La primera se vincula a intentar superar la crisis ecológica, hoy problema fundamental de la humanidad, a través de tecnología y reglas económicas de mercado. Es una postura impulsada por ciertos gobiernos, y sobre todo, por algunas compañías y grandes corporativos, que utilizan la idea de la sustentabilidad para hacer negocios”, expuso.

El otro planteamiento, continuó, se impulsa desde la sociedad civil, las organizaciones sociales y la academia; aquí, la premisa es que la dificultad ecológica que vivimos es una crisis de civilización, y eso implica no sólo cuestiones económicas, tecnológicas y sociales, sino valores y posiciones políticas y éticas.

“Esta segunda posición descansa fundamentalmente en la idea de que es el empoderamiento de la sociedad civil, el cambio en los individuos y en sus hogares, como se resolverá la crisis ambiental”, reiteró.

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