El ayuno de quienes nos alimentan

25/01/2013

El ayuno de quienes nos alimentan

Por Ana de Ita*, La Jornada, 25 de enero de 2013

Los campesinos y campesinas de la Unión Nacional de Organizaciones Regionales Campesinas Autónomas (UNORCA), integrantes de Vía Campesina, decidieron colocarse en el corazón de la protesta social y acompañar los pronunciamientos y demandas de los científicos comprometidos, de los campesinos y pueblos indígenas, de los ambientalistas, de los estudiantes, de los movimientos urbanos y de los barrios, y de muchos ciudadanos, que se han manifestado en los últimos meses buscando impedir que las autoridades ambientales aprueben las primeras solicitudes de Monsanto, Pioneer-Dupont y Dow para sembrar de forma comercial maíz transgénico en el país.En uno de los días más fríos de este invierno, cerca de 30 ayunantes, acompañados por cientos de sus compañeros de diversas entidades y por la Unión Nacional de Mujeres Indígenas y Campesinas se instalaron en el Ángel de la Independencia, desde el 23 de enero, para llamar la atención de la sociedad y el gobierno sobre la urgencia de evitar la siembra comercial de maíz transgénico en México, país centro de origen y diversificación de este cereal básico para la humanidad.

Provienen de Guanajuato, Guerrero, Hidalgo, Michoacán, Morelos, estado de México, Distrito Federal, Tabasco, Tlaxcala y Zacatecas, quienes junto con los de Puebla y Oaxaca saben que la siembra de maíz transgénico contaminará sus variedades nativas. También vienen de Veracruz, Campeche, Chiapas, San Luis Potosí y Yucatán, que añaden a la amenaza del maíz, el de la soya transgénica y la prohibición de exportar su miel a Europa si contiene polen transgénico. Están presentes campesinos de Sonora, Chihuahua, Durango y Nayarit, donde el gobierno ha autorizado siembras experimentales o piloto de maíz transgénico, y también de Sinaloa y Tamaulipas, donde las empresas productoras de semillas genéticamente modificadas han solicitado la primera siembra comercial y sin restricciones de maíz transgénico en todas las hectáreas de riego, incluidas sus parcelas.

Algunos de estos campesinos siembran maíz de forma comercial, destinado a alimentar a la población de las ciudades; otros lo cultivan para alimentar a sus familias y comunidades, pero todos ellos se reconocen como pueblos de maíz y tienen la determinación de defenderlo.

El ayuno de los campesinos de la UNORCA enfrenta las pretensiones de las semilleras trasnacionales para colocarse como una pieza clave en la Cruzada Nacional contra el Hambre lanzada hace unos días por el presidente Enrique Peña Nieto. Una de las promesas de la industria biotecnológica fue acabar con el hambre en el mundo. En México Agrobio, asociación civil de estas corporaciones, se apresura a pregonar que los transgénicos son la solución para alimentar a la población y que el gobierno debe aprobar las solicitudes de siembra comercial de maíz transgénico para aumentar la producción agrícola y los ingresos de la población rural, además de reducir la dependencia de las importaciones de alimentos.

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