Ciencia popular, 11 de septiembre de 2012
La toxicidad del ASPARTAME a menudo se manifiesta por medio de desórdenes que afectan el sistema nervioso central y daños al sistema inmunológico. Está presente en miles de productos en todo el mundo.
Se remonta a 1965, cuando James Schlatter, quien trabajaba para G.D. Searle, Centro de Arbitraje y Mediación de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) en la búsqueda de un remedio para la úlcera, probó accidentalmente el dipéptido (una estructura de proteínas) que estaba desarrollando y se dio cuenta de su alta dulzura, 180 veces mayor que el azúcar. Sin embargo pasaron varios años hasta que la empresa lo pudo sacar al mercado.
El principal obstáculo para lograrlo se dio en 1973, cuando un equipo médico encontró que el producto podía generar tumores cerebrales, según las pruebas que se hicieron con animales. Esto llevo a la Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos (FDA) a descartar la comercialización del ASPARTAME. Sin embargo allí apareció en escena Donald Rumsfeld (la persona que inventó la invasión a Irak y también quería imponer el Tamiflu contra la gripe aviar), que trabajaba para G.D. Searle y quien siempre se ha movido en la puerta giratoria entre lo privado y lo público.
La FDA continuó rechazando su aprobación hasta que en 1981 el Presidente Reagan tomó cartas en el asunto, despidió al Comisionado de la FDA que no aprobaba el ASPARTAME y designó a su amigo y de Donald Rumsfeld, el Dr. Artur Hull Hayes Jr. como nuevo Comisionado. En ese momento fue aprobada la licencia para la venta del ASPARTAME, a través de procedimientos políticos más que técnicos.
El ASPARTAME está compuesto por tres elementos: ácido aspártico (40%), fenilanalina (50%) y metanol (10%), los dos primeros son aminoácidos (los mismos que aparecen en las proteínas) y el último es un alcohol que puede ser tóxico al consumirse en altas cantidades
Según lo señala el doctor H. J. Roberts, autor del libro La enfermedad del ASPARTAME, una epidemia ignorada, “todos los componentes señalados sufren un cambio químico al estar a una temperatura determinada, transformándose en ÁCIDO FÓRNICO, el que llega a ser letal en un momento y que va afectando al ser humano con una gran serie de trastornos, que finalmente pueden provocar la muerte”
La toxicidad del ASPARTAME a menudo se manifiesta por medio de desórdenes que afectan el sistema nervioso central y daños al sistema inmunológico y sus aminoácidos se encuentran combinados con otros elementos que facilitan la asimilación y evacuación. Al presentarse en la forma que salen del laboratorio, se produce la acumulación de residuos en el intestino (en forma de metanol), y en otros casos la fijación de ácido aspártico en el plasma sanguíneo, que a su vez genera excitotoxicidad, es decir, produce el deterioro de las neuronas, lo que da origen a enfermedades tales como la apoplejía y dolencias neurológicas y degenerativas como la Esclerosis Múltiple, la Enfermedad de Alzheimer, la Fibromialgia, Artritis, fatiga crónica, trastornos de ansiedad, Lupus sistémico, la Enfermedad de Parkinson, Depresión, Diabetes, Linfomas o Hipotiroidismo.
La toxicidad del metanol produce síntomas semejantes a los de la esclerosis múltiple; y de esta manera, algunas personas han sido diagnosticadas con esclerosis múltiple por error. La esclerosis múltiple no representa una sentencia de muerte, en cambio la toxicidad por metanol sí lo representa.
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